Diálogo Nacional – Estrategias posibles

Diálogo Nacional – Estrategias posibles

Estando programada la primera fecha (27 de febrero de este año) para la continuación del diálogo nacional convocado con motivo de la crisis iniciada en abril del año pasado; crisis que a su vez tuvo como raíz las protestas cívicas que fueron reprimidas violentamente por el gobierno, generando decenas de miles de exiliados, cerca de 400 muertes, un número desconocido de desaparecidos, miles de heridos y actualmente unos(as) 700 presos y presas políticos(as); conviene hacer un pequeño análisis comparativo de las opciones que tienen las partes dialogantes e intentar un pronóstico de los posibles resultados.

Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia.

Ingresa al diálogo con una posición abiertamente ganadora, pero con algunas debilidades internas y amenazas externas importantes que podrían dificultar su desempeño y hacerla concluir con una negociación desafortunada.

En pocas palabras, la estrategia a seguir por la Alianza es una que le permita ampliar su base social real, es decir, que le permita legitimarse, que explote las oportunidades y minimice sus debilidades:

  1. Comunicar permanentemente todo lo que hace y por qué lo hace, por lo menos a sus organizaciones aliadas para comenzar.
  2. Recomponer su equipo negociador cediendo espacios a las organizaciones de madres de víctimas y familiares de presos(as) políticos(as), prefiriendo la integración de mujeres a dicho equipo (¿ni siquiera hay mujeres empresarias?).
  3. Incluir en su equipo de asesores a una representación de la Unidad Nacional Azul y Blanco (que aglutina a la mayor parte de organizaciones activas previo al conflicto y durante el mismo) y a la Academia de Ciencias de Nicaragua (¿no necesitamos cerebros ahí?).
  4. Presentar un pliego de peticiones previas o condiciones mínimas necesarias para que el diálogo goce de credibilidad para la ciudadanía y la comunidad internacional, algo que el gobierno necesita desesperadamente y mucho más que la misma Alianza. Entre esas peticiones previas para mejorar el ambiente del diálogo tiene que exigirse :
    • la liberación inmediata de los reos que no han sido procesados, en especial de los que ya tienen orden de libertad,
    • el cese inmediato de las capturas y procesamientos de personas opositoras al régimen que permita el retorno de los(as) exiliados(as),
    • el restablecimiento inmediato del derecho a la libre manifestación y concentración en todo el país,
    • el restablecimiento del derecho a la libertad de expresión y de prensa,
    • el retorno al país del GIEI, MESENI y de OACNUDH, como testigos y garantes del diálogo.

A mi parecer, y manteniendo la postura de nuestra organización (Propuesta Ciudadana), la agenda del posible diálogo tiene que modificarse a:

  1. Referendo para que el pueblo decida la permanencia del gobierno actual en el poder. Esto en lugar de la demanda de elecciones adelantadas, planteada a inicio del diálogo por la Alianza, elecciones adelantadas a las que el gobierno se niega rotundamente a acceder.
  2. Creación de un mecanismo jurídico para administrar justicia en todos los casos de violencia ocurridos entre abril y el día de reinicio del diálogo nacional (Justicia Transicional para evitar la impunidad o el intento de zanjar la cuestión con una amnistía general), dicho mecanismo tiene que establecer la forma de abordar los casos en que ha habido condenas injustas y la salida temporal de los(as) condenados(as). Esto en lugar de una demanda de anulación de juicios y liberación de los reos políticos que plantea la Alianza.
  3. Creación de un mecanismo que permita restablecer la institucionalidad del Estado, su despolitización inmediata. Aquí lo que se sugiere es discutir la forma de organizar una Asamblea Constituyente. Esto garantizaría una discusión profunda alrededor de las debilidades de nuestro sistema democrático que terminó trayéndonos de regreso a los conflictos recurrentes en nuestra historia nacional.

Frente Sandinista de Liberación Nacional

Como he expuesto en un artículo anterior (ver aquí), el FSLN seguramente ya ha prenegociado con la empresa privada y los EEUU para “dar un respiro a las presiones y sanciones que penden sobre el gobierno de Nicaragua y sus funcionarios” (recordemos que nuestra empresa privada (ahora con presencia mayoritaria en la Alianza) destinó grandes sumas de dinero para cabildear en los EEUU en contra de sanciones económicas que afectarían sus intereses).

No sería descabellado pensar (como muchas personas ya han interpretado) que estamos en presencia de un intento de acuerdo de cúpulas, de esos a los que ya nos tienen lamentablemente acostumbrados nuestras “élites” políticas y económicas. Sin embargo, y en principio, para los efectos de este análisis, tenemos que decir que el FSLN entra al diálogo en una posición abiertamente perdedora, más bien ya francamente derrotado.

De este FODA se desprende que  la estrategia más inteligente para el FSLN sería abandonar la versión absurda del “golpismo” y flexibilizar sus posiciones accediendo o anticipándose a las condiciones mínimas para el diálogo, de tal forma que se proceda directamente a discutir los mecanismos para la implementación de un modelo de Justicia Transicional, el adelanto de elecciones para el próximo año y reformas constitucionales a ser aprobadas en dos legislaturas, tanto en lo electoral como en lo judicial

Si los gobernantes fuesen inteligentes comenzarían un proceso de reestructuración de la Policía Nacional, destituyendo a los jefes que estuvieron al frente de las operaciones de limpieza y desarmando a los paramilitares… que constituyen una pesada carga para el PGR… Todas estas maniobras bajarían las tensiones y posibilitarían recuperar levemente la estabilidad económica mientras se avanza en las negociaciones.

Es claro que el FSLN tiene opciones para una aparente “estrategia ganadora” (que, como vengo diciendo, puede estar ya “amarrada”) en la que, aliados con el empresariado y aún con el visto bueno de los EEUU (por aquello de la estabilidad), mantenga el poder y haga concesiones mínimas en materia electoral o con relación a los presos políticos… El problema de fondo al que se enfrenta el FSLN es que si no accede a las condiciones propuestas y “gana” en el diálogo, entonces, pierde en la calle… Las víctimas podrán instar las acusaciones fuera del país (Jurisdicción Universal) y la población, agobiada por la crisis económica y cansada de la represión desconocerá los resultados del diálogo.

Así pues, la opcióm “ganar – ganar” es la que permite dar paso a la democratización del país en el corto plazo, de otro modo una nueva explosión social y la profundización de la crisis nos terminarán de ahogar en muy corto tiempo.