Dominio personal, base para la transformación social

Dominio personal, base para la transformación social

Son tiempos difíciles, estamos tratando de sobrevivir el COVID-19, una pandemia que arrebata vidas en todos los rincones del mundo y que llegó a Nicaragua en el peor de los momentos. Y no es que exista un buen momento para las pandemias, pero se instaló en nuestro país, bajo represión y muerte, en condiciones de pobreza crónica e ignorancia, con un estado negligente, corrupto y criminal, que viola nuestros derechos como si se tratara de algo normal.

Somos una sociedad con mucho dolor sin procesar, todavía cargamos el duelo de las guerras pasadas y de las represiones presentes, vamos de resistencia en resistencia y ante esta realidad es normal saberse vulnerable, sentirse impotente, pero no es normal que nos quedemos así, sintiéndonos víctimas del destino, se hace urgente que soñemos con justicia, con la reparación y las garantías de no repetición, que tengamos como misión de vida reconstruir nuestro Estado de Derecho, reconstruir Nicaragua, porque solo así podremos tener las condiciones y calidad de vida que nos merecemos, es un gran sueño, una gran misión y ante esto me pregunto:

¿Cómo se reconstruye un país? ¿Cómo puedo contribuir yo a la reconstrucción de Nicaragua?

Y encuentro en la organización política la única respuesta, porque si yo pertenezco a un movimiento, colectivo o partido político, yo seré quien garantice la división de los poderes del Estado, el respeto y defensa de los Derechos Humanos y poder ejercer de manera plena el poder, el poder de nosotras y nosotros, que debe estar al servicio de todas las personas y del que también soy responsable, porque si no nos organizamos, corremos el riesgo de que se repita la historia, el riesgo de que las personas que lleguen al poder lo utilicen en nuestra contra.

Para ello es importante que conozca quien soy, hacer un análisis profundo y real de mis competencias, de mis valores, emociones, temores, prejuicios y debilidades, estar al tanto de mis motivaciones, del porqué de mis acciones, reconocer todo lo positivo y lo negativo que habita en mí, es un arte que requiere mucha reflexión y disciplina, en palabras de Aristóteles “Conocerse a sí mismo es el principio de toda sabiduría”.

En el descubrimiento de sí misma, se encuentra el amor y el cuido que debo darme y que necesito para amar a las demás personas, para amar a mi país, las herramientas para ser mejor, para superar mis limitantes y alcanzar el dominio o maestría personal, que consiste en ser y vivir de una forma creativa, con una perspectiva clara de mi realidad, para el desarrollo las competencias que me permitan lograr mis objetivos y superarme.

El dominio personal me da la posibilidad de elegir de manera consciente a que organización pertenezco, porque con claridad de mi realidad, de mis objetivos, puedo acercarme a personas que comparten mis valores, ética, aspiraciones y comprometernos al cumplimiento de nuestra misión y el éxito de nuestra organización.

Conocerse a si misma, no tiene fin, porque soy un ser cambiante y en la búsqueda de nuestro sentido de vida sé que me encuentro sujeta a acontecimientos externos negativos, pero que estos no me superan, soy yo quien debe autogestionar mis emociones, mis respuestas, mis reacciones y sobre todo mis acciones y mi relación y formas de comunicarme con las demás personas dentro o fuera de la organización a la que pertenezco, con quienes debo establecer vínculos de calidad y relaciones basadas en el respeto y la efectividad, para pasar de la protesta a la propuesta y empezar en mí los cambios que quiero ver en mi país.

Existen ejercicios orientados a conocerse a sí mismo, que realizados con disciplina fortalecen nuestra confianza, plan de vida y dominio propio. A continuación te propongo dos de esos ejercicios, buscá un espacio tranquilo, sin distracciones y que sea cómodo o confortable para vos, sólo necesitás un cuaderno o libreta y un lápiz.

Línea de vida

Con lápiz trazá sobre el cuaderno una línea recta que recorra toda la mitad de la hoja, preferiblemente horizontal y señala el centro o mitad de la línea.

La primera mitad de la linea representa tu pasado y es preciso que coloqués en ella, en orden cronológico, las experiencias que más han marcado tu vida, recordando en cada situación cómo te sentías, cómo te percibías a vos misma y qué lecciones aprendiste de cada experiencia, Cuando llegués al punto medio reflexionar sobre cuáles fueron las dificultades que superaste, las habilidades que desarrollaste y qué fortalezas tenés hoy, el centro de la línea representa tu yo actual y de ahí en adelante se encuentra la línea que representa tu futuro, en ella escribís tus sueños, como te gustaría vivir, qué te gustaría hacer, qué querés ser o tener y que querés dar a los demás, anotá tus objetivos con fechas de cumplimiento, qué habilidades, fortalezas o recuerdos necesitás para cumplirlos y las emociones o sensaciones que despierta en vos tu futuro.

Revisá detalladamente tu línea de vida, como si se tratara de la de otra persona, ponerla en perspectiva te ayuda a comprender quién sos, como te percibís, y dará nuevos significados a tus acciones, aciertos y desaciertos. La línea de Vida facilita la expresión de pensamientos y sentimientos que quizás no has podido expresar verbalmente y permite que organicés tus experiencias teniendo presentes tus metas.

El árbol de los logros

Ahora en el cuaderno o libreta hacé una lista de tus capacidades, cualidades y valores que has tenido o has desarrollado desde tu infancia hasta la actualidad, la idea es que redescubrás la valiosa persona que sos y lo que podés ofrecer a las demás personas. También vas a hacer una lista honesta de todos y cada uno de tus logros, sin importar que sean grandes o pequeños, reflexioná sobre el esfuerzo, la pasión y la alegría que implicaron cada uno de ellos.

En otra hoja, dibujá un árbol completo y amplio; con raíces, ramas y frutos. Escribí en las raíces tus capacidades, cualidades y valores que han sido el sustento de la persona que sos hoy, que son estables y te han hecho responsable y capaz de alcanzar los logros que te has propuesto, estos (los logros) escribirlos en las ramas y frutos de tu árbol y observá tu árbol desde la satisfacción. Podés sentirte orgullosa de él, date la oportunidad de valorar todo lo positivo que hay en vos y reflexioná sobre todo lo que has superado. Pensá en las habilidades y fortalezas que ya poseés para alcanzar las metas de tu presente y de tu futuro, así como las que necesitás desarrollar.

Aprender a conocernos y dominarnos a nosotras mismas nos asegura ser mejores personas, mejores ciudadanos y ser quienes le demos dirección y sentido a la reconstrucción de Nicaragua que, al final de cuentas, es nuestra responsabilidad personal.