La Gran Coalición Nacional

Opiniones

El pasado 15 de enero desde la Coordinadora Universitaria invitamos a una conferencia de prensa para expresar nuestro posicionamiento político como estudiantes respecto a la “Gran Coalición Nacional”. A pesar que se enfocaron mas en nuestra salida de la Alianza Cívica y nuestra permanencia en la Unidad Nacional, no es fácil para nosotros como estudiantes lidiar con los problemas que enfrenta la oposición, porque incluso sabemos que tampoco estamos exentos de esos problemas. No representamos en su totalidad a los estudiantes del país y todavía tenemos el reto de organizar las universidades y materializar nuestra demanda sectorial en una agenda universitaria.

Es necesario aclarar que no estamos ahí para legitimar a ningún espacio u organización, ni estamos supeditados a los intereses de ningún grupo. El trabajo que realizamos como colectivo desde la Coordinadora Universitaria, aún con todas las limitaciones y los peligros que enfrentamos, es autónomo e independiente. No seremos parte de ningún acuerdo que represente la continuidad del actual modelo país, también propugnamos por un cambio de sistema. Debido al contexto nos hemos visto en la exigencia de involucrarnos directamente en las cuestiones políticas del país. Es una lucha continua tratar de no ser absorbidos por los intereses que existen alrededor de la solución a la crisis. Es por esa razón que anticipadamente hicimos público nuestro posicionamiento.

La Coalición Nacional debe tener como prioridad la organización territorial. La crisis de representatividad y legitimidad que enfrenta la oposición nicaragüense es porque no existen espacios de participacion ciudadana directa. Es entendible porque hay un riesgo de que operadores del gobierno se infiltren en los procesos que realiza la oposición y por el estado de sitio impuesto. La Coalición tendrá esa labor de construir estructuras que tengan presencia en los municipios, departamentos y regiones de todo el país. No se debe limitar únicamente para organizarnos ante un posible escenario electoral, también deberá coadyuvar a recopilar las demandas de la población y las propuestas que los mismos nicaragüenses tengan para reconstruir Nicaragua. Además, debe tener como objetivo cambiar la correlación de fuerzas que permita una mayor presión interna para obligar al régimen a cumplir las condiciones para un proceso electoral.

La Coalición no deberá participar en un escenario electoral sin las condiciones propicias. Antes de irnos a unas elecciones debe liberarse a los presos y presas políticas, mejor dicho, no deben existir presos políticos. El gobierno tiene que reestablecer todas nuestras garantías constitucionales; libertad de expresión y movilización, levantar el estado de sitio, desarmar a los grupos paramilitares, propiciar el regreso seguro de los exiliados y por supuesto hacer reformas electorales profundas y un nuevo Consejo Supremo Electoral.

En nuestro posicionamiento dejamos claro que las reformas electorales son el primer paso para lograr los cambios estructurales que necesita el país. No aceptaremos que estas reformas sean parte de un acuerdo entre la élite y el gobierno. Las reformas electorales son para que los nicaragüenses recuperen su soberanía, que el futuro del país esté en su libertad de ser electos y elegir a sus nuevas autoridades de gobierno. No debe existir la posibilidad de un Estado-Botín; el repartimiento del Estado a través de un acuerdo a espaldas de los nicaragüenses, tampoco para la reconfiguración entre el poder político y los poderes fácticos, mucho menos para darle continuidad a un “Orteguismo sin Ortega”. Es mentira que unas elecciones resolverán la crisis política, servirán para salir de Ortega, pero los problemas del país son estructurales. Unas simples elecciones no le devolverán a los nicaragüenses la democracia y su institucionalidad, este es un trabajo permanente que cada ciudadano tiene que construir y preservar.

La Coalición debe girar en torno a un plan de nación. Todos los nicaragüenses estamos esperando una propuesta programática que garantice que, una vez tomado el poder político, habrá un plan para reconstruir el país, reconstruir el tejido social que está completamente fracturado.

Nicaragua enfrenta muchos retos. Seguimos siendo un país con un alto índice de pobreza, con problemas de democracia e institucionalidad, pésimo acceso a la educación, salud, vivienda, falta de tierras, salarios mínimos rezagados. No somos un país competitivo económicamente; poseemos una economía extractivista y agroexportadora, una gran parte de la población trabaja en el sector informal y la industria es muy pequeña. Dependemos de actores externos, enfrentamos retos medioambientales, la seguridad social en la quiebra.

Para reconstruir de nuevo el tejido social es necesario que las victimas tengan acceso a la justicia, reparación y verdad. No hacerlo representaría fallar nuevamente en una transición hacia la democracia. Unos de los ejes principales será la justicia, no solo a las víctimas de abril, también habrá que hacer una retrospectiva del pasado. Los nicaragüenses no necesitan depositar su confianza en la UNAB, la ACJD, la CN o los partidos políticos tradicionales. No hace falta que pertenezca a estas organizaciones para hacerse responsable y ejercer su ciudadanía.

Ninguna organización o persona resolverá la crisis, somos los nicaragüenses en conjunto quienes podemos sacar adelante una transformación hacia un nuevo país. La pregunta no es si la oposición representa un verdadero cambio, yo la cambiaría por: ¿Qué puedo hacer yo como ciudadano nicaragüense para cambiar la realidad de Nicaragua? ¿Qué puedo hacer para que tengamos justicia y libertad? ¿Qué puedo proponer para hacer posible que nos escuchen? Ya pasamos del fenómeno autoconvacado a la organización de la comunidad como colectivos con incidencia. Solo organizados podemos salir de la dictadura y eso inicia por usted como ciudadano. ¿Qué es lo que quiere para Nicaragua?

Hay que preguntarnos si estamos dispuesto a vivir en un país donde violan nuestros derechos humanos, nos meten presos por pensar diferentes, roban nuestros impuestos y los utilizan para reprimirnos, matan a los campesinos en las montañas, nos niegan el derecho a la educación de calidad y salud. ¿Estamos dispuestos a vivir así? Nos basta necesitarnos a nosotros como ciudadanos para cambiar Nicaragua. Ya es momento de los hechos, de materializar nuestras propuestas y demandas, acciones concretas. La critica por si sola no basta cuando no va acompañada de la acción. Criticar y no hacer tampoco debilitará al régimen, ni evitará que la oposición siga haciendo más de lo mismo. Es momento de que nosotros como nicaragüenses nos hagamos responsables de Nicaragua. En definitiva, la Coalición opositora debe girar en torno a un plan de nación y no alrededor de las reformas electorales para lograr una salida electoral.