Nicaragua secuestrada: negociaciones ACJD y gobierno terminan sin acuerdos

Nicaragua secuestrada: negociaciones ACJD y gobierno terminan sin acuerdos

El día de ayer se venció el plazo establecido por la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) y representantes del Gobierno de Nicaragua para alcanzar acuerdos en distintos temas que permitieran una salida cívica y pacífica a la crisis que tuvo su origen en la represión violenta y criminal del gobierno a las protestas iniciadas en el mes de abril del año pasado. La ACJD anuncia que, ante la falta de acuerdos, tiene por suspendido el diálogo hasta tanto el gobierno no dé muestras de buena voluntad para negociar y no se permita la presencia de la CIDH como garante de los posibles acuerdos a alcanzar, mientras tanto, dicen los miembros de la ACJD, estarán velando por el cumplimiento de los dos únicos acuerdos alcanzados, en materia de justicia y restablecimiento de los derechos democráticos..

La ACJD insiste en que la salida a la crisis tiene que pasar por un proceso de “elecciones adelantadas”, que el gobierno insiste en definir como una pretensión que es inadmisible por ser “inconstitucional”. Tengo que decir que realmente me molesta que la ACJD insista en justificar “legalmente” su pretensión diciendo que es perfectamente constitucional “porque ya se hizo en 1990” o porque “nada más” es necesario modificar la Ley Orgánica de la Asamblea Nacional para, léase bien, “modificar la Constitución”. En este punto siempre hay quien diga que no tenemos que cumplir la Constitución porque el gobierno es su principal violador, evidentemente el juego no es convertirnos en él, ¿o sí?

Como Propuesta Ciudadana seguimos insistiendo en que para superar este obstáculo de la legalidad lo que cabe es someter el asunto a la discusión y la consulta ciudadanas por la vía de un referendo. Este mecanismo del referendo es constitucional, totalmente válido y muy útil en el contexto actual, puesto que permitiría una campaña informativa y de empoderamiento ciudadano.

Más allá de las críticas, en algunos casos virulentas, de que es sujeto la ACJD, debemos entender que la situación es extremadamente complicada. Estamos frente a un grupo de personas que han perdido toda racionalidad y escrúpulos, personas que tienen mucho qué perder y casi nada que ganar con las negociaciones. El hecho de que la delegación gubernamental la encabece el Canciller y que los comunicados relativos a las negociaciones salgan del Ministerio de Relaciones Exteriores nos deja bien claro que se dialoga con la única intención de brindar una imagen conciliadora a la comunidad internacional, tratando de detener las sanciones que han sido advertidas e iniciadas. Al gobierno en realidad no le preocupa la opinión pública nacional y nos ha dejado también claramente demostrado que no tiene intenciones de cumplir con lo acordado.

En este momento pienso que el rol de la ACJD ha sido agotado y que en caso de retomarse el diálogo o negociación sería conveniente y necesario reestructurar el equipo negociador, garantizando representatividad y legitimidad. Es indispensable que en la mesa de negociaciones haya una representación de las víctimas de la represión, de la Unidad Nacional Azul y Blanco (de la cual la ACJD es apenas una parte), de los partidos políticos tradicionales (tienen que unificar esa representación) y de los empresarios, en menor número. Esta pausa tiene que ser aprovechada por la sociedad nicaragüense para seguirse organizando y articulando hacia una propuesta viable de nación.

El gobierno ha iniciado una intensa campaña para recuperar su base social, para inducir una especie de “síndrome de Estocolmo” entre quienes prefieren estabilidad y seguridad a cambio de su libertad, que, créanme, no son pocos(as). Tenemos que reagruparnos y organizarnos mejor para esta etapa de lucha que se avecina, siempre en el marco de lo cívico, de lo pacífico y lo legal.