Diálogo nacional – Segunda parte

Diálogo nacional – Segunda parte

El lunes recién pasado fui entrevistado en el programa “Adelante Nicaragua” de Extraplus. El motivo de la conversación era la noticia relacionada con la “primera reunión” entre un grupo de empresarios representantes de “el gran capital” nicaragüense y el gobierno. Durante dicha entrevista (que voy a dejarte al final del post) explicaba que el hecho de haberse hecho pública la información nos indicaba que ya todo estaba “cocinado”, cosa que, efectivamente, pudimos comprobar el día de ayer. Abordamos otros tópicos que pueden ser de interés y podemos conversar en los comentarios.

Así pues, la noche de ayer, durante el acto de conmemoración del 85 aniversario del asesinato de Sandino por órdenes del primer Somoza, el presidente Ortega hizo el anuncio oficial de la reanudación del diálogo nacional abandonado a mediados del año pasado. La fecha elegida para hacer el anuncio tiene connotaciones interesantes, el asesinato de Sandino ocurrió poco después de que este departiera con Somoza… a traición. Minutos después la Alianza Cívica daba a conocer la composición del equipo de representantes al Diálogo Nacional, que reiniciará el 27 de este mes de febrero. Un poco más tarde, luego de intensas conversaciones entre los miembros de Propuesta Ciudadana, el Comité Coordinador emitió nuestra posición oficial.

En torno al diálogo planteado existen dos posiciones extremas, irreconciliables, una de las cuales es asumida por el gobierno: el FSLN no pretende y no quiere abandonar el poder, mientras, del otro lado, hay quienes no aceptan nada que no sea la salida del poder del FSLN. En una posición intermedia, que yo asumo ocupamos la mayoría de los nicaragüenses, entendemos la necesidad de que haya estabilidad económica, se recuperen los derechos ciudadanos a la libertad de expresión, movilización y concentración, se respeten los derechos humanos de quienes han sido injustamente condenados por los tribunales sandinistas, se detengan inmediatamente las capturas arbitrarias y hasta asesinatos de opositores al gobierno y que también se sienten las bases para la democratización del país.

El llamado a restablecer el diálogo abre una pequeña posibilidad de que el gobierno recupere la cordura, porque, como he dicho en otras ocasiones, si alguien ha golpeado fuertemente al gobierno es el mismo gobierno, cometiendo crímenes de lesa humanidad que han sido debidamente denunciados por organismos y organizaciones alrededor del mundo y ya le han granjeado el repudio de la opinión pública mundial (incluyendo aquí la expulsión del FSLN de la Internacional Socialista). Quien más ganaría con el restablecimiento de las libertades y derechos constitucionales es el gobierno del FSLN.

Ciertamente el llamado al diálogo persigue la finalidad de dar un respiro a las presiones y sanciones que penden sobre el gobierno de Nicaragua y sus funcionarios. El hecho de que el “gran capital” haya gestionado la reanudación del diálogo va en la misma línea de cabildeos que iniciaron contra la Nica Act, ahora paralizando su ejecución, pero tenemos que reconocer que no solo el gobierno necesita “oxigenarse”, también la ciudadanía. Quizás lo más lamentable es que la Alianza Cívica no haya logrado una verdadera articulación con las distintas expresiones organizadas de la población, cosa que tampoco ha resuelto la Unidad Nacional Azul y Blanco, para presentarse realmente legitimada a la continuación del diálogo.

Se percibe una fuerte desconfianza hacia la Alianza Cívica y la Unidad Nacional Azul y Blanco, la composición del equipo que representará a la primera en el diálogo es notoriamente masculina, vieja, de gente de clase media alta y poco representativa de la diversidad étnica, cultural y política de la sociedad nicaragüense. Se desconoce la agenda que se presentará al diálogo, aunque es de suponer que los puntos sean los mismos que demanda la población, y no existen canales abiertos de comunicación entre la Alianza Cívica y sus supuestos representados, es decir, nosotros. Todos los cuestionamientos que se hacen a la Alianza son válidos, la desconfianza está plenamente justificada, pero siempre tendrán la oportunidad de mejorar y reinvindicarse, esperemos que lo hagan.

Dicho todo lo anterior, por contradictorio que parezca, la reapertura del diálogo era necesaria y es buena. El gobierno tiene que dar muestras de voluntad política para que ese diálogo sea aceptado por la población y la comunidad internacional, independientemente de la buena o mala gestión de la representación de la Alianza Cívica… del mismo modo en que el gobierno se propinó un “golpe de Estado” va a tratar de salir de él y para eso necesitaba y necesita tener a alguien al frente en una mesa de “negociación” y necesita hacer concesiones importantes.

A nosotros solo nos queda continuar organizándonos y trabajar para que en el futuro próximo, probablemente hasta en el 2021, contemos con verdaderos representantes políticos y podamos aspirar a construir un país mejor. Nuestro futuro no depende del diálogo, de la Alianza o del gobierno, siempre dependerá de nosotros mismos, de nuestra capacidad de organizarnos para ser incidentes en el quehacer político cotidiano. Hace poco leí un lema que convocaba a los norteamericanos a organizarse, decía, más o menos:  “Si no tenés una silla en la mesa de negociación, entonces sos parte del menú”.

La organización es fundamental, tenemos que seguir trabajando en ella. Te dejo la entrevista: