Nicaragua 2021 – Alea jacta est

Nicaragua 2021 – Alea jacta est

Con la presentación de un paquete de reformas a la Ley Electoral, el FSLN despeja cualquier duda que pudiese existir alrededor de su visión de los posibles escenarios electorales en noviembre de este año y los mecanismos de los que se pretende valer, para continuar aferrado al poder. La estrategia del FSLN se desarrolla en tres fases y dos “frentes de batalla” que se aprecian ya con bastante nitidez.

Fases de la estrategia del FSLN

En la primera fase, preelectoral, por un lado, se trata de destruir cualquier posibilidad de que los grupos opositores logren articularse y consolidarse en una organización política fuerte que les haga competencia en las elecciones; mientras, por otro lado, se intenta distensionar o relajar el ambiente de crisis que se generó con las protestas y la represión violenta del 2018. La necesidad de distraer a la población ha sido tan fuerte que el gobierno decidió no hacerle frente a la pandemia del COVID-19, acudiendo al argumento de la “inmunidad de rebaño” y generando todo tipo de actividades masivas a las que, casi obviamente, el rebaño no podía dejar de asistir para salir de la pesada rutina y la agobiante crisis.

Los aparentemente erráticos, aunque quizás parcialmente intencionados, movimientos “estratégicos” de un sector de la oposición, con la ruptura entre la Alianza Cívica (ACJD) y la Unidad Nacional (UNAB), junto con el “ofrecimiento” de la casilla de Ciudadanos por la Libertad (CxL) para construir una alianza electoral, han surtido también un efecto desmoralizador importante en las filas de los grupos emergentes.

La segunda fase, electoral, inicia con la convocatoria para elegir magistrados al Consejo Supremo Electoral y, en paralelo, la ya mencionada iniciativa de reformas a la Ley Electoral. Básicamente, los puntos álgidos de la iniciativa de reforma son:

  • La inhibición de cualquier persona que trabaje o haya trabajado en organizaciones de Sociedad Civil con patrocinios o subvenciones de personas, organismos o gobiernos extranjeros. Esto es la mayor parte de las personas organizadas en la oposición.
  • La censura previa a las campañas, manifestaciones y discursos de la oposición, que seguramente será sancionada en el reglamento electoral específico para el proceso electoral que se avecina.
  • La imposibilidad de obtener recursos para financiar las campañas electorales. Los datos de las pocas personas que quieran arriesgarse a apoyar económicamente a la oposición serán dados a conocer a los aparatos represores del gobierno.
  • La liberación de recursos para financiar a los partidos satélites del FSLN que se presten a una farsa electoral, con la eliminación del mínimo de votos requeridos para optar a fondos del presupuesto estatal asignado al proceso electoral.
  • La desaparición de la segunda ronda electoral, al quedar establecido que se declarará electo(a) a quien obtenga el mayor número de votos, sin más.
  • El que el Consejo Supremo Electoral pueda oficiosamente retirar las diputaciones a quienes las hayan obtenido mediante el sufragio. Esto último sería aplicado en la fase post electoral.

Todo el paquete de reformas demuestra fehacientemente que el FSLN está plenamente consciente de su imposibilidad de enfrentar y ganar un proceso electoral justo y transparente a tres bandas, que es lo que se venía configurando, dada la terquedad de la dirigencia de CxL al tratar de imponer sus condiciones a la oposición.

La tercera fase, post electoral, consiste en la conservación de todo el poder en manos del FSLN, aún en el remotísimo caso de que pudieran perder las elecciones amañadas con las reformas a la ley electoral y cualquier mecanismo fraudulento que, con toda seguridad, intentarán durante el proceso del sufragio y conteo de los votos. Todas las diputaciones que obtuviera la oposición estarían en manos del Consejo Supremo Electoral, quien puede revocarlas de oficio; todos los poderes del Estado continuarían bajo el control del FSLN desde la Corte Suprema de Justicia y las fuerzas militares y paramilitares. La tercera fase es la de la consolidación y afianzamiento de un gobierno abiertamente totalitario y dictatorial.

¿Qué rumbo debe tomar la oposición?

En primer lugar, se hace necesario destacar que la presentación de la iniciativa de reformas electorales es un puente entre las fases uno y dos de la estrategia del FSLN. En este sentido, su intención es abonar a la desmoralización y desmovilización de las fuerzas opositoras y de la ciudadanía. Ante la evidencia de que es “imposible” ganarle la elección al FSLN siguiendo sus reglas, es fácil señalar que quien se presente al proceso electoral será colaborador en el fraude orquestado. Sin embargo, si la población realmente está decidida a poner fin a los abusos autoritarios del FSLN, las elecciones siguen siendo el momento cívico idóneo para la movilización masiva y la disputa legítima del poder. No ir a elecciones solamente facilitaría que el FSLN conserve el poder, ir a elecciones abre una mínima ventana de oportunidad para que la población ejerza su ciudadanía y exprese su voluntad real en las urnas.

Un segundo momento, de importancia mayúscula, es que solo estando en las Juntas Receptoras de Votos se pueden obtener las pruebas contundentes de la participación popular, los resultados reales de las votaciones y las acciones fraudulentas en que incurra el FSLN. Ante la comunidad internacional y, lo que es más importante, ante la ciudadanía la legitimidad de un próximo gobierno depende de la veracidad de los resultados que se obtengan durante el proceso electoral.

La mejor estrategia opositora

Develada completamente la estrategia del FSLN, se hace absurdo continuar en discusiones acerca de las posibilidades y opciones estratégicas de tal o cual agrupación política, que, de alguna manera, tendría sentido si se hubiese dado un poco más de apertura al proceso electoral mediante reformas más inteligentes. Ninguna fuerza opositora puede siquiera soñar hacerle contrapeso al FSLN en la tercera fase de su estrategia de control total o afianzamiento indefinido de la dictadura.

El FSLN ha acorralado completamente a la oposición y, con ello, provoca la posible consolidación de un adversario mucho más poderoso. Siguiendo esta línea de pensamiento, hacer frente a las reformas electorales del FSLN y competir, para derrotarlo en su proceso electoral amañado es, sinceramente, muy sencillo. Solo hay que seguir estos pasos:

  1. Suscribir un acuerdo entre TODAS las fuerzas que se declaran opositoras al régimen para participar unidas en UNA SOLA CASILLA ELECTORAL, así como el acuerdo de gestión gubernamental y parlamentaria sobre tres asuntos fundamentales:
    1. Justicia Transicional.
    2. Reorganización del Estado (me apunto por una constituyente con un plazo de dos a tres años).
    3. Plan de emergencia para la reactivación económica y sostenimiento de los programas de mitigación y/o reducción de la pobreza que respeten la estabilidad laboral de los trabajadores del Estado y el mejoramiento y profundización los programas activos del gobierno actual.
  2. Contratar los servicios de una firma de prestigio internacional para realizar una consulta popular amplia, de tal forma que sea la ciudadanía quien tome la decisión sobre los siguientes puntos:
    1. La casilla en que prefiere que vaya la Coalición Opositora el día de las elecciones,
    2. Los(as) candidatos(as) de preferencia a la Presidencia y Vicepresidencia de Nicaragua,
    3. Los(as) nombres de los(as) 20 candidatos a las diputaciones nacionales. Las suplencias se designarían según los resultados obtenidos en la consulta entre las personas que integren las listas.
    4. Un proceso de elecciones primarias en cada departamento para elegir las candidaturas a las diputaciones departamentales y las suplencias.
    5. Una distribución equitativa de posiciones en las candidaturas al PARLACEN entre las organizaciones suscriptoras del acuerdo de Coalición Opositora.

Las organizaciones que no se sometan a este proceso serían, con toda seguridad, quienes están trabajando en coordinación con el FSLN para amañar las elecciones.

La iniciativa de reformas a la ley electoral no es una demostración de fuerza, sino de extrema debilidad. En realidad, como lo dije en su momento, el FSLN perdió el poder popular desde el mes de abril del 2018 y solo se ha logrado sostener mediante la represión infame y excesiva, misma que han denunciado los organismos de Derechos Humanos alrededor del mundo y es del pleno conocimiento de la comunidad internacional. Toca ahora organizarse para tomar legítimamente ese poder y comenzar a enderezar el rumbo de nuestro país.

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