Nicaragua: tiempos de cambio

Nicaragua: tiempos de cambio

El secreto del cambio está en centrar toda tu energía, no en luchar contra lo pasado, sino en construir todo lo nuevo.

El recién pasado sábado 30 de marzo la Policía Nacional y miembros del Frente Sandinista de Liberación Nacional volvieron a reprimir a grupos de ciudadanos que se manifestaban pacíficamente en las instalaciones de centros comerciales privados en Managua y en otros departamentos. Apenas el día anterior se anunciaban “acuerdos” en los que el gobierno se comprometía a respetar la Constitución Política y las leyes, entre otras disposiciones las relativas precisamente a los derechos de manifestación, movilización y reunión pacífica.

Durante los altercados provocados por ciudadanos de filiación sandinista uno de ellos fue reducido y lesionado luego de disparar y herir a por lo menos tres manifestantes opositores. La reacción de la Policía Nacional fue la emisión de un Comunicado en el que sin ningún pudor, cosa a la que ya nos tienen acostumbrados, tergiversa los hechos y acusa a los manifestantes pacíficos por una serie de delitos inexistentes. Las negociaciones entre la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) quedan nuevamente en entredicho y se va generalizando la idea de que esas negociaciones no tienen otro sentido que constituirse en un pacto favorable a la posición gubernamental.

Por su parte la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB) anuncia que durante la próxima semana continuará la “movilización popular” mediante una marcha que será notificada a la Policía Nacional y diversas actividades por el estilo. De esta manera se “estrena” el recién nombrado Consejo Político de la UNAB, solicitando, además, la intervención de organismos y organizaciones de la comunidad internacional ante la gravedad de la crisis nicaragüense. El conflicto y la crisis permanecen así estancados, sin indicios de que sea posible encontrar solución negociada.

¿Qué debemos hacer ante este escenario?

Hace exactamente nueve años, y con motivo de no sé qué situación critica nacional, escribía en mi cuenta de Facebook:

La solución a la crisis es sencilla: 1.- Tomar distancia del pacto y de los pactistas, 2.- Organizarse y proyectar la nación que queremos terminar de construir, 3.- Encontrar los mecanismos para hacernos representar correctamente y ejecutar el proyecto conjuntamente elaborado. ¿Lo ves? Eso es todo.

No recuerdo a qué crisis me refería, pero en el fondo da igual. Nuestras crisis recurrentes tienen como característica principal una excesiva concentración de poder alrededor del grupo o persona que llega a ejercer el gobierno, lo que implica la exclusión de grandes grupos poblacionales y, consecuentemente, la ilegitimidad en el ejercicio del poder político. Tradicionalmente en el contexto de estas crisis aparece un grupo oportunista que aprovecha la explosión desorganizada de la gente para acceder al poder y dar inicio a un nuevo ciclo que desembocará, indefectiblemente y tarde o temprano, en una nueva crisis.

Sinceramente me parece una pérdida de tiempo y un despropósito mayúsculo el que se continúe tratando de acelerar la destrucción de la economía y arriesgando la vida de las personas en movilizaciones que son reprimidas por todas las fuerzas del régimen, las pseudolegales (como el Ministerio Público y el Poder Judicial) y las abiertamente criminales (como la Policía Nacional y los paramilitares); peor aún cuando no existe absolutamente ninguna propuesta política de cambio real en el bando “opositor” y todo se reduce a unas “elecciones anticipadas”, es decir, a un “quitate vos para ponerme yo”.

Siguiendo la idea de la cita con que inicia este post, y que se atribuye a Sócrates, se hace necesario agilizar los procesos de articulación de las distintas expresiones organizadas para consolidar una masa crítica que nos permita diseñar el modelo de país a que aspiramos, un modelo de país en el que nunca más vuelva a ser necesario ver morir a la juventud en busca de libertad y progreso, un modelo que descentralice y, más bien, distribuya el poder poniéndolo en manos de la ciudadanía. Es un peligro caer en la tentación de volver a la centralización del poder, por muy buenas que sean las intenciones que digan tener quienes pretenden asumirlo, llámese ACJD, UNAB o como se llame.

Las negociaciones entre las élites representadas en la ACJD y el gobierno seguramente continuarán y seguramente producirán algunos resultados mínimamente positivos. Considero imposible que en esa mesa de negociación se obtenga todo aquello a lo que aspiramos, porque nuestras aspiraciones no son las de los negociantes. Habrá o no elecciones anticipadas, quizás el gobierno logre su cometido de llegar en el poder hasta el 2021, en realidad eso no es tan importante como lo es saber que NO ESTAMOS PREPARADOS para esos procesos electorales que se avecinan y tenemos que organizarnos, para dar la estocada final al sistema, democráticamente, en las urnas.

En Propuesta Ciudadana te estamos esperando.