Filosofía política de la crisis

Filosofía política de la crisis

Autor: Marco Aurelio Peña M.*

1. La clase dirigente en el poder defenderá sus intereses económicos hasta las últimas consecuencias.

2. El aparato estatal, los recursos humanos y materiales a su disposición, son los medios para la preservación del poder. Las finanzas públicas son el sostén de un gobierno que se resiste a su dimision.

3. El principal factor de cambio no es la empresa privada, es una nueva generación, la juventud universitaria y no universitaria, librepensante, no partidaria, milennial, estudiada y capacitada, que creció con las TIC y las redes sociales, no adoctrimada, de posguerra, de ideas, costumbres y prácticas no tradicionales, que impulsa un proceso de cambio. La fuerza que se resiste al cambio, con los resabios del pasado, sus resentimientos y prejuicios, genera como contradicción la fuerza que tiende al cambio.

Tras el principal factor de cambio actúan y reaccionan las tradicionales élites de poder. La oligarquía política y económica se enfrentan entre si. La clase media-baja ha sido beligerante y heroica. La Iglesia Católica también lo ha sido. Las clases campesina, estudiantil y empresarial convergen en un objetivo común. La clase trabajadora es pasiva. Los movimientos sociales y la organizaciones de la sociedsd civil lideran una batalla en defecto de la desprestigiada partidocracia conservadora.

4. El fanatismo político – partidario es la fortaleza de un poder autocrático, centralizado y violento que se sostiene en el poder. El fanatismo al polarizar la sociedad destruye familias, amistades y relaciones sociales.

5. El político inmoral, degenerado, sin principios, que defiende el poder esta dispuesto a negar la realidad objetiva, a falsearla, mediante la construcción de un discurso político. El problema no sólo ha sido sociopolítico y socioeconómico, sino profundamente humano. El odio, la intolerancia y la violencia sociopolítica alimentan una crisis humana de raíces profundas.

6. Nicaragua, independientemente de derechas e izquierdas, seguirá reproduciendo las mismas depravaciones desde la Colonia hasta nuestros dias, mientras no cambie su cultura política. Se necesita una nueva cultura que respete la Constitución Política, el Estado de Derecho, las leyes, la gobernabilidad democrática, la aternancia en el poder, las instituciones públicas y una ética colectiva de mínimos.

7. La extrema izquierda latinoamericana, con su esquema de partido único, mientras se aferre a los dogmas ideológicos del pasado, continuará fracasando en los desafíos contemporáneos, máxime si ignora y rechaza los postulados de la Economía Moderna. Los “revolucionarios” al enamorarse del poder, se metamorfosearon en aquello que juraron combatir. Estos estafadores y maestros del engaño piensan y sienten que están predestinados a gozar por la fuerza y la violencia de aquello que no les ha costado producir.

Esta izquierda ramplona, inculta, troglodita y pendenciera siempre fabrica y acusa a un enemigo para encubrir sus abusos y errores: la derecha, el imperialismo yanqui, la CIA, la empresa privada, el capitalismo salvaje, etc.

8. La humanidad entre más le rinde culto a dirigentes y credos ideológicos herméticos y deshumanizadores, más dolor y sufrimiento se ha autoinfligido. Si la ultraderecha ve a la persona como mercancía, la ultraizquierda la ve como instrumento.

9. Hay que participar en la política, en los asuntos públicos, para que semejante tragedia no vuelva a ocurrir. El precio de desentenderse de la política, no como oficio o profesión, sino como asuntos de la polis, de la comunidad, de la ciudad-Estado, es ser gobernado por los peores.

10. Hay que adoptar las reformas y las medidas legales, institucionales y educativas pertinentes para que las fuerzas armadas no vuelvan a reprimir impune y desvergonzadamente. La “obediencia debida” no debe ser eximente de responsabilidad.

11. Se precisa un amplio debate sobre la corrupción en la actividad política y pública. La lucha contra la corrupción debe ser prioridad en la agenda colectiva. Hay que diferenciar entre honestos y corrompidos. Debe parar la partidizacion política de todas las instituciones públicas que destruye su misión y visión.

12. Una educación universitaria de calidad es aquella que presupone autonomía universitaria y un proceso de reforma universitaria enfocado en la mejora continua. La educación es demasiado importante para dejársela a los politicos. El movimiento estudiantil emergente plural, democrático, diverso, heterogéneo, inclusivo y tolerante, tiene una enorme misión histórica.

13. La voluntad por conservar el poder por medios anti – éticos es irracional e inhumano. Destruye lo que esté a su paso. Atropella y pisotea la dignidad humana y los derechos fundamentales. No tiene límites ni escrúpulos. Busca anular por vías violentas a los opositores de todas las clases sociales.

14. El nicaragüense produce constantemente al caudillo, al cacique, al gamonal de hacienda, al jefe de tribu, al cabeza de pandilla o mara. Esto debe detenerse si pensamos en un cambio de liderazgo y cultura política cualitativo, sustancial y hacia adelante.

15. El nicaragüense ha estado gobernado por una clase política tan apasionada como ignorante, tan despótica como barbárica, esto determina que siga siendo una nación rezagada y atrasada comparativamente con los países adelantados del orbe. Su historia se sigue escribiendo con sangre.

Nicaragua no merece ni soporta mas asesinatos, más censura, más represión, más encarcelamientos de presos politicos, más exilios, más crisis, por la conciencia de opresor de gente con complejo maniatico de megalomania, egolatria y rey sol: el “Estado soy yo”. El absolutismo, el autoritarismo, el autocratismo, el fanatismo, el sectarismo, el nepotismo, nunca han hecho bien en ninguna parte. Nicaragua merece crecimiento, progreso y desarrollo con libertad, democracia y justicia, luego de tantas muertes y tantos daños ocasionados por una clase gobernante terrible y oscura que tiende a destruirla y a destruirse.


* El autor no es miembro de Propuesta Ciudadana