Escenario electoral como salida a la crisis

Escenario electoral como salida a la crisis

En mi artículo anterior, acerca de los escenarios de salida a la crisis nacional, mencioné que uno de ellos sería el próximo proceso electoral (anticipado o no), siempre que la oposición resulte vencedora con una mayoría calificada, es decir, con más que el 70% de los votos. Siendo este el escenario óptimo para resolver la crisis y dar inicio a un proceso de democratización y recuperación económica, conviene analizar algunos detalles.

Condiciones deseables

Lo primero a tener en cuenta es que sería absolutamente absurdo pretender la realización de un proceso electoral en las condiciones impuestas actualmente por el gobierno del FSLN, con los impedimentos para realizar labores de proselitismo, la represión policial a cualquier manifestación popular y la existencia de grupos paramilitares amenazando y asesinando a los opositores que puedan parecer “peligrosos” al régimen.

Cuando hablo de un proceso electoral como salida a la crisis estoy presuponiendo la existencia de las siguientes condiciones:

  • Cumplimiento fiel y efectivo de los acuerdos alcanzados en las dos fases agotadas hasta ahora del diálogo nacional:
    • Ingreso al país del GIEI y el MESENI para acompañar los procesos de diálogo, desarme de paramilitares, investigación de los crímenes cometidos por ambos bandos durante la crisis y pacificación,
    • Liberación de todos los presos y presas políticas,
    • Restablecimiento de los derechos de expresión, información, movilización y organización.
  • Reformas electorales que garanticen:
    • Observación nacional e internacional,
    • Despartidización de todas las estructuras del Consejo Supremo Electoral,
    • Auditoría, depuración y actualización del padrón electoral, así como la entrega de cédulas a toda la población en edad de votar,
    • Voto en el exterior para los nicaragüenses radicados en otros países, incluso los recientemente exiliados,
    • Facilidades y agilización para la inscripción de nuevos partidos políticos,
    • Inscripción de candidaturas por suscripción popular para todos los cargos de elección.

Evidentemente estas condiciones tendrían que ser negociadas por el FSLN dentro del plazo de 75 días que ha señalado la Asamblea General de la OEA en el marco de la aplicación del artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana y no se puede hacer la mínima concesión desde la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia (ACJD) o quien ocupe su lugar en una nueva ronda de negociaciones o diálogo nacional.

Articulación de las fuerzas opositoras

Independientemente de que el diálogo sea retomado o no, es evidente que todas las fuerzas interesadas en alcanzar la salida de la crisis sociopolítica que enfrentamos tenemos que encontrar la manera de organizarnos para poder alcanzar el resultado esperado (más que el 70% de los votos). Es también absurdo asumir que el 70% de las personas que declaran no tener simpatías partidarias se van a movilizar masivamente a votar por el candidato o candidata que cualquier facción opositora presente, máxime cuando existen contradicciones sustanciales en la interpretación de la crisis, sus motivos y las expectativas de los principales actores involucrados o la población en general.

En mi artículo anterior he destacado la emergencia de actores que promueven y profesan una nueva visión de las cosas, una nueva cultura política (NCP) que demanda una democracia participativa desde una perspectiva de derechos y no desde la tradicional “lucha por el poder” que caracteriza a la cultura política tradicional o vieja cultura política (VCP). Estos actores ciertamente no se van a conformar con algunas componendas que terminen en un nuevo y simple reparto de cuotas o posiciones de poder y posiblemente opten por forzar una “tercera vía” que fragmentaría el voto y haría bastante complicado el escenario electoral. La única forma de resolver este conflicto es dialogando y negociando desde ahora la forma de articular a todos los actores alrededor de un mismo proyecto electoral.

Aquí también cabe decir que si bien tiene que preocuparnos la posibilidad de una elección a tres bandas, ante una posición cerrada de la ACJD y sus aliados, sería necesario crearla para evitar que el sistema tradicional se regenere y queden los mismos de siempre negociando y arreglándose a espaldas de la población. En este caso TODAS las fuerzas políticas y sociales que no compartan una alianza exclusiva de las fuerzas tradicionales tendrían que encontrar el mecanismo para articularse de tal forma que no participen más que tres fuerzas con opciones de triunfo electoral.

Programa electoral mínimo

Otro problema a resolver, de cara a un futuro proceso electoral que pretenda lograr la salida del FSLN del poder, es que la VCP condiciona a la gente para buscar involuntaria y desesperadamente la figura de un líder mesiánico en quien depositar todas sus esperanzas… aunque casi siempre le terminan luego crucificando, siempre en la tradición mesiánica, cuando se descubre que no era tan santo como el imaginario popular lo construyó. Un acuerdo sólido y viable debe ser construido alrededor de organizaciones y programas y no alrededor de personas.

La fuerza electoral a construir tiene que tener clara su tarea de constituirse en un “gobierno de transición” para dar respuesta a tres temas fundamentales:

Los problemas que enfrentará el futuro gobierno de transición son enormes y en este momento todos los esfuerzos deberían estar encaminados a encontrar las soluciones e irlas aplicando desde antes de llegar a ocupar los espacios o cargos de elección popular, los y las “candidateables” deberían de estar encabezando los grupos de trabajo que encuentren esas soluciones, antes que encabezar las listas de popularidad… la fama, como la vida, es efímera y hay que enfocarse, aprovechar el tiempo.