La crisis de abril-2018 y el sandinismo

La crisis de abril-2018 y el sandinismo

Autor: Hulasko Antonio Meza Soza*
(Abril – 2019)

¿Puede el Sandinismo participar sincera, transparente y respetuosamente en la construcción de una nueva cultura política y mejor sociedad en Nicaragua?

Los nicaragüenses que hace cuatro-cinco décadas se incorporaron en mayor o menor grado a la lucha que proponía el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) para el derrocamiento de la dictadura somocista y la construcción -era la aspiración de todos ellos- de una nueva y mejor sociedad en Nicaragua mantenían aún después del 25 de Febrero de 1990 ciertos lazos, contactos y comunicación que se expresaban en la conformación de diversos grupos que se reunían para compartir socialmente, para conmemorar hechos o efemérides y demás.

Eran los orgullosos portadores de una MEMORIA SOCIAL llena de heroísmo, sacrificio y lucha por las causas de democracia, justicia social y libertad, que los hacía sentirse diferentes y -por qué no decirlo- hasta colectivamente superiores a las generaciones de jóvenes actuales.

Y no se puede negar que tenían razones de sobra para el orgullo generacional que los embargaba: derrotaron a la dictadura somocista y sostuvieron el enfrentamiento a la contrarrevolución que había organizado y dirigido el imperialismo norteamericano.

Pertenecían a lo que se llamó en algún momento “la generación de la victoria”. Generación integrada por los jóvenes nicaragüenses que habían protagonizado una lucha social, revolucionaria, armada, que terminó con el derrocamiento de lo que se consideraba entonces como una de las dictaduras más sangrientas y crueles del continente.

Su lucha y hazaña final provocó el asombro del mundo entero y generó un movimiento de apoyo y solidaridad que comenzó desde antes del 19 de Julio de 1979 y continuó durante los años de gobierno del FSLN.

Compartían una memoria emblemática en la que sus diversas memorias personales, sueltas, adquirían sentido y formaban parte de una memoria colectiva, una memoria social históricamente significativa.

Incluso no pocos de ellos resaltaban su insatisfacción con lo que llamaban “la comodidad de estos jóvenes” que solamente se preocupaban, aparentemente, de las redes sociales, la diversión, las modas, y otros temas1.

Sin embargo, las imágenes con las que inician estas reflexiones no mienten. Reflejan hechos que presentan realidades que son total y completamente opuestas y en las que, evidentemente, ya no hay más ese sentido de pertenencia, esa identidad común que desde décadas atrás y hasta antes de Abril del 2018 unía a estos nicaragüenses.

Ante esas imágenes y lo que reflejan, cabe entonces preguntarse:

  • ¿Qué hechos hay en el tiempo transcurrido entre algunas imágenes con relación a otras referidas a similares sucesos pero en diferentes momentos de la historia, para que las mismas reflejen realidades con significados tan mutuamente excluyentes?
  • ¿Qué hace que unos miembros de esos grupos se enfrenten en cierta forma a otros miembros al grado tal que ya no se puede hablar de los “grupos de viejos sandinistas/sandinistas históricos” que se habían conformado y existían hasta antes de los acontecimientos de Abril de 2018?
  • ¿Qué es lo que permite que las formas que emplea Ortega para recuperar el control militar del país y vencer los obstáculos de las barricadas no provoque (aparentemente) en la militancia de su partido ningún tipo de objeción de conciencia?
  • ¿Qué es lo que permite que los mandos superiores e intermedios de la Policía2 parezcan no tener ningún empacho en el uso de medios totalmente asimétricos y desproporcionados con relación a los que tienen los protestantes, aún y cuando la doctrina policial es bien clara en relación a la proporcionalidad debida?

Y si además revisamos algunas otras imágenes correspondientes a hechos que se produjeron después de Abril de 2018, nos surgen todavía más interrogantes.

  • ¿Qué es lo que facilita que un miembro de esos grupos de “sandinistas históricos” se tome una foto con los paramilitares que “recuperaron” la ciudad de Diriamba, mostrando en el rostro una sonrisa, un orgullo y una alegría SOLO COMPARABLE a la de aquellas jóvenes que un 19 de Julio de 1979 se encontraron en la Plaza con sus novios/hermanos/primos/etc. luego de una espera más o menos prolongada de sufrimiento, angustias e incertidumbre?
  • ¿Qué es lo que hace que los “sandinistas de ortega” no muestren ninguna afectación3 ante el reclamo público (y supongo que también privado) de miembros de su familia que los emplazan ante las atrocidades que el régimen de Ortega comete?
  • ¿Es que acaso la dictadura militar somocista era más “decente” en el tratamiento a sus enemigos políticos que el mismo Daniel Ortega? La foto de su captura a la par de la foto de la captura de un ciudadano nicaragüense durante las protestas es elocuente.
  • ¿Qué es lo que hace que los mandos policiales (de supuesta filiación sandinista) no tengan ningún escrúpulo ni reparo en permitir que fuerzas irregulares, paramilitares, asuman tareas que por imperio de ley solamente les corresponden a las fuerzas policiales, permitiendo con ello todos los abusos e irregularidades que las mismas pueden cometer gracias al anonimato que las protege?
  • ¿Qué es lo que permite que las capturas ilegales, el tormento físico a los detenidos, inclusive hasta las ejecuciones sumarias4, se hayan convertido en instrumentos y medios de uso cotidiano y normal para reprimir y aplacar la protesta social, colocando el comportamiento de la organización policial al margen toda legitimidad y legalidad?

Las respuestas a esas interrogantes o reflexiones dependen del lado del conflicto en que se ubica el que responde. Desde el lado del Orteguismo, todo gira alrededor de una supuesta conspiración derechista, un golpe de estado, etc. Desde el lado de los opositores al gobierno de Ortega, gira en torno a un estallido social causado por la represión dictatorial, la falta de democracia, el fracaso de un gobierno corporativo formado en alianza con el gran capital, etc.

Sin embargo, ninguna de ellas explica por qué los sandinistas históricos se han dividido de la manera en que lo han hecho a partir de los hechos de Abril y posteriores meses. Sobre todo si consideramos que pertenecen a las generaciones que, supuestamente, tuvieron la oportunidad de formarse en los valores, la ética, la mística y demás, del sandinismo.

Es decir, cómo es posible entonces esa división actual entre personas que se supone fueron formados en los mismos valores y principios éticos y morales?

Personalmente, no creo que las respuestas al origen o causas de la división actual de ese sandinismo estén en afirmaciones del tipo:

  • Una parte de ellos se han quedado con las mismas ideas y concepciones políticas de hace décadas y continúan creyendo en los postulados de las teorías marxistas. Mientras que otra parte dejó atrás esas ideas y ha modernizado su pensamiento político.
  • Una parte ha olvidado y perdido de vista que el imperialismo es un enemigo eterno de los movimientos sociales y revolucionarios y por eso siempre los va a atacar usando cualquier pretexto o forma para hacerlo. La otra parte no lo ha perdido de vista y está bien clara de la forma en cómo el imperialismo norteamericano puede buscar/inventar pretextos y usar a sus lacayos nacionales para desestabilizar a los gobiernos populares.
  • Una parte sigue fiel a los principios originales del sandinismo mientras que la otra los ha traicionado.
  • Una parte cree que la “defensa de la revolución” está por encima de cualquier consideración y se justifica, por tanto, el que los sandinistas de principios cumplan con su deber de usar cualquier medio o forma para defenderla. La otra parte cree que no hay ninguna revolución que defender y que inclusive si la hubiera, los principios sandinistas indican que nada justifica la forma en que se ataca a la población.

Las reflexiones que presento a continuación tienen por objetivo tratar de arrojar un poco de luz sobre el asunto. En el transcurso de las mismas también pretendo responder a una pregunta que surge de la reflexión sobre el tema: la crisis del sandinismo que se produce a partir de los sucesos de Abril, ¿es depuración y fortalecimiento de ese partido… o es ruptura y transformación regenerativa/degenerativa?

SANDINO, EL SANDINISMO, LOS MILITANTES SANDINISTAS

  1. Se puede decir que la corriente política e ideológica con la que se identifica el General Sandino desde el inicio de su lucha contra la intervención norteamericana en el país corresponde al pensamiento liberal. Él lo deja muy claro en lo que podemos llamar su manifiesto liminar, el MANIFIESTO DEL MINERAL DE SAN ALBINO, suscrito el 1 de Julio de 1927.5
  2. El SANDINISMO como corriente política e ideológica, diferente del pensamiento liberal del General Sandino, no surge con su gesta. Es Carlos Fonseca el que tiene el acierto del rescate de su memoria y de su lucha para poder tener un símbolo nacional propio, particular, con el cual se pudieran identificar todos los nicaragüenses que se oponían al régimen somocista.
  3. Carlos Fonseca y el FSLN logran hacer de Sandino un símbolo revolucionario porque éste encarna simultáneamente el nacionalismo que lucha contra la intervención de los Estados Unidos en Nicaragua y rechaza al servilismo y subordinación de las élites nacionales al imperialismo norteamericano
  4. Al recuperar el pensamiento de Sandino, los militantes del FSLN tienen en ello la primera fuente de la que aprenderán el significado y trascendencia que le dan a su causa la ética y el valor, la renuncia al bienestar propio, la disposición al sacrifico por los otros y por el bien mayor, el defender y apoyar a los sectores populares, etc. 6
  5. La recuperación de la figura y la gesta de Sandino permitirá a la postre:
    1. La construcción de una «contra-memoria» sobre el General Sandino, en oposición a la memoria oficial difundida por el régimen somocista. Sandino deviene así en la antípoda política, ética y moral del somocismo.
    2. Presentar el pensamiento y la práctica de Sandino como el paradigma de la nacionalidad nicaragüense. Si el somocismo es la anti patria por su incondicionalidad servil y su subyugación al imperio; el sandinismo, precisamente por lo contrario, representa la patria, el patriota por excelencia, el patriotismo.
    3. Poner en relieve la importancia y trascendencia del valor y el sacrificio en aras de una causa justa. Sandino no es solo una figura a respetar, es también un ejemplo a seguir.
    4. Que tanto la figura de Sandino como su gesta propicien y faciliten –en la idea de Carlos Fonseca- el unir a la oposición anti somocista y convencerla de que la vía armada es la única opción para el derrocamiento de la dictadura somocista.
    5. Resaltar la eficacia de la lucha armada en el combate contra la dominación extranjera al destacar la expulsión de los marines norteamericanos de Nicaragua como producto de la resistencia y el combate del General Sandino; otorgándole a dicha forma de lucha un valor simbólico para los que estaban dispuestos a combatir contra el régimen somocista7.
    6. Darle a la opción armada una dimensión paradigmática, al punto de transformar el “PATRIA Y LIBERTAD” que firmaba Sandino en el “PATRIA LIBRE O MORIR” por el que se identificaban, luchaban y rubricaban con su vida los militantes sandinistas.
  6. La recuperación de la figura de Sandino para dotar a la lucha anti somocista de un símbolo común unificador, a pesar de su ideología declaradamente liberal, no impide que Carlos Fonseca se defina inicialmente de una forma y luego de otra. De suerte tal que pasa de ser un nicaragüense que no es marxista pero que abraza “una doctrina que conduzca en forma victoriosa al pueblo de Nicaragua hacia la liberación”8 a declarar que es necesario “alzar los ideales de Marx y Sandino, los ideales de Camilo Torres y el Che Guevara…..” agregando: “En la búsqueda de esta nueva vida, nos guían los nobles principios de Carlos Marx”9.
  7. Sin embargo, es la forma en que los militantes sandinistas -ya del FSLN de Carlos Fonseca, es decir FRENTISTAS- resisten a la Guardia somocista cada vez que hay un enfrentamiento entre un grupo de éstos y la GN de Somoza, lo que permite delinear más claramente los postulados más trascendentes para esta militancia; todos los cuales están ligados en mayor o menor medida, a la definición que de sí mismo ya hace el FSLN: “una organización político-militar”10.
  8. El comportamiento y actitudes que muestran los militantes sandinistas en los enfrentamientos armados que sostienen, sobre todo en las zonas urbanas, con la Guardia Nacional somocista, son las que devienen en los valores centrales de esa “mística sandinista” y que se encuentran en gran medida en las conocidas y repetidas frases: QUE SE RINDA TU MADRE – IMPLACABLES EN EL COMBATE, GENEROSOS EN LA VICTORIA – SOY Y SERE MILITANTE DE LA CAUSA SANDINISTA, las cuales fueron pronunciadas, unas, por militantes que cayeron combatiendo al aparato represivo del somocismo, o en momentos de graves torturas… O simplemente se atribuyen a algún héroe sandinista. Todas ellas, como se puede apreciar, giran en torno a la importancia del valor en el combate y el valor en la defensa de las ideas y de la causa, y la necesaria intransigencia que hay que mantener siempre ante el enemigo y sus ataques11.
  9. Por supuesto, no podemos negar el papel que la cobertura mediática tuvo en la definición y difusión de las virtudes y cualidades del “militante-combatiente sandinista” en el imaginario nacional; las cuales estaban siendo mostradas por los que caían en los enfrentamientos contra las fuerzas del régimen somocista.
  10. La manera en que los medios de comunicación difundían las noticias sobre los enfrentamientos de éstos con la Guardia Nacional somocista fue poco a poco construyendo en dicho imaginario la figura y cualidades de ese combatiente: arrojado y valiente, sin temor al combate armado desigual, fiel hasta la muerte a sus principios, desinteresado hasta de su propia vida, intransigente en la lucha contra el enemigo, fraterno y solidario con sus hermanos de combate, etc. Inintencionadamente, esta cobertura mediática fue contribuyendo a sentar las bases del surgimiento de los proto héroes y mártires del sandinismo.
  11. Por tanto, no se puede hablar de un “sandinismo original” tratando de ligarlo a la figura del General Sandino. En todo caso lo más adecuado es que nos refiramos y hablemos de UN SANDINISMO FSLN-ista, que es el que realmente se configuró y estableció en la sociedad nicaragüense después y como resultado de todo este proceso.

EL FSLN: UNA ORGANIZACIÓN POLÍTICO MILITAR… ¿DE TENDENCIA MARXISTA Y CON UNA MILITANCIA MULTI-IDEOLÓGICA? 12

  1. Si bien es cierto que Carlos Fonseca hace una primera definición sobre la naturaleza del FSLN en su escrito DESDE LA CÁRCEL, YO ACUSO A LA DICTADURA, es hasta la publicación del PROGRAMA HISTORICO DEL FSLN en 1969 que aparece su definición como “…una organización POLITICO-MILITAR cuyo objetivo estratégico es la toma del PODER POLITICO mediante la destrucción del aparato militar y burocrático de la dictadura y el establecimiento de un gobierno revolucionario basado en la alianza OBRERO-CAMPESINA…”
  2. Esta definición y su públicamente declarada filiación marxista no impiden que en su proceso de crecimiento organizativo el FSLN fuese también incorporando miembros de variados sectores económicos y políticos de la sociedad, cuyo más importante punto en común, como proyectaba Carlos Fonseca, era su posición anti somocista y su deseo de luchar contra la dictadura.
  3. Casi paralelamente a lo anterior, esa declaración oficial del FSLN proclamándose marxista conjugada con el repunte mundial de esas concepciones en el marco y como consecuencia de la guerra fría, llevan a su seno los postulados y paradigmas de dicho pensamiento político.
  4. Las ideas en torno a la necesidad de las vanguardias redentoras y de liberación, llamadas a ser las abanderadas y líderes de las luchas de los pobres y explotados en sus esfuerzos por mejorar su condiciones de trabajo, de vida, de democracia, de justicia, de libertad, eran -y siguen siendo- un componente fundamental del pensamiento marxista que predominaba en las organizaciones revolucionarias del mundo, pero sobre todo de américa latina.
  5. Las características más relevantes -al menos para efectos de estas reflexiones- de esas ideas son:
    1. El paradigma de las vanguardias liberadoras, al propiciar su auto identificación como las vanguardias sociales en cuyo seno se encuentra el sector de la sociedad llamado a estar a cargo de las transformaciones revolucionarias que necesita una nación, conduce a dichas “vanguardias” a la descalificación, exclusión y rechazo de cualquier otra idea o propuesta que no se ajuste a la estrategia y táctica que proponen.
    2. Por tanto, toda divergencia, oposición o crítica a su propuesta es considerada como una acción enemiga. Los que divergen, se oponen o critican, son enemigos o, por lo menos, se prestan consciente o inconscientemente al juego de los enemigos de la vanguardia y del sector social representado por ésta.
    3. El calificativo de ATAQUE DEL ENEMIGO para cualquier discrepancia o crítica tiene como consecuencia lógica la identificación y calificación de ENEMIGO sobre el que discrepa o critica. Y la fidelidad y apego a esos principios vanguardistas y liberadores, la intransigencia en su defensa y en la defensa de ese “sector social” que está llamado a dirigir a toda la nación en la construcción de una nueva sociedad, exigen y mandatan el combate a muerte contra ese enemigo, si es posible hasta su desaparición física ya que su sola existencia amenaza y se opone a lo que interesa y conviene a los “intereses supremos de la nación”. Los cuales son, por supuesto, definidos y representados, además, por dicha vanguardia.
    4. El auto identificarse como vanguardia conlleva, además del auto reconocimiento como el sector más avanzado de la sociedad, el surgimiento y aceptación de un deber histórico ineludible: LA OBLIGACIÓN DE TRIUNFAR A CUALQUIER PRECIO sobre el enemigo para poder garantizar un mejor futuro para todos en la sociedad.
  6. El definirse como “una organización político militar” unido a las condiciones de secretividad y compartimentación a las que obligaba la represión dictatorial somocista, propician en la militancia del FSLN el surgimiento y arraigo de un comportamiento heterónomo, de obediencia a la estructura superior. Esto contribuye a que, en determinadas circunstancias y coyunturas, la variopinta filiación ideológica de la militancia no tenga mayor incidencia en la definición de las tareas políticas y militares que se desarrollan. Adicionalmente, propiciaban en las estructuras dirigentes el surgimiento de comportamientos y actitudes autoritarias y centralistas que no eran percibidas como tales por la militancia.
  7. Como resultado del conocimiento y aceptación de la crítica marxista a los vicios que produce e introduce el sistema capitalista en el comportamiento humano, se produce en el FSLN -como en todas las organizaciones marxistas- un rechazo a las posiciones y planteamientos individuales, que son tenidos como propiciatorios de conductas nocivas y que atentan contra la organización y su lucha, pasando a ser calificados como “vicios individualistas burgueses o pequeños burgueses” que deben ser combatidos y erradicados.
  8. De esa manera, también se produce una “des-individualización” del militante, en beneficio de un imaginariamente sabio e infalible “colectivo supremo” que en realidad no eran más que los individuos o grupos que estaban organizativamente por encima de algún nivel particular de militante o grupo de militantes. El “yo” como expresión primaria y básica del ser humano se convierte en el “nosotros” que por ese simple hecho logra que cualquier argumento o idea adquiera la fuerza e infalibilidad que la supuesta dirección colectiva le puede dar13.
  9. Por supuesto, estos factores terminan estrangulando la democracia interna en la organización político-militar y clandestina, propiciando la formación de mitos y leyendas en torno a los líderes militares que se juegan la vida a diario, cultivando la admiración y reverencia ilimitadas, estableciendo una obediencia ciega a las órdenes que no admiten ni explicación, ni alternativas ni cuestionamiento. De esta forma, el valor supremo por el que se termina juzgando a un militante es su disciplina, convirtiéndose ésta en un elemento inapreciable en la vida interna del FSLN. Lo que se llamó LA DISCIPLINA SANDINISTA, no es más que el nombre que en el frente sandinista se le dio a esa obediencia.
  10. Hacia lo externo, en la relación del sandinismo con el resto de organizaciones, movimientos y sectores de la sociedad se terminará introduciendo una interfase que permite el reforzamiento del alcance de la figura de Sandino14 como icono paradigmático del verdadero sentido de la nacionalidad.

    La idea que ya representa la tríada conceptual de Sandino-Sandinismo-Sandinista es magnificada y llevada a convertirse en el símbolo de lo nicaragüense: es el modelo que se debe seguir, el arquetipo de los que de verdad se reconocen y pueden ser reconocidos como nicaragüenses. Contribuye a la pretensión, por parte del sandinismo, de reunir a los nicaragüenses bajo una sola visión de lo que es y de lo que debe ser la nación y el ser nicaragüense.

EL DR. JEKYLL Y EL SEÑOR HYDE: LA DICOTOMÍA ÉTICA DEL FSLN

  1. Las razones alegadas por uno y otro sector del sandinismo dividido, que tienen como objetivo fundamentar, explicar o justificar una u otra actitud, uno u otro hecho, apelando ambos a un “hábitus”15 que se fue configurando en el sandinismo como producto de todo lo que he señalado hasta aquí, pueden llevar, en el mejor de los casos, a la conclusión de que hoy por hoy lo que existen son grupos de “sandinistas buenos” y grupos de “sandinistas malos”… Buenos y malos hijos de Sandino. Como es de esperarse, ambos sectores señalan al otro de ser “Los malos hijos… Los malos sandinistas”. También es posible que haya una inclinación hacia uno u otro sector, y que se llegue a la conclusión de que uno de ellos es el consecuente y verdadero poseedor de la herencia ética de ese SANDINISMO que fue configurado por el propio FSLN. Es decir, que uno de ellos es el verdadero sandinismo FSLN-ista. Personalmente considero que no es cierto nada de eso.
  2. Los sandinistas buenos y los sandinistas malos no existen como expresión de una realidad política o social. Sólo existen para el observador externo como calificativos éticos-morales; pero que para la militancia introducen subrepticiamente modelos de conducta e indicadores de LO QUE SE DEBE HACER, en función del momento y los intereses. SON LOS MISMOS SANDINISTAS… Solo que, en mi opinión, van a tener uno u otro comportamiento y actitud, van a realizar una u otra acción en función de cuál es la tarea del momento: ¿La toma del poder para avanzar ese programa que llevará a la nación y sus habitantes a un futuro luminoso de abundancia y felicidad?… ¿O la defensa de ese poder para poder avanzar ese programa… etc… etc… etc.? El mismo objetivo, las mismas razones… pero diferente situación con respecto al poder.
    1. Para la toma del poder: HAY QUE HACER TODO LO QUE SEA NECESARIO, SALVAGUARDANDO NUESTROS PRINCIPIOS.
    2. Para preservar y mantener ese poder: HAY QUE HACER TODO LO NECESARIO. (Como vanguardia social sabemos que los principios están salvaguardados. La dirección de la organización, el dirigente, lo garantizan.)
  3. Por supuesto, también la conducta, lo que puede hacer o no esa militancia en un determinado momento, está en función de qué tan heterónomo es aún su comportamiento: ¿Qué es lo que dice el DIRIGENTE que hay que hacer?… ¡Entonces eso es lo que hay que hacer! Y pobres de ellos si sienten que aquel NO BAJA LA LÍNEA NI DICE LO QUE SE DEBE HACER16.
  4. Estas características producen en el sandinismo una especie de DOCTOR JEKYLL Y MISTER HYDE. Dos personalidades completamente opuestas pero que son una misma persona; de la misma forma en que el bien y el mal son inherentes al individuo. El Dr. Jekyll, un científico, respetuoso de las leyes y del ser humano… El señor Hyde, malvado, capaz de cualquier crimen, sin respeto a la ley ni a la persona humana. En la novela de ROBERT LOUIS STEVENSON la transformación de Jekyll en Hyde se produce por efectos de tomar una poción que aquél ha inventado. Finaliza con el suicidio de Jekyll al percatarse de que la única forma que tiene para que desaparezca definitivamente el señor Hyde es acabando con su propia vida… Y así lo hace.
  5. Personalmente, considero que la poción que produce en el sandinismo ese comportamiento dicotómico, bajo cuyo efecto pasa de ser el Dr. Jekyll a convertirse en el señor Hyde, tiene un nombre: EL PODER. Como señalé previamente, en función de cuál es su relación con el poder el sandinismo hará lo que sea para: OBTENERLO, en función de sagrados intereses, por supuesto. O, si es el caso, DEFENDERLO, también en función de esos sagrados intereses.
  6. La historia del sandinismo fsln-ista configurado por y en el FSLN de Carlos Fonseca está plagada de hechos que denotan tanto ese comportamiento dicotómico en función del poder, como la presencia en cada uno de las ideas vanguardistas de intransigencia y combate a muerte con el enemigo. Igualmente denotan las pugnas por el poder que nada tienen que ver con el desinterés y la entrega personal ni la disposición al sacrificio en función de los “supremos propósitos” de la lucha ni de los “sagrados intereses” de la sociedad y la nación. Recordemos algunos de ellos:
    • La división del FSLN en tres tendencias tiene como base, según sus principales protagonistas, en la imposibilidad de discutir, por las razones que fueran, las diferentes concepciones e ideas sobre la estrategia y la táctica, la política de alianzas, los sectores sociales prioritarios en las tareas de organización y movilización, etc. que existían en ese momento. Sin embargo, eso no impidió que las acusaciones mutuas de traidores y enemigos de la revolución dominaran la polémica. Los epítetos y descalificaciones fueron los que más la marcaron: fraccionalistas y cobardes (los proletarios), populistas y campesinistas atrasados (los de la GPP), brazo armado de la burguesía (los terceristas). Cabe resaltar que había en algunos de esos calificativos esa admiración y reverencia a los militantes que se jugaban la vida en el combate armado17.
      Hoy se conoce que, además de las diferencias que había a partir de las concepciones estratégicas, también había una pugna por el control en el FSLN, por la hegemonía en su conducción; es decir, por el poder18.
    • La unidad final de las tres tendencias fue más producto del reconocimiento mutuo del peso que en la lucha contra la dictadura habían adquirido todas, que de la superación definitiva de sus diferencias políticas e ideológicas. Resalto aquí la importancia que tuvo en ese reconocimiento mutuo la negativa de las tres a renunciar al capital político que en la lucha contra la dictadura tenía el ser identificado como sandinista y la incansable labor que los miembros de las tres tendencias realizaron en el trayecto; misma que era el resultado de esos paradigmas y ética que ya eran los de “el militante sandinista”.
    • Una de las primeras manifestaciones de la intolerancia a la crítica interna que se reforzó con el FSLN en el poder, lo fue el episodio que narra la autora NADINE LACAYO en su libro POLVO EN EL VIENTO. Comenta ella en dicho libro la decisión que toma la DIRECCION NACIONAL de desarticular al equipo de dirección del frente en la zona de Carazo -del cual ella formaba parte- como respuesta a las críticas y señalamientos de dicho equipo en torno a conductas y vicios reñidos con la ética y valores sandinistas que ciertos miembros dirigentes estaban mostrando.
    • Como lo anterior puede caer en el ámbito de lo muy particular y por tanto, de relativa veracidad y confiabilidad, también señalo estos otros hechos:
      • Entre los primeros prisioneros del gobierno sandinista después del 19 de Julio del 79 se encuentran precisamente los militantes de los partidos de izquierda, marxistas, que habían participado, inclusive con acciones militares, en la insurrección final. Para la dirección sandinista era previsible que su filiación política los convirtiera en un obstáculo para la implementación de la política, la estrategia y la táctica que el Frente ya había definido. Por tanto, eran enemigos potenciales de la revolución.
      • Todos los miembros de una brigada de militantes trotskistas suramericanos, muchos de los cuales combatieron en el frente sur, que se habían constituido en lo que se conoció como la BRIGADA SIMÓN BOLÍVAR, fueron expulsados del país sin mayor trámite ni argumento. La labor de organización de sindicatos que habían desarrollado en las industrias de la carretera norte y otros sectores del país no fue bien vista por la dirección sandinista. Irónicamente, fue con la centena de sindicatos creados por ellos en los primeros treinta días después del triunfo del 19 de Julio que se forma inicialmente la CENTRAL SANDINISTA DE TRABAJADORES.
      • Fue bien resentida por los dirigentes y sindicatos de centrales no afines a la CENTRAL SANDINISTA DE TRABAJADORES (CST) la forma en cómo desde el poder la dirección sandinista trataba a éstos y sus luchas: grupos de choques para neutralizar sus manifestaciones y actividades, capturas a dirigentes, represión en momentos cruciales de sus luchas, etc. El problema radicaba en que el sandinismo, nuevamente, no podía confiar ni en la realización ni en los resultados de ninguna actividad sindical que no estuviera bajo su control y dirección. Esta particularidad mantuvo al movimiento obrero CON EL MISMO CÓDIGO DEL TRABAJO SOMOCISTA durante todo el gobierno del FSLN; y fue hasta que triunfó VIOLETA BARRIOS que se pudo diseñar y aprobar uno nuevo. Por supuesto, en esas circunstancias fue el sandinismo en el movimiento obrero el que estuvo al frente de esa lucha.
      • El boicot y ataque que se orquestó en contra de una concentración que el MOVIMIENTO DEMOCRÁTICO NICARAGUENSE (MDN) liderado por el ya en ese momento EXmiembro de la JUNTA DE GOBIERNO DE RECONSTRUCCIÓN NACIONAL (JGRN), Alfonso Robelo Callejas había programado realizar en Nandaime para el 14 de Marzo de 1981. La acciones de boicot fueron calificadas como “una explosión de violencia popular – en parte incontrolada de una parte provocada por el clima de polarización reinante…” 19.
      • Sin embargo, lo que yo considero como la mayor expresión de esa ética dicotómica del sandinismo es la forma en cómo fue abordado el problema campesino en las zonas que devinieron en teatro principal de movilización y operaciones de la contra revolución y el problema de las poblaciones indígenas en la costa atlántica nicaragüense.

        Es hasta la pasada década en que comienzan a conocerse, a través de diferentes estudios realizados por académicos, la versión de los nicaragüenses que fueron tildados en ese momento de traidores, vendidos al imperialismo, instrumentos de la agresión imperial y otros calificativos: los campesinos y los indígenas de esas regiones. En mi opinión, el libro WANGKI AWALA-NUESTRA MEMORIA DE LA GUERRA PARA VIVIR EN PAZ, publicado por la Universidad comunitaria URACCAN es muy revelador. También están lo que hoy son abundantes estudios e investigaciones sobre el tema de la contra revolución en Nicaragua, pero desde la perspectiva de las motivaciones y causas que tuvieron y/o creyeron tener los entonces llamados campesinos contrarrevolucionarios.

CONCLUSIONES Y RESPUESTAS A LAS QUE HE LLEGADO

Mi condición de miembro de esa generación de sandinistas cuyo comportamiento después de Abril del 2018 ha resultado ser tan diametralmente opuesto entre unos y otros de nosotros y nos ha dividido en los dos grandes grupos en los que se ha sintetizado la relativa dispersión y diferencia que teníamos previamente, me sembró la inquietud de escarbar en las razones de esa actitud y comportamiento que hoy por hoy no escapa al ojo inquisitivo de algunos de nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo, familiares, etc.

Aunque esta búsqueda de respuestas bien podría insertarse en cualquier esfuerzo académico de investigación sociológica, que no me resultan extraños; las razones por las que he desarrollado esta ideas y reflexiones radican en el interés personal que tengo en tratar de ver si realmente esa corriente política con la que nos identificamos muchos de mi generación hace más de cuatro décadas tiene algún futuro en nuestro país y si aún puede aportar a la materialización de esa eterna y siempre presente aspiración humana de mejorar su sociedad.

Por lo pronto:

¿PUEDE EL SANDINISMO PARTICIPAR SINCERA, TRANSPARENTE Y RESPETUOSAMENTE EN LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NUEVA CULTURA POLÍTICA Y MEJOR SOCIEDAD EN NICARAGUA?

Creo que el sandinismo tal y como lo estamos viendo hoy, que es también el mismo que vimos y vivimos en la década de los 80’s, aunque no lo hayamos sentido en la Nicaragua urbana porque a esas poblaciones no las afectó tanto como a las rurales y de montaña, no puede seguir existiendo. No tiene futuro.

Por eso creo que no es posible, ni remotamente, que el sandinismo como es, con esa ética dicotómica que yo afirmo que tiene, PUEDA PARTICIPAR DE FORMA SINCERA, TRANSPARENTE Y RESPETUOSA en la construcción de una nueva cultura política en nuestro país y de una nueva sociedad política y humana en Nicaragua.

No digo que LOS SANDINISTAS de uno y otro bando no lo puedan hacer de manera personal, pero como corriente política con expresión social organizada, lo dudo mucho. Es mi creencia y conclusión.

LA CRISIS DEL SANDINISMO QUE SE PRODUCE A PARTIR DE LOS SUCESOS DE ABRIL, ¿ES DEPURACION Y FORTALECIMIENTO EN ESE PARTIDO… O ES RUPTURA Y TRANSFORMACIÓN REGENERATIVA/DEGENERATIVA?

Creo que esta respuesta, por la naturaleza intrínseca del sandinismo y su declarada intención de alcanzar el poder para determinados “objetivos y propósitos transcendentes” no puede darse más que desde esa perspectiva. Sin embargo, como quiera que ambos sectores tienen como parte de sus valores actitudinales lo que Gramsci llamó “el optimismo de la voluntad”, para ambos sectores la respuesta va a ser la misma. Y en ambos casos los resultados: depuración y fortalecimiento o ruptura y transformación regenerativa/degenerativa, dependerán también del grado de “actitud militante” que ambos grupos tengan en relación a lo que crean que hay que hacer.

Desde la perspectiva de los que pertenecen al grupo de sandinistas que pertenecen al partido/grupo sandinista que está con Daniel y sienten que ese es SU GOBIERNO, SU PODER, el estremecimiento e impacto que han sufrido su filas de militantes no son más que un elemento que “pondrá a prueba la firmeza de la militancia”. Y desde esa perspectiva, puede considerarse una depuración que fortalecerá al partido FSLN y que lo llevará a una transformación regenerativa. Por lo demás, creo que el que se configure una u otra realidad para el sandinismo de uno y otro lado también va a depender de acontecimientos que salen más allá de las intenciones y alcance de estas reflexiones.

Por último, creo que nadie puede creer que la ruptura que se produjo entre los sandinistas de uno y otro grupo es similar a la que se produjo cuando la ruptura del FSLN en tres tendencias, que a la postre se pudieron reconfigurar amistades, relaciones, comunicación y demás. Eso sí que no va a ser posible.

Este último punto: la capacidad del sandinismo de propiciar la separación y el distanciamiento entre los miembros de grupos sociales, de familias, de vecinos, de compañeros de trabajo, etc. ES INCREÍBLE. El llamado “paradigma de la contradicción” que está en el centro de todo el actuar y la razón de ser del sandinismo, al no corresponder al paradigma que hoy tiene la sociedad nicaragüense, que es el de “la diferencia” no permite pensar que el sandinismo tenga un futuro en nuestra sociedad en el largo plazo20.


*El autor no es miembro de Propuesta Ciudadana

1 De más está decir cuánta equivocación había en esa creencia. Los hechos posteriores protagonizados por esos jóvenes lo demostraron.
2 Nos estamos refiriendo a mandos superiores y medios que, supuestamente, fueron formados en los principios y valores del sandinismo. Es decir, hablamos de sandinistas que ocupan cargos en la cadena de mandos policiales.
3 El Diputado EDWIN CASTRO es uno de los integrantes de la comisión gubernamental que Daniel Ortega designó en elprimer y fracasado diálogo y lo continúa siendo en este segundo.
4 En este hay una secuencia de imágenes de lo que fue, aparentemente, una de ellas.
5 En el mismo, Sandino escribe: “¿Quiénes son los que ataron a mi patria al poste de la ignominia? Díaz y Chamorro y sus secuaces que aún quieren tener derecho a gobernar esta desventurada patria, apoyados por las bayonetas y las Springfield del invasor… ¡No! ¡Mil veces no!… LA REVOLUCIÓN LIBERAL ESTÁ EN PIE.” (Subrayado y mayúscula del suscrito)
6 Creo que entre las frases que más calaron en el comportamiento y la actitud de la militancia del FSLN están las que resaltan la honestidad y el desinterés, el nacionalismo y la resistencia ante la agresión extranjera, su identificación con los sectores populares. Cito: “La soberanía de un pueblo no se discute, se defiende con las armas en la mano”, “El hombre que de su patria no exige un palmo de tierra para su sepultura, merece ser oído, y no sólo ser oído sino también creído”, “Nosotros iremos hacia el sol de la libertad o hacia la muerte; y si morimos, nuestra causa seguirá viviendo. Otros nos seguirán”, “Este movimiento es nacional y antiimperialista… Por lo demás en el terreno social, este movimiento es popular”.
7 No es casual que el FSLN siempre insistió en resaltar que la dictadura somocista era el instrumento de dominación política y militar del imperialismo norteamericano en Nicaragua.
8 En su escrito del 8 de Julio de 1964, DESDE LA CÁRCEL YO ACUSO A LA DICTADURA, Carlos Fonseca rechaza de manera tajante los “infundios” que lo señalan como marxista; ante los cuales afirma que no lo es y que más bien sostiene “con todas sus letras que la propiedad privada debe jugar un papel importante en el progreso de Nicaragua…” Declarando también en ese mismo escrito: ”En mi pensamiento acojo la médula popular de las distintas ideologías; del marxismo, del liberalismo, del socialcristianismo…”.
9 Esta declaración categórica la hace Carlos Fonseca en su escrito de Abril de 1968 llamado MENSAJE DEL FRENTE SANDINISTA LOS ESTUDIANTES REVOLUCIONARIOS. Pero es interesante lo que dice al respecto el Comandante Víctor Tirado en torno a esa declaración en la entrevista suya que aparece en MEMORIAS DE LA LUCHA SANDINISTA. Y cito dicho comentario: “Ahí es donde el Frente Sandinista empieza a definirse en lo que es su ideología. Creo que él lo hizo porque en el movimiento comunista internacional al Frente Sandinista no le daban cabida. Cuando él señala que el FSLN es marxista, espera que haya una apertura y apoyo para la causa.” (Subrayado del suscrito)
10 Es la definición con la que se presenta el FSLN en la etapa de lucha contra la dictadura somocista. Y es lo que marca en gran medida la forma en cómo se organizaba y dirigía la “vida interna” del frente como organización.
11 La relación entre los valores y actitudes promovidos por y relacionados con estas expresiones, con el imaginario y los paradigmas de comportamiento subyacentes son los que, en mi opinión, forman parte o se encuentran a la base de la ruptura actual de los grupos de viejos/históricos sandinistas.
12 En ese sentido, es contundente y clarificadora la afirmación del Comandante TOMÁS BORGE en su entrevista con el periodista de EL NUEVO DIARIO, Edwin Sánchez el 27 de Abril del 2008. Al referirse a la composición de la Dirección Nacional de 1979 señala: “En aquél momento habían grupos heterogéneos, en términos ideológicos, que se reflejaron en la existencia en la Dirección Nacional.”
13 Para todos los que vivieron la década de gobierno del FSLN no les resulta ni ajena ni extraña aquella frase que ponía en manos de una cúpula dirigente tanto los destinos colectivos como los individuales en la nación nicaragüense. Me refiero a la famosa: DIRECCIÓN NACIONAL… ORDENE!!!
14 Ya en ese punto la imagen-figura de Sandino como EL GENERAL SANDINO ha sido superada y sustituida por la imagen y símbolo que representa la tríada SANDINO-SANDINISMO-SANDINISTA… la del FSLN.
15 Concepto del sociólogo Pierre Bourdieu, cuya definición está más allá del objeto de estas reflexiones.
16 Es bien ilustrativo de esa disciplina y comportamiento heterónomo la forma en que reaccionaron los grupos de sandinistas orteguistas que, fieles a esos paradigmas y principios que he resaltado, propugnaban por “combatir hasta la muerte” a los ciudadanos en las protestas, pero que no recibían ninguna orden del COMANDANTE. Desesperados, desesperanzados e impacientes, clamaban a gritos por su decisión; la cual esperaban y ejecutarían, por supuesto, CON DISCIPLINA SANDINISTA.
17 Al respecto, la entrevista de Víctor Tirado López que aparece en MEMORIAS DE LA LUCHA SANDINISTA ilustra hasta qué punto esa conducta estaba llegando. En ella comenta de la expulsión que los líderes de la GPP decretan en contra de los terceristas y del alegato de “permanencia en el exterior y ausencia de la lucha en el país” que presentaba el grupo dirigente que estaba en Nicaragua para rechazar la posición de liderazgo que Carlos Fonseca tenía en la organización.
18 Al respecto, en la entrevista de LUIS CARRIÓN que también aparece en ese libro, están narradas múltiples situaciones en las que se evidencia que las decisiones que tomaban los diferentes grupos en los que ya se había dividido la dirección del Frente estaban marcadas por esa pugna y por las desconfianzas e inseguridades que surgieron alrededor de las supuestas coincidencias políticas estratégicas y las fidelidades mutuas que se estaban comprometiendo y configurándose alrededor de la misma.
19 Así lo califica la revista ENVÍO número 39 de Septiembre de 1984, en el artículo PARTIDOS Y MOVIMIENOS POLÍTICOS EN NICARAGUA.
20 Sobre estas ideas, un grupo de compañeros, en el que me encuentro, escribieron algunas formulaciones. El escrito está en este enlace.