El voluntarismo heroico nicaragüense

El voluntarismo heroico nicaragüense

A propósito de la caminata-protesta de Juan Sebastián Chamorro y el sprint de Félix Maradiaga, el día de ayer para burlar a la Policía e ingresar a una conferencia de prensa de la UNAB, hace unos días leí unos artículos de opinión de Pérez Baltodano sobre la Cultura Política Nicaragüense. Pueden buscar y leer en Confidencial el artículo “Crítica al voluntarismo heroico”. Después de la actividad de protesta de Chamorro, es curioso como algunos nicas salieron a opinar y a pedir que todos los precandidatos a la presidencia salgan a la calle a protestar, como requisito de legitimidad.

En ese artículo del “voluntarismo heroico”, Baltodano señala que parte de nuestra cultura es ser emotivos y poco reflexivos con las circunstancias. Continúa diciendo que la ausencia de un pensamiento político de la realidad nicaragüense hace imposible determinar una acción política reflexiva capaz de cambiar esa realidad. Esa petición de que todos los precandidatos presidenciales protesten en la calle, como una acción heroica, y que esa acción determine un reconocimiento para ocupar la presidencia, es parte del voluntarismo heroico irreflexivo nicaragüense.

Es Nicaragua, desde el 2018, todos los días se protesta y no nos hemos dado cuenta. En diferentes partes de nuestro país las personas se están organizando. Hay opositores asediados, vigilados, detenidos arbitrariamente, golpeados, exiliados, asesinados, etc. El coordinador territorial de la UNAB en Chinandega fue golpeado, empresarios de Madriz cercados por la Policía, familiares de presos políticos en Masaya a quienes no les permiten salir de su hogar, opositores asesinados en el norte de Nicaragua, protestas de Yatama en la Costa Caribe Norte, candidatos presidenciales a quienes no les permiten salir de Managua o no les permiten reunirse, periodistas golpeados y amenazadas, etc. Una lista interminable de acciones que a diario se hacen en Nicaragua.

Tengo una anécdota de mi primera visita territorial con la Coalición Nacional que hice en el departamento de León. Después de concluir esa visita, Félix Maradiaga nos invitó a la casa de doña Violetita Granera a almorzar. Estuvimos un par de horas charlando con él. A eso de las seis de la tarde íbamos para nuestras casas, pero la patrulla de la Policía que vigila las 24 horas a Félix estaba en la entrada del hogar. Si salíamos la patrulla nos iba a perseguir y en el peor de los casos ubicar la casa de seguridad donde residimos. ¿Saben qué hizo Félix? Fue a cambiarse de ropa, para ir a correr por Carretera Sur a las seis de la tarde y que la Policía lo siguiera, para que nosotros pudiésemos irnos. Nos ayudó a que nos retiráramos seguros a nuestras casas.

En Masaya también nos tocó ver como a la camioneta de Miguel Mora le poncharon las llantas y casi matan a Verónica Chávez de una pedrada. A Miguel lo devolvieron hace poco de Estelí. Al reverendo Cerrato le sustrajeron el celular, si no mal recuerdo, en Masaya. En Matagalpa nos llegaron a sacar del hotel a Ivania, Neyma, Ariel, Mayu, Josué y Bryan escoltados por la Policía hasta Terrabona y devueltos a Managua, como les pasó hace poco a Alex, Peraza y Roger, también en Matagalpa. Afuera del hotel estaban unos paramilitares en una camioneta roja enseñándonos sus armas. ¿Saben cuántas veces a Ivania la policía la asedió y persiguió? Ivania recorrió casi todo el país por meses para organizar a la gente. En Rivas también nos devolvieron estando en la entrada y nos volvieron a escoltar de regreso a Managua. En Madriz no nos permitieron reunirnos y detuvieron arbitrariamente a Bryan. Y recuerdo que golpearon a miembros del Movimiento Campesino cuando se dirigían a ese departamento. Ayer obstaculizaron una conferencia de prensa de la UNAB. Todos los días de una u otra forma se protesta en este país.

Me parece irreflexivo e irresponsable que a un candidato se le exija ser carne de cañón o que los candidatos exijan salir a las calles, de la misma forma, a la gente. No creo que poniendo más mártires cambie algo. Todos sabemos que los casos de asesinatos cometidos por la dictadura están en la más completa impunidad. Y los mismos asesinos de esos centenares de nicaragüenses en los últimos tres años posiblemente sean los que asedian, vigilan y golpean a opositores, algunos vestidos de Policías. ¿De qué sirve salir a la calle si la oposición no tiene una ruta construida para salir de la crisis sociopolítica? Este país se paralizó por meses y la respuesta fue fuego y sangre, ¿sigue acaso siendo esa nuestra idea de solución?

Me pongo en los zapatos de Juan Sebastián Chamorro y probablemente sienta miedo. A mí me daría miedo. Es que no se le puede exigir que haga algo que yo como ciudadano no haría. Por ejemplo, este muchacho, Sergio Beteta, que protestó en la Pista Juan Pablo Segundo, cerca de la UCA, está preso por hacer lo mismo. ¿Cuántas personas apoyan a los familiares de esos muchachos para solventar sus necesidades en la cárcel? Si otro cayera preso por la misma situación, ¿cuántos estarían dispuesto a apoyarlo?

Está perfecto que Juan Sebastián o cualquier otro candidato o simple ciudadano salgan a la calle, porque el ejercicio político lo amerita y nadie debe ser golpeado u hostigado por el ejercicio de sus derechos. Aquí lo más importante es evidenciar la violación sistemática de los derechos de quienes se arriesgan a protestar y no exigir a nadie que se exponga al peligro. Debemos indignarnos por un gobierno que no nos respeta como ciudadanía. Nuestra responsabilidad está en organizarnos, reflexionar sobre nuestra realidad y determinar las acciones políticas necesarias para transformarla, antes que pensar en salir a las calles, o exigir que otros salgan, por pura emotividad irreflexiva.

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