Pensamiento sistémico, para construir una nueva realidad

Pensamiento sistémico, para construir una nueva realidad

Existen metodologías que buscan explicar los cambios, eventos y consecuencias que se dan en entornos tan complejos y aparentemente dispares como lo son por ejemplo la Biología, la Cibernética o la Política, estas tres disciplinas tienen algo en común, todas pueden ser descritas como Sistemas, cada una con relaciones de causalidad y con entornos bien definidos, donde sus componentes están unidos por un “interés común”, la sostenibilidad de dicho sistema.

Una de estas Metodologías es el Pensamiento Sistémico que aparece formalmente en 1937 a partir de los cuestionamientos que desde el campo de la Biología hizo Ludwig Von Bertalanffy. como alternativa al “Pensamiento Lineal” predominante, que resultaba insuficiente al no contemplar las interrelaciones entre las partes de un sistema ni sus cambios en el transcurso del tiempo. El Pensamiento Sistémico consiste en la percepción del mundo como un “Todo”, donde todo está relacionado. Postula que para entender e interpretar la realidad debemos incluir la mayor cantidad de perspectivas posibles para crear una visión que tome en cuenta no solo las interacciones mecánicas sino también variables tan subjetivas como las actitudes personales y los modelos mentales, además evalúa el estado de estas variables en el tiempo ya que una perturbación en el sistema podría no ser perceptible en un momento determinado.

Al igual que otros marcos teóricos, el Pensamiento Sistémico cuenta con leyes para su desarrollo y aplicación, algunos de estos principios fueron propuestos por Peter Senge (Director del Centro para el Aprendizaje Organizacional del MIT) en su libro “La Quinta Disciplina” con el fin de que sirvieran como una guía para aquellos que deseen convertirse en Pensadores Sistémicos:

  1. Los problemas de hoy derivan de soluciones de ayer
  2. Cuánto más se presiona, más presiona el sistema
  3. La conducta mejora antes de empeorar
  4. El camino fácil lleva al mismo lugar
  5. La cura puede ser peor que la enfermedad
  6. Lo más rápido es lo más lento
  7. La causa y el efecto no están próximos en el tiempo y el espacio
  8. Los cambios pequeños suelen producir resultados grandes
  9. Se pueden alcanzar dos metas aparentemente contradictorias
  10. Dividir un elefante por la mitad no genera dos elefantes pequeños
  11. No hay culpa

Esta forma de ver el mundo es especialmente útil en el campo de las Ciencias Sociales, donde es necesaria la observación y el análisis del comportamiento humano y cómo nuestras acciones u omisiones impactan directa o indirectamente los sistemas donde interactuamos, ya sea por ejemplo en nuestro sistema familiar, que a su vez pertenece a un sistema más grande como puede ser nuestra comunidad, grupo étnico, nacionalidad y así sucesivamente.

Como individuos que formamos parte de uno o varios grupos es normal que tendamos a segmentar nuestro entorno, a veces con la idea de que es más fácil comprender aquello que nos atañe directamente, porque no hay un vínculo de comunicación con los que consideramos factores externos, o porque en apariencia no compartimos los mismos intereses. Un ejemplo de esta visión segmentada de la realidad es la total desconexión que experimenta gran parte de la población nicaragüense con lo que sucede en el ámbito político, este esquema de convivencia provoca expresiones tan cotidianas como: “la Política no me da de comer”; obviamos el hecho de que todo está interconectado, se carece de un sentido de pertenencia o de responsabilidad por el rumbo de la Nación cuando la realidad es que ese futuro está íntimamente ligado a nuestro actuar como ciudadanos, la consecuencia de desentenderse del ámbito Político es que otras personas tomaran las decisiones por nosotros y las consecuencias de estas decisiones impactarán directamente en nuestras vidas e incluso las “decisiones” que tomaremos en el futuro ya estarán condicionadas por este curso de eventos.

Nuestro espectro de aprendizaje en la línea temporal es generalmente muy corto, solemos tener problemas para ver y comprender más allá del momento presente. Según establece una de las Leyes del Pensamiento Sistémico formuladas por Senge: la causa y el efecto no están próximos en el tiempo y en el espacio, motivo por el cual necesitamos conectar los eventos en una especie de mapa temporal, identificar los comportamientos que dieron origen a esos eventos y ubicarlos en la estructura subyacente, esta es la parte más difícil ya que generalmente esta estructura esta oculta a nuestra vista , es un intrincado andamiaje de conexiones multidireccionales, de interrelaciones entre las diferentes partes del sistema.

El pensamiento sistémico aplicado a la realidad nicaragüense

Tomemos como ejemplo a la organización Opositora “Coalición Nacional”. Pensando Sistémicamente es posible identificar los eventos que la formaron y que siguen moldeándola, verlos en una línea de tiempo que va más allá de su origen, identificar los problemas que surgen a medida que se avanza en su construcción y otros que han sido heredados en lo que se conoce como “desplazamiento de carga”; donde las consecuencias de eventos pasados fueron desplazadas a otros actores en el trascurso del tiempo, producto de acciones correctivas insuficientes o mal orientadas, o como lo describe Senge: los problemas de hoy derivan de las soluciones de ayer.

Una vez identificado el sistema “oposición” es necesario establecer las diferentes relaciones entre sus partes y/o actores y las relaciones con actores externos que actúan o influyen en el sistema, así podremos encontrar intereses comunes o individuales, puntos de inflexión, problemas y oportunidades de mejora. Al armar este esquema se podría por ejemplo gestionar de mejor manera las relaciones con los Partidos Políticos dentro y fuera de la Coalición, estas organizaciones no van a desaparecer, lo queramos o no son parte del sistema y sus intereses, sean loables o mezquinos, deben ser estudiados y gestionados si se quiere que la coalición alcance sus objetivos, obviarlos significaría perder la oportunidad de influir en sus patrones conductuales para el beneficio de la organización.

El Paradigma Sistémico sostiene que los cambios pequeños pueden producir grandes resultados, el objetivo es lograr el mayor impacto en la dirección correcta con el mínimo esfuerzo, se trata de un principio de eficiencia, una acción que provoque una especie de efecto de bola de nieve, pero existe un problema, este punto donde aplicar nuestro esfuerzo no siempre está visible, por lo general las partes del sistema no pueden percibirlo, sin embargo existe una pista para encontrarlos, como nos recuerda Donella H. Meadows: “los mejores puntos de apalancamiento se encuentra en el cambio de los modelos mentales, estos son los marcos conceptuales a través de los cuales percibimos nuestro mundo, la mayoría de las personas saben dónde están estos puntos instintivamente, pero tienden a ajustarlos en la dirección equivocada, cuando hacemos esto vemos la ocurrencia de otra de las leyes del Pensamiento Sistémico: si presionas al sistema este te presionara a ti, esto significa que todo sistema tiende a mantenerse en un estado que él mismo considera en equilibrio, visto de otra manera, si tomamos el camino fácil, al aplicar soluciones paliativas podremos disimular los efectos adversos temporalmente, pero tarde o temprano el Sistema volverá a acomodarse a su estado de equilibrio ya que ejerce una resistencia contraria a todo cambio que se ejerza sobre él.

Es aquí donde vale la pena preguntarse: ¿cuál es la razón por la que Nicaragua padece de ciclos de crisis políticas y socioeconómicas cada cierto tiempo?, ¿este círculo vicioso de crisis recurrentes significa que el caos es el único mecanismo posible para alcanzar el estado de equilibrio y estabilidad de nuestro sistema sociopolítico?, parece lógico deducir que la solución más duradera a las crisis pasa por cambiar el sistema, nuestra forma de relacionarnos e interactuar políticamente. Este cambio, como dicta el Pensamiento Sistémico, puede generarse con acciones mínimas, pero bien focalizadas, incluso la acción más pequeña realizada en la dirección correcta podría generar el efecto multiplicador que necesitamos.

Todos tenemos un lugar en la dinámica del Sistema, no podemos elegir ser o no parte de él, aceptar este hecho es el primer paso hacia un entendimiento más completo de nosotros mismos y de nuestro entorno, de no ser así continuaremos malgastando nuestros esfuerzos en soluciones temporales y repetitivas que no atacaran la raíz del problema, practiquemos una visión sistémica en nuestras vidas, para modificar nuestros modelos mentales y patrones de conducta, generando cambios positivos individuales sin perder de vista el Todo que queremos construir.