Golpe de estado en Venezuela: Fin del proyecto de Chávez

Golpe de estado en Venezuela: Fin del proyecto de Chávez

El día 29 de marzo, hace dos días, la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, mediante la Sentencia 156 dictada en un recurso de interpretación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, decidió materializar un golpe de estado técnico al decretar:

4.- Declara la Omisión Inconstitucional parlamentaria y, en consecuencia, esta Sala dispone:

4.1.- Sobre la base de la omisión inconstitucional declarada, esta Sala Constitucional resuelve que no existe impedimento alguno para que el Ejecutivo Nacional constituya empresas mixtas en el espíritu que establece el artículo 33 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, a cuyo efecto el Ejecutivo Nacional, por órgano del Ministerio de Energía y Petróleo, deberá informar a esta Sala de todas las circunstancias pertinentes a dicha constitución y condiciones, incluidas las ventajas especiales previstas a favor de la República. Cualquier modificación posterior de las condiciones deberá ser informada a esta Sala, previo informe favorable del Ministerio de Energía y Petróleo.

4.2.- Resolviendo la interpretación solicitada del artículo 33 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos vigente, la Sala decide que la Asamblea Nacional, actuando de facto, no podrá modificar las condiciones propuestas ni pretender el establecimiento de otras condiciones.  

4.3.- Sobre la base del estado de excepción, el Jefe de Estado podrá modificar, mediante reforma, la norma objeto de interpretación, en correspondencia con la jurisprudencia de este Máximo Tribunal (ver sentencia n.° 155 del 28 de marzo de 2017).

4.4.- Se advierte que mientras persista la situación de desacato y de invalidez de las actuaciones de la Asamblea Nacional, esta Sala Constitucional garantizará que las competencias parlamentarias sean ejercidas directamente por esta Sala o por el órgano que ella disponga, para velar por el Estado de Derecho.

Más allá de los tecnicismos legales y de la posible incursión en desacato de la oposición venezolana, que ha declarado anteriormente el Tribunal y que forma parte de las consideraciones de este fallo, lo cierto es que estamos en presencia de las actuaciones de un Poder del Estado invadiendo el ámbito de acción de otro y anulándolo. Esto no puede llamarse de otro modo que "golpe de estado" y constituye la ruptura definitiva del orden constitucional venezolano, que en realidad se viene fraguando desde inicios del año pasado por ambos bandos, la oposición y el oficialismo, dada la evidente incapacidad política para alcanzar acuerdos y resolver sus diferencias. Vale la pena recordar que recién el 9 de enero de este año la Asamblea Nacional venezolana intentó remover de su cargo al Presidente Nicolás Maduro, en lo que podemos decir fue más un gesto de provocación que un intento real.

Las reacciones de condena de las "democracias occidentales" no se han hecho esperar; la más demostrativa fue el retiro inmediato del Embajador de Perú mientras los Embajadores de otros países han sido llamados "a consulta" por sus respectivos gobiernos. La OEA, donde ya se viene discutiendo desde hace algún tiempo la aplicación de la "Carta Democrática" en contra del régimen venezolano, ha convocado a una reunión de urgencia a su Consejo Permanente y a lo interno de Venezuela se viven momentos de tensión luego de que la Fiscal General, Luisa Ortega, identificada como cercana al chavismo, declarara la ruptura del orden constitucional que he comentado y por el inicio de movilizaciones de protesta por parte de grupos opositores al chavismo.

Usualmente prefiero no comentar los asuntos internos de otros países, porque considero que, como decimos en Nicaragua, "sólo la cuchara sabe el mal de la olla"; no creo en la posibilidad de exportar o internacionalizar modelos político-ideológicos (creo que, si algo se debió haber aprendido de la caída del "bloque socialista", esto es lo más evidente) y, pese a que muchos amigos y amigas de la oposición nica ven a Venezuela como un espejo de nuestra realidad nacional, considero que la realidad venezolana es demasiado compleja para ser abordada con ligereza. Los intereses en juego dentro de Venezuela y el interés geopolítico estratégico que generan sus riquezas naturales en materia de petróleo y gas le convierten en una pieza de suma importancia para las potencias regionales y la oligarquía que ha perdido sus espacios y cuotas de poder durante los últimos 20 años.

A diferencia de Nicaragua; donde la institucionalidad democrática dejó de existir hace mucho, donde también desde hace mucho tiempo la oposición política colabora con el régimen de Ortega, mediante concesiones políticas a través de las cuales pretenden ganar el favoritismo del "hombre" para cogobernar y donde los procesos electorales han dejado de tener sentido; en Venezuela existía aún la firme percepción, en la gente, de que era posible cambiar las cosas por las vías democráticas, Considero que este golpe de estado es el peor error que pudo haber cometido el chavismo y pienso que va a significar la caída pronta e inminente del gobierno de Nicolás Maduro, es decir, el triste final de la denominada "Revolución Bolivariana".

Y es que, por encima de las simpatías o antipatías que pueda despertarnos la imagen de Hugo Chávez y su proyecto político, algo que se debe reconocer es que desde su arribo al poder, en 1999, logró consolidar un sistema en el que prevalecía la participación ciudadana. En 14 años de gobierno de Chávez se llevaron a cabo 18 consultas populares de las cuales solamente una resultó contraria a su propuesta (la reforma constitucional propuesta en el año 2007). Si algo quedaba en pie del legado de Hugo Chávez y su modelo de "democracia participativa", la Sentencia 156 dictada por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela se ha encargado de derribarlo.