¿Qué sostiene a la dictadura?

¿Qué sostiene a la dictadura?

A más de un año de aquel abril en el que el gobierno orteguista arremetió con todo en contra de los manifestantes autoconvocados que protestaban por la negligencia del gobierno ante el incendio de Indio Maíz, y quienes días después también se oponían a la reforma del seguro social, Ortega sigue atornillado en el poder.

La represión fue documentada, denunciada por la población, organismos de DDHH y condenada a nivel internacional. El tema de la crisis socio-política de Nicaragua llegó hasta el consejo de Seguridad de la ONU. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, un total de 325 personas han perdido la vida y más de 2,000 han resultado heridas. Lo cierto es que la cifra asciende a más. EL GIEI ha señalado al Estado como responsable de crímenes de lesa humanidad. Sin embargo, Ortega ha convertido a Nicaragua en un estado policiaco en el que es prohibido disentir de las políticas públicas, y se niega a cumplir las demandas del pueblo: Justicia, Libertad y Democracia.

Pero, ¿qué es lo que sostiene a Ortega en el poder?

En primer lugar, lo sostienen las armas. Una Policía que baila al son del “comandante se queda”. Ortega a través de su consuegro, Francisco (“Paco”) Díaz, dispone de una Policía Nacional desnaturalizada, capaz de contradecir su razón de ser, al disparar contra civiles desarmados que protestan pacíficamente. Además de crear un Estado Policiaco, Ortega ha equipado a antiguos militares sandinistas, ex miembros de las fuerzas de seguridad y delincuentes, quienes a la luz del día y en las oscuridades de las galerías de la modelo secuestran, intimidan, torturan y asesinan de manera conjunta con la policía orteguista para callar las voces disidentes que atormentan la paz del gobierno. Estos últimos se identifican como un Consejo Defensores de la Patria (CODEPAT), un ejército paralelo equipado con armas de guerra que, desde abril 2018, Ortega- Murillo utilizó para sofocar las protestas.

El segundo Pilar: Maridaje Gran capital-Estado. Una dictadura bicéfala. Habría que recordar que la reanudación del diálogo nacional (Diálogo 2.0 2019) se da por solicitud e intervención de los grandes capitales. El gran capital que durante once años cogobernó con Ortega y quien ahora, ante las amenazas de sanciones internacionales, ve en riesgo sus activos, así como un retroceso irreversible de la economía nacional.

A Ortega y al gran capital solo les interesa una cosa: el dinero. Por lo que los grandes capitales que hace un año reconocían que el modelo que traía el país se había agotado, y que se necesitaba de manera urgente acordar un nuevo modelo de nación, son los que aún no se deciden a romper el vínculo con el régimen, llamar a un paro indefinido, y promover la desobediencia fiscal. En cambio, han minado las decisiones de la Alianza Cívica que en ocasiones anteriores ha aconsejado a la UNAB bajar la intensidad de las protestas con el objetivo de no entorpecer las negociaciones estériles con el régimen, y se victimiza ante sus amenazas manteniendo un perfil pasivo que les permite la convivencia sangrienta y monstruosa que durante siglos han permitido que el rico y el déspota exploten al pobre.

Otro pilar, es el “sapismo” o “sequedismo”. Llámese así a la muestra clara y desvergonzada de aquellos que en pro de una revolución perdida se hacen llamar defensores de la misma. Se caracterizan por obedecer ciegamente las órdenes del comandante y de la compañera (Rosario). Abastecidos de recursos del estado (bonos, regalías, transporte) realizan proselitismo político, fabrican mentiras, promueven mensajes y acciones de odio, además de realizar trabajo de espionaje comunitario. Este fenómeno impulsado por el asistencialismo ha dado como resultado un clientelismo que vela por los intereses del régimen y por reducidos beneficios -que en algunos casos son derechos constitucionales- que en comparación con la gran mayoría empobrecida se han de considerar como privilegios.

La indiferencia también es uno de los pilares que sostienen a la dictadura. Meses atrás Taiwán, en búsqueda de reconocimiento internacional, otorgó préstamos al Estado que lograron oxigenarlo. De igual forma, el BCIE se ha declarado “apolítico” y ha concedido financiamiento que ha servido para dotar a la Policía de armamentos y equipos que son utilizados para reprimir a los protestantes, asegurando que Nicaragua cumple con los requisitos técnicos para continuar recibiendo fondos. Indiferencia total. La indiferencia y la memoria de corto plazo son aliados de la dictadura. A través de actividades que fomentan la normalidad, la dictadura apuesta a un ambiente en el que los nicaragüenses desistan de la resistencia pacífica que tanto daño le ha hecho. La “Ley del Perdón” se suma a este objetivo, es decir, aquellos que aún permanecen egoístas e indiferentes ante el dolor ajeno, y que bajo el pretexto de que la vida debe de continuar, se niegan a formar parte de la trasformación social que beneficiaría a todos los nicaragüenses.

El dinero se agota, el sapismo se derrumba, pero es necesario que el capital golpee la mesa sin miedo a romper el canal con el régimen y que los indiferentes y olvidadizos formen parte la lucha, porque solo unidos y organizados podremos derrotar a la dictadura.