Los silencios de Arturo: el remedo de la nobleza. Parte I

Los silencios de Arturo: el remedo de la nobleza. Parte I

Ahora que Arturo Cruz se introduce a los estudios poscoloniales, se observa en su discurso la carencia de toda la teoría crítica de esta corriente, dejando a un lado todo su abordaje histórico, como el de Ranajit Guha sobre las voces y los silencios. Este último, como toda la escuela poscolonial y decolonial, establece una metodología y epistemología para recuperar las voces silenciadas de tantos protagonistas subalternos, que estuvieron al margen del poder, olvidados a propósito por las narrativas dominantes del discurso historiográfico al que Cruz representa.

En el discurso de Cruz, durante la presentación de su último libro “Nicaragua – la impronta de la Colonia – tres siglos de Historia” realizada en días recientes, podemos observar cómo, a la vez que silencia a las voces subalternas, también silencia y oculta las responsabilidades históricas de los sectores hegemónicos.

1. Oculta que a la par de la figura del “remedo del rey”, hay también un “remedo de nobleza”. Este remedo de nobleza fue conformado por los administradores y funcionarios de la Colonia, los encomenderos y comerciantes, que continuaron siendo el sector dominante después de la independencia de Centroamérica. Posteriormente, con los proyectos de blanqueamiento, donde los gobiernos incentivaron la migración europea, mediante el otorgamiento de tierras arrebatadas a las poblaciones indígenas y a través de casamientos, mantuvieron el orden postcolonial. También, muchas veces a regañadientes y a medias, a ese proceso de creación del “remedo de nobleza” se integraron otros grupos emergentes que no gozaban de linaje suficiente pero que lograron conquistar posiciones en el Estado.

2. Este remedo de nobleza, fue producido en un orden colonial, por tanto, su papel fue el de ser administradores de la Colonia con una estrategia de economía extractiva y no el de construir un Estado independiente con una sociedad articulada, por lo que su legitimidad y razón de ser emanaban de un “poder externo”. Es por eso que han necesitado siempre de una metrópoli que dicte sus destinos y de un rey que mantenga el orden interno. El remedo de nobleza nunca ha visto hacia adentro de Nicaragua ni ha apostado a construir un país, sino a subordinarlo a un rey, a una nobleza real o a la metrópoli de turno, junto a quienes asegura sus lucros y permanencia.

3. Este remedo de nobleza, fue el protagonista y causante de todos los episodios de violencia en las guerras internas de Nicaragua y la región. Desde la independencia de Centroamérica y la separación de sus provincias, así como los enfrentamientos entre León y Granada, las guerras fueron provocadas por las disputas internas entre grupos de linaje colonial, para buscar el predominio de unos sobre otros y por el control de la renta territorial.

4. El pueblo es el que pone los muertos en las disputas interoligárquicas, mientras el remedo de nobleza termina pactando la distribución del botín como un neorepartimiento. En sus guerras, los grupos oligárquicos arrastraron a las personas que estaban en situación de servidumbre en el modelo de hacienda encomendera que prevalece hasta nuestros días, y fueron estas personas quienes pusieron los muertos y sufrieron los impactos de las guerras en sus cuerpos. Esos ejércitos de descamisados y descalzos pelearon las guerras y pagaron sus costes. Mientras los señores luego pactaban el reparto del Estado Botín, entre comidas y reuniones de frac.

5. Ante el fracaso y la disputa del “remedo de nobleza, se produce la emergencia del “caudillo tradicional”, el “remedo del rey” propio. Por las guerras y las disputas por tener el mayor porcentaje del botín, el orden conservador no pudo lograr sostenibilidad en el tiempo, por lo que el remedo de nobleza necesitó crear al remedo del rey, quien pusiera el orden a la vez que garantizara sus privilegios, por lo cual transó con estos nuevos remedos, pasando así por los diversos pactos con los Somozas, con la introducción de cuadros en la década de los 80 del siglo pasado, hasta llegar al actualmente suspendido “modelo de diálogo y consenso” con Ortega.

6. El problema con el caudillo tradicional, tipo Somoza u Ortega, fue que no se conformaran con ser capataces de la hacienda, sino que querían hacer valer su lugar como remedo de rey del remedo de nobleza. Mientras el remedo de rey mantenía el orden, reprimía a la disidencia, ponía a raya a los siervos que reclamaban sus derechos humanos, laborales, territoriales y no seguir siendo excluido; mantenía el orden del reparto del botín y sostenía los privilegios de los remedos de nobleza, estos no tenían ningún problema. Los conflictos empiezan cuando el remedo de rey pone en peligro los privilegios del remedo de nobleza, ya sea porque quería superarla y/o ya no podía mantener el orden, porque las revueltas habían arrebatado al régimen las calles; entonces el remedo de nobleza buscaba como sustituirlo para salvar el orden. El problema es que el remedo de rey, nunca se quiere ir, pasó con Somoza, pasa con Ortega. Para el remedo de nobleza, el orden de privilegios, explotación y coerción (esto es, la institucionalidad creada por los grupos oligárquicos para servir a sus propósitos) no es el problema, solo es que el rey no se quiere ir.

7. Quitar el remedo de rey, para sostener el orden del remedo de nobleza, a través del “aterrizaje suave”. Cuando el caudillo tradicional o remedo de rey se vuelve inviable, porque ya no puede mantener el orden y garantizar el sostenimiento de los privilegios de la casta, se busca sustituirlo, construyendo y formulando una salida: “el aterrizaje suave”, una salida que permita mantener el orden, sin pasar por la anarquía, que es en realidad el poder más elemental del pueblo, que puede poner en peligro los privilegios y la estructura social vertical (o institucionalidad) establecida, si el pueblo es el protagonista del cambio. No es una tesis nueva, los remedos de nobleza, cuando vieron que era inevitable la independencia de Centroamérica, se pusieron a la cabeza para “prevenir las consecuencias, que serían temibles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”, tal como quedó plasmado en una supuesta y discutible “acta de independencia”.

8. El pacto social del remedo de nobleza es renovar la economía moral de la hacienda, donde el remedo de nobleza, se encarga de la política (o sea el poder) y el pueblo solo preocuparse de comer. Para que volvamos a la república conservadora, donde los indios, mujeres y excluidos son siempre ciudadanos de segunda, con el cambio de que antes no votaban y ahora votan, pero no se deben preocupar, ni tomar la política para sí, porque para el remedo de nobleza, el pueblo “no tiene la suficiente densidad ciudadana para buscar ese reclamo en favor de la democracia”, trasladando la responsabilidad hacia el pueblo, cuando es el remedo de nobleza el corresponsable, junto al remedo de rey, de estos desastres históricos.

9. Los remedos de nobleza y de rey actuales, son los arquitectos y corresponsables de las diversas crisis históricas, la desigualdad social, el racismo, la violencia, el patriarcado y el ecocidio. Estos han impedido que en Nicaragua existiesen una verdadera república y su ciudadanía, o que se hubiesen producido cambios trascendentales. Han sido socios de Somoza, como de Ortega, y de otros remedos de rey. Son el ‘Ancien Régime’ que prevalece en la historia de Nicaragua y el Arturo Cruz es su vocero.

En el siglo XXI, seguimos arrastrando una situación colonial, que sigue anclándonos en medio del orden conservador, del remedo de rey y de la nobleza, que solo se romperá “… en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”, evitando a toda costa el aterrizaje suave, el reasentamiento del remedo de nobleza y el neorepartimiento, tarea pendiente desde la independencia. Solo así evitaremos que surjan nuevamente los Somozas y los Ortegas.

#SoloElPuebloSalvaAlPueblo
#SOSNicaragua
#luchamosporlasdignidades


Autor: Jimmy J. Gómez Rivera. Antropólogo Social. Tanto en su dimensión profesional, académica y como activista social, ha estado vinculado con la investigación social y participativa, acompañando en Centroamérica distintos procesos sociales sobre sobre defensa territorial, gestión de bienes comunes, asociatividad, soberanía alimentaria, gobernabilidad intercultural y fortalecimiento de movimientos sociales. Actualmente es miembro de la Articulación de Movimientos Sociales de Nicaragua (AMS).

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