Nicaragua: la República pactista

Nicaragua: la República pactista

Desde el inicio de esta crisis he venido sosteniendo que nuestro problema como país es cultural, lo que muchos atribuyen al “socialismo” del siglo XXI. Decir que nuestro problema es cultural no significa que esté defendiendo al socialismo, sería irresponsable de mi parte no ir al fondo de nuestro problema. Esto no es más que las ideas de Don Emilio Álvarez Montalvan en su libro sobre la Cultura Política Nicaragüense. Probablemente la mayoría ni siquiera habrá leído este libro u oído mencionar. Para los demócratas nicaragüenses esta debería ser nuestra biblia.

“Es la cultura la que condiciona el desenvolvimiento socioeconómico de aquella nación y, por ende, la calidad de su régimen político”. -Emilio Álvarez Montalvan.

El reinicio del diálogo nacional ha creado suspicacia en los nicaragüenses, a mi parecer, justificada. Hasta el año 2006 eran 14 los pactos políticos en la historia nacional y después de ese tiempo habrá muchos más que desconocemos y otros muy conocidos como el pacto corporativista fascista entre Ortega y los empresarios.

La Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia ― lejos de ser cívica y democrática― nos representará en este segundo intento de diálogo nacional. La Alianza es el reflejo de nuestra cultura. No es ningún secreto que los empresarios controlan la ACJD, por algo tres de los cinco negociadores titulares son representantes de las organizaciones empresariales más importantes del país. En 10 meses es imposible canalizar la pluralidad de ideas y opiniones de los diferentes sectores más representativos del país, pero eso no quita que no merezcan ser escuchados. Es inconcebible que los familiares de las víctimas, representados en la Madres de Abril, no hayan sido invitados por la Alianza para esa negociación, cuando el corazón de la rebelión de abril son esos jóvenes asesinados por la dictadura, sin lo cual, hubiera sido imposible levantarnos del letargo en que vivíamos los nicaragüenses antes del 18 de abril del año pasado.

El problema surge cuando en determinada sociedad, como la nuestra (Nicaragua), los comportamientos sociales han sido y siguen siendo claramente antidemocráticos por lo que resulta ingenuo pretender que nuestra manera de hacer política sea democrática, sin que hayamos cambiado el substrato cultural de tinte autoritario”. – Emilio Álvarez Montalvan.

No podemos construir la “Nueva Nicaragua” democrática cuando la organización que está orientada a hacerlo no puede democráticamente constituirse. La organización que dice representar al pueblo no incluye al pueblo en esa negociación. Ir en contra de la voluntad popular y arbitrariamente atribuirse lo “políticamente correcto” es en gran medida autoritario y excluye la otra verdad que no están dispuestos a reconocer.

“¿Quién de ellos te va a decir fuimos cómplices de esa dictadura? Sí, fuimos cómplices de toda esa sangre derramada allá en Managua. No, no te lo van a aceptar, aunque lo sepan”. Esto dijo Federico Hernández, Presidente de la Cámara de Comercio de El Salvador en mayo del año pasado en el programa Pensando en Voz Alta”.

Los mismos que durante 8 años co-gobernaron el país son los que ahora quieren encontrar una salida al conflicto.

Desde el principio vimos un contubernio que no nos gustó, lo dijimos claramente, no se nos escuchó y ahí están las consecuencias. Creo que tú no puedes vender principios, tú no puede supeditar los principios por coyunturas, por muy jugosas que parezcan, por intereses, que es el caso del COSEP en Nicaragua”.

¿Quién garantiza que los empresarios defenderán los intereses del pueblo cuando pusieron de primero sus intereses económicos y de segundo la institucionalidad del país durante años?

“Alguien muy prominente del empresariado nicaragüense, luego de una discusión franca, respetuosa, pero firme, que tuvimos sobre ese tema, terminó diciéndome: “Mira, no te preocupes, Federico, si lo que va a ocurrir aquí en Nicaragua es que “la biología va hacer su tarea”, como diciendo que el tipo se va a morir en el poder y luego va a ver una transición democrática. Cuando tu escuchas una conclusión tan sínica como esa, lo único que se me ocurrió decirle y no me arrepiento de hacerlo y que mal para Nicaragua que haya sido profético: “Yo sería incapaz de ver a los ojos a mis hijos cada noche pensando que iba a negociar su futuro con Ortega. Yo no podría”.

¿Quién fue ese empresario prominente que le dijo eso al Presidente de la Cámara de Comercio de El Salvador? ¿Ortiz, Pellas o Zamora? Lo que sí queda claro es que fueron ellos los que iniciaron este proceso de reinicio de “diálogo” sin transparencia alguna, para negociar el futuro del país con Ortega. Nadie está en contra de dialogar, estamos en contra de las condiciones en las que se va a dialogar.

“Antes de abril, cuando hablaba de estos temas, la comunidad empresarial me decía con frecuencia que podían sacrificar algunos de sus derechos fundamentales porque Nicaragua no estaba en guerra, ni sufría la violencia de los países del triángulo norte… La comunidad empresarial valoraban más la estabilidad que la sostenibilidad. Creían que el crecimiento económico traería oportunidades… Ahora está claro que la gran mayoría de los nicaragüenses ya no aceptarán más la corrupción de los funcionarios gubernamentales o de las empresas privadas y que ya no confían en las instituciones del gobierno. Quieren un país que proteja sus derechos y quieren elecciones libres, justas y transparentes. Lo que entienden es que la prosperidad, la seguridad y la democracia sólo pueden funcionar bien cuando todas se complementan. Discurso de despedida de la Embajadora de los Estados Unidos, Laura Dogu, en Managua.

Esa negociación instalada no es solo es por el país, también Ortega busca oxigenarse de la presión internacional y el sector empresarial evitar las sanciones individuales de los Estados Unidos. El complemento de esta negociación es que ambos bandos necesitan solucionar lo más rápido posible el conflicto. Es muy tonto pensar que de un lado están los buenos y los otro los malos.

“Con demasiada frecuencia en el pasado, las élites han establecido reglas que ignoran los intereses del resto de la población”. Embajadora Laura Dogu.

Los Estados Unidos está claro de que la crisis nicaragüense no es solo por la corruptela gubernamental, también en gran medida fue asistido por el sector empresarial, que en el mes de marzo del año pasado cabildeo en contra de la Nica Act. Todas las señales indican una negociación turbia y una posible tregua entre empresarios y gobierno.

Entre todos los dictadores que ha tenido Nicaragua, Ortega es el más pactista, negociando con la contra, legitimando la piñata, el pacto con Alemán y Montealegre y el último pacto en 2010 con los empresarios. Ortega tiene una larga experiencia negociando “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” dice el refrán y de esta negociación depende el país, de lo contrario, iremos al despeñadero económico y con el pronóstico fatalista de una impunidad que sentaría las bases para que los nicaragüenses hagan justicia con sus propias manos.

“…En otras palabras, si tenemos en un país y por mucho tiempo dictaduras, es porque en el fondo la cultura política local es proclive o tolerante al gobierno fuerte”. –Emilio Àlvarez Montalvan.

La negociación tendría que ser para acordar una hoja de ruta que garantice la salida ordenada de Ortega del poder, no para oxigenarlo y alargar su periodo presidencial. Nicaragua no tiene futuro con Ortega gobernando. La negociación es para una transición democrática, no para instalar una dictadura empresarial.

Podría continuar enumerando las contradicciones de esa negociación, pero no quiero que Juan Sebastián Chamorro y José Adán Aguerrí estén asustados antes de negociar y que Mario Arana enjarane al país como nuevo presidente de AMCHAM.

En todo caso, los que nos piden un voto de confianza, son los que no confían en el pueblo y nos han relegado a simples espectadores en espera de lo que vaya a pasar. Debemos evitar en lo posible perder la memoria de corto plazo, los empresarios son tan culpables como el gobierno por la situación que vive el país.

El último voto de confianza está sobre la mesa, criticar a la Alianza no es divionismo, es ser un ciudadano activo en el interés colectivo y preocuparse por el bienestar de Nicaragua. Hace un par de meses un periodista de Canal 10 me dijo: “Vos no sos nadie, sos parte de la mercadotecnia”. Y como parte de esa mercadotecnia hoy digo lo que muchos no se atreven a decir.