¿Qué se negocia en Nicaragua?

¿Qué se negocia en Nicaragua?

La historia de Nicaragua demuestra que las salidas a las crisis han sido a través de acuerdos entre cúpulas que se han repartido el país como si fuese una partida de ajedrez, dejando de lado las exigencias populares. La actual negociación entre el régimen orteguista, la Alianza Cívica y la empresa privada en el INCAE es similar a los acuerdos entre Somoza y el partido conservador llamado pacto de los generales o al pacto Ortega-Alemán con la aprobación de reformas constitucionales y la repartición de cargos en la Corte Suprema de Justicia y el Consejo Supremo Electoral. En cualquier caso, en la negociación actual se juegan muchas cosas para Nicaragua y desafortunadamente veo que no se llegará a los objetivos planteados por la inmensa mayoría de los nicaragüenses que salieron a las calles en abril de 2018 y que la policía y paramilitares reprimieron con brutalidad.

La Alianza Cívica planta cara al Gobierno sin tener claro que pueden hacer ellos como alianza para llevar a cabo cualquier acuerdo, entre sus propuestas está el adelanto electoral, sin embargo la alianza no está organizada ni preparada para unos comicios, a eso se le suma la desconfianza que tienen los nicaragüenses en los miembros de la alianza cívica, muchos de ellos han tenido cargos en el PLC y en el FSLN; no gozan de la legitimidad popular. En esa mesa también se está utilizando a los presos políticos como moneda de cambio entre el régimen y la oposición; la empresa privada por su parte intenta salvar el capital perdido durante los meses de crisis en el país. El orteguismo juega sus cartas tratando de ganar tiempo, prometió soltar a los presos en 90 días.

No es casual el actuar del gobierno, son 90 días que le dan un respiro, no a lo interno sino a nivel internacional, necesita a toda costa reconstruir su legitimidad y fortalecer sus alianzas internacionales, son 90 días que pueden cambiar muchas cosas. Menciono algunos ejemplos:  en  mayo hay  elecciones al parlamento europeo, el régimen espera el resultado de estas elecciones para medir fuerzas, cabe la posibilidad de que nuevos actores políticos entren al parlamento europeo y que el tema de Nicaragua salga de agenda para un parlamento que ha sido crítico con el Gobierno de Nicaragua; Europa está ocupada y distraída por la salida del Reino Unido del club comunitario y el tema de Nicaragua podría dejar de ser una prioridad para la Comisión Europea. En abril, en España hay elecciones, un cambio de gobierno puede beneficiar al régimen o aumentar la presión hacía este, todo depende de las alianzas que se hagan para formar gobierno en el ejecutivo español. El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha sido clave para que el FSLN fuese expulsado por la Internacional Socialista.

En cuanto a los pocos aliados que le quedan al régimen orteguista, estos 90 días ponen a prueba el poder de Nicolás Maduro en Venezuela, país que sustentaba económicamente a Nicaragua gracias a acuerdos petroleros que son controlados por ALBANISA. La situación en Venezuela ha cambiado, el autoproclamado presidente de Venezuela, Juan Guaidó, no ha conseguido derrotar a Maduro, quien sigue controlando el ejecutivo venezolano; la llegada de militares rusos a territorio venezolano ha proporcionado un respiro al gobierno venezolano ante las sanciones internacionales.

En el área centroamericana, el régimen orteguista pierde un aliado en la Organización de Estados Americanos (OEA), al asumir el próximo 1 de junio de 2019 la presidencia de El Salvador, Nayib Bukele, poniendo fin al gobierno del FMLN presidido por Sánchez Cerén, aliado y socio de Daniel Ortega.

La gran incógnita de todas es qué se negocia realmente en Nicaragua, porque no estamos preparados para unas elecciones, los movimientos sociales no están organizados, hay presos políticos, muertos, acoso policial, periodistas encarcelados, los medios de comunicación opositores han sido cerrados y las propuestas de la Alianza Cívica no son fuertes, carecen de legitimidad y de fuerza política. Si la propuesta que hace la alianza de adelantar las elecciones llega a ser aceptada por el gobierno, con la situación actual, cabe la probabilidad de que el orteguismo gane.

Es urgente la incorporación de nuevas fuerzas políticas con rostros frescos y con propuestas útiles que sean capaces de tener una organización política responsable que plante cara a los abusos del régimen y le obliguen a convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, adelantar las elecciones o buscar alternativas democráticas y que cese la represión. Es preciso entender que la crisis actual no es responsabilidad de Ortega, sino de nuestra cultura política caudillista; las protestas de abril de 2018 fueron el resultado de décadas de caudillismos, amarres y arreglos políticos debajo de la mesa a espaldas de los nicaragüenses. La salida a la crisis debe de ser una solución política y negociada, pero de soluciones al país y no de reparto de cuotas de poder entre las élites que utilizan a los presos políticos y a las victimas mortales de la represión de abril como piezas de ajedrez.