Privatización de la política monetaria de El Salvador

Privatización de la política monetaria de El Salvador

(Artículo publicado originalmente en «El Independiente». Escrito en colaboración entre Adolfo Hurtado y Walter Raudales)

El debate actual en El Salvador con la implementación del bitcoin como moneda de curso legal se pierde en la falta de una adecuada focalización en la materia a debatir. Proponemos abordar esta reflexión sobre tres ejes: a) El problema monetario de El Salvador; b) La naturaleza de los instrumentos digitales propuestos; c) Los riesgos inherentes a cada uno de los instrumentos propuestos y alternativas.

El problema monetario en El Salvador

La crisis financiera global de finales de la primera década del presente siglo expresó los riesgos que podría enfrentar el país con la estrategia de dolarización de la economía, iniciada unos pocos años antes, por la falta de instrumentos monetarios frente a eventos externos que no controlan.

Esta situación se repitió en los últimos dos años con el impacto económico global generado por la crisis del coronavirus. El resultado: una fuerte contracción económica (por contracción de las economías de remesas, turismos, inversiones y exportaciones) con una alta tasa de endeudamiento . Este resultado se expresó en un incremento de flujos de migración en un contexto adverso en el Estado receptor (USA) y el Estado de paso (México) que incrementó igualmente la tasa de retornados.

A esto se sumaron las diversas crisis globales como la energética (petróleo) y la climática (con incremento de frecuencia e intensidad de eventos). Este conjunto de situaciones demanda soluciones integradas e integradoras que cuenten con amplio consenso social y político y perspectivas de sostenibilidad como políticas de Estado e instrumento social. Una de estas soluciones es la construcción o no de instrumentos para políticas monetarias que permitan enfrentar situaciones económicas adversas externas a la capacidad de control y manejo de parte de El Salvador.

Al momento de la crisis financiera global y con la crisis Global del Coronavirus se alzaron algunas voces, de manera tímida, señalando los problemas y limitaciones de carecer de instrumentos monetarios para el desarrollo de estímulos internos de mercados laborales y políticas monetarias expansivas internas anti cíclicas de la economía nacional.

De esta manera El Salvador ha enfrentado sendas crisis con una contracción de sus principales rubros económicos sin poder contar con instrumentos nacionales que le permitieran expandir la demanda agregada nacional teniendo como consecuencias la contracción de las economías privadas y el incremento del empleo público con sus subsecuentes efectos en endeudamiento e imposibilidad de mejora de los servicios públicos. En este marco de cosas se proponen los instrumentos de monedas digitales en el país.

La naturaleza de los instrumentos digitales propuestos

El actual gobierno ha propuesto dos soluciones de monedas digitales para abordar este problema: la formalización del bitcoin como moneda de curso legal y una segunda opción poco clara que se ha denominado hasta ahora como Colón-Dólar. Aunque se plantean aparentemente como el mismo tipo de plataforma, en su naturaleza son sustancialmente distintas.

El bitcoin

El bitcoin en esencia es una moneda privada, desregulada de cualquier entidad pública de cualquier parte del mundo. Se rige por la mano invisible del mercado de Adan Smith, lo que no significa que no hay manos, sino que no se ven o no son claras. En este tipo de iniciativas de mercado ultraliberal hay abundantes experiencias, en los últimos 200 años, de la fuerte condición especulativa de estas y la inestabilidad que acarrean (económica, política y social) así como las asimetrías de poder entre quienes controlan la información y el producto y los que especulan sin ninguna de estas condiciones.

El dólar-Colón

Poco se sabe de esta moneda, inclusive el gobierno lo ha negado, aunque existen evidencias circunstanciales como los diálogos grabados entre los hermanos del presidente (nepotismo) con sectores de inversores. Por el nombre señalado de dólar-Colón es posible especular que será un instrumento en paridad con el dólar o tal vez sólo sea un nombre que exprese la doble alienación de quienes toman este tipo de decisión.

Aunque en teoría una moneda local devolvería a El Salvador instrumentos de políticas monetarias que permitirían políticas anti cíclicas de depresión o recesiones económicas, como la de 2009 o la actual en torno del COVID-19, una tasa de cambio fija restringe los alcances de esta.

El Intermediario de los nuevos instrumentos monetarios

Los instrumentos de política monetaria por su naturaleza son de índole pública, pero extrañamente el gobierno de turno ha decidido implementarla de forma privada. El instrumento “Chivo Wallet” es una marca registrada de una sociedad anónima de capital variable (ETESEL) una de las firmas del Grupo CEL.

Al ser una empresa privada no está vinculada al Banco Central de Reserva y al ser de capital variable no funge como banco, funcionando como sistema financiero sin dar ninguna garantía a los usuarios para funcionar como tal.

Los riesgos inherentes en los instrumentos propuestos y alternativas

Sobre las e-monedas

El bitcoin se ha comenzado a implementar. Su debut inició con una devaluación que le ha costado al gobierno salvadoreño cerca de 4 millones de dólares, preámbulo del devenir de la economía nacional en un mercado bursátil sin regulación. En este mercado monetario, al igual que en el dólar-USA, el gobierno salvadoreño tiene cero posibilidades de incidencia o control. Esto significa que el país estará a merced de las ondas especulativas y de la “honestidad” de los grandes capitales sin control.

Más allá de todos estos riesgos, harto conocidos en la historia económica, tampoco resuelve la problemática central de El Salvador en su carencia de sus políticas monetarias, porque este instrumento no tiene ninguna característica ni posibilidad para funcionar como tal. Es decir, su naturaleza para El Salvador es igual que el dólar-USA pero sin sus garantías mínimas, de hecho sin ninguna garantía de nada.

¿Es necesaria una nueva moneda salvadoreña? El colón salvadoreño es de curso legal todavía, aunque tiene por ley una tasa fija e inalterable, que se ocupó para la convertibilidad, que genera las mismas limitaciones antes señaladas. Pero el recurso ya existe, y su uso podría implicar un costo menor de implementación que una nueva moneda. La discusión pendiente: la tasa fija y los mecanismos de regulación. Si se prefiere un nuevo nombre, es la oportunidad de buscar un nombre que de identidad propia y aprovechar para decolonializarnos aunque sea 200 años tarde.

Sobre el mecanismo

Un punto al que poca atención se le ha prestado en esta digitalización financiera es la promesa que ha hecho el Gobierno que esta medida beneficiará a los receptores de las remesas. Es decir, tienen la intencionalidad de hacer fluir cerca del 20% del PIB a través de este mecanismo. Lo venden como una oportunidad para los receptores de remesas, habrá que ver los mecanismos y que tan real será, pero será ante todo una gran oportunidad de negocio para los dueños privados de este instrumento.

Esto representa un gran potencial de conflicto entre los grupos hegemónicos, con ventajas para los que detentan el poder político y controlan su institucionalidad.

Sobre el implementador

Siendo un instrumento público que al ser una empresa privada no regida por la Ley de Acceso a la Información ni fiscalizada por la Corte de Cuentas de la República, se convierte en un área pública altamente susceptible a la corrupción. Esto implica al sector privado implementando un instrumento de alta sensibilidad pública, como puede ser un instrumento de política monetaria, pero además sin ninguna regulación relacionada al sector privado de gestión financiera.

Si lo anterior ya es motivo de preocupación, lo es con más razón el hecho que parte de los directivos de la empresa son funcionarios del actual gobierno, lo que genera conflictos de intereses como actores públicos (que responden a los intereses de la nación) y actores privados (que responden a los intereses de sus accionistas).

En perspectiva centroamericana la actual dinámica nacional.

Hay claros conflictos públicos-privados, con gran potencial de concentración económica acelerada. Esto viene a sumarse a anteriores signos preocupantes de la actual deriva política del país como son la concentración de poder rompiendo el marco institucional como vimos en las acciones de un ejército invadiendo la Asamblea Nacional y un presidente ejecutivo sentado en la silla del presidente legislativo para dar un ultimátum en febrero de 2020, se ha visto acciones de concentración de poder en los cambios súbitos en la Corte Suprema, la negación a la transparencia en los cambios en la fiscalía por ejercer el papel que le compete y en acciones dirigidas para la permanencia en el poder a través de la interpretación antojadiza e inconstitucional de cómo donde dice que no puede haber reelección presidencial en realidad significa que si puede haber reelección presidencial.

En Centroamérica existe un caso muy semejante a las tendencias actuales de El Salvador, como es el brindado por Nicaragua y el acceso sin transparencia a los fondos del petróleo venezolano y los procesos políticos al borde de la legalidad que le fueron permitiendo al presidente Ortega y Rosario Murillo (su esposa) el control del ejército, la policía y el conjunto de poderes del Estado nicaragüense. Esto dio como resultado lo que ahora vemos en Nicaragua: enriquecimiento acelerado a través de la renta y control del Estado, corrupción y degradación institucional hasta la llegada a crímenes de lesa humanidad y la degradación profunda de la democracia. Pero a diferencia de la situación de Nicaragua donde las ventajas brindadas por los contratos del petróleo venezolano llegaron a su final desnudando y desequilibrando el proceso, en El Salvador al control de las remesas y la actual privatización de la política monetaria del país no se le ve fin y potencialmente puede implicar un apego al poder en proporciones más desmedidas que las visto hasta ahora en la hermana república.

Con la actual tendencia en El Salvador, Nicaragua y Honduras, Centroamérica se posiciona de cara a una nueva tragedia de dimensiones regionales, a 25 años de iniciado el proceso de Paz impulsado por Esquipulas la región demanda un nuevo pacto social, político y económico, que a 200 años de independencia nos convierta en una sociedad incluyente, integrada y sostenible como la Comunidad multicultural que siempre aspiramos ser.

Si hay nubes oscuras en el horizonte y el viento sopla arrastrándolas hacia nosotros, con humedad en el ambiente sabemos que va a llover. Son los signos de los tiempos.

1- Expansión / datos macros. Deuda pública de El Salvador 2019. https://datosmacro.expansion.com/deuda/el-salvador
2- Expansión / datos macros. El Salvador 2019 – Emigrantes totales
https://datosmacro.expansion.com/demografia/migracion/emigracion/el-salvador
3-2019 DOCUMENTO DE PROPUESTA DE POLÍTICA PÚBLICA MIGRACIÓN Y RETORNO
https://www.fundaungo.org.sv/migracion-y-retorno–2
4- https://twitter.com/Disruptiva2/status/1437437412653903876

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