Cultura política nica, algunas reflexiones

Cultura política nica, algunas reflexiones

En un sentido amplio, el término “cultura” se refiere a un conjunto de ideas, creencias, valores, comportamientos, símbolos y prácticas que caracterizan a los individuos dentro de un grupo social y al grupo social mismo. La cultura nace de la convivencia social, se adquiere mediante la interacción entre los individuos y/o entre distintos grupos sociales, no es estática y podría decirse que es una forma de adaptación al medio en que dichos individuos o grupos se desenvuelven. Pese a que muchos rasgos culturales se transmiten de generación a generación, la cultura se transforma, en una suerte de proceso evolutivo, en la medida en que las nuevas generaciones modifican o adaptan sus componentes, desechan algunos y van adoptando otros.

La “política“, por su parte, podríamos definirla como la actividad humana tendiente a la organización y toma de decisiones de un grupo social para resolver los conflictos de intereses de los individuos que le conforman y/o alcanzar los intereses comunes. La política, entonces, comprende el ejercicio del poder público, su creación, mantenimiento y preservación o extinción.

A partir de esas definiciones podríamos decir que “cultura política” es el subconjunto de las ideas, creencias, valores, comportamientos, símbolos y prácticas de la cultura general de una sociedad que se manifiesta en el ámbito de los procesos políticos y, más concretamente, alrededor del ejercicio del poder. Algunos elementos de esa cultura son propiamente políticos, como la confianza en las instituciones, el respeto a las autoridades, el apego a las normas y el nivel de cohesión social para articular propuestas y demandas colectivas al sistema político. Otros elementos importantes que vienen de la cultura general e inciden directamente en lo político son los relativos a los valores, creencias, roles sociales tradicionales y los patrones de conducta asociados a ellos.

Desde nuestra fundación en Propuesta Ciudadana hemos hecho especial énfasis en “la necesidad de un cambio ético radical en la forma tradicional de “hacer política”, una visión más amplia de los problemas sociales a resolver y la introducción de nuevos métodos y modelos al propio quehacer partidario“, considerando, al mismo tiempo, la gran importancia que tiene para ese cambio la potenciación de los valores ciudadanos en contraposición a los antivalores que también, querrámoslo o no, forman parte de nuestra cultura política nicaragüense. Es así como nuestra propuesta para la construcción de una Nueva Cultura Política incluye, entre otros, los siguientes principios:

3. Valores ciudadanos: En nuestra vida ponemos en práctica la tolerancia, la empatía, la humildad, el respeto por la diversidad y las diferencias. Aspiramos a construir una sociedad en la que imperen los valores de justicia, equidad, honestidad, cooperación mutua, solidaridad, responsabilidad e independencia para el proceso de toma de decisiones, como pilares fundamentales de las relaciones humanas. Rechazamos toda forma de violencia física, psicológica, económica, racial, religiosa, sexual e ideológica, así como toda forma de discriminación, manifiesta o encubierta. La discriminación, la violencia de género, la intolerancia, el etnocentrismo, el ventajismo, el clientelismo, el nepotismo, la obediencia ciega, la indiferencia, la insolidaridad y el conformismo constituyen actitudes y antivalores que entorpecen la convivencia pacífica de los pueblos y deben ser combatidos y erradicados.

4. Cultura democrática: Entendemos la democracia como un sistema de vida social que debe garantizar, fundamentalmente: la independencia entre los poderes del estado, la representación política de la ciudadanía y la participación ciudadana, la alternancia en el poder, la descentralización del aparato estatal y el respeto a los derechos de las minorías. Un estado realmente democrático, con la participación activa de la ciudadanía, nos permitirá aspirar a un mejoramiento continuo de las estructuras sociales, de tal forma que ninguna persona pueda verse privada de la cobertura de sus necesidades básicas para la vida, ni de las instituciones y condiciones que permitan proporcionarle, a cada persona, las oportunidades de desarrollar todo su potencial y satisfacer sus necesidades de realización personal en cualquier ámbito, sea este profesional, cultural, artístico, científico o deportivo.”

La crisis sociopolítica generada por la represión violenta e inhumana del gobierno a las protestas de la población ha puesto de manifiesto la existencia de un numeroso grupo de ciudadanos y ciudadanas que demandamos el establecimiento de esa Nueva Cultura Política. Más allá del conflicto visible, de la violencia y de las expectativas de negociaciones entre cúpulas para un nuevo reparto de poder, hay una fuerza pujante de decenas de miles de hombres y mujeres que se están organizando activamente para poner fin a los ciclos de violencia, para desterrar de una vez y para siempre a ese viejo sistema político que nos ha sumido en la pobreza y el atraso. Hoy, más que nunca, Nicaragua tiene esperanza.