Es hora de poner las cartas sobre la mesa

Opiniones

Autor: Jimmy Gómez*

Se observa de nuevo cuestiones que no superamos en la cultura política nicaragüense, nos sigue costando debatir sobre temas que son necesarios para definir la rutas que vamos a dinamizar, por lo cual se opta simplemente por argumentos ad hominem, falacias, adjetivos y repeticiones mecánicas para lograr la estigmatización y capear el debate, sin dar argumentos. Se nota que aún no se diferencia entre opinión a secas y opinión informada.

Esto no contribuye al debate, que debe ser sobre planteamientos y posiciones, donde se centre cualquier dialéctica y crítica. Las contradicciones son necesarias y ayudan, cuando el debate es de altura, aunque no se llegue a acuerdos y se mantengan las diferencias. Con esto me refiero a lo que está sucediendo alrededor del movimiento campesino y sus distintas posiciones.

Desde el principio, se parte de una perspectiva paternalista, folclorista y clasista, que niega la capacidad de agencia de los y las campesinas. Todas sus acciones son porque alguien los maneja o los mal asesora. Doña Francisca como Medardo, tienen agencias en sus propias prácticas y declaraciones, que surgen de sus dinámicas y agendas, nos gusten o no, hay que escucharlas.

La posición de doña Francisca, es clara desde hace años, el Movimiento Campesino no debe subordinarse ni convertirse en un brazo social de ningún partido político. En todas sus declaraciones lo ha dicho sin ninguna ambigüedad y sin guardar silencio por el miedo del coste político. A la gente se le dice lo que se piensa para que luego pueda valorar y decidir.

Medardo y su equipo consideran lo contrario, su postura en el pasado y que aún parece que mantiene es la de estar cerca o ligado con el PLC. Es legítimo que decidan con quien tener sus alianzas y sus cercanías. La diferencia es que esto no lo dice claramente, siempre sus declaraciones son ambiguas, un día dice estar en la ACJD y otro día parece que no, igual ahora en la Coalición. Creo que debe decirlo claramente, para que la gente valore, forme su opinión y decida.

No sé si su tesis incluye “desalemanizar” el PLC, algo necesario, porque desde el pacto ese partido manejado por una familia está claramente cooptado y convertido en una quinta columna. No es casual la forma en que el FSLN se apoderó del poder electoral, fue primero coludido con los magistrados liberales que luego se pasaron a las filas del orteguismo, igual que otros diputados y otros funcionarios del Estado. Bajo toneladas de pruebas de corrupción Arnoldo y los suyos están atrapados, por tanto, el orteguismo les ha dado la tarea de torpedear desde adentro a la oposición, desde hace años. Y como vemos, su hija es una funcionaria del Estado que desde la contraloría es cómplice de la corrupción orteguista. Yo creo que esa tarea de rescatarf al PLC ya no es posible, igual que en el FSLN, en el PLC el poder del caudillo y sus prácticas están muy fuertemente enraizadas. Es desde allí que las voces de doña Francisca y Mónica López le han pedido recapacitar.

Y de esto sale otro tema, cuando alguien pone un tópico en debate las redes arden contra estas personas. Y allí está la diferencia entre los que son activistas sociales y los que son políticos profesionales o aspiran a ello: a los primeros, aún sabiendo los costes que puede acarrear, nos toca decirlo, asumiendo todos los riesgos, no somos candidatos, ni buscamos desesperadamente un carguito; en tanto, el político de profesión busca no meterse en rollos que dañen su futuro de candidato o aspiración, simplemente se maneja, guarda silencio o hace declaraciones ambiguas y enrevesadas. Lo mismo que pasa con aquellos que quieren alianza con Alemán o que están decididos a elecciones con Ortega. Para este caso muchos saben que se ha estado moviendo con el tema del PLC y guardan silencio.

Creo que no es necesario recurrir a las falacias y entrar en descalificativos, todos los sectores deben exponer lo que piensan o ya han definido como sus tesis estratégicas, no se debe tratar a la población como que padeciera de una minoría de edad política, especialmente desde una clase política que ha fracasado, que se niega a reconocerlo e insiste en ser la vanguardia y en sus prácticas.

Toda la clase política está en deuda con este país, que jamás ha sido república y democrático, porque han prevalecido las oligarquías, la exclusión, el racismo, la explotación, la violencia, el patriarcado, la irresponsabilidad de las élites. Finalmente, desde esas entidades, que más que partidos han sido facciones, que, aunque se autonombren con una ideología, no han dejado de ser calandracas y timbucos, han producido dictaduras, guerras, gobiernos autoritarios y de exclusión y desigualdad.

También la ciudadanía no debemos seguir con el esquema dominante del mito del caudillo que llegará a salvarnos. La historia demostró que eso nos lleva a las dictaduras, bajo esa lógica de culto a la personalidad, que convierte a un ser humano y su familia, en un ser incuestionable e infalible. Abril demostró que cuando la ciudadanía se toma en serio la política y la asume puede mover el mundo.


*El autor no es miembro de Propuesta Ciudadana