Contra el odio: ni sapos ni golpistas

En los últimos meses, ha crecido exponencialmente un problema que hasta ahora ha sido ignorado, un enemigo silencioso, pero mortal: El discurso que incita al odio.

El discurso de odio es cualquier forma de expresión cuya finalidad es propagar, incitar, programar o justificar el odio basado en la intolerancia.

La narrativa gubernamental, que a través de sus medios de comunicación y redes sociales incitan al odio y la violencia, ha polarizado a una sociedad dividida y golpeada por la represión. En un país con un Estado de Derecho, el gobierno debería garantizar que los ciudadanos no sean objeto de discriminación. Pero en este contexto es el ejecutivo quien se ha encargado, a través de las instituciones públicas, de estigmatizar a los opositores de “golpistas”. Los opositores en cambio, les llaman “sapos”. Estos estereotipos solo generan violencia y hostilidad.

No podemos normalizar el lenguaje que incita al odio. La intolerancia es un germen cultural que nos ha imposibilitado crear una sociedad democrática. El respeto a la diversidad de opiniones e ideas es la expresión de una ciudadanía que aprecia la dignidad humana. Nadie debe ser objeto de discriminación por su opinión o posición política.

El apartheid gubernamental que clasifica a los nicaragüenses en ciudadanos de primera o segunda clase por su simpatía partidaria es parte del rompimiento del Estado de Derecho y les imposibilita moralmente para seguir gobernando. Pero esta práctica se ha venido replicando sistemáticamente en la ciudadanía. Ni sapos ni golpistas. Todos somos nicaragüenses. La intolerancia es una muestra de nuestra inmadurez política y la falta de diálogo para resolver los conflictos. Todos tenemos los mismos derechos ante la ley. Responder con violencia a la violencia, no construirá un país estable y sostenible y los ciclos de conflictos no acabarán.

La mayoría (incluido yo) hemos caído en la trampa de la intolerancia. El lenguaje es poderoso, los genocidios comenzaron con un discurso de odio:

El genocidio es un proceso. El holocausto no comenzó con la cámara de gas. Comenzó con un discurso de odio.
Adama Dieng, ONU

Llamar “sapo” a un simpatizante del régimen no nos diferencia de ellos que nos señalan de golpistas. La reconciliación no comienza con la firma de un papel, nuestras actitudes darán el cambio sustancial que necesita Nicaragua. Debemos ser estratégicos y reconocer que los simpatizantes sandinistas pueden convertirse en parte de la solución para derrotar a la dictadura si deciden apoyar una transición democrática. Son tan nicaragüenses como nosotros y tendremos que aprender a coexistir junto a ellos.

No debemos buscar la justicia con nuestras propias manos, debemos apoyar mecanismos que pacifiquen la tensión política; como la Justicia Transicional, una comisión de la verdad, una Fiscalía Internacional independiente o ejercer la justicia universal a través de la Corte Penal Internacional o la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Derrotar el discurso de odio promovido por la pareja presidencial es una forma de resistencia cívica para salvaguardar nuestras vidas en este contexto en que el Estado de Derecho está siendo violentado. La politización de las instituciones públicas que están encargadas de proteger la dignidad e integridad de los ciudadanos nos vuelve vulnerables en tiempos de dictaduras.

La patria y el patriotismo

Patria es… el lugar donde se vive bien.

En la escuela estamos preparando nuestra historia. Esta historia no cambia cuando no cambia el hombre. En la página del futuro vamos a escribir la historia del pasado, de un pasado que aún tenemos la facultad de someterlo a plan y orden, como los estrategas militares que, como fin, persiguen la victoria.

Nuestros abuelos vivieron de instintos y costumbres, como los animales, antes de la Independencia y después de la Independencia. Nicaragua ha vivido de constantes que enervan: abajo, hacerse con lo necesario para vivir; arriba, acumular excedentes sin el mayor provecho. Se juntaron los rencores indígenas de tribus con las inhumanas insidias medievales y nació un híbrido que carece del cerebro creador e investigador que hace el progreso.

En la escuela estamos preparando nuestra historia. Para que la historia cambie hay que cambiar al hombre, y para que el hombre se despegue de sus adocenadas actitudes hay que hacerle ver la historia. Para hacer otra historia hay que leer y observar la vieja historia. Si ante la civilización del mundo nosotros vivimos la era de las cavernas, tenemos que empezar por descubrir la máquina simple. Tenemos que empezar por descubrir el fuego.

No porque el mundo corre nosotros vamos a salir corriendo. Se necesita de previo el entrenamiento. El éxito no se toma: se gana con el esfuerzo. ¿Qué razones tenemos para increpar a los dioses de injusticia? Tenemos 178 ańos de dar al patrón los buenos días con las manos juntas. Perduran en nosotros el instinto y la costumbre.

Nuestro crecimiento debe principiar por nuestro autoconocimiento y por el conocimiento de Nicaragua-historia ante el desarrollo-historia del mundo que nos rodea. ¿Nacionalismo? El viejo nacionalismo se quedó en el pasado. Nosotros aún introducimos en las escuelas el culto de los símbolos y los próceres, y a eso le llamamos patriotismo. Nuestros maestros todavía le hablan a sus alumnos de las bellezas del paisaje.

La potencia de los volcanes y la riqueza mineral de la tierra. Todos los paisajes son bellos, todos los volcanes son maléficos y solemnes y la riqueza de nuestra tierra es como el sacrificio de Tántalo. Hay que enseñarle al maestro para que enseñe que el diamante se pule y el oro se hace joya en las manos del orfebre. La riqueza no se recoge: se hace… y el hombre hace cuando tiene conocimiento. Tenemos que hacer en vez de celebrar. Todas las banderas flamean y todos los himnos nos conmueven y todos los escudos simbolizan, pero no hacen ni al hombre y ni a la patria.

Por eso las celebraciones de septiembre no conducen a nada. O, peor aún, conducen a la competencia externa y vanidosa de centros escolares que, por encima de la triste realidad de la patria, anteponen prestigios pasajeros y aplausos.

Septiembre no es para pantomimas y oropeles, es para el inventario de los valores morales y los conocimientos prácticos.

Los príncipes antiguos o medievales llevaban a sus batallas estandartes y lábaros para aglutinar a sus huestes. Ya en nuestro tiempo, Hitler y Mussolini izaban sus pendones imitando el imperialismo romano. Pero no eran los símbolos, no bastaban, faltaba algo. Y ese algo es el hombre consciente de sus actos. Los símbolos representan eso es todo. Las realidades de la patria son el binomio del hombre y de la tierra en busca del progreso. La falta de ese ordenamiento nos ha dado una historia inerte.

El instinto y la costumbre con todas sus animales suspicacias nos han convertido en monos, pero no en hombres. Monos de imitación que desde la Independencia, y antes, marchamos con pitos y tambores, uniformados con un envejecido criterio de la patria. La rutina nos grita: ¡Amemos a la patria! ¡Muramos por la patria! ¡Muramos por la patria! Pero ¿qué es la patria? ¿Acaso es el pacto entre el nativo y el suelo? ¿O el misterio nebuloso de los ídolos? ¿O el reducto del hogar y la parcela?

Si sientes patria, sientes patriotismo. El patriotismo es amor y tiene historia. El patriota, más que el suelo, ama el pasado, sus héroes. ¿Qué sabe usted del pasado? ¿Qué le debe a sus próceres? ¿Por qué, tras una Independencia de indiferencia absoluta para el indio, los criollos y mestizos ha convertido a Nicaragua en un estanque?

La Independencia nunca ha sido libertad. El nativo de ayer tenía menos angustias que el nativo de hoy. Si el tiempo ha hecho que los dioses nos abandonasen y que la tierra se vuelva contra el hombre, ¿qué nos queda de patria? ¿Qué puede amar el hombre?

Si los políticos próceres de este tiempo cambian su nacionalidad según su conveniencia ¿es que se puede cambiar el patriotismo como un traje? ¿Siguen siendo patriotas o simplemente hacen suyo el cínico principio de que "patria es el lugar donde se vive bien"?.

Entonces el pueblo nicaragüense es un apátrida. Entonces nuestros próceres hicieron el ridículo y nuestros mártires se murieron en vano.

¡Pobres maestros! Se tienen que encajonar en la rutina. ¿Cómo hallar el progreso con las luces del instinto y la costumbre? Si los maestros tienen que hacer al hombre nicaragüense, antes de enseñar el culto de los símbolos, deben enseñar el culto de la tierra… el derecho de la tierra… el milagro de la tierra… el amor a la tierra que es carne y sangre y vida… y la tumba final.

Prof. Julio César Sandoval

Fuente

FAQ: Algunas respuestas personales a ciertas preguntas frecuentes sobre el PPC

Como en toda organización humana, seguramente cada miembro de Propuesta Ciudadana tiene sus propios motivos para haberse integrado al proceso de fundación del partido, sin embargo, y como producto de muchísimas reuniones y conversaciones, juntos hemos venido consolidando lo que ahora son nuestros documentos normativos, es decir, los elementos que nos unen y articulan estructuralmente, nuestras coincidencias fundamentales. Así, cuando alguien muestra interés por conocer acerca del partido normalmente le remito los documentos o le hago llegar los enlaces a los posts de este sitio en donde se encuentra el texto de dichos documentos y, también normalmente, me ha tocado responder a una serie de preguntas u observaciones bastante similares, cuyas respuestas no son tan evidentes como inicialmente me parecía.

En este artículo voy a dejar plasmadas las preguntas y las observaciones más frecuentes, junto con mis respuestas y comentarios puramente personales (no del partido), para agregar el enlace al próximo mensaje que me toque enviar o responder a las personas de entre mis contactos que estén interesadas en conocer un poco más del asunto.

1. Habiendo tantos partidos políticos en Nicaragua, ya constituidos y en formación, ¿para qué crear otro?

En primer lugar es necesario destacar que la idea de democracia está inevitablemente vinculada a la idea de la participación ciudadana, esto es: sin participación ciudadana no puede hablarse de una democracia. Si bien es cierto la participación ciudadana podría manifestarse de forma individual o a través de otro tipo de organizaciones de la sociedad civil, también lo es el hecho de que en nuestro país ambas opciones han sido anuladas, casi completamente, para garantizar la hegemonía y control del poder a los partidos políticos. Más gente organizada es bueno, menos organizaciones es malo.

En segundo lugar tenemos que reconocer que los partidos políticos existentes, llamémosles tradicionales, han venido agotando su capacidad organizativa y arrastre popular durante la última década. Como resultado de sus conflictos internos, y debido a los pactos y componendas que eventualmente unos y/u otros han negociado para acceder a cuotas de poder, la credibilidad de la inmensa mayoría de los políticos tradicionales más visibles está por el suelo. Los partidos políticos tradicionales, casi sin excepción, se han constituido como feudos donde, desde siempre, "mandan" las mismas personas.

Un tercer momento de interés lo constituye el discurso que se maneja desde los partidos políticos tradicionales. Alejados de las nociones teóricas de las supuestas ideologías que profesan, los partidos políticos tradicionales son amalgamas (hasta incoherentes a veces) de grupos disidentes de entre ellos mismos. Actualmente todas las agrupaciones político-partidarias ya existentes tienen miembros que se autoproclaman liberales, conservadores, socialcristianos, resistencia nacional, sandinistas, somocistas, etc., y todas estas agrupaciones tienen como denominador común, y objetivo fundamental, la "lucha por el poder"… a toda costa y a cualquier costo. "Todos contra… algo o alguien" es una consigna desfasada y vacía completamente de un contenido de interés para la mayor parte de la población nicaragüense, a quienes agobian cosas más terrenales; como la falta de empleo, la carestía de la vida, el mejoramiento de la calidad en los servicios de educación y salud, etc.

En este contexto, cuando en las elecciones recién pasadas al menos el 50% de los ciudadanos nicaragüenses NO VOTAMOS, nosotros somos un grupo de ciudadanos y ciudadanas que queremos ejercer nuestros derechos políticos, no nos sentimos representados por ninguna de las agrupaciones existentes y no creemos que nuestro ingreso a cualquiera de ellas pueda marcar una diferencia sustancial. Creemos que nos faltan opciones y decidimos constituirnos en una que sea esencialmente distinta, en cuanto al fondo y a la forma de "hacer política" de los partidos tradicionales.

2. ¿Propuesta Ciudadana es un partido de derecha o de izquierda? ¿Cuál es su ideología?

Si consideramos que una ideología no es otra cosa que un sistema coherente de ideas que son elevadas a rango de normas con el fin de interpretar la realidad social y modificarla colectivamente, podemos decir que nuestra ideología es la que se refleja en nuestros principios, el código ético y los estatutos.  Dada la amplia variedad de visiones y perspectivas de los miembros fundadores de Propuesta Ciudadana, hemos optado por adoptar un abordaje ecléctico que nos permita evaluar sin prejuicios cualquier idea que pueda ser útil y aplicable para la solución de los problemas que enfrenta la sociedad nicaragüense.

Aunque nosotros mismos hemos decidido no usar estos calificativos o encasillamientos tradicionales, parece evidente que, dada la composición de la membresía, nuestras posiciones como partido van a oscilar, en mayor o menor grado y dependiendo del tema concreto de que se trate, alrededor de un centro político.

3. Yo pertenecía a "x" partido político (o tengo "y" ideología, creencia o preferencia), ¿puedo integrarme a Propuesta Ciudadana?

Si has leído nuestros principios y estás de acuerdo con ellos, si podés comprometerte con nuestro código ético y los estatutos y si estás dispuesto(a) a descubrir nuevas formas de organización, distintos métodos y mecanismos para debatir y tomar decisiones; no hay ningún problema. Dos cosas que tenés que tener claras desde el principio son: nosotros evitamos las votaciones mayoritarias en la mayor parte de nuestras decisiones (tampoco acudimos propiamente a lo que se conoce como consenso), lo usual es que dada una propuesta procedamos a mejorarla tomando en consideración las objeciones y/u observaciones que cada miembro realice… del mismo modo realizamos el nombramiento de personas para ocupar cargos de representación en las estructuras, sin votación y sin candidaturas previas. Es un ejercicio interesante que vale la pena que probés, te da una visión totalmente distinta de lo que puede ser la democracia.

En Propuesta Ciudadana no hay "directrices", decisiones que vienen "desde arriba", "autoridades" en el sentido que tradicionalmente se asigna a los directivos y nada está "escrito en piedra", los criterios fundamentales para que una decisión sea tomada por el colectivo consisten en "que sea suficientemente buena para todos" y "que sea suficientemente segura para intentarla". Una vez que la decisión es puesta en práctica procede evaluarla periódicamente para, de ser necesario, mejorarla o cambiarla. Las distintas estructuras partidarias están pensadas para construir una suerte de "red neuronal", con cada círculo gozando de suficiente autonomía, lo que a la postre redundará en el desarrollo de nuestra inteligencia colectiva.

4. ¿Quiénes están en el partido?, ¿de dónde salieron?, ¿quién los patrocina?

Por el momento ninguno de los miembros fundadores de Propuesta Ciudadana ha sido un miembro activo con posición visible en ningún partido político tradicional. Algunos hemos tenido participación o afiliación político-partidaria previa de poca relevancia. Otros miembros han estado antes en movimientos políticos no partidarios u organizaciones de sociedad civil, pero una buena parte de los fundadores está iniciándose en la política partidaria y esto nos ha permitido ir adoptando una identidad realmente diferente, alejada de las formas que imperan en nuestro medio.

La membresía del partido paga una cuota mensual con la que se ha logrado sufragar los pocos gastos en que se ha incurrido a este momento: este sitio web, reuniones semanales, un primer volanteo de prueba y un poco de publicidad (experimentando) en facebook. Consideramos que para gozar de una verdadera autonomía y soberanía el partido debe abstenerse de recibir apoyos de organismos o países extranjeros, sin perjuicio de poder acceder a aquellas oportunidades que estén permitidas para todos los partidos políticos y sean de convocatoria abierta.

5. Pero… ¿ustedes están en contra de Ortega o no?

A decir verdad, nunca nos hemos planteado la pregunta de ese modo. Nosotros nos hemos unido y nos estamos organizando para generar aquellas propuestas de cambio que vayamos considerando pertinentes y oportunas para resolver los problemas reales que enfrentamos nosotros y, con toda seguridad, una buena parte de la población nicaragüense. Los miembros de Propuesta Ciudadana, como organización política, aspiramos a ser incidentes en la toma de las decisiones políticas que afecten la vida de la nación hoy y dentro de cinco, veinte o cincuenta años; nuestra visión no puede estar enfocada en, y/o limitada por, la existencia de una sola persona o familia.

Nicaragua enfrenta problemas sistémicos que impiden el ejercicio de una verdadera democracia y, consecuentemente, aspirar a un futuro próspero en términos económicos y de desarrollo social. El gobierno actual, al igual que todos los antecedentes desde tiempos del primer Somoza, es el producto de un sistema político fallido. Aun reconociendo que el partido en el poder y sus dirigentes han logrado minar y en algunos aspectos destrozar todo rasgo de institucionalidad democrática y, con ello, demoler el imperio de la ley; es menester decir que todo eso no habría sido posible sin la participación (activa u omisa) de los "líderes" de los partidos políticos tradicionales, quienes de una u otra manera continúan jugando para disputarse entre sí el dudoso mérito de ser "la segunda fuerza" política del país, que no es otra cosa que compartir el poder y legitimar el sistema del que todos ellos forman parte. El problema de Nicaragua no se resuelve con el simple cambio de las personas en el poder, sino que con un verdadero cambio de sistema.

6. Están locos si piensan que les van a dar la personalidad jurídica… ¿acaso creen que pueden ganar una elección con este Consejo Supremo Electoral?

En el momento fundacional actual de Propuesta Ciudadana sería absurdo detenerse a pensar en esos detalles. Antes de pensar en obtener una personalidad jurídica, de conformidad con la legislación vigente, debemos garantizar la existencia de estructuras partidarias en cada municipio de nuestro país y es a esas estructuras a quienes corresponderá, en su momento, tomar las decisiones pertinentes. Para participar con su propia casilla en las elecciones a realizarse en el año 2020, por ejemplo, Propuesta Ciudadana debería presentar su solicitud de personalidad jurídica a inicios del año 2019, pero también podría decidirse a participar en alianza con alguna agrupación que tenga personalidad jurídica en esa fecha… no es algo que deba preocuparnos en este momento y no es algo que, probablemente, nos tocará a nosotros (los fundadores) decidir.

Nuestra tarea partidaria actual es terminar de crear el marco legal interno del partido, los manuales de funciones para los cargos, las líneas generales del programa de gobierno partidario y, como dije antes, ir creando las estructuras organizativas territoriales. Paralelamente, las estructuras territoriales que vayan siendo creadas tendrán la autonomía suficiente para decidir sus propias acciones, para dar respuesta a sus problemas presentes, concretos, contextuales y coyunturales.

Hablar de nuestra posible participación en las elecciones municipales de este año es todavía más absurdo. El CSE y su "modelo electoral" (de tigre suelto con burro amarrado) no prestan las mínimas condiciones requeridas para una participación seria, al mismo tiempo, como también he dejado expresado, ninguno de los partidos políticos tradicionales, y ninguno de sus líderes visibles, goza del grado de credibilidad suficiente para sentarse a conversar una alianza. Como dice una frase popular en las redes sociales: "ahorita no, joven", estamos ocupados en cosas más importantes.

Un último detalle que a algunas personas no les ha gustado es el hecho de que en los estatutos de Propuesta Ciudadana existe un limite de edad para poder ser candidato del partido para un cargo de elección popular (hasta los 60 años) y un porcentaje alto designado para personas menores de 30 años (60% de los candidatos). Estos números se corresponden con nuestra realidad sociodemográfica actual y con la intención que tenemos de garantizar un más rápido acceso al poder a nuestro "relevo generacional". Sin embargo, como todo en Propuesta Ciudadana, es discutible y modificable… si hay buenos argumentos, si la realidad lo impone (ej.: una variación en la edad de jubilación) o si se llegare a estimar conveniente… con la única salvedad de que los estatutos pueden ser modificados hasta que el partido tenga su personalidad jurídica,

Si todavía tenés alguna pregunta o duda, dejala en los comentarios de este post. Si te parece interesante el proyecto, ayudanos a compartir el enlace a este post y/o al sitio… en cualquier caso, gracias por haber tenido la paciencia de leer hasta el final.

Código Ético del partido Propuesta Ciudadana

Código Ético de Propuesta Ciudadana

Capítulo I

Destinatarios y Principios

Artículo 1: El presente Código rige para todas las actuaciones de la membresía del partido, sin exclusión, sus disposiciones son de ineludible cumplimiento y se consideran aceptadas desde el momento en que se suscribe la solicitud de admisión.

Artículo 2: El acto de la promesa del militante de Propuesta Ciudadana constituye su adhesión a las normas éticas del partido y su compromiso formal de cumplimiento.

Artículo 3: Todas las acciones de los miembros de Propuesta Ciudadana, en especial aquellas que se ejercieren desde cargos institucionales partidarios o posiciones de servicio público alcanzadas mediante elección o nombramiento, se rigen por los siguientes valores éticos individuales:

  • Solidaridad, entendida como el deber de servir a los demás en la medida de las propias capacidades.
  • Disciplina, como capacidad de actuar de forma ordenada y perseverante para alcanzar las metas y objetivos, individuales y colectivos, propuestos.
  • Honestidad, que se manifiesta en la coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace; implica la capacidad autocrítica de reconocer los propios errores y asumir responsablemente sus consecuencias.
  • Respeto, como fundamento de una vida social plena, armónica y orientada al progreso. Respetamos a las personas en toda su amplia diversidad, los Derechos Humanos, el medioambiente y la vida en todas sus expresiones, las leyes y las ideas de cada quien.
  • Libertad, interpretada como una condición necesaria e indispensable para que cada ser humano pueda desarrollar y explotar sus potencialidades individuales para alcanzar sus propios fines y objetivos.
  • Soberanía, entendida como el derecho irrenunciable de cada persona (o grupo de personas voluntariamente unidas) a la autonomía de su voluntad y la autodeterminación, para tomar decisiones y conducir su vida por sí misma(s).
  • Justicia, comprendida como la capacidad de dar a cada quien lo que le corresponda o merezca, equitativamente, sin distingos de ningún tipo.
  • Inclusividad, como requisito indispensable, consustancial al concepto de democracia. Dada la complejidad de las relaciones humanas, las ideas y la realidad circundante, debemos actuar con discernimiento, considerando las percepciones individuales, los distintos esquemas de pensamiento, las creencias y el conocimiento científico; todo lo cual es posible únicamente en un entorno inclusivo que permita el libre debate de las ideas con sujeción a los otros principios arriba enunciados.

Capítulo II

De las relaciones con la ciudadanía

Artículo 4: La acción política de cada miembro del partido está orientada a buscar de manera eficiente y justa el camino para mejorar la dignidad de los ciudadanos, el bienestar y el ejercicio de sus derechos y libertades. En sus relaciones con la ciudadanía y organizaciones de la sociedad civil el miembro de Propuesta Ciudadana está obligado a;

  1. Corresponder a la confianza que los ciudadanos depositen en él mediante el sufragio, defendiendo y ejecutando fielmente el programa ofrecido.
  2. Responder a los señalamientos cívicos y políticos que se puedan hacer a su actuación y su integridad en sus acciones públicas, asumiendo las responsabilidades que se deriven de ellas.
  3. Escuchar a las partes implicadas en un problema, asesorarse con expertos y comunicar una opinión o decisión razonada a la ciudadanía.
  4. Tener siempre en consideración los movimientos y los reclamos que nacen de la sociedad civil y sus organizaciones, sin ánimo de emplearlas para finalidades partidistas.
  5. Respetar la autonomía de las organizaciones de la sociedad civil y mantener la máxima imparcialidad en las relaciones que establezca con ellas.

Artículo 5: En el ejercicio de la actividad política interna y en las relaciones con miembros de otros partidos o movimientos políticos, las actuaciones deben desarrollarse desde un espíritu de diálogo, basarse en la idea del juego limpio y la veracidad. En toda discusión política el miembro de Propuesta Ciudadana se obliga a;

  1. Procurar un acuerdo en los temas de interés general, escuchando los argumentos de su(s) contraparte(s) y buscando la aproximación entre las posiciones que se le presentan y la propia.
  2. Presentar razonadamente sus propuestas, siendo sensible a las objeciones que pongan en entredicho una determinada acción política.
  3. Respetar la vida privada, las creencias y los estilos de vida personales de su(s) interlocutor(es) y no utilizar la esfera privada como argumento en el debate público.

Artículo 6: Dada la importancia que tienen los medios de comunicación en la actividad política de la nación y el desarrollo de su vida social, las relaciones con los profesionales de la comunicación deben fundamentarse en el respeto a la autonomía de los medios y los derechos ciudadanos a la libertad de expresión y de información. Los miembros de Propuesta Ciudadana deben:

  1. Respetar la legítima autonomía profesional de los medios de comunicación, sin tratar de presionar, interferir o coaccionar sus prácticas.
  2. Hacer un uso educado de la palabra, evitando en todo momento la demagogia, la manipulación y la falsedad.
  3. Informar de las cuestiones de interés general que lleguen a su conocimiento, previa verificación de las fuentes y la veracidad de las mismas.
  4. Rectificar si descubren que la información que han transmitido no se corresponde con la realidad de los hechos.
  5. Abstenerse de brindar información sensible acerca de las discusiones internas de los órganos partidarios, independientemente de que forme o no parte de ellos, mientras no existan decisiones firmes, para evitar que se genere confusión y/o se desinforme a los medios y, por ende, a la ciudadanía.
  6. Abstenerse de ventilar públicamente, o dar a conocer de cualquier modo, las posiciones personales que otros miembros puedan haber sostenido en los debates internos de los órganos y estructuras partidarias sobre cualquier tema, independientemente de su relevancia.
  7. Abstenerse de emitir declaraciones oficiales o en nombre del partido cuando no estén debidamente facultados para ello. No obstante, los miembros de Propuesta Ciudadana tienen absoluta libertad para opinar o expresarse ante los medios o el público dejando claramente establecido cuando lo hagan a título personal, sobre sus propias posiciones personales con relación a cualquier tema de interés general.

Capítulo III

De las relaciones con la organización

Artículo 7: Los miembros de Propuesta Ciudadana pueden manifestar libremente su opinión dentro de los órganos del partido y expresar sus discrepancias con las directrices y las líneas de actuación del propio partido a través de los canales que el partido tenga establecidos y aún a través de los medios de comunicación o de los tribunales de justicia, si lo considera necesario y el caso lo amerita. En sus relaciones con el partido el miembro se compromete a;

  1. Guardar absoluta lealtad a los principios partidarios y al libre ejercicio de la crítica cuando estime que las actuaciones de alguno de los miembros o el partido mismo contradicen los principios que se ha prometido respetar.
  2. Respetar todas y cada una de las disposiciones del presente Código Ético que regula la actuación de los miembros del partido así como los estatutos y el programa de gobierno. El incumplimiento será debidamente procesado y sancionado por el órgano partidario que sea competente conforme a los estatutos.
  3. Colaborar activamente con los órganos del partido para promover los valores y principios éticos que hacen posible el pleno desarrollo del ejercicio democrático.
  4. Señalar y denunciar las malas prácticas que puedan ocurrir a lo interno del partido o en el desempeño de funciones públicas por algún otro miembro del partido. Cualquier actividad o acción irregular debe ser presentada a los órganos partidarios competentes y, si fuera el caso, a las autoridades judiciales.

Capítulo IV

Del ejercicio de las funciones públicas

Artículo 8: El interés partidario no puede estar por encima de los intereses de la nación. La administración pública es legítima cuando sus acciones están orientadas a la satisfacción del interés general de la sociedad. El miembro de Propuesta Ciudadana, en el ejercicio de un cargo publico debe:

  1. Dar explicación detallada sobre sus actividades públicas y rendir cuentas exactas de su administración, informando de manera transparente a la ciudadanía sobre todas las acciones relacionadas con su cargo.
  2. Velar por el buen uso de los bienes públicos y ser especialmente cuidadoso con la gestión de los recursos, orientando el ejercicio de sus funciones por los valores de la eficiencia, la equidad y la eficacia.
  3. Armonizar el respeto a la autonomía profesional de los funcionarios públicos de carrera con el ejercicio de un buen liderazgo, basado en la mutua confianza y la ética profesional.
  4. Ser justo, ponderado e imparcial en la toma de decisiones propias del cargo, buscando la asesoría debida y respetando las reglas y procedimientos existentes.
  5. Hacer debida entrega de su cargo a su sucesor con transparencia y eficiencia.
  6. Devengar un salario justo, acorde con la realidad económica del país y evitar cualquier tipo de gasto superfluo o de lujo que sea sufragado por el erario con el fin de brindar condiciones que no sean indispensables para el ejercicio del cargo.
  7. Evitar e impedir que familiares o allegados, tanto como él mismo, puedan obtener algún beneficio extraordinario como consecuencia del cargo desempeñado.
  8. Rendir públicamente y ante las autoridades competentes, en tiempo y forma, su declaración de probidad al momento de acceder y abandonar el cargo.

Artículo 9: En el ejercicio de una función pública o cargo, el miembro de Propuesta Ciudadana tiene la obligación de preservar la autonomía de la administración de justicia a pesar de los propios intereses y de los intereses del partido, sin perjuicio del ejercicio libre de la crítica en los casos en que corresponda.

Artículo 10: Para el miembro de Propuesta Ciudadana que ejerce una función pública o cargo es obligación de ineludible cumplimiento el denunciar ante las autoridades de justicia las ilegalidades que conozca, independientemente de la persona o personas que las haya(n) cometido.


Última versión, aprobada en la ciudad de Managua, a las seis de la tarde del veinte de mayo del dos mil diecisiete.

Principios de Propuesta Ciudadana

DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Propuesta Ciudadana es un partido político que nace con el objetivo principal de incidir y participar activamente en la restauración y consolidación de la democracia nicaragüense, como condición indispensable para construir una sociedad más justa y con opciones reales de progreso y desarrollo.

Nuestra propuesta asume la necesidad de un cambio ético radical en la forma tradicional de “hacer política”, una visión más amplia de los problemas sociales a resolver y la introducción de nuevos métodos y modelos al propio quehacer partidario.

En consecuencia, las acciones políticas del partido Propuesta Ciudadana se fundamentan en los siguientes principios:

1. Compromiso histórico: Somos hombres y mujeres que asumimos conscientemente nuestro papel histórico en el proceso de transformación del mundo en que vivimos, participando activamente en los procesos políticos, sociales y económicos de nuestro país.

2. Derechos Humanos: Avalamos y hacemos propios los derechos contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, luchamos por la dignidad de cada persona y el derecho al máximo posible de libertad que sea compatible con los derechos de los demás. Fomentamos el desarrollo de las potencialidades positivas de cada ser humano, practicamos y promovemos conductas basadas en el sentido de responsabilidad hacia uno mismo y hacia todas las otras personas. El ser humano realizado a plenitud y en libertad es el principal valor a que aspiramos como colectivo.

3. Valores ciudadanos: En nuestra vida ponemos en práctica la tolerancia, la empatía, la humildad, el respeto por la diversidad y las diferencias. Aspiramos a construir una sociedad en la que imperen los valores de justicia, equidad, honestidad, cooperación mutua, solidaridad, responsabilidad e independencia para el proceso de toma de decisiones, como pilares fundamentales de las relaciones humanas. Rechazamos toda forma de violencia física, psicológica, económica, racial, religiosa, sexual e ideológica, así como toda forma de discriminación, manifiesta o encubierta. La discriminación, la violencia de género, la intolerancia, el etnocentrismo, el ventajismo, el clientelismo, el nepotismo, la obediencia ciega, la indiferencia, la insolidaridad y el conformismo constituyen actitudes y antivalores que entorpecen la convivencia pacífica de los pueblos y deben ser combatidos y erradicados.

4. Cultura democrática: Entendemos la democracia como un sistema de vida social que debe garantizar, fundamentalmente: la independencia entre los poderes del estado, la representación política de la ciudadanía y la participación ciudadana, la alternancia en el poder, la descentralización del aparato estatal y el respeto a los derechos de las minorías. Un estado realmente democrático, con la participación activa de la ciudadanía, nos permitirá aspirar a un mejoramiento continuo de las estructuras sociales, de tal forma que ninguna persona pueda verse privada de la cobertura de sus necesidades básicas para la vida, ni de las instituciones y condiciones que permitan proporcionarle, a cada persona, las oportunidades de desarrollar todo su potencial y satisfacer sus necesidades de realización personal en cualquier ámbito, sea este profesional, cultural, artístico, científico o deportivo.

5. Conciencia ecológica y justicia ambiental: Consideramos que el ser humano forma parte de la naturaleza y depende de los recursos ecológicos del planeta para garantizar su subsistencia. Es nuestra obligación utilizar responsablemente esos recursos. Respetamos y protegemos la vida en todas sus formas y manifestaciones. En nuestra interacción con el medioambiente debemos asegurar la integridad de los ecosistemas, la biodiversidad y los sistemas que hacen posible y sustentan la vida en el planeta.

6. Justicia social: Creemos que para lograr la sostenibilidad de la vida humana, y proveer las necesidades presentes y futuras de los seres humanos, es indispensable lograr una distribución más equitativa de la riqueza que genera la explotación de los recursos finitos de la tierra y reducir los abusos en el consumo de dichos recursos.

7. Economía humanista: La economía, como todas las ramas de las ciencias y el conocimiento, debe estar al servicio del ser humano. Todo proceso económico debe estar orientado al mejoramiento de las condiciones del bienestar humano y a alcanzar la justicia social.

8. Economía verde: Reconocemos que la naturaleza tiene un valor intrínseco independiente de su utilidad para los seres humanos, también reconocemos que existen límites para el crecimiento material y que actualmente enfrentamos problemas ambientales críticos. La naturaleza es el soporte vital de la humanidad y nos faltan conocimientos sobre las relaciones entre las sociedades y su medio. Al mismo tiempo, nuestro enfoque económico debe considerar no solo las cuestiones de equidad en tiempo presente, sino también nuestra responsabilidad ante las generaciones venideras, y todo esto supone adoptar principios precautorios y enfoques abiertos a la participación social ya que el conocimiento científico por sí solo es insuficiente. La economía debe integrarse en un sistema cultural y social más amplio que permita la coexistencia y evolución armónica de la naturaleza, la economía y la sociedad.

9. Protección social: Creemos que es función del Estado garantizar el mantenimiento del equilibrio económico general y la búsqueda de la justicia social mediante la lucha contra la miseria y por la correcta redistribución de la riqueza, en el marco del respeto a los límites que nos imponen la preservación ambiental, los derechos humanos y la libertad individual.


Última versión, aprobada en la ciudad de Managua, a las seis de la tarde del veinte de mayo del dos mil diecisiete.