Debate en el FSLN

Debate en el FSLN

Autor: Sergio Simpson*

Un grupo de militantes del FSLN pretende presionar para que inicien un proceso de reflexión política, analizando las consecuencias de la concepción y actos ordenados por sus líderes. La obediencia al matrimonio presidencial ha dificultado o más bien negado a las personas pensar por sí mismas, justifican todo sin voluntad autocrítica.

La rebeldía de abril es producto del descontento social con el sistema político nacional, también es consecuencia del proceder de Daniel Ortega desde que retornó a la presidencia (2007) sin evolucionar, su método obsoleto para gobernar lo llevó a la ruina. Saldrá aborrecido por la mayoría de nicaragüenses y una buena cantidad de habitantes de la Tierra.

Sin embargo, un sector de esta sociedad -aunque minoría- sigue pensando en la docilidad ante el jefe, la disciplina para repetir las consignas, y la violencia contra quienes se atreven a cuestionar o desafiar aplicaciones de una política impositiva, represiva, excluyente, despiadada.

En la década de 1980, Daniel Ortega fue corresponsable del conflicto bélico en el país, regresa a gobernar y sigue en el mismo empeño dictatorial, ahora acompañado de su señora quien elaboró un discurso metafísico con aplicaciones fascistas.

Le han hecho creer a quienes los alaban que Daniel y Rosario “son infalibles”, guías similares al personaje cristiano Moisés liberador de judíos, “pareja de iluminados” que harán de Nicaragua “la tierra prometida”, “el paraíso” de la abundancia, una sociedad de “amor, luz y hermandad”.

Pero, las órdenes para subyugar superaron los límites permitidos para disolver manifestaciones del pueblo. Más de 300 muertos, dos mil heridos, y 600 prisioneros políticos. Por esa razón, a viejos militantes del FSLN les urge conversar acerca de esos resultados de la gestión presidencial.

No es cierto que el país se encuentre normal, como tampoco lo es que antes de abril estaba muy bien. El malestar se fue acumulando ante las imposiciones partidarias del gobierno, la corrupción, el nepotismo, y la miseria económica.

Aumentó en el último año el desprecio que sentía hacia Ortega una parte de la sociedad nicaragüense, y eso lo saben los pensantes que le rodean o los empleados estatales y municipales. Pero la propaganda de masa debe reflejar lo contrario, hacerles creer que saldrán victoriosos vitoreando a Daniel y Rosario.

Sin embargo, no se puede ocultar el serio conflicto en el cual se metieron los Ortega Murillo y sus socios veneradores, trascendió las fronteras, unió en su contra a gobiernos de América y Europa que condenan violación a derechos humanos, que como bien dice un amigo campesino “los tienen bien espueliados” acusándolos también de cometer delitos económicos.

Habrá quienes se queden con Ortega Murillo, leales y socios, hasta las últimas consecuencias, actitud comprensible debido a que han crecido económicamente, pero otros presionarán para un cambio en la conducción del FSLN.

Unos dirán que se basan en los principios del sandinismo, antimperialista, representando a los pobres, contra la burguesía oligárquica, y otros argumentarán que la nueva burguesía oligarca es la dirigencia del FSLN, por tanto, no representan los intereses de los pobres, someten a la clase trabajadora.

Los sindicatos se encuentran neutralizados, responden a las órdenes del jefe político del partido; obreros cañeros, mineros y de las maquilas, maestros y campesinos, estudiantes y profesionales, medianos y pequeños empresarios, han sido avasallados por el Estado.

La gente huye de Nicaragua, no existe democracia, se viven tiempos de temor, angustia, odio, violencia, desesperanza. La sociedad convulsiona, se genera la rebeldía, y a cualquier costo se “sacude el yugo”, arriesgando la vida.

El cambio hacia un sistema de justicia social es ineludible. La mayoría está harta de tanta miseria humana y mediocridad; alguna gente del FSLN lo sabe muy bien, en reacción tardía habrá quienes “tratarán de evitar el hundimiento del partido”, otras romperán su vínculo emocional y decidirán mejor no comprometerse en la defensa de líderes desprestigiados.

Miércoles 27 marzo 2019


* El autor no es miembro de Propuesta Ciudadana