El Estado moderno y los movimientos sociales

El Estado moderno y los movimientos sociales

La región latinoamericana ha sido foco del estudio de los movimientos sociales y del actuar del Estado frente a la protesta social debido en gran parte a su reciente democratización y por los múltiples ciclos de inconformidad demostrados a través de las movilizaciones de masas.

Por lo general las teorías de los movimientos sociales suelen desdibujar al Estado como agente externo de estos movimientos y centran su conceptualización en torno a la colectividad social en protesta. Es importante saber, sin embargo, que para entender a estos grupos sociales insertos en la cotidianidad latinoamericana es menester la reinterpretación del Estado como un agente externo y así enfatizar su acción gubernamental. El Estado emplea una serie de herramientas y acciones concretas con las cuales busca controlar, evitar o utilizar la aparición de una protesta. Para analizarlo, a su vez, es de vital importancia retomar los principales planteamientos de Michael Foucault sobre las tecnologías del poder estatal y el escrito de Theda Skocpol sobre el Estado Moderno.

La idea de reconsiderar la centralidad del Estado para entender los distintos procesos sociales se sustenta, en gran parte, en una revisión de los planteamientos weberianos acerca de los componentes que conforman a dicha organización social. El análisis del Estado no se basa únicamente en la idea del árbitro neutral o el ente organizado que monopoliza el uso de la fuerza, sino como un sistema que posee elementos organizacionales, administrativos, jurídicos, recaudatorios y coercitivos propios. Uno de los planteamientos propuestos a partir de la re-lectura de Weber es lo que Sokcpol denomina como la “autonomía estatal”, lo que significa que dichos entes organizativos (entiéndase el Estado) controlan un territorio y a un grupo de personas, por lo tanto, tienen la capacidad de generar y perseguir objetivos propios, incluso aquellos que no son un reflejo de los intereses de un grupo o clase particular de la sociedad. Es partiendo de este principio de autonomía estatal que podemos visualizar al Estado como un actor independiente que muestra funciones más allá de las de un simple escenario para las luchas de clases, grupos o élites.

Además de los elementos organizacionales, administrativos, jurídicos, recaudatorios y coercitivos, el Estado contiene una serie de directrices generales (ideológicas, políticas y administrativas) con las cuales gobierna. Dichos elementos institucionales buscan, ininterrumpidamente y de diferentes maneras propiciar y mantener cierto margen de estabilidad, paz y orden dentro de su territorio bajo un proyecto político-ideológico “general”.

Al implantar las tecnologías del poder estatal de Foucault se puede visualizar al Estado como un conjunto de organizaciones e instituciones sociales que buscan controlar, utilizar y redirigir las protestas; es así que, la represión no es la única respuesta gubernamental, además, que pertenece a un conjunto de diversas y complejas técnicas de acción estatal. Según Foucault, existen tres tecnologías generales sobre el ejercicio del poder: las legales-jurídicas, las disciplinarias y las de seguridad.

Legales-jurídicas

Proveniente del paradigma maquiavélico acorde al ejercicio del poder, donde un Estado se define por la capacidad que tiene el gobernante para conservar bajo su control un determinado territorio y población. El objetivo general de las tecnologías bajo esta lógica corresponde a la creación de disposiciones y normas generales para delimitar lo permitido de lo prohibido, según convenga a los intereses del soberano. Esta tecnología busca el control de todo tipo de conducta mediante códigos, leyes y decretos, así como definir castigos para aquellos que infrinjan tales ordenamientos. En el apartado de las tecnologías legales y las técnicas concretas para el control de actos disruptivos se encuentran las medidas de fuerza que buscan detener toda forma de protesta, de modo tal que un mecanismo recurrente es el uso de la represión contra las protestas.

Disciplinarias

Dentro de estas tecnologías persiste la misma definición general sobre el gobierno, con la diferencia de que se desarrolla un conjunto de mecanismos específicos hacia un papel social emergente: el culpable. En ese momento el Estado comienza el desarrollo de instituciones, prácticas, nuevos saberes para la vigilancia y corrección, de esta manera el objetivo general se torna en la construcción de un Estado con capacidades de vigilancia y ordenamiento total.

Dispositivos de Seguridad

El Estado cuenta con nuevos instrumentos y una extensión de las áreas de intervención, bajo las cuáles busca dirigir o influir las múltiples relaciones, metas y lógicas que existen entre la población y los diferentes componentes del territorio. El control se extiende sobre cada individuo hasta abarcar procesos intrínsecos de la vida.

Las tecnologías generan constantemente formas de intervenir o influir en todo fenómeno global emergente; es medido, definido, se calcula sus probabilidades, relaciones, regularidades y, con ello, sus posibles formas de intervención. Los mecanismos creados tienden a intervenir desde el poder a fin de conservar o lograr formas de equilibrio y continuidad en diferentes procesos.

En este sentido, las tecnologías disciplinarias y jurídicas cobran un papel determinante dentro de las tecnologías de seguridad, ya que mediante ellas se busca excluir o neutralizar aquellos fenómenos que sean considerados como una anomalía en el funcionamiento normal de la sociedad.

Medios de acción estatal

La diversidad con la que responde el Estado a los movimientos sociales clásicos y/o emergentes puede ser objeto de un libro entero, sin embargo, retomaré las seis unidades más significativas que propone Mario A. Velázquez, quien recopila los trabajos de Mattew Krain, James Brennan, Doug McAdam, José Itzigsohn y Matthias vom Hau.

  1. La represión o la cooptación en cualquiera de sus modalidades o niveles.

Es la medida más destacada y visible que emprende el Estado para suprimir cualquier acto de sublevación que ponga en peligro la actual administración del poder, y aunque esta varía acorde a los niveles de intensidad con la que se manifiesta el Estado, se suele legitimar tras la niebla de la violencia que “pregonan” estos movimientos sociales.

  1. La aplicación de marcos legales que permiten o limitan la protesta.

Un medio que requiere el control parcial o total del poder legislativo en consonancia con las fuerzas del orden público y el poder judicial, trata de enclaustrar la protesta en un cuadro de acción limitada definido, que puede ir desde la delimitación de un espacio determinado, días fijos y horarios específicos, hasta la negación de movilización social a grupos de dirigentes.

  1. Las divisiones o peleas entre las élites gubernamentales que pueden constituir un signo de debilidad y, por tanto, un mensaje de oportunidad.

El surgimiento de un movimiento social con causa controvertida puede desencadenar divisiones en la cúpula del poder gubernamental, deviniendo en un congelamiento parcial del Estado y/o en acciones torpes frente a la protesta. Esto representa una gran oportunidad para los dirigentes en protesta que buscan cuotas de poder determinadas o bien para introducir las demandas sociales.

  1. La participación del gobierno en conflictos bélicos con otros países que generen crisis financiera, militar o de imagen al interior.

Una acción heredera de la política romana del pan y circo, hoy en día una de las medidas menos usadas por los Estados, sin embargo, en las centurias anteriores representaba una respuesta eficaz para distraer a la población de los problemas internos suscitados por la incompetencia del gobierno en determinadas áreas. Una especie de tratamiento placebo para el malestar social a causa de las penurias que sufría la población.

  1. Reformas políticas o de políticas públicas que puedan influir en las posibilidades de movilización.

Un movimiento de negociación gubernamental que busca la armonía de intereses entre los actores estatales y no estatales, retomando las demandas sociales (parcial o totalmente) convirtiéndolas en parte integral de la agenda de gobierno. Esta acción busca reducir o desmontar posibles movilizaciones sociales que afecten gravemente la imagen del régimen político.

  1. La ideología o distintos tipos de propaganda.

El marketing político no electoral ayuda a la descalificación de ciertos movimientos sociales que adversan al Estado. Una de las estrategias más empleadas actualmente por los Estados a través de sus canales de comunicación nacional e internacional. Algunos Estados gozan del monopolio tele-comunicacional, lo cual, les facilita emplear esta medida. El peso de la ideología en el poder también puede ser ocupado para permear las ideologías opositoras.

Conclusiones

Los movimientos sociales surgen a partir de carencias habidas dentro de un ambiente específico, buscando a través de diversos medios llegar al poder u obtener el necesario para cambiar esa realidad insatisfecha. Podemos vislumbrar dos grandes grupos de movimientos sociales contemporáneos: violentos y pacíficos.

Las constantes crisis de un sistema político que deviene de una pésima administración del poder por parte del régimen en turno, suele ser el escenario idóneo para el nacimiento de movimientos sociales con propensión a tomar el poder. Aquí es donde el Estado comienza a emplear mecanismos coercitivos para aplacar el amotinamiento de las masas. Cabe resaltar que no todos los mecanismos coercitivos son necesariamente visibles a través de uso de la fuerza, sino que se ocultan en la sombra del poder estatal y el Estado de derecho, especialmente en regímenes autoritarios con capacidades que sobrepasan o abusan de las limitaciones del poder ejecutivo.

La efectividad de los movimientos sociales estará dada en dependencia de las acciones emprendidas por el Estado, que pueden minimizar las expresiones de inconformidad o exacerbar el sentimiento de rebelión entre la ciudadanía. Existe una gama amplia de factores internos y externos que pueden ser decisorios al momento de visualizar el éxito de una protesta social, sin embargo, al entender al Estado como un ente organizacional con instituciones y directrices propias para hacer frente a la protesta, la propiedad organizacional y estructural de los movimientos sociales en pugna para adaptarse y responder constantemente ante las acciones estatales es el factor primordial para dirigir la causa al éxito.

Autor: “Marco Aurelio”


BIBLIOGRAFÍA
  • Elena, G.Pedro,I.(cood).(2000). “Anuario de Movimientos sociales”. Una mirada sobre la Red. Barcelona. consultado octubre del 2018.
  • Foucault, Michael. “Seguridad, territorio y población”. Buenos Aires, 2004. Consultado noviembre del 2018.
  • Santamaría Campos, Beatriz,2008. “Movimientos sociales: una revisión teórica y nuevas aproximaciones”. En Boletín de antropología Universidad de Antioquia, vol. 22,N39.pp 112-131. Consultado el novimebre del 2018.
  • Skocpol, Theda. “Bringing the State Back in: Strategies of Analysis in Current Research”. Evans, Rueschemeyer y Skocpol (eds.). op. cit., pp. 3 – 43. Consultado noviembre del 2018.
  • Velázquez García, Mario Alberto. “Los movimientos sociales contemporáneos y el análisis del poder estatal”. El colegio de Jalisco, septiembre 2013. Consultado el octubre del 2018.
  • Velázquez García, Mario Alberto. “Old and New Ways of Influencing Social Movements in Latin America” Niels Bjerre-Poulsen, Helene Balslev Clausen y Jan Gustafsson (eds.). Projections of power in the America. Nueva York Routledge, 2012, pp. 199 – 124. Consultado octubre 2018.