¿Cuál es la ruta para salir de la crisis desde la perspectiva de una ciudadana común?

¿Cuál es la ruta para salir de la crisis desde la perspectiva de una ciudadana común?

Soy una ciudadana común, generación X y, como se presentan los miskitus, hija de Wawa Bar, comunidad miskita de Bilwi, donde pasé parte de mi niñez y adolescencia. Ecóloga de profesión y ornitóloga por pasión.  Soy mamá de dos niñas que son el futuro de Nicaragua.  Por razones sociopolíticas mi papá desapareció cuando tenía casi 4 años; lo que hizo que fuera una niña migratoria (como las aves) pero forzada por las circunstancias y capacidades de una mamá viuda y soltera.  Viví con abuelos, tías, primas en diferentes ciudades: Rivas, Masaya, Managua, Bilwi, Wawa, después en Granada y sigo migrando, total, soy ciudadana de Nicaragua.  Mi niñez estuvo plagada del dolor y resentimientos por la ausencia familiar, la desaparición de mi padre y del resentimiento profundo hacia quienes lo desaparecieron.  Entender el contexto en que cada uno de nosotros creció es importante para comprender las posturas, perdonarlas o respetarlas.

Estudié en la UCA y quizás en la primera lucha en que participé voluntariamente fue en la del 6% universitario, que defendimos en las calles todos los estudiantes universitarios. Dejamos a las nuevas generaciones de estudiantes ese derecho y beneficio de estudiar y profesionalizarse, que en su momento corría el riesgo de ser reducido por el gobierno de turno.

Mis jefes en toda mi carrera han sido los bosques, las aves, la biodiversidad y la gente que cohabita con ellos. Desde esa perspectiva, los asuntos políticos se limitaban a participar en la ley de medio ambiente, en reglamentos ambientales, ordenanzas ambientales, etc. Como ciudadana no participé nunca de la vida política del país, fui bastante indiferente hasta que en el abril 2018 de un solo sacudón me desperté en medio del caos, sin trabajo formal, con vecinos que habían sido asesinados por puro abuso de poder. Desperté a una realidad donde me di cuenta del verdadero alcance que tiene un gobierno que tiene el control total del Poder Judicial, Ejecutivo, Electoral y Legislativo. Además, un presidente que es jefe supremo de la policía nacional; una policía que al menos yo respetaba y estimaba hasta antes de abril.  Con mi indiferencia voté por el sistema.

A partir del 18 de abril nos vimos envueltos en un despertar de la conciencia ciudadana y humanitaria; producto de la indignación masiva al ver a vecinos, amigos, conocidos y no conocidos asesinados, agredidos y un uso de la fuerza desproporcional de la policía nacional tanto como el terror de civiles armados. Fui consciente de que al final tener un trabajo digno, alimentar a mi familia, movilizarme libremente, que mis hijas estudien y absolutamente todo es una cuestión POLITICA y sobre todo de voluntad política.  No hay ni un solo ciudadano, sea del Partido en el poder, de los neutrales o de los que están en contra del gobierno que no sufriremos las consecuencias de cada decisión y acción tomada. Me indigné, me indigna y me indignarán los niveles de violencia a los cuales llegó el actuar del gobierno y cualquier otra fuerza.

Ayer el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) determinó que el Estado de Nicaragua cometió crímenes de lesa humanidad desde el estallido de las protestas, un tipo de delito que no tiene prescripción y por el cual los responsables no pueden beneficiarse de una amnistía. ¿Cómo llegamos a esos niveles de violencia estatal?  Esta ciudadana común a quien le tocó reconciliarse con su doloroso pasado no comprende por qué otra vez se repite la historia. ¿Qué Nicaragua estoy heredando a mis hijas?

Después de ocho meses de una crisis interminable, de ver cada día un nuevo atropello, acusaciones rayando en lo absurdo, cientos de condenas al Estado, me pregunté ¿Cuál es la ruta para salir de esta crisis?  En mi búsqueda me encontré a Propuesta Ciudadana y una propuesta concreta EL REFERENDUM, para que el soberano (dice la constitución política de Nicaragua que el pueblo es el SOBERANO) sea quien decida su futuro.  El gobierno de Estados Unidos recomienda elecciones anticipadas, Cosep, OEA, PLC piden lo mismo, pero, ¿qué pide el ciudadano común como yo o como vos?, ¿qué pedirán nuestras hijas, hijos, nietos?

En este instante nuestro país es un desastre, todos los espacios cívicos han sido cerrados, no hay procesos democráticos reales, los mecanismos de justicia no funcionan y los ojos del mundo están sobre Nicaragua, están por aplicarse sanciones que nos van a afectar a todos y todas ¿Cuál es la ruta para salir del desastre?

El principio del cambio es que nos devuelvan el poder soberano de decidir nuestro presente y el futuro que se avecina y dos preguntas resuenan en mi mente: ¿queremos los ciudadanos elecciones anticipadas?, ¿queremos que el sistema actual continúe? Y cuando me refiero a sistema es al tipo de democracia que hay, al tipo de justicia que vivimos en este momento y al funcionamiento de los poderes del Estado. ¿Queremos este sistema?

Tomando el antecedente de Chile durante la dictadura de Pinochet y ante el caos económico, la violencia desatada, desapariciones forzadas. Pinochet aceptó en 1988 que el soberano decidiera el futuro de su nación a través de un Referendum con la pregunta de Si Augusto Pinochet seguía o no en el poder hasta el 11 de marzo de 1997.  Se organizaron dos movimientos conformados por partidos y articulaciones sociales que promovían el SI (si continúa) y No (no continúa).   Si ganaba el , Pinochet continuaba en el poder; si ganaba el No, se convocaba a elecciones democráticas conjuntas de presidente y parlamentarios.  Así cambió el rumbo de su historia Chile, con un proceso participativo y democrático donde cada ciudadano promotor del Si o el No tuvo voz y voto.  ¿Podemos aspirar como nicaragüenses a que nuestra voz sea escuchada y salgamos de este trágico episodio de nuestra historia personal y nacional?

Al mismo tiempo, ¿bastará con cambiar al Ejecutivo y al Legislativo? Nuestra historia necesita ser refundada y para cambiar el sistema actual circulan propuestas de una Asamblea Constituyente. Como ciudadana común ambas propuestas me parecen acciones concretas que deberíamos plantearnos a través de una propuesta de ley con las 50,000 firmas correspondientes o todas las que querramos.  Esta propuesta implica primero que nada que todos los ciudadanos, alianzas, articulaciones, movimientos y partidos nos pongamos de acuerdo, ya estamos divididos nos toca unirnos.  Una vez que la Asamblea apruebe la ley o el presidente la acepte trabajaríamo en cómo serán los mecanismos específicos.

Como verán hice mía esta Propuesta Ciudadana.  Este sería nuestro primer referéndum en la historia, una propuesta que traeríamos los ciudadanos comunes.  Mientras tanto necesitamos organizarnos, unirnos y ojalá empecemos el 2019 con la esperanza de que todos juntos encontraremos una salida y un cambio profundo para el futuro de Nicaragua, con paz, justicia, equidad e igualdad y cerrar así un círculo de guerras, violencia y tristeza de forma cívica y democrática, con ciudadanos que trabajemos con una nueva conciencia cívica y una nueva cultura política: una cultura de paz.