Las elecciones en Bolivia

Opiniones

A propósito de las elecciones en Bolivia, es necesario  hacer un análisis técnico antes que ideológico. La salida de Evo Morales del poder puso en evidencia la influencia que los militares siguen teniendo en América Latina. Desde mi punto de vista, la salida de Evo Morales no fue un golpe de Estado, pero si una intentona golpista.

Ambos términos pueden parecernos iguales, pero no, hay matices. No fue un golpe de Estado porque Evo Morales renunció como Presidente de la República Plurinacional de Bolivia, fue intento de golpe porque su renuncia se debió a  la presión de los militares, mismos que pusieron la banda presidencial a Jeanine Añez, actual presidenta de Bolivia.

El mandato de Añez se suponía era transitorio, pero enseguida fue notorio el cambio de administración gubernamental en Bolivia. El primer giro político fue el reconocimiento a Juan Guaido como presidente legitimo de Venezuela, desconociendo de esta manera a Nicolás Maduro. Apelando al discurso religioso y conservador, restableció las relaciones diplomáticas con Israel y, por último, decidió cortar las relaciones con Cuba. En política interna Añez inició un proceso represivo contra sectores afines al MAS y contra Evo Morales, exiliado primero en México y actualmente en Argentina.

Las estrategias electorales de la oposición al MAS fueron confusas, utilizaron el aparato estatal para perseguir y eliminar la figura de Evo Morales. El bloque opositor al MAS además de dividirse en tres bloques, no logró conquistar al electorado desencantado con Morales, decepcionados con este por no respetar la voluntad popular del referéndum que le negó la reelección presidencial y que el Tribunal Constitucional decidió anular con una sentencia. El desencanto con el mandato de Evo Morales no significó que los sectores indigenistas se retiraran de los espacios de poder conquistados por Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia. No es coincidencia que Arce, actual presidente electo, hubiese tenido muchos más apoyos que Morales.

¿Por qué el MAS gana las elecciones?

Hay muchas variables que explican la derrota electoral de Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho y el triunfo de Luis Arce. Los candidatos Mesa y Camacho se centraron en discursos alejados de la realidad boliviana, contrario a Luis Arce, que se centró en una campaña apartada de la figura de Evo Morales, con la intención de conquistar a ese electorado descontento con la actuación inconstitucional de Morales de no respetar el resultado del referéndum que prohibía su reelección, pero que a la vez es un electorado favorable al partido MAS por su fuerte discurso obrero, indigenista y favorable a la buena gestión económica de Arce, el ideólogo de la gestión económica del gobierno de Evo Morales. Es importante resaltar las palabras de Luis Arce cuando se le preguntó por el regreso del ex presidente Morales ‘’Dijimos que teníamos que tener renovación en el MAS, para la gente joven. Si Evo Morales quiere ayudarnos, será muy bienvenido. Pero no significa que Morales estará en el gobierno. Será mi gobierno. Si quiere volver a Bolivia y ayudarnos, no hay ningún problema’’. Con estas palabras, Arce toma distancia de su antecesor, deja claro que Morales no tendrá una influencia notoria en su Gobierno.

La segunda cuestión a tratar es la falta de estrategia electoral de Mesa y Camacho, al no lograr rentabilizar el gobierno de Añez ni de explotar el discurso del ‘’retorno a la democracia’’ con la salida de Morales del Gobierno. Por ultimo, un elemento decisivo fue la pandemia del COVID-19, la gestión del gobierno de Añez ha sido ineficaz para enfrentar la pandemia y en tiempos electorales una gestión de estas magnitudes se convierte en un elemento importante para inclinar la balanza hacia un candidato u otro.

Las elecciones en Bolivia nos dejan distintas lecturas. Una de ellas es que las crisis políticas pueden ser solucionadas mediante mecanismos de elección popular, por lo menos para devolver la legitimidad política a un Estado y sus instituciones, no es el caso de Venezuela y Nicaragua, países en los cuales la transición política parece más compleja. La crisis política boliviana puso sobre la mesa el  poder que siguen teniendo las fuerzas armadas, como elementos de presión, una cuestión bastante preocupante, dado al temor a los golpes de estado y la no subordinación de los militares al poder civil. Sin embargo, a pesar del poder de los militares, el MAS sale fortalecido por haber dado una enorme batalla institucional, al perder el poder y recuperarlo institucionalmente y no a través de la violencia. Es encantador el marketing electoral de Arce, porque su discurso no solo atrajo a los movimientos indigenistas, sino que fue capaz de atraer a sectores de clase media, poniendo al partido en un tablero ideológico más amplio no solamente identificándose como de izquierda.

Habrá que ver qué papel tendrá Añez una vez deje el poder y cuál será la influencia de Morales en este nuevo gobierno. ¿Se apartará Arce de Evo Morales como lo hizo Lenin Moreno en Ecuador con Rafael Correa? Es imposible saberlo por ahora, pero en cualquier caso hay que estar atentos, porque en política todo cambia con mucha rapidez. De algo que estoy muy seguro es de la derrota de la OEA como organismo garante de la “democracia y el orden Constitucional de sus países miembros” porque su actuación en la crisis boliviana ha sido un desastre, pasaron de acusar a Bolivia de un fraude electoral a desmentirlo meses después, su fracaso no radica en las acusaciones de fraude, sino en su falta de imparcialidad a la hora de tomar decisiones políticas.