El Ejército y la Policía

Autor: Sergio Simpson*

Ideal sería que no existieran ejército ni policía, pero los humanos aún no alcanzamos el nivel para permitírnoslo.

Es terrible, la gente armada recibe formación para ejercer poder destructor y represor, no exactamente salva guardador de la población; no siempre alguien puede controlar el instinto o deseo, ni cuestionar la misión, de matar al oponente aun neutralizado, o revelarse al supremo que ordena.

En Nicaragua, miembros de ambas fuerzas armadas son impunes, desde los mandos hasta el soldado de menor rango; nunca investigan la responsabilidad en acciones bélicas cuya denuncia, generalmente, es de familiares de víctimas balaceadas.

En las zonas montañosas y selváticas del país son centenares denuncias contra patrullas del ejército que aniquilan selectiva y grupalmente, aún después de finalizada la guerra nacional de la década de los ochenta del siglo pasado, en tiempo reciente y presente.

La institución castrense no ha respondido a las evidencias de familias campesinas, no realiza una investigación, no existen bajas deshonrosas o condenas judiciales a quienes violaron normas y leyes, tampoco indemnizaciones por muerte a manos de uniformados.

El ejército, según delaciones y pruebas, cumple la misión de aniquilar a quienes se armen por razones políticas contrarias al gobierno, desde entonces la sangre no ha dejado de correr por los campos, después en menos cantidades que cuando la guerra.

En la ciudad, fue hasta en la rebeldía que inició en abril del 2018 que se acusa al ejército de ser cómplice de las cienes de muertes por disparos de armas exclusivas -para uso de soldados especializados- y sólo el gobierno posee.

La policía que actúa más en la ciudad y se encuentra observada por la gente y periodistas grabando su comportamiento con la sociedad, es señalada y comprobada con miles de denuncias sin respuesta.

Cuando capturan a una persona, aunque no se resista, recibe golpes con los puños, la cachiporra, patadas, culatazos, y como saco de frijoles la arrojan encadenada a la tina de la camioneta, sin dejar de atacar.

Policías han sido filmados disparando a gente desarmada, fotografiados en su apogeo devastador, sin cumplir el reglamento de sus funciones, entre los cuales dicta el respeto a los derechos ciudadanos y cumplimiento de la constitución.

Ambas instituciones y sus jefes, además de posible enjuiciamiento internacional, son recriminados por un sector de la sociedad que, además, exige rindan cuentas del presupuesto que administran con fondos públicos en millonarias inversiones de capital en el país y el extranjero.

En el imaginario nacional se encuentra presente la historia de la constante utilización de tropas, al mando de quienes dominan el poder político y económico, para aplastar rebeliones de opositores.

Los gobiernos militares nunca han dejado resultados espléndidos, aun cuando en algunos países demuestran que económicamente las dictaduras han sido eficientes. No es el caso de Nicaragua, jamás salió de la miseria ni de la cultura colonial con caudillos, corruptos, matanza, pobreza mental.

Nicaragua, en el año 2021 cumplirá 200 años de haberse independizado de España, antes de esa fecha, desde la llegada de los colonizadores, son incontables las batallas de los nativos defendiéndose. Miles murieron, muchas víctimas de crueldades capaces de cometerse por sadismo, heroísmo, recompensa, poder, imbecilidad.

Sacrificarse el pueblo nicaragüense entre sí, dirigido, azuzado, comprado, convencido, gozoso de batallar, sacar la sangre a borbollones, unos por adversar al caudillo y otros por defenderlo y cumplir su mandato.

Las ganas de exterminar se encuentran en algunos con esa formación, práctica, o aspiración, pero son la minoría de nicaragüenses que no superan el pensamiento bélico, la mayoría anhela un país con rigores cognoscitivos y cumplimiento de leyes.

La construcción de un pensamiento social para el respeto entre personas, requerirá más presupuesto nacional que el de fuerzas militares. El programa educativo se diseminará por todos los medios disponibles para la comunicación personal y social.

Este proceso nacional que experimentamos, irremediablemente nos lleva, por fin, a un cambio de concepto de poder, de lo militar tradicional a lo civil novedoso, acorde con nuestras aspiraciones de antaño: Democracia. Relaciones justas. Progreso personal. Igual oportunidades. Honradez y eficiencia.

Lo que menos necesitamos son fuerzas armadas que repriman nuestras aspiraciones libertarias, y aniquilen a quien se resista a obedecer absurdos provenientes del caudillo, servilismo y complicidad malversadora del dinero público.

Domingo 25 agosto 2019


*El autor no es miembro de Propuesta Ciudadana


Acerca de la reorganización de la Alianza Cívica

Conversación en el programa del Movimiento por Nicaragua en Radio Corporación entre Max Jerez de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia y Carlos Pérez Zeledón de Propuesta Ciudadana.

Se abordó el tema de la legitimidad de la ACJD, el modelo organizativo que han adoptado y la necesidad de crear un programa mínimo que permita la unidad de los distintos sectores que se oponen al régimen del FSLN.

Un lugar para irnos

Mis recuerdos sobre Managua son pocos, solía venir cuando tenía que hacerme chequeos médicos. Managua es para mí aquel enorme aparato de resonancia magnética, un túnel que parecía trasladarme hacia la muerte. Desde hace dos meses vivo en ese túnel del que no puedo escapar, que puede estudiar mi cerebro y aflora las emociones del corazón. Managua es la rutina de las reuniones, los debates interminables sobre la crisis, sobrevivir a las precarias condiciones económicas, los niños que se ganan la vida lavando parabrisas, la temeridad de los conductores al conducir y la irresponsabilidad de los peatones al cruzar las calles.

Buscamos un lugar a donde ir para enamorarnos. No se deja de enamorarse aun estando en dictadura. Me sé unos cuantos chismes de algunos cuernos, eso en otro momento los voy a contar. La mayoría somos chavalos a los que intentaron borrarnos, nos obligaron a desplazarnos de nuestras casas y encontramos entre nosotros un hogar, un vínculo solitario, algo que no nos borre, para salvarnos de ese túnel oscuro que paralizó el tiempo en Nicaragua.

La muchacha que sale en las conferencias de prensa es esa que terminó con su novio y fuma por las noches para soportar la ansiedad. El semblante fuerte es para no desmoronarse, llora por las noches, ahora sola en su cuarto. Esta el otro muchacho que parece niño, nunca ha tenido novia y desesperadamente quiere una relación.

Nos escondemos entre la muchedumbre que satura las rutas, observando los rostros y escuchando las pláticas de los pasajeros, apretujados en los problemas de aquellos desconocidos, formando parte de ellos, esperando que pase algo divertido para reírnos cuando lleguemos a casa.

Ese lugar que buscamos a donde ir, es para escapar. La normalidad forzada de Managua nos llena de dudas. Somos, por si no se han dado cuenta, seres de carne y hueso. Los que estamos sumergidos en este esfuerzo por derrocar a la dictadura no nos salvamos de la normalidad. Nos hemos contagiado de la irresponsabilidad del olvido cuando vemos la cotidianidad de los managuas.

En distintas ocasiones hemos pensado en renunciar y continuar con nuestras vidas. Lo que abril significó en determinado momento una espontaneidad, ahora es una obligación moral. Ya no es una cuestión de un ideal supremo, estamos porque no podemos irnos.

Las miradas taciturnas, las noches de desvelo fumando incesantemente y la tristeza de cada mañana es lo que pocas personas en este país conocen. Detrás de cada muchacho entrevistado en los diarios hay un ser humano y, como cualquier otro, sucumbe a las debilidades. Esto es político y no una novela de romance, traidores existen y probablemente algunos vean en este contexto la oportunidad de alcanzar el poder como un fin. Cuestiono de esta manera al periodismo en Nicaragua que está creando héroes con rostros donde la vergüenza no tiene cara.

Intento ser condescendiente con aquellos que viven una realidad fantasma. Al menos yo, soy consciente de mis sentimientos, otros, por el contrario, tratan de engañarse a sí mismos con su propia lástima, negándose sulfurosamente a reconocer que viven una vida de mierda.

La mamá de una compañera nos sentenció al paredón de lo indescifrable, preguntándonos cuál es nuestro ideal. Tal vez su profesión de jueza le daba la lucidez para preguntarnos semejante cosa. No era una pregunta cualquiera, era también una preocupación de madre. Quería seguramente que su hija encontrara en nosotros la razón para renunciar a la decisión temeraria de dejar su casa para continuar una lucha, que, en el corazón de una madre, solo puede presentir la muerte. Aquella señora, preocupada por su hija, nos contó que fue presa política en la época de Somoza y fue liberada con el acuerdo que se logró en la toma del Palacio Nacional. “Nosotros también luchamos y creímos en la revolución, pero miren en qué terminó. ¿Qué les hace pensar que esto será diferente?”

Esta no es una lucha de vanguardia como la hizo el sandinismo y no estamos dispuestos a tomar las armas. Tampoco buscamos construir un proyecto político utópico, lo nuestro es real, ni vemos el poder como un fin. No aspiramos a un puesto político porque no tenemos las capacidades técnicas para ocupar un cargo público, pero si renunciamos, dejaremos el futuro del país en las manos de los de siempre, los oportunistas. Si renunciamos nada será diferente.

La respuesta no fue suficiente para ella, nada puede justificar el amor de una madre hacia su hijo. Es la misma pregunta que me hace mi mama cuando llego a Estelí. ¿Por qué no renunciás? Yo no tengo vida pensando que te puede pasar algo”. Mi mama no solo sufre por mi vida de fugitivo, soporta la humillación y desprecio de la gente que me odia.

Todos los días buscamos un lugar a donde ir…

La crisis de abril-2018 y el sandinismo

Autor: Hulasko Antonio Meza Soza*
(Abril – 2019)

¿Puede el Sandinismo participar sincera, transparente y respetuosamente en la construcción de una nueva cultura política y mejor sociedad en Nicaragua?

Los nicaragüenses que hace cuatro-cinco décadas se incorporaron en mayor o menor grado a la lucha que proponía el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para el derrocamiento de la dictadura somocista y la construcción -era la aspiración de todos ellos- de una nueva y mejor sociedad en Nicaragua mantenían aún después del 25 de Febrero de 1990 ciertos lazos, contactos y comunicación que se expresaban en la conformación de diversos grupos que se reunían para compartir socialmente, para conmemorar hechos o efemérides y demás.

Eran los orgullosos portadores de una MEMORIA SOCIAL llena de heroísmo, sacrificio y lucha por las causas de democracia, justicia social y libertad, que los hacía sentirse diferentes y -por qué no decirlo- hasta colectivamente superiores a las generaciones de jóvenes actuales.

Y no se puede negar que tenían razones de sobra para el orgullo generacional que los embargaba: derrotaron a la dictadura somocista y sostuvieron el enfrentamiento a la contrarrevolución que había organizado y dirigido el imperialismo norteamericano.

Pertenecían a lo que se llamó en algún momento “la generación de la victoria”. Generación integrada por los jóvenes nicaragüenses que habían protagonizado una lucha social, revolucionaria, armada, que terminó con el derrocamiento de lo que se consideraba entonces como una de las dictaduras más sangrientas y crueles del continente.

Su lucha y hazaña final provocó el asombro del mundo entero y generó un movimiento de apoyo y solidaridad que comenzó desde antes del 19 de Julio de 1979 y continuó durante los años de gobierno del FSLN.

Compartían una memoria emblemática en la que sus diversas memorias personales, sueltas, adquirían sentido y formaban parte de una memoria colectiva, una memoria social históricamente significativa.

Incluso no pocos de ellos resaltaban su insatisfacción con lo que llamaban “la comodidad de estos jóvenes” que solamente se preocupaban, aparentemente, de las redes sociales, la diversión, las modas, y otros temas1.

Sin embargo, las imágenes con las que inician estas reflexiones no mienten. Reflejan hechos que presentan realidades que son total y completamente opuestas y en las que, evidentemente, ya no hay más ese sentido de pertenencia, esa identidad común que desde décadas atrás y hasta antes de Abril del 2018 unía a estos nicaragüenses.

Ante esas imágenes y lo que reflejan, cabe entonces preguntarse:

  • ¿Qué hechos hay en el tiempo transcurrido entre algunas imágenes con relación a otras referidas a similares sucesos pero en diferentes momentos de la historia, para que las mismas reflejen realidades con significados tan mutuamente excluyentes?
  • ¿Qué hace que unos miembros de esos grupos se enfrenten en cierta forma a otros miembros al grado tal que ya no se puede hablar de los “grupos de viejos sandinistas/sandinistas históricos” que se habían conformado y existían hasta antes de los acontecimientos de Abril de 2018?
  • ¿Qué es lo que permite que las formas que emplea Ortega para recuperar el control militar del país y vencer los obstáculos de las barricadas no provoque (aparentemente) en la militancia de su partido ningún tipo de objeción de conciencia?
  • ¿Qué es lo que permite que los mandos superiores e intermedios de la Policía2 parezcan no tener ningún empacho en el uso de medios totalmente asimétricos y desproporcionados con relación a los que tienen los protestantes, aún y cuando la doctrina policial es bien clara en relación a la proporcionalidad debida?

Y si además revisamos algunas otras imágenes correspondientes a hechos que se produjeron después de Abril de 2018, nos surgen todavía más interrogantes.

  • ¿Qué es lo que facilita que un miembro de esos grupos de “sandinistas históricos” se tome una foto con los paramilitares que “recuperaron” la ciudad de Diriamba, mostrando en el rostro una sonrisa, un orgullo y una alegría SOLO COMPARABLE a la de aquellas jóvenes que un 19 de Julio de 1979 se encontraron en la Plaza con sus novios/hermanos/primos/etc. luego de una espera más o menos prolongada de sufrimiento, angustias e incertidumbre?
  • ¿Qué es lo que hace que los “sandinistas de ortega” no muestren ninguna afectación3 ante el reclamo público (y supongo que también privado) de miembros de su familia que los emplazan ante las atrocidades que el régimen de Ortega comete?
  • ¿Es que acaso la dictadura militar somocista era más “decente” en el tratamiento a sus enemigos políticos que el mismo Daniel Ortega? La foto de su captura a la par de la foto de la captura de un ciudadano nicaragüense durante las protestas es elocuente.
  • ¿Qué es lo que hace que los mandos policiales (de supuesta filiación sandinista) no tengan ningún escrúpulo ni reparo en permitir que fuerzas irregulares, paramilitares, asuman tareas que por imperio de ley solamente les corresponden a las fuerzas policiales, permitiendo con ello todos los abusos e irregularidades que las mismas pueden cometer gracias al anonimato que las protege?
  • ¿Qué es lo que permite que las capturas ilegales, el tormento físico a los detenidos, inclusive hasta las ejecuciones sumarias4, se hayan convertido en instrumentos y medios de uso cotidiano y normal para reprimir y aplacar la protesta social, colocando el comportamiento de la organización policial al margen toda legitimidad y legalidad?

Las respuestas a esas interrogantes o reflexiones dependen del lado del conflicto en que se ubica el que responde. Desde el lado del Orteguismo, todo gira alrededor de una supuesta conspiración derechista, un golpe de estado, etc. Desde el lado de los opositores al gobierno de Ortega, gira en torno a un estallido social causado por la represión dictatorial, la falta de democracia, el fracaso de un gobierno corporativo formado en alianza con el gran capital, etc.

Sin embargo, ninguna de ellas explica por qué los sandinistas históricos se han dividido de la manera en que lo han hecho a partir de los hechos de Abril y posteriores meses. Sobre todo si consideramos que pertenecen a las generaciones que, supuestamente, tuvieron la oportunidad de formarse en los valores, la ética, la mística y demás, del sandinismo.

Es decir, cómo es posible entonces esa división actual entre personas que se supone fueron formados en los mismos valores y principios éticos y morales?

Personalmente, no creo que las respuestas al origen o causas de la división actual de ese sandinismo estén en afirmaciones del tipo:

  • Una parte de ellos se han quedado con las mismas ideas y concepciones políticas de hace décadas y continúan creyendo en los postulados de las teorías marxistas. Mientras que otra parte dejó atrás esas ideas y ha modernizado su pensamiento político.
  • Una parte ha olvidado y perdido de vista que el imperialismo es un enemigo eterno de los movimientos sociales y revolucionarios y por eso siempre los va a atacar usando cualquier pretexto o forma para hacerlo. La otra parte no lo ha perdido de vista y está bien clara de la forma en cómo el imperialismo norteamericano puede buscar/inventar pretextos y usar a sus lacayos nacionales para desestabilizar a los gobiernos populares.
  • Una parte sigue fiel a los principios originales del sandinismo mientras que la otra los ha traicionado.
  • Una parte cree que la “defensa de la revolución” está por encima de cualquier consideración y se justifica, por tanto, el que los sandinistas de principios cumplan con su deber de usar cualquier medio o forma para defenderla. La otra parte cree que no hay ninguna revolución que defender y que inclusive si la hubiera, los principios sandinistas indican que nada justifica la forma en que se ataca a la población.

Las reflexiones que presento a continuación tienen por objetivo tratar de arrojar un poco de luz sobre el asunto. En el transcurso de las mismas también pretendo responder a una pregunta que surge de la reflexión sobre el tema: la crisis del sandinismo que se produce a partir de los sucesos de Abril, ¿es depuración y fortalecimiento de ese partido… o es ruptura y transformación regenerativa/degenerativa?

SANDINO, EL SANDINISMO, LOS MILITANTES SANDINISTAS

  1. Se puede decir que la corriente política e ideológica con la que se identifica el General Sandino desde el inicio de su lucha contra la intervención norteamericana en el país corresponde al pensamiento liberal. Él lo deja muy claro en lo que podemos llamar su manifiesto liminar, el MANIFIESTO DEL MINERAL DE SAN ALBINO, suscrito el 1 de Julio de 1927.5
  2. El SANDINISMO como corriente política e ideológica, diferente del pensamiento liberal del General Sandino, no surge con su gesta. Es Carlos Fonseca el que tiene el acierto del rescate de su memoria y de su lucha para poder tener un símbolo nacional propio, particular, con el cual se pudieran identificar todos los nicaragüenses que se oponían al régimen somocista.
  3. Carlos Fonseca y el FSLN logran hacer de Sandino un símbolo revolucionario porque éste encarna simultáneamente el nacionalismo que lucha contra la intervención de los Estados Unidos en Nicaragua y rechaza al servilismo y subordinación de las élites nacionales al imperialismo norteamericano
  4. Al recuperar el pensamiento de Sandino, los militantes del FSLN tienen en ello la primera fuente de la que aprenderán el significado y trascendencia que le dan a su causa la ética y el valor, la renuncia al bienestar propio, la disposición al sacrifico por los otros y por el bien mayor, el defender y apoyar a los sectores populares, etc. 6
  5. La recuperación de la figura y la gesta de Sandino permitirá a la postre:
    1. La construcción de una «contra-memoria» sobre el General Sandino, en oposición a la memoria oficial difundida por el régimen somocista. Sandino deviene así en la antípoda política, ética y moral del somocismo.
    2. Presentar el pensamiento y la práctica de Sandino como el paradigma de la nacionalidad nicaragüense. Si el somocismo es la anti patria por su incondicionalidad servil y su subyugación al imperio; el sandinismo, precisamente por lo contrario, representa la patria, el patriota por excelencia, el patriotismo.
    3. Poner en relieve la importancia y trascendencia del valor y el sacrificio en aras de una causa justa. Sandino no es solo una figura a respetar, es también un ejemplo a seguir.
    4. Que tanto la figura de Sandino como su gesta propicien y faciliten –en la idea de Carlos Fonseca- el unir a la oposición anti somocista y convencerla de que la vía armada es la única opción para el derrocamiento de la dictadura somocista.
    5. Resaltar la eficacia de la lucha armada en el combate contra la dominación extranjera al destacar la expulsión de los marines norteamericanos de Nicaragua como producto de la resistencia y el combate del General Sandino; otorgándole a dicha forma de lucha un valor simbólico para los que estaban dispuestos a combatir contra el régimen somocista7.
    6. Darle a la opción armada una dimensión paradigmática, al punto de transformar el “PATRIA Y LIBERTAD” que firmaba Sandino en el “PATRIA LIBRE O MORIR” por el que se identificaban, luchaban y rubricaban con su vida los militantes sandinistas.
  6. La recuperación de la figura de Sandino para dotar a la lucha anti somocista de un símbolo común unificador, a pesar de su ideología declaradamente liberal, no impide que Carlos Fonseca se defina inicialmente de una forma y luego de otra. De suerte tal que pasa de ser un nicaragüense que no es marxista pero que abraza “una doctrina que conduzca en forma victoriosa al pueblo de Nicaragua hacia la liberación”8 a declarar que es necesario “alzar los ideales de Marx y Sandino, los ideales de Camilo Torres y el Che Guevara…..” agregando: “En la búsqueda de esta nueva vida, nos guían los nobles principios de Carlos Marx”9.
  7. Sin embargo, es la forma en que los militantes sandinistas -ya del FSLN de Carlos Fonseca, es decir FRENTISTAS- resisten a la Guardia somocista cada vez que hay un enfrentamiento entre un grupo de éstos y la GN de Somoza, lo que permite delinear más claramente los postulados más trascendentes para esta militancia; todos los cuales están ligados en mayor o menor medida, a la definición que de sí mismo ya hace el FSLN: “una organización político-militar”10.
  8. El comportamiento y actitudes que muestran los militantes sandinistas en los enfrentamientos armados que sostienen, sobre todo en las zonas urbanas, con la Guardia Nacional somocista, son las que devienen en los valores centrales de esa “mística sandinista” y que se encuentran en gran medida en las conocidas y repetidas frases: QUE SE RINDA TU MADRE – IMPLACABLES EN EL COMBATE, GENEROSOS EN LA VICTORIA – SOY Y SERE MILITANTE DE LA CAUSA SANDINISTA, las cuales fueron pronunciadas, unas, por militantes que cayeron combatiendo al aparato represivo del somocismo, o en momentos de graves torturas… O simplemente se atribuyen a algún héroe sandinista. Todas ellas, como se puede apreciar, giran en torno a la importancia del valor en el combate y el valor en la defensa de las ideas y de la causa, y la necesaria intransigencia que hay que mantener siempre ante el enemigo y sus ataques11.
  9. Por supuesto, no podemos negar el papel que la cobertura mediática tuvo en la definición y difusión de las virtudes y cualidades del “militante-combatiente sandinista” en el imaginario nacional; las cuales estaban siendo mostradas por los que caían en los enfrentamientos contra las fuerzas del régimen somocista.
  10. La manera en que los medios de comunicación difundían las noticias sobre los enfrentamientos de éstos con la Guardia Nacional somocista fue poco a poco construyendo en dicho imaginario la figura y cualidades de ese combatiente: arrojado y valiente, sin temor al combate armado desigual, fiel hasta la muerte a sus principios, desinteresado hasta de su propia vida, intransigente en la lucha contra el enemigo, fraterno y solidario con sus hermanos de combate, etc. Inintencionadamente, esta cobertura mediática fue contribuyendo a sentar las bases del surgimiento de los proto héroes y mártires del sandinismo.
  11. Por tanto, no se puede hablar de un “sandinismo original” tratando de ligarlo a la figura del General Sandino. En todo caso lo más adecuado es que nos refiramos y hablemos de UN SANDINISMO FSLN-ista, que es el que realmente se configuró y estableció en la sociedad nicaragüense después y como resultado de todo este proceso.

EL FSLN: UNA ORGANIZACIÓN POLÍTICO MILITAR… ¿DE TENDENCIA MARXISTA Y CON UNA MILITANCIA MULTI-IDEOLÓGICA? 12

  1. Si bien es cierto que Carlos Fonseca hace una primera definición sobre la naturaleza del FSLN en su escrito DESDE LA CÁRCEL, YO ACUSO A LA DICTADURA, es hasta la publicación del PROGRAMA HISTORICO DEL FSLN en 1969 que aparece su definición como “…una organización POLITICO-MILITAR cuyo objetivo estratégico es la toma del PODER POLITICO mediante la destrucción del aparato militar y burocrático de la dictadura y el establecimiento de un gobierno revolucionario basado en la alianza OBRERO-CAMPESINA…”
  2. Esta definición y su públicamente declarada filiación marxista no impiden que en su proceso de crecimiento organizativo el FSLN fuese también incorporando miembros de variados sectores económicos y políticos de la sociedad, cuyo más importante punto en común, como proyectaba Carlos Fonseca, era su posición anti somocista y su deseo de luchar contra la dictadura.
  3. Casi paralelamente a lo anterior, esa declaración oficial del FSLN proclamándose marxista conjugada con el repunte mundial de esas concepciones en el marco y como consecuencia de la guerra fría, llevan a su seno los postulados y paradigmas de dicho pensamiento político.
  4. Las ideas en torno a la necesidad de las vanguardias redentoras y de liberación, llamadas a ser las abanderadas y líderes de las luchas de los pobres y explotados en sus esfuerzos por mejorar su condiciones de trabajo, de vida, de democracia, de justicia, de libertad, eran -y siguen siendo- un componente fundamental del pensamiento marxista que predominaba en las organizaciones revolucionarias del mundo, pero sobre todo de américa latina.
  5. Las características más relevantes -al menos para efectos de estas reflexiones- de esas ideas son:
    1. El paradigma de las vanguardias liberadoras, al propiciar su auto identificación como las vanguardias sociales en cuyo seno se encuentra el sector de la sociedad llamado a estar a cargo de las transformaciones revolucionarias que necesita una nación, conduce a dichas “vanguardias” a la descalificación, exclusión y rechazo de cualquier otra idea o propuesta que no se ajuste a la estrategia y táctica que proponen.
    2. Por tanto, toda divergencia, oposición o crítica a su propuesta es considerada como una acción enemiga. Los que divergen, se oponen o critican, son enemigos o, por lo menos, se prestan consciente o inconscientemente al juego de los enemigos de la vanguardia y del sector social representado por ésta.
    3. El calificativo de ATAQUE DEL ENEMIGO para cualquier discrepancia o crítica tiene como consecuencia lógica la identificación y calificación de ENEMIGO sobre el que discrepa o critica. Y la fidelidad y apego a esos principios vanguardistas y liberadores, la intransigencia en su defensa y en la defensa de ese “sector social” que está llamado a dirigir a toda la nación en la construcción de una nueva sociedad, exigen y mandatan el combate a muerte contra ese enemigo, si es posible hasta su desaparición física ya que su sola existencia amenaza y se opone a lo que interesa y conviene a los “intereses supremos de la nación”. Los cuales son, por supuesto, definidos y representados, además, por dicha vanguardia.
    4. El auto identificarse como vanguardia conlleva, además del auto reconocimiento como el sector más avanzado de la sociedad, el surgimiento y aceptación de un deber histórico ineludible: LA OBLIGACIÓN DE TRIUNFAR A CUALQUIER PRECIO sobre el enemigo para poder garantizar un mejor futuro para todos en la sociedad.
  6. El definirse como “una organización político militar” unido a las condiciones de secretividad y compartimentación a las que obligaba la represión dictatorial somocista, propician en la militancia del FSLN el surgimiento y arraigo de un comportamiento heterónomo, de obediencia a la estructura superior. Esto contribuye a que, en determinadas circunstancias y coyunturas, la variopinta filiación ideológica de la militancia no tenga mayor incidencia en la definición de las tareas políticas y militares que se desarrollan. Adicionalmente, propiciaban en las estructuras dirigentes el surgimiento de comportamientos y actitudes autoritarias y centralistas que no eran percibidas como tales por la militancia.
  7. Como resultado del conocimiento y aceptación de la crítica marxista a los vicios que produce e introduce el sistema capitalista en el comportamiento humano, se produce en el FSLN -como en todas las organizaciones marxistas- un rechazo a las posiciones y planteamientos individuales, que son tenidos como propiciatorios de conductas nocivas y que atentan contra la organización y su lucha, pasando a ser calificados como “vicios individualistas burgueses o pequeños burgueses” que deben ser combatidos y erradicados.
  8. De esa manera, también se produce una “des-individualización” del militante, en beneficio de un imaginariamente sabio e infalible “colectivo supremo” que en realidad no eran más que los individuos o grupos que estaban organizativamente por encima de algún nivel particular de militante o grupo de militantes. El “yo” como expresión primaria y básica del ser humano se convierte en el “nosotros” que por ese simple hecho logra que cualquier argumento o idea adquiera la fuerza e infalibilidad que la supuesta dirección colectiva le puede dar13.
  9. Por supuesto, estos factores terminan estrangulando la democracia interna en la organización político-militar y clandestina, propiciando la formación de mitos y leyendas en torno a los líderes militares que se juegan la vida a diario, cultivando la admiración y reverencia ilimitadas, estableciendo una obediencia ciega a las órdenes que no admiten ni explicación, ni alternativas ni cuestionamiento. De esta forma, el valor supremo por el que se termina juzgando a un militante es su disciplina, convirtiéndose ésta en un elemento inapreciable en la vida interna del FSLN. Lo que se llamó LA DISCIPLINA SANDINISTA, no es más que el nombre que en el frente sandinista se le dio a esa obediencia.
  10. Hacia lo externo, en la relación del sandinismo con el resto de organizaciones, movimientos y sectores de la sociedad se terminará introduciendo una interfase que permite el reforzamiento del alcance de la figura de Sandino14 como icono paradigmático del verdadero sentido de la nacionalidad.

    La idea que ya representa la tríada conceptual de Sandino-Sandinismo-Sandinista es magnificada y llevada a convertirse en el símbolo de lo nicaragüense: es el modelo que se debe seguir, el arquetipo de los que de verdad se reconocen y pueden ser reconocidos como nicaragüenses. Contribuye a la pretensión, por parte del sandinismo, de reunir a los nicaragüenses bajo una sola visión de lo que es y de lo que debe ser la nación y el ser nicaragüense.

EL DR. JEKYLL Y EL SEÑOR HYDE: LA DICOTOMÍA ÉTICA DEL FSLN

  1. Las razones alegadas por uno y otro sector del sandinismo dividido, que tienen como objetivo fundamentar, explicar o justificar una u otra actitud, uno u otro hecho, apelando ambos a un “hábitus”15 que se fue configurando en el sandinismo como producto de todo lo que he señalado hasta aquí, pueden llevar, en el mejor de los casos, a la conclusión de que hoy por hoy lo que existen son grupos de “sandinistas buenos” y grupos de “sandinistas malos”… Buenos y malos hijos de Sandino. Como es de esperarse, ambos sectores señalan al otro de ser “Los malos hijos… Los malos sandinistas”. También es posible que haya una inclinación hacia uno u otro sector, y que se llegue a la conclusión de que uno de ellos es el consecuente y verdadero poseedor de la herencia ética de ese SANDINISMO que fue configurado por el propio FSLN. Es decir, que uno de ellos es el verdadero sandinismo FSLN-ista. Personalmente considero que no es cierto nada de eso.
  2. Los sandinistas buenos y los sandinistas malos no existen como expresión de una realidad política o social. Sólo existen para el observador externo como calificativos éticos-morales; pero que para la militancia introducen subrepticiamente modelos de conducta e indicadores de LO QUE SE DEBE HACER, en función del momento y los intereses. SON LOS MISMOS SANDINISTAS… Solo que, en mi opinión, van a tener uno u otro comportamiento y actitud, van a realizar una u otra acción en función de cuál es la tarea del momento: ¿La toma del poder para avanzar ese programa que llevará a la nación y sus habitantes a un futuro luminoso de abundancia y felicidad?… ¿O la defensa de ese poder para poder avanzar ese programa… etc… etc… etc.? El mismo objetivo, las mismas razones… pero diferente situación con respecto al poder.
    1. Para la toma del poder: HAY QUE HACER TODO LO QUE SEA NECESARIO, SALVAGUARDANDO NUESTROS PRINCIPIOS.
    2. Para preservar y mantener ese poder: HAY QUE HACER TODO LO NECESARIO. (Como vanguardia social sabemos que los principios están salvaguardados. La dirección de la organización, el dirigente, lo garantizan.)
  3. Por supuesto, también la conducta, lo que puede hacer o no esa militancia en un determinado momento, está en función de qué tan heterónomo es aún su comportamiento: ¿Qué es lo que dice el DIRIGENTE que hay que hacer?… ¡Entonces eso es lo que hay que hacer! Y pobres de ellos si sienten que aquel NO BAJA LA LÍNEA NI DICE LO QUE SE DEBE HACER16.
  4. Estas características producen en el sandinismo una especie de DOCTOR JEKYLL Y MISTER HYDE. Dos personalidades completamente opuestas pero que son una misma persona; de la misma forma en que el bien y el mal son inherentes al individuo. El Dr. Jekyll, un científico, respetuoso de las leyes y del ser humano… El señor Hyde, malvado, capaz de cualquier crimen, sin respeto a la ley ni a la persona humana. En la novela de ROBERT LOUIS STEVENSON la transformación de Jekyll en Hyde se produce por efectos de tomar una poción que aquél ha inventado. Finaliza con el suicidio de Jekyll al percatarse de que la única forma que tiene para que desaparezca definitivamente el señor Hyde es acabando con su propia vida… Y así lo hace.
  5. Personalmente, considero que la poción que produce en el sandinismo ese comportamiento dicotómico, bajo cuyo efecto pasa de ser el Dr. Jekyll a convertirse en el señor Hyde, tiene un nombre: EL PODER. Como señalé previamente, en función de cuál es su relación con el poder el sandinismo hará lo que sea para: OBTENERLO, en función de sagrados intereses, por supuesto. O, si es el caso, DEFENDERLO, también en función de esos sagrados intereses.
  6. La historia del sandinismo fsln-ista configurado por y en el FSLN de Carlos Fonseca está plagada de hechos que denotan tanto ese comportamiento dicotómico en función del poder, como la presencia en cada uno de las ideas vanguardistas de intransigencia y combate a muerte con el enemigo. Igualmente denotan las pugnas por el poder que nada tienen que ver con el desinterés y la entrega personal ni la disposición al sacrificio en función de los “supremos propósitos” de la lucha ni de los “sagrados intereses” de la sociedad y la nación. Recordemos algunos de ellos:
    • La división del FSLN en tres tendencias tiene como base, según sus principales protagonistas, en la imposibilidad de discutir, por las razones que fueran, las diferentes concepciones e ideas sobre la estrategia y la táctica, la política de alianzas, los sectores sociales prioritarios en las tareas de organización y movilización, etc. que existían en ese momento. Sin embargo, eso no impidió que las acusaciones mutuas de traidores y enemigos de la revolución dominaran la polémica. Los epítetos y descalificaciones fueron los que más la marcaron: fraccionalistas y cobardes (los proletarios), populistas y campesinistas atrasados (los de la GPP), brazo armado de la burguesía (los terceristas). Cabe resaltar que había en algunos de esos calificativos esa admiración y reverencia a los militantes que se jugaban la vida en el combate armado17.
      Hoy se conoce que, además de las diferencias que había a partir de las concepciones estratégicas, también había una pugna por el control en el FSLN, por la hegemonía en su conducción; es decir, por el poder18.
    • La unidad final de las tres tendencias fue más producto del reconocimiento mutuo del peso que en la lucha contra la dictadura habían adquirido todas, que de la superación definitiva de sus diferencias políticas e ideológicas. Resalto aquí la importancia que tuvo en ese reconocimiento mutuo la negativa de las tres a renunciar al capital político que en la lucha contra la dictadura tenía el ser identificado como sandinista y la incansable labor que los miembros de las tres tendencias realizaron en el trayecto; misma que era el resultado de esos paradigmas y ética que ya eran los de “el militante sandinista”.
    • Una de las primeras manifestaciones de la intolerancia a la crítica interna que se reforzó con el FSLN en el poder, lo fue el episodio que narra la autora NADINE LACAYO en su libro POLVO EN EL VIENTO. Comenta ella en dicho libro la decisión que toma la DIRECCION NACIONAL de desarticular al equipo de dirección del frente en la zona de Carazo -del cual ella formaba parte- como respuesta a las críticas y señalamientos de dicho equipo en torno a conductas y vicios reñidos con la ética y valores sandinistas que ciertos miembros dirigentes estaban mostrando.
    • Como lo anterior puede caer en el ámbito de lo muy particular y por tanto, de relativa veracidad y confiabilidad, también señalo estos otros hechos:
      • Entre los primeros prisioneros del gobierno sandinista después del 19 de Julio del 79 se encuentran precisamente los militantes de los partidos de izquierda, marxistas, que habían participado, inclusive con acciones militares, en la insurrección final. Para la dirección sandinista era previsible que su filiación política los convirtiera en un obstáculo para la implementación de la política, la estrategia y la táctica que el Frente ya había definido. Por tanto, eran enemigos potenciales de la revolución.
      • Todos los miembros de una brigada de militantes trotskistas suramericanos, muchos de los cuales combatieron en el frente sur, que se habían constituido en lo que se conoció como la BRIGADA SIMÓN BOLÍVAR, fueron expulsados del país sin mayor trámite ni argumento. La labor de organización de sindicatos que habían desarrollado en las industrias de la carretera norte y otros sectores del país no fue bien vista por la dirección sandinista. Irónicamente, fue con la centena de sindicatos creados por ellos en los primeros treinta días después del triunfo del 19 de Julio que se forma inicialmente la CENTRAL SANDINISTA DE TRABAJADORES.
      • Fue bien resentida por los dirigentes y sindicatos de centrales no afines a la CENTRAL SANDINISTA DE TRABAJADORES (CST) la forma en cómo desde el poder la dirección sandinista trataba a éstos y sus luchas: grupos de choques para neutralizar sus manifestaciones y actividades, capturas a dirigentes, represión en momentos cruciales de sus luchas, etc. El problema radicaba en que el sandinismo, nuevamente, no podía confiar ni en la realización ni en los resultados de ninguna actividad sindical que no estuviera bajo su control y dirección. Esta particularidad mantuvo al movimiento obrero CON EL MISMO CÓDIGO DEL TRABAJO SOMOCISTA durante todo el gobierno del FSLN; y fue hasta que triunfó VIOLETA BARRIOS que se pudo diseñar y aprobar uno nuevo. Por supuesto, en esas circunstancias fue el sandinismo en el movimiento obrero el que estuvo al frente de esa lucha.
      • El boicot y ataque que se orquestó en contra de una concentración que el MOVIMIENTO DEMOCRÁTICO NICARAGUENSE (MDN) liderado por el ya en ese momento EXmiembro de la JUNTA DE GOBIERNO DE RECONSTRUCCIÓN NACIONAL (JGRN), Alfonso Robelo Callejas había programado realizar en Nandaime para el 14 de Marzo de 1981. La acciones de boicot fueron calificadas como “una explosión de violencia popular – en parte incontrolada de una parte provocada por el clima de polarización reinante…” 19.
      • Sin embargo, lo que yo considero como la mayor expresión de esa ética dicotómica del sandinismo es la forma en cómo fue abordado el problema campesino en las zonas que devinieron en teatro principal de movilización y operaciones de la contra revolución y el problema de las poblaciones indígenas en la costa atlántica nicaragüense.

        Es hasta la pasada década en que comienzan a conocerse, a través de diferentes estudios realizados por académicos, la versión de los nicaragüenses que fueron tildados en ese momento de traidores, vendidos al imperialismo, instrumentos de la agresión imperial y otros calificativos: los campesinos y los indígenas de esas regiones. En mi opinión, el libro WANGKI AWALA-NUESTRA MEMORIA DE LA GUERRA PARA VIVIR EN PAZ, publicado por la Universidad comunitaria URACCAN es muy revelador. También están lo que hoy son abundantes estudios e investigaciones sobre el tema de la contra revolución en Nicaragua, pero desde la perspectiva de las motivaciones y causas que tuvieron y/o creyeron tener los entonces llamados campesinos contrarrevolucionarios.

CONCLUSIONES Y RESPUESTAS A LAS QUE HE LLEGADO

Mi condición de miembro de esa generación de sandinistas cuyo comportamiento después de Abril del 2018 ha resultado ser tan diametralmente opuesto entre unos y otros de nosotros y nos ha dividido en los dos grandes grupos en los que se ha sintetizado la relativa dispersión y diferencia que teníamos previamente, me sembró la inquietud de escarbar en las razones de esa actitud y comportamiento que hoy por hoy no escapa al ojo inquisitivo de algunos de nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo, familiares, etc.

Aunque esta búsqueda de respuestas bien podría insertarse en cualquier esfuerzo académico de investigación sociológica, que no me resultan extraños; las razones por las que he desarrollado esta ideas y reflexiones radican en el interés personal que tengo en tratar de ver si realmente esa corriente política con la que nos identificamos muchos de mi generación hace más de cuatro décadas tiene algún futuro en nuestro país y si aún puede aportar a la materialización de esa eterna y siempre presente aspiración humana de mejorar su sociedad.

Por lo pronto:

¿PUEDE EL SANDINISMO PARTICIPAR SINCERA, TRANSPARENTE Y RESPETUOSAMENTE EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA CULTURA POLÍTICA Y MEJOR SOCIEDAD EN NICARAGUA?

Creo que el sandinismo tal y como lo estamos viendo hoy, que es también el mismo que vimos y vivimos en la década de los 80’s, aunque no lo hayamos sentido en la Nicaragua urbana porque a esas poblaciones no las afectó tanto como a las rurales y de montaña, no puede seguir existiendo. No tiene futuro.

Por eso creo que no es posible, ni remotamente, que el sandinismo como es, con esa ética dicotómica que yo afirmo que tiene, PUEDA PARTICIPAR DE FORMA SINCERA, TRANSPARENTE Y RESPETUOSA en la construcción de una nueva cultura política en nuestro país y de una nueva sociedad política y humana en Nicaragua.

No digo que LOS SANDINISTAS de uno y otro bando no lo puedan hacer de manera personal, pero como corriente política con expresión social organizada, lo dudo mucho. Es mi creencia y conclusión.

LA CRISIS DEL SANDINISMO QUE SE PRODUCE A PARTIR DE LOS SUCESOS DE ABRIL, ¿ES DEPURACION Y FORTALECIMIENTO EN ESE PARTIDO… O ES RUPTURA Y TRANSFORMACIÓN REGENERATIVA/DEGENERATIVA?

Creo que esta respuesta, por la naturaleza intrínseca del sandinismo y su declarada intención de alcanzar el poder para determinados “objetivos y propósitos transcendentes” no puede darse más que desde esa perspectiva. Sin embargo, como quiera que ambos sectores tienen como parte de sus valores actitudinales lo que Gramsci llamó “el optimismo de la voluntad”, para ambos sectores la respuesta va a ser la misma. Y en ambos casos los resultados: depuración y fortalecimiento o ruptura y transformación regenerativa/degenerativa, dependerán también del grado de “actitud militante” que ambos grupos tengan en relación a lo que crean que hay que hacer.

Desde la perspectiva de los que pertenecen al grupo de sandinistas que pertenecen al partido/grupo sandinista que está con Daniel y sienten que ese es SU GOBIERNO, SU PODER, el estremecimiento e impacto que han sufrido su filas de militantes no son más que un elemento que “pondrá a prueba la firmeza de la militancia”. Y desde esa perspectiva, puede considerarse una depuración que fortalecerá al partido FSLN y que lo llevará a una transformación regenerativa. Por lo demás, creo que el que se configure una u otra realidad para el sandinismo de uno y otro lado también va a depender de acontecimientos que salen más allá de las intenciones y alcance de estas reflexiones.

Por último, creo que nadie puede creer que la ruptura que se produjo entre los sandinistas de uno y otro grupo es similar a la que se produjo cuando la ruptura del FSLN en tres tendencias, que a la postre se pudieron reconfigurar amistades, relaciones, comunicación y demás. Eso sí que no va a ser posible.

Este último punto: la capacidad del sandinismo de propiciar la separación y el distanciamiento entre los miembros de grupos sociales, de familias, de vecinos, de compañeros de trabajo, etc. ES INCREÍBLE. El llamado “paradigma de la contradicción” que está en el centro de todo el actuar y la razón de ser del sandinismo, al no corresponder al paradigma que hoy tiene la sociedad nicaragüense, que es el de “la diferencia” no permite pensar que el sandinismo tenga un futuro en nuestra sociedad en el largo plazo20.


*El autor no es miembro de Propuesta Ciudadana

1 De más está decir cuánta equivocación había en esa creencia. Los hechos posteriores protagonizados por esos jóvenes lo demostraron.
2 Nos estamos refiriendo a mandos superiores y medios que, supuestamente, fueron formados en los principios y valores del sandinismo. Es decir, hablamos de sandinistas que ocupan cargos en la cadena de mandos policiales.
3 El Diputado EDWIN CASTRO es uno de los integrantes de la comisión gubernamental que Daniel Ortega designó en elprimer y fracasado diálogo y lo continúa siendo en este segundo.
4 En este hay una secuencia de imágenes de lo que fue, aparentemente, una de ellas.
5 En el mismo, Sandino escribe: “¿Quiénes son los que ataron a mi patria al poste de la ignominia? Díaz y Chamorro y sus secuaces que aún quieren tener derecho a gobernar esta desventurada patria, apoyados por las bayonetas y las Springfield del invasor… ¡No! ¡Mil veces no!… LA REVOLUCIÓN LIBERAL ESTÁ EN PIE.” (Subrayado y mayúscula del suscrito)
6 Creo que entre las frases que más calaron en el comportamiento y la actitud de la militancia del FSLN están las que resaltan la honestidad y el desinterés, el nacionalismo y la resistencia ante la agresión extranjera, su identificación con los sectores populares. Cito: “La soberanía de un pueblo no se discute, se defiende con las armas en la mano”, “El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído”, “Nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán”, “Este movimiento es nacional y antiimperialista… Por lo demás en el terreno social, este movimiento es popular”.
7 No es casual que el FSLN siempre insistió en resaltar que la dictadura somocista era el instrumento de dominación política y militar del imperialismo norteamericano en Nicaragua.
8 En su escrito del 8 de Julio de 1964, DESDE LA CÁRCEL YO ACUSO A LA DICTADURA, Carlos Fonseca rechaza de manera tajante los “infundios” que lo señalan como marxista; ante los cuales afirma que no lo es y que más bien sostiene “con todas sus letras que la propiedad privada debe jugar un papel importante en el progreso de Nicaragua…” Declarando también en ese mismo escrito: ”En mi pensamiento acojo la médula popular de las distintas ideologías; del marxismo, del liberalismo, del socialcristianismo…”.
9 Esta declaración categórica la hace Carlos Fonseca en su escrito de Abril de 1968 llamado MENSAJE DEL FRENTE SANDINISTA LOS ESTUDIANTES REVOLUCIONARIOS. Pero es interesante lo que dice al respecto el Comandante Víctor Tirado en torno a esa declaración en la entrevista suya que aparece en MEMORIAS DE LA LUCHA SANDINISTA. Y cito dicho comentario: “Ahí es donde el Frente Sandinista empieza a definirse en lo que es su ideología. Creo que él lo hizo porque en el movimiento comunista internacional al Frente Sandinista no le daban cabida. Cuando él señala que el FSLN es marxista, espera que haya una apertura y apoyo para la causa.” (Subrayado del suscrito)
10 Es la definición con la que se presenta el FSLN en la etapa de lucha contra la dictadura somocista. Y es lo que marca en gran medida la forma en cómo se organizaba y dirigía la “vida interna” del frente como organización.
11 La relación entre los valores y actitudes promovidos por y relacionados con estas expresiones, con el imaginario y los paradigmas de comportamiento subyacentes son los que, en mi opinión, forman parte o se encuentran a la base de la ruptura actual de los grupos de viejos/históricos sandinistas.
12 En ese sentido, es contundente y clarificadora la afirmación del Comandante TOMÁS BORGE en su entrevista con el periodista de EL NUEVO DIARIO, Edwin Sánchez el 27 de Abril del 2008. Al referirse a la composición de la Dirección Nacional de 1979 señala: “En aquél momento habían grupos heterogéneos, en términos ideológicos, que se reflejaron en la existencia en la Dirección Nacional.”
13 Para todos los que vivieron la década de gobierno del FSLN no les resulta ni ajena ni extraña aquella frase que ponía en manos de una cúpula dirigente tanto los destinos colectivos como los individuales en la nación nicaragüense. Me refiero a la famosa: DIRECCIÓN NACIONAL… ORDENE!!!
14 Ya en ese punto la imagen-figura de Sandino como EL GENERAL SANDINO ha sido superada y sustituida por la imagen y símbolo que representa la tríada SANDINO-SANDINISMO-SANDINISTA… la del FSLN.
15 Concepto del sociólogo Pierre Bourdieu, cuya definición está más allá del objeto de estas reflexiones.
16 Es bien ilustrativo de esa disciplina y comportamiento heterónomo la forma en que reaccionaron los grupos de sandinistas orteguistas que, fieles a esos paradigmas y principios que he resaltado, propugnaban por “combatir hasta la muerte” a los ciudadanos en las protestas, pero que no recibían ninguna orden del COMANDANTE. Desesperados, desesperanzados e impacientes, clamaban a gritos por su decisión; la cual esperaban y ejecutarían, por supuesto, CON DISCIPLINA SANDINISTA.
17 Al respecto, la entrevista de Víctor Tirado López que aparece en MEMORIAS DE LA LUCHA SANDINISTA ilustra hasta qué punto esa conducta estaba llegando. En ella comenta de la expulsión que los líderes de la GPP decretan en contra de los terceristas y del alegato de “permanencia en el exterior y ausencia de la lucha en el país” que presentaba el grupo dirigente que estaba en Nicaragua para rechazar la posición de liderazgo que Carlos Fonseca tenía en la organización.
18 Al respecto, en la entrevista de LUIS CARRIÓN que también aparece en ese libro, están narradas múltiples situaciones en las que se evidencia que las decisiones que tomaban los diferentes grupos en los que ya se había dividido la dirección del Frente estaban marcadas por esa pugna y por las desconfianzas e inseguridades que surgieron alrededor de las supuestas coincidencias políticas estratégicas y las fidelidades mutuas que se estaban comprometiendo y configurándose alrededor de la misma.
19 Así lo califica la revista ENVÍO número 39 de Septiembre de 1984, en el artículo PARTIDOS Y MOVIMIENOS POLÍTICOS EN NICARAGUA.
20 Sobre estas ideas, un grupo de compañeros, en el que me encuentro, escribieron algunas formulaciones. El escrito está en este enlace.

A 40 años, ¿en qué fallamos?

El 19 de julio se ha convertido en nuestro eterno “Día de la Marmota”, cada año repetimos las mismas letanías, consignas y canciones; algunos ven este día con desprecio, otros con despecho y todavía unos cuantos con verdadera nostalgia y fervor revolucionarios. Se celebra el derrocamiento de una dictadura sangrienta, la de Somoza, mientras se termina de afianzar otra no menos peligrosa, cruel y desalmada: la de los Ortega Murillo.

Siendo 40 años una cifra redonda, vale la pena dedicarle unas últimas líneas a la llamada “Revolución Popular Sandinista” (RPS) para pasar definitivamente la página y avanzar. Hasta hace un par de años yo era de los que pensaba que había algunos aspectos rescatables de la insurrección popular y el período revolucionario posterior, pero el accionar del gobierno durante el último año y la cacería que ha desatado en contra de quienes se oponen a sus designios me ha llevado a la conclusión de que el balance final de los últimos 40 años es definitivamente negativo.

La revolución nicaragüense de 1979 fue la última revolución armada victoriosa en Latinoamérica, durante un período fuertemente influenciado por la revolución cubana y la denominada “guerra fría”. Nunca hemos tenido una cifra exacta de la cantidad de vidas humanas que nos costó la revolución, entre 50 y 100 mil muertes según varios estimados, tomando en cuenta la guerra que siguió a 1979 y duró casi una década.

En realidad la RPS comprende dos procesos distintos: el primero es la insurrección popular en la que participó el más amplio espectro de la población, incluyendo a la empresa privada, y el segundo es la toma del poder y posterior establecimiento de un gobierno “revolucionario”. Aquí conviene destacar que hasta 1979 el FSLN contaba con más derrotas que victorias en su accionar guerrillero.y no es sino a partir de 1978 que logra ponerse al frente de los levantamientos populares para capitalizar la lucha a su favor.

El primer fracaso de la Revolución consistió en mantener la visión del poder como un trofeo de guerra, la población nicaragüense miraba con naturalidad que “los muchachos” asumieran el control de la situación y consecuentemente del gobierno, “lo habían ganado”, “les costaba la causa”. Y fue así como un grupo de jóvenes inexpertos asumió las riendas de las instituciones del Estado, quizás con las mejores intenciones en ese momento.

El segundo gran fracaso de la RPS giró en torno a la exclusión. “El que no brinque es contra”, quien se opusiera al proceso (o siquiera manifestara alguna duda) era catalogado como “enemigo del pueblo” y tenía que ser anulado, en casos extremos hasta físicamente. Dentro de la lógica polarizante y polarizada de la “lucha contra el somocismo” hacía sentido quitar cualquier obstáculo para avanzar en la construcción de una nueva sociedad, para afianzar las conquistas populares.

Y un tercer momento, que quizás no dependió tanto de nosotros, fue la militarización de la sociedad. Los sandinistas de la década de los 80s, al igual que quienes participaban en la contrarrevolución o resistencia, nos vimos inmersos en un conflicto bélico que transformó a casi cada nicaragüense en combatiente de uno de los dos bandos enfrentados. No había mucho margen para el pensamiento crítico, las órdenes se cumplían o se cumplían, el autoritarismo y el verticalismo brillaron en todo su esplendor.

En un artículo anterior (que podés leer en este enlace) exponía que “cultura política” es el subconjunto de las ideas, creencias, valores, comportamientos, símbolos y prácticas de la cultura general de una sociedad que se manifiesta en el ámbito de los procesos políticos y, más concretamente, alrededor del ejercicio del poder. Es así como podemos decir que en 1979 la sociedad nicaragüense logró derrotar a Somoza, pero no venció al somocismo como máxima expresión de la cultura política tradicional.

Concretamente la cultura política tradicional nicaragüense, entre otros, tiene estos elementos destacables:

  • La visión del Estado como botín de guerra y el ejercicio del poder como “premio” al vencedor,
  • El mesianismo y la predestinación de los liderazgos, el “poder” es inherente a las personas, no se obtiene por delegación o legitimación popular,
  • La necesidad del heroismo y el sacrificio como condición indispensable para acceder al “poder”,
  • El miedo a las diferencias, la necesidad de uniformidad so pena de exclusión,
  • El caudillismo, entendido también como autoritarismo y verticalismo, ciertas personas pueden estar por encima de las leyes,
  • La resolución violenta de los conflictos, las posiciones no se negocian, tiene que haber vencedores y vencidos,
  • La necesidad de legitimación externa, los líderes normalmente sirven o tratan de agradar a una potencia extranjera.

No es difícil identificar estas características en el Somocismo y el Sandinismo que le sucedió hasta desembocar en el régimen que tenemos hoy. Dichas características persistieron y persisten en los partidos políticos tradicionales y aún entre una buena parte de la población, incluso entre las organizaciones y movimientos nacidos a raíz del proceso iniciado en abril del 2018.

A 40 años, el enemigo sigue siendo el mismo… y está quizás en nosotros mismos. ¿Seremos tan torpes para volvernos a equivocar?

40 años y no avanzamos

Autor: Sergio Simpson*

Parece que fue ayer cuando escuché balazos y estallidos en las calles; jóvenes con pistolas, bombas de contacto y molotov, incendian llantas, proclaman la insurrección popular, rostros cubiertos con pañuelo rojinegro.

Parece ayer: Veo cuerpos muertos en fotos de periódicos y videos noticiosos, sediciosos “sandino comunistas castristas” los califican en comunicados y discursos oficiales, los acusan de terroristas en plaza llena de seguidores glorificando al general Somoza que gobierna.

El excelentísimo señor presidente viste traje azul oscuro, dejó el uniforme militar para suavizar su imagen, habla de Cristo, perdón, orden, democracia, leyes, constitución, defenderse del comunismo internacional que pretende darle golpe de estado.

Manifestantes frente a cárcel La Modelo, madres angustiadas, con el corazón en la boca, pidiendo libertad para presos políticos y respeto a sus derechos humanos, denuncian que los torturan, iglesias católicas ocupadas por encapuchados gritando: Muerte a la dictadura. Más de cuarenta años atrás.

Las fuerzas del orden público actúan firmes para mantener la paz. Sí, fue ayer, recuerdo muy bien. Siete, ocho, o nueve, vehículos con uniformados empuñando armas de fuego garantizan la tranquilidad por donde transitan. Protegen la prosperidad económica.

Los grandes empresarios se alertan para evitar pérdidas o declararse en quiebra. Con la dictadura obtenían ganancias fabulosas, hasta que el comandante jefe acaparó más negocios y restó espacios financieros a demás inversionistas, creando inconformidad.

Las empresas son asaltadas por sandinistas, camiones distribuidores interceptados y repartido los productos en los barrios, robado el dinero de las ventas, implementando entre la gente un nuevo modelo de obtener ingresos.

Potencial subversión. Partidarios del dictador jamás imaginaron la derrota, mucho menos la huida del general de cinco estrellas. Un nuevo grupo asciende al poder, promete honradez, eficiencia, democracia, progreso, justicia social. Discurso de izquierda para los pobres.

Cuarenta años ha transcurrido la vida nicaragüense sin cambios sustanciales, más bien se fortalecieron expresiones culturales cimentadas en el caudillismo, la monarquía y el fascismo; orientaciones de orden mitológica, con deidades y demonios, alimentando la escasez de conocimientos y supersticiones.

Parece ayer, cuando el pueblo condenaba la corrupción de la familia gobernante, los negocios del Somoza hijo mayor de la dinastía amparado en el estado de Nicaragua, aumentando su fortuna con tráfico de influencia. Después del terremoto de 1972, crecieron vertiginosamente las inversiones y ganancias de la familia dinástica.

Funcionarios públicos propietarios de residencias en zonas exclusivas, casa en el campo y en la playa, haciendas, vehículos lujosos, exquisita bebida y comida, hijos en los mejores colegios y en prestigiadas universidades del extranjero, viajes al exterior en vacaciones, inmejorable salud. Disfrutando el poder.

Creen que el pueblo nicaragüense necesita mano dura, dictadura que mantenga el orden y el país progrese, pero no ha dado resultados positivos. Cuarenta años después el desastre impera, con muertos, heridos, presos, exiliados, pobreza desmedida para muchos y riquezas exuberantes para pocos.

Quizá consideren los incontables que vivieron aquella época, ésta sea más cruel. Personas desarmadas enfrentaron a fuerzas policiales y paramilitares entrenadas para matar. La diferencia conceptual y de valor radica en que la mayoría de sublevados fueron cívicos no bélicos.

Quienes recurren a las armas para resolver conflictos políticos han sido los gobernantes, en diferentes épocas de nuestra historia. Fundadores del Frente Sandinista, en 1961, declararon que optaban por la lucha armada debido a que no había opción democrática para acceder al gobierno.

Esta vez no ha sido diferente, cuarenta años después que una generación derrocó a una dictadura, parte de la ascendencia anterior y la progenie actual luchan para que haya cambio de sistema político en Nicaragua. Tantos sacrificios, tanta sangre, tanta lucha, y no hemos avanzado en este país lo que en el tiempo se hubiera logrado.

La gente inconforme se expone a ser herida, apresada, asesinada. El ambiente tenso, amenazante para los opositores es demasiada presión que podría, sin duda, explotar nuevamente en rebeldía, como en el 2018.

Cuarenta años después quien gobierna sigue considerando la cárcel, la golpiza, y la muerte, la solución a la injusticia social y miseria humana y económica que impera en el país.

Jueves 18 julio 2019


*El autor no es miembro de Propuesta Ciudadana

Hacia un necesario diálogo entre opositores

El reciente informe de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) leído durante la sesión 41 del Consejo de Derechos Humanos expone nuevamente y de forma explícita la existencia en Nicaragua de una dictadura que viola los mínimos derechos humanos de la población, en especial los derechos de quienes intentan protestar ante dichas violaciones. Más grave aún, en el campo y la ciudad continúan los asesinatos selectivos de ciudadanos que de alguna manera estuvieron vinculados con las protestas iniciadas en abril del año pasado.

La Policía Nacional se ha convertido en un aparato represor cuyas acciones desde hace mucho tiempo se alejaron de la legalidad, el accionar policial es abiertamente criminal y el “Jefe Supremo” (Daniel Ortega) no da muestras de querer enderezar el rumbo de la institución. En este contexto y condiciones parece inexplicable que la representación de la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) pretendan “continuar el diálogo” con el gobierno del FSLN.

La ruta del “golpe suave”, recapitulemos

Como ya he explicado en ocasiones anteriores, existe una “tecnología social” conocida como golpe suave (o blando) mediante la cual una parte de la población debidamente organizada provoca a un régimen opresor para desestabilizarlo y, de ser posible, derrocarlo. El éxito de esta tecnología depende directamente de la capacidad del régimen para gestionar su legitimidad como gobierno y maniobrar sin caer en excesos de violencia que producirían la condena internacional y la deslegitimación interna.

Con las primeras protestas espontáneas a mediados de abril del 2018 el gobierno de Daniel Ortega se vio sorprendido y rebasado, fue incapaz de reaccionar ante un escenario que no había podido prever: la represión con grupos de choque y antimotines, lejos de apaciguar a los protestantes, esta vez se salió de los cauces “normales” y las primeras muertes de manifestantes exacerbaron la ira de un mayor número de pobladores que salieron a las calles a pedir su renuncia.

Es evidente que el régimen hizo una lectura incorrecta de la situación y a la postre terminó provocando él mismo los resultados esperados de un golpe blando exitoso. Como expertos que son en acciones desestabilizadoras y subversivas, los viejos cuadros del FSLN que apoyan al régimen montaron escenarios de destrucción de oficinas estatales y violencia que justificaran una reacción violenta de su parte, mientras buscaban afanosamente a los inexistentes “cabecillas” de la rebelión ciudadana para desarticularla.

Un año más tarde, lejos de reconocer su equivocación y tratar de enmendar los errores para estabilizar la situación, el régimen persiste en su búsqueda de “culpables” (inexistentes) y con ello hundiéndose en el pantano que él mismo ha creado. La masacre perpetrada por la Policía Nacional en horas de la mañana del día de ayer contra la familia del joven Bryan Murillo López en la ciudad de León, aunada a la mediocre justificación oficial, nos demuestra que el régimen está dispuesto a seguir asesinando impunemente a la población.

¿A qué aspira el “sandinismo”?

A estas alturas todos los informes de las principales organizaciones y organismos de Derechos Humanos son unánimes y contundentes al señalar la responsabilidad de las autoridades de gobierno en la comisión de hechos delictivos, incluso de crímenes de lesa humanidad. Es claro que en la actualidad el gobierno de Daniel Ortega está sostenido exclusivamente por la fuerza de las armas y su abuso de poder desde todas las instituciones del Estado, como el Ministerio Público y la Corte Suprema de Justicia.

El gobierno se ha atrincherado en la caricatura de institucionalidad que ha construido y ha puesto todo tipo de “tranques” para defenderse, encerrándonos a todos junto con él y convirtiendo a Nicaragua en una enorme cárcel de alta peligrosidad. De persistir en su obcecada visión el gobierno está condenándonos al fracaso como nación y lo realmente exasperante es que los seguidores de Ortega no alcancen a ver que están repitiendo patrones históricos que conducen inexorablemente al desastre.

Aún cuando los regímenes de Cuba y Venezuela han logrado sostenerse en el tiempo, ello ha sido a costa de grandes sufrimientos y desgracias para sus respectivos pueblos. A estas alturas quien apoye al gobierno en su accionar represivo es cómplice de los múltiples delitos cometidos desde el poder. El legado del FSLN de Ortega, y con él de todo el “sandinismo” que lo permite, es un legado de corrupción, violencia, abuso de poder y desenfreno.

La respuesta “opositora”

Para desmontar la trama “golpista” creada por el gobierno basta con echar un vistazo a la desarticulada amalgama de actores que se le oponen. Ni una sola de las agrupaciones existentes ha sido capaz de construir una organización coherente que aglutine la diversidad de visiones e intereses opuestos al régimen y mucho menos de elaborar un plan de acción que nos lleve a salir de la crisis. Muchas de estas agrupaciones han abandonado la esperanza de contar con el respaldo de la población y se han empecinado en obtener una solución de parte de la comunidad internacional.

La ACJD muy indignamente persiste ahora en pedir el restablecimiento de un diálogo en el que el gobierno realmente ha puesto muy poco interés y no ha cumplido uno solo de los acuerdos alcanzados. Al mismo tiempo sabemos que existen pretensiones electorales de un sector de la ACJD en alianza con el partido Ciudadanos por la Libertad (CxL) que en otro contexto podrían ser totalmente válidas y plausibles, pero en el actual estado de cosas es oportunista, vacuo e infame.

Básicamente los distintos grupos de oposición, tradicionales y emergentes, reconocen que el contexto actual representa una excelente oportunidad “para la toma del poder” y ven en un futuro proceso electoral la posibilidad de materializar dicha oportunidad para su propio beneficio. El problema radica en que cada grupo se cree poseedor de una suerte de “verdad absoluta” o predestinación para “salvar a Nicaragua”, en la versión mesiánica de la política tradicional, aunque ninguno tiene claro la forma en que habría de procederse una vez ganada la elección y pese a que ninguno podría actuar o gobernar libremente si no resolvemos de previo muchos de los conflictos existentes y los que se presentarán una vez que el FSLN salga del poder.

Concertación de un plan de nación a 30 años

En un post anterior comentaba que el próximo gobierno tiene que asumirse a sí mismo como un gobierno de transición cuyos objetivos principales serían abrir los procesos de Justicia Transicional, convocar a una Asamblea Constituyente y sentar las bases para la democratización económica. Es en esa dirección que tendría que estar trabajando toda la oposición, tradicional y emergente. Tenemos que ponernos de acuerdo sobre la ruta a seguir para garantizar:

  1. La victoria en un proceso electoral con más del 70% de los votos,
  2. La instalación de un Gobierno de Transición,
  3. Las bases para un plan de nación a un mínimo de 30 años

Siendo absolutamente realistas, tenemos que reconocer que la solución a la crisis nicaragüense no es un asunto de corto plazo y no puede consistir en la exclusión social de quienes hoy, por convicción o necesidad, apoyan al gobierno de Ortega. Una solución inteligente más bien pasa por encontrar puntos de contacto y convergencia incluso con sectores del sandinismo ideológico que puedan aportar a un proceso de rápida pacificación y reorganización del Estado en el ambiente postelectoral, es decir, en el ambiente político post Orteguismo.

Nos estamos jugando el futuro de Nicaragua, nuestro propio futuro, es hora de deponer actitudes e intereses y sentarnos a conversar.

Este país duele

“La lucha es de ustedes muchachos, nosotros solo somos un respaldo”. Es la frase más común que la gente nos suele decir en las calles, reuniones o redes sociales. Una responsabilidad que aún no tenemos claro cómo tenemos que asumirla. A esta nueva generación de nicaragüenses, como a tantas otras, nos toca cargar con la historia sangrienta de Nicaragua. Nadie sabe con certeza de dónde nace ese romanticismo por nuestra patria que, como cualquier otro amor, duele y te puede matar. En este país de poetas, donde hasta un chiste es poesía, solo se trasciende cuando se muere, como los héroes de esta patria que murieron y ya nadie los recuerda. Pasarán tal vez cuarenta años y solo seremos una vieja reliquia contada en los libros, y el romance sepulcral de esta historia solo la recordaremos los que la vivimos. Como si sufrir fuera vivir y la existencia queda relegada a una desinhibida nostalgia.

A nadie le importa si Carlos Fonseca fundó al Frente Sandinista o si Enrique Bermudez dirigió la contra. Ni aquella revolución que derrocó a una dictadura para instalar otra, ni los Dora María Tellez, Edén Pastora, Henry Ruíz, Sergio Ramírez importan. Nada puede sustituir al presente. No importan porque no somos nosotros, otros nos van a relegar y utilizarán nuestros nombres para enarbolar otra lucha que no será nuestra, dirán que así pensabamos, aunque nunca dijimos que la hicieran y otra vez el ciclo de la vergüenza tendrá otro rostro que trataran de olvidar. Preguntarán: “¿Y quién era él? ¿Por qué luchaba?” Conociendo al nica, más de uno se mofará de las preguntas y riéndose dirá: “Algún mamaturca que no tenía ni verga que hacer. Si no trabajo no como y los políticos a mí no me dan de comer“. Los políticos regordetes seguirán desfalcando millones de córdobas, alimentándose de la ignorancia de este pueblo que cree burlarse de los políticos con sus inverosímiles respuestas.

Después de leer por cuarta ocasión “Cien años de soledad”, he pensado que Nicaragua es la continuación de Macondo, pero moderno. Probablemente la participación de Aureliano José con las tropas federalistas de Nicaragua, huyendo del amor incestuoso que sentía por Amaranta, el rastro de la estirpe de los Buendía por nuestro país nos condenó a compartir cien años de soledad. Así como el gobierno Colombiano negó la masacre bananera en Macondo, en Nicaragua niegan que haya pasado lo mismo. Solo en este país un niño de dieciocho meses se suicida y tenemos más terroristas que Oriente Medio.

Todo está normal, a pesar de lo militarizada que está Managua. Un golpe de Estado orquestado por estudiantes es tal vez un fenómeno único en la historia universal. Un grupo de muchachitos menores de veinte años intentaron derrocar a un gobierno sin más armas que sus conciencias, entregando agua y víveres a los que protestaban. Los muertos fueron inventados por la maquinaria amarillista de la prensa y las madres que lloran al espectro de los cuerpos desangrados de sus hijos.

Este país duele, porque las madres siguen llorando las muertes de sus hijos mientras para otros la vida sigue igual, no ha pasado nada.

“Mañana, hijo mío, todo será distinto.
Sin látigo, ni cárcel, ni fusil
que supriman las ideas”. – Edwin Rodríguez Castro.

Y no ha cambiado nada en Nicaragua desde que se escribieron esos versos. La historia la seguimos escribiendo con la sangre derramada de los jóvenes y en algún momento pensaron que Nicaragua se iba quedar sin jóvenes. Unos muertos y otros en el exilio forzado. No quiero ser el próximo Sergio Ramírez que escriba en sus memorias que el legado de esta revolución fue la democracia, para que tiempo después más jóvenes como yo sigan muriendo por una “causa justa”. No recordaré a los que hoy luchan como unos héroes, los describiré como unos parlanchines malcriados, gente común como usted o yo, y los que murieron serán el estandarte para mantener firme nuestra convicción moral por Nicaragua.

“Marcharán los muertos en cada barricada,
habrá una flor para cada caído,
y las madres verán a sus hijos,
porque Dios hará justicia con aquellos
que mantengan la esperanza”.

Escenario electoral como salida a la crisis

En mi artículo anterior, acerca de los escenarios de salida a la crisis nacional, mencioné que uno de ellos sería el próximo proceso electoral (anticipado o no), siempre que la oposición resulte vencedora con una mayoría calificada, es decir, con más que el 70% de los votos. Siendo este el escenario óptimo para resolver la crisis y dar inicio a un proceso de democratización y recuperación económica, conviene analizar algunos detalles.

Condiciones deseables

Lo primero a tener en cuenta es que sería absolutamente absurdo pretender la realización de un proceso electoral en las condiciones impuestas actualmente por el gobierno del FSLN, con los impedimentos para realizar labores de proselitismo, la represión policial a cualquier manifestación popular y la existencia de grupos paramilitares amenazando y asesinando a los opositores que puedan parecer “peligrosos” al régimen.

Cuando hablo de un proceso electoral como salida a la crisis estoy presuponiendo la existencia de las siguientes condiciones:

  • Cumplimiento fiel y efectivo de los acuerdos alcanzados en las dos fases agotadas hasta ahora del diálogo nacional:
    • Ingreso al país del GIEI y el MESENI para acompañar los procesos de diálogo, desarme de paramilitares, investigación de los crímenes cometidos por ambos bandos durante la crisis y pacificación,
    • Liberación de todos los presos y presas políticas,
    • Restablecimiento de los derechos de expresión, información, movilización y organización.
  • Reformas electorales que garanticen:
    • Observación nacional e internacional,
    • Despartidización de todas las estructuras del Consejo Supremo Electoral,
    • Auditoría, depuración y actualización del padrón electoral, así como la entrega de cédulas a toda la población en edad de votar,
    • Voto en el exterior para los nicaragüenses radicados en otros países, incluso los recientemente exiliados,
    • Facilidades y agilización para la inscripción de nuevos partidos políticos,
    • Inscripción de candidaturas por suscripción popular para todos los cargos de elección.

Evidentemente estas condiciones tendrían que ser negociadas por el FSLN dentro del plazo de 75 días que ha señalado la Asamblea General de la OEA en el marco de la aplicación del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana y no se puede hacer la mínima concesión desde la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) o quien ocupe su lugar en una nueva ronda de negociaciones o diálogo nacional.

Articulación de las fuerzas opositoras

Independientemente de que el diálogo sea retomado o no, es evidente que todas las fuerzas interesadas en alcanzar la salida de la crisis sociopolítica que enfrentamos tenemos que encontrar la manera de organizarnos para poder alcanzar el resultado esperado (más que el 70% de los votos). Es también absurdo asumir que el 70% de las personas que declaran no tener simpatías partidarias se van a movilizar masivamente a votar por el candidato o candidata que cualquier facción opositora presente, máxime cuando existen contradicciones sustanciales en la interpretación de la crisis, sus motivos y las expectativas de los principales actores involucrados o la población en general.

En mi artículo anterior he destacado la emergencia de actores que promueven y profesan una nueva visión de las cosas, una nueva cultura política (NCP) que demanda una democracia participativa desde una perspectiva de derechos y no desde la tradicional “lucha por el poder” que caracteriza a la cultura política tradicional o vieja cultura política (VCP). Estos actores ciertamente no se van a conformar con algunas componendas que terminen en un nuevo y simple reparto de cuotas o posiciones de poder y posiblemente opten por forzar una “tercera vía” que fragmentaría el voto y haría bastante complicado el escenario electoral. La única forma de resolver este conflicto es dialogando y negociando desde ahora la forma de articular a todos los actores alrededor de un mismo proyecto electoral.

Aquí también cabe decir que si bien tiene que preocuparnos la posibilidad de una elección a tres bandas, ante una posición cerrada de la ACJD y sus aliados, sería necesario crearla para evitar que el sistema tradicional se regenere y queden los mismos de siempre negociando y arreglándose a espaldas de la población. En este caso TODAS las fuerzas políticas y sociales que no compartan una alianza exclusiva de las fuerzas tradicionales tendrían que encontrar el mecanismo para articularse de tal forma que no participen más que tres fuerzas con opciones de triunfo electoral.

Programa electoral mínimo

Otro problema a resolver, de cara a un futuro proceso electoral que pretenda lograr la salida del FSLN del poder, es que la VCP condiciona a la gente para buscar involuntaria y desesperadamente la figura de un líder mesiánico en quien depositar todas sus esperanzas… aunque casi siempre le terminan luego crucificando, siempre en la tradición mesiánica, cuando se descubre que no era tan santo como el imaginario popular lo construyó. Un acuerdo sólido y viable debe ser construido alrededor de organizaciones y programas y no alrededor de personas.

La fuerza electoral a construir tiene que tener clara su tarea de constituirse en un “gobierno de transición” para dar respuesta a tres temas fundamentales:

Los problemas que enfrentará el futuro gobierno de transición son enormes y en este momento todos los esfuerzos deberían estar encaminados a encontrar las soluciones e irlas aplicando desde antes de llegar a ocupar los espacios o cargos de elección popular, los y las “candidateables” deberían de estar encabezando los grupos de trabajo que encuentren esas soluciones, antes que encabezar las listas de popularidad… la fama, como la vida, es efímera y hay que enfocarse, aprovechar el tiempo.

La experiencia de Venezuela para Nicaragua

La crisis de Nicaragua no tiene las dimensiones de la catástrofe venezolana. No es mi intención en este post compararlas, pero quiero evidenciar la irresponabilidad e ineptitud de una oposición para emancipar al país de una tiranía .

En enero de este año el parlamento venezolano – último reducto democrático del país – desconoció a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela y para tal efecto designaron como Presidente encargado de Venezuela al presidente del parlamento venezolano, Juan Guaidó. Desde entonces, casi un centenar de venezolanos han sido asesinados por las fuerzas de seguridad de la dictadura de Maduro en las protestas convocadas por la oposición.

CARNE DE CAÑÓN

Desde que Guaidó es Presidente encargado de Venezuela, la liberación de Venezuela del régimen de Maduro es una promesa incumplida. Esta iniciativa ha sido acompañada con el beneplácito de los EE.UU y una cantidad considerable de países de la región. En febrero de este año, el secretario de Estado de los Estados Unidos, aseguró que los días de Nicolás Maduro estaban contados. Han pasado cinco meses desde sus declaraciones y Maduro sigue siendo presidente de Venezuela y no parece que las cosas vayan a cambiar.

Ese centenar de venezolanos asesinados no es únicamente responsabilidad de la dictadura de Maduro, la oposición venezolana ha utilizado como punta de lanza la vida de los venezolanos que desesperados por la grave crisis de su país ofrecen lo poco que tienen: ¡la vida! Tal irresponsabilidad estuvo a punto de provocar una guerra extraregional. Venezuela es de interés geopolítico por sus grandes reservas de petróleo y la gigantesca deuda externa que tiene con China y Rusia. La vida de esos venezolanos nadie las repondrá, ni las promesas incumplidas de la oposición venezolana podrá recompensar a los familiares de los asesinados.

LA HIPOCRESÍA DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Distintos países del mundo han dicho apoyar la lucha de los venezolanos para liberar a su país de la tiranía de Nicolás Maduro, pero mientras los venezolanos huyen de su país por la falta de condiciones para vivir, estos les niegan la entrada. Países como Ecuador están considerando solicitar visa a los venezolanos para que puedan ingresar a sus territorios. En otros países del cono sur como Brasil los venezolanos son víctimas de xenofobia. Solo Colombia ha abierto sus fronteras solidariamente. Mientras la comunidad internacional dice apoyar las aspiraciones de los venezolanos, les cierran sus fronteras a miles que buscan una oportunidad para sobrevivir.

LO QUE DEBEMOS APRENDER LOS NICARAGÜENSES

El día de hoy un grupo de muchachos se manifestaron en la Catedral Metropolitana de Managua. Una joven fue secuestrada por la Policía y otro muchacho salió herido por una bala de goma en su cabeza. Una adolescente de catorce años no debe de servir como carne de cañon para una oposición patética como la nicaragüense. La juventud de Nicaragua no debe convertirse en “santos de la catatumba”. Sin la vida, cualquier aspiración, por muy noble que sea, no tiene sentido.

Los supuestos representantes del pueblo, esos que se autoadjudicaron la lucha de los nicaragüenses, son los que tienen la responsabilidad de organizarse y conformar un bloque opositor que haga frente al régimen de Ortega. Esa organización debe ir acompañada de una propuesta o proyecto de nación que logre cambiar el sistema actual. La fiebre de presidencialitis que en las última semanas ha proliferado tiene que terminar. Ese bloque opositor tiene que llevar a cabo unas elecciones primarias para seleccionar a los candidatos que representarán las aspiraciones de los nicaragüenses. Debe cumplir sí o sí, ese proyecto de nación que en consenso se logró construir con anterioridad con todos los sectores políticos, económicos y sociales del país.

No es momento de candidatos, es hora de organizarse y presentar propuestas que coadyuven a lograr la unidad. La oposición venezolana presumió de unidad, sin embargo, Maduro continúa en el poder. En Nicaragua la situación es peor, la desconfianza y las agendas ocultas han provocado la división de la ya débil unidad opositora nicaragüense. El tiempo apremia y la correlación de fuerzas se debilita. Algunos ya proponen una tercera vía a la UNAB y ACJD para enfrentar a Ortega en unas elecciones.

La comunidad internacional en este momento es nuestro mayor aliado, pero puede convertirse en nuestro peor enemigo. La última Asamblea de Cancilleres de la OEA en Medellín, Colombia, dejó en evidencia que no se cuenta con los 24 votos para aplicar la carta democrática a Nicaragua. A pesar de los 75 días que le dan a la dictadura para reestablecer todas las garantías ciudadanas, la liberación definitiva de todos los presos políticos y elecciones adelantadas, ese tiempo se puede extender hasta el 2021 si no nos organizamos. No podemos apostar a que nuestros problemas se resolverán en el exterior. Los únicos que podemos hacer posibles los cambios que necesita el país somos los nicaragüenses.