Taller de poesía: “Las ciudades y los cuerpos.”

Transcurridos ya más de dos años desde el estallido social de abril del 2018, la sociedad nicaragüense enfrenta una profunda crisis de identidad, el agotamiento del sistema político tradicional y una nueva cultura política incipiente que demanda un cambio de paradigmas, cambio que a su vez genera nuevos conflictos y contradicciones individuales y colectivas.

Como sociedad y como personas individuales nos enfrentamos a la necesidad de gestionar las emociones generadas por la crisis social y política, a la que hoy se suma la ocasionada por la pandemia del COVID 19, para romper definitivamente con los ciclos de violencia característicos de nuestra historia, sentando al mismo tiempo las bases para la transformación del conflicto hacia una cultura de paz.

Con una visión integral de las artes como mecanismo idóneo para la gestión de las emociones y la transformación de la realidad, la reconocida escritora Madeline Mendieta ha preparado un taller de escritura creativa en el ámbito de la poesía. Durante tres encuentros dominicales (a partir del 27 de este mes de septiembre) se explorará el tema: “Las ciudades y los cuerpos” desde la perspectiva de la creación poética.

El taller es abierto al público, se realizará de forma virtual y gratuita, aunque con un cupo limitado. Si tenés interés y voluntad para participar completá el siguiente formulario.

 

Cuando el estro habla

Julio Cabrales, Poeta nicaragüense vanguardista.

Dedicado a dos poetas de mi tierra.

                       A Cortés que en paz descanse y a mi vecino  Cabrales, con el motivo de que las nuevas generaciones los recuerden como los poetas malditos de Nicaragua.

Poeta de sencilla vida, aléjate de esta hoja.

Quémala, y mira como el fuego incendia mis palabras.

Puesto que no mereces tocar con tus inexpertas manos

mis miles de aventuras, llantos y tediosos bostezos.

 

Poeta, de larga melena e hirsuto bigote,

¿Ya has viajado fuera de la tierra?

¿Con alas de cenzontle, has volado fuera de tus sábanas?

Si jamás tocaste con tu lengua el cielo, por favor, no leas más mi poesía.

 

. . .

Poeta, que conociste personalmente a los dioses,

y fuiste demiurgo y mendigo.

Libros devoraste empero tu estómago rugía aún de hambre.

 

Poeta loco pero de grandes ideas,

Te invito a mi fiesta.

Mas mi poesía está inspirada en tu don,

Porque bien sabemos vos y yo que no todo nos valió verga.

 

Ahora vos, quien has llegado hasta aquí,

¿Quién diablos te has creído?

¿Acaso también dios te ha maldecido?

¡Ah!, llora, porque nadie te entenderá jamás

o ríe y ríe por ser otro loco más!

 

“Ningún lugar ocupa la palabra

Y en ella cabe el Universo entero”,

¡salud al gran poeta leonés!

¿Y si no sabes quién es?

Te maldigo por no conocer a Alfonso Cortés,

quien yació delirando en su mental mausoleo.

 

Post modernista, o seas vanguardista,

quizá perfecta sea tu lira,

pero jamás tu presencia será bienvenida

si no conoces al siguiente de la lista.

 

Quien camina sin rumbo por las calles de Managua
y siempre fiel a su paso lento
¡grita al cielo que le devuelva a su amada!
sin saber ya, lo que es el sufrimiento.

 

Un poeta cuyo nombre ni él mismo recuerda

y que Nicaragua también ha olvidado,

fue elegante de chaval el hijueputa

y del Coronel subordinado.

 

Su nombre, sinónimo de leyenda

Julio como el mes del año,

reposa su don en la senda

cuando de poetas nos volvemos extraños.

 

Es la locura la virtud más valiosa de un poeta
porque escribimos por locura
y habrán muchos más como yo por todo el planeta
que aún no quieren encontrar la cura.

Y “el fantasma que va a ser de ti,

está entre nosotros”.

 

Poesía: MI PATRIA MESTIZA

Nicas saliendo hacia Costa Rica

Mi patria es mestiza como la puesta del sol,

forjada con sangre de héroes y sudor de obrero.

Cada día esperanzas resucitan de la tierra.

Leyendas de lucha bajan de las sierras,

evocando a quienes desafiaron el acero

del yanqui invasor y el yugo español.

 

El ejemplo vivo de un mártir y su gesta.

La pluma de un poeta que hizo historia.

Un grito de libertad y de protesta

que culminó con la gloria de una victoria.

 

Amo a mi país por la calidez de mis hermanos.

Sencillas sonrisas te abren su casa.

Hombres y mujeres con virtud te abrazan.

Una tierra con tesoros de potencial humano.

 

Pero contiendas nuevas trae cada estación.

Vivo en una nación condescendiente,

donde su prole, con la espalda al frente,

ignora dócil y lerda su ruta de colisión.

 

Embriagados de fétida indiferencia

pelotones de sus jóvenes hijos,

se vuelcan egoístas a sí mismos,

adorando símbolos de decadencia.

 

Un país donde la valía de tanta gente

declina por la triste cultura del “más vivo”,

que aplaude al sagaz, astuto y agresivo

sobre el honesto, noble y prudente. 

 

Un pueblo impuntual,

sin cultura por la lectura.

La honestidad no dura

donde nadie compite igual.

 

Muere el respiro de la selva.

El estómago importa más que el planeta.

Una tierra que otrora brillaba repleta

de aguas claras y colores de vida

hoy agoniza por la tala homicida

del que vaga libre de su celda. 

 

Un pueblo con amnesia política y electoral.

Enajenado, con parches en los ojos,

siguiendo una bandera gobernada al antojo

de demagogos, vitalicios de poder y doble moral.

 

En una esquina, promiscuas compañías

engordan sin generar capital humano.

En la otra, me engulle la pereza y el desgano

esperando donaciones que me arreglen el día. 

 

Pero basta ya de señalar la viga en ojos ajenos.

¿Qué hago yo por el cambio que se requiere,

para ser de aquellos hombres y mujeres

que nuestra nación echa de menos.

 

No será un partido o un presidente

el que hará en mi destino la diferencia.

Sino la acción motivada por la conciencia

del que estima a su nación y su gente.

 

Amaré a mi pueblo por sus heridas,

por sus brazos fuertes que trabajan,

por las dignas lágrimas que cuajan

nuestra historia, nuestra fe, nuestra vida.

Rubén Darío: La misión de la prensa

Ruben Darío - Periodista

En ocasión de celebrarse el “Día del Periodista” nicaragüense, recordando una faceta importante en la vida de nuestro poeta Rubén Darío, reproducimos el editorial publicado en el primer número del diario “La Unión” de San Salvador, allá por el 1890. Dicho editorial contiene algunas ideas que nunca perderán su vigencia, tomado de Chasqui – Revista Latinoamericana de Comunicación:

La pluma es arma hermosa. El escritor debe ser brillante soldado del derecho, el defensor y paladín de la Justicia. Son gloriosas esas grandes luchas de la prensa que dan por resultado el triunfo de una buena causa, la victoria de una alta idea.

Por eso los que rebajan pensamiento y palabra en ataques desleales e injustos; los que convierten la imprenta, difundidora de luz, en máquina exaltadora de ruines pasiones; los que hacen de ese apóstol: el periodista, un delincuente, un pasquinero; los que en vez de ir llevando una antorcha entre el pueblo, le corrompen, le ocultan la verdad y le incitan a la discordia; rebajan la noble misión del escritor; truecan el soldado en bandolero.

Sería absurdo suponer que lo que atacamos es la prensa de oposición: la prensa de oposición es necesaria en todo país libre. Sostenidos por leyes de libertad los partidos opositores juzgan y critican, según sus ideas, los actos de los Gobernantes.

Lo que lamentamos es el abuso, el encallamiento del periódico, la prostitución de la pluma. El contrario leal, convencido y culto, ataca bien, y hay que preparar para él la defensa prudente y el golpe noble. Es caballero con buenas armas, que combate por su idea de todo corazón.

El enemigo disfrazado, partidario de la mentira, que llega con dolo, pensando cómo herir traidoramente, escondiendo virtudes y méritos; negando obras verdaderas y armado de palo, piedra y cuchillo, debe ser visto con desdén y lástima. Así vuelve las espaldas avergonzado.

Censuramos el abuso que se hace de la imprenta, el cual, por desgracia en todos los lugares donde reina la libertad, surge para vergüenza de los escritores honrados.

En Centroamérica, el mal, está arraigado muy de antiguo … Ahora bien, nos explicamos que bajo un régimen tiránico, salgan a la sombra como manifestaciones del alma popular, hojas que denuncian con ira, claridad y crudeza, crímenes, delitos y arbitrariedades…

Y bien! Que combata la prensa opositora al Gobierno, en lo que le juzgue vulnerable; pero que lo haga con razón, con rectitud y con dignidad.

La prensa es la tribuna del pueblo, ha dicho Castelar, y en verdad, ella es la que siempre está abogando por los derechos de los pueblos; la que pone de manifiesto las conquistas de que es capaz el espíritu humano en su desenvolvimiento progresivo; la que hace resaltar los beneficios de la civilización en todos sus aspectos; la que levanta las causas nobles que regeneran a la sociedad; la que, en fin, pide -como Goethe-luz, más luz, allí donde imperan las tinieblas de la ignorancia.

Y como es grande y sublime su destino, grande y sublime debe ser su abnegación y su perseverancia.