La Nica Act y la urgencia de esperanza

Hasta ayer, el dictador impávido en su trono y nosotros a sus pies. ¿Quiénes luchan? La muerte quedó tendida en el pavimento bajo cenizas de morteros, llantas y casas calcinadas. ¿Qué nos corresponde? ¿A quién esperamos? El dictador no abandonará su trono por cuenta propia.

La temible iniciativa NICA-Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act) no solo se reactivó en un triple paquete de sanciones de la administración Trump contra Nicaragua, sino que, además, su aprobación unánime por el Senado de Estados Unidos incluye una enmienda del Senador Marco Rubio, la cual habilita el proceso de demanda contra los secuaces de Ortega en tribunales estadounidenses.

Un movimiento hasta cierto punto celebratorio para la Nicaragua cansada de los atropellos del violento Dictador Ortega, un pueblo cuya única esperanza radica en la presión internacional con el fin de imposibilitar la decadencia sangrienta impuesta por los asesinos que ostentan el poder. Ortega nos ha sometido a la “normalidad” del silencio a precio de balas y cárcel, y cualquier intento expreso de acción es amedrentado con armas.

Sabíamos que su renuncia era improbable, que su diálogo estaba condenado al fracaso desde antes de iniciar, porque el asesino nunca mostró otro interés que no fuera su permanencia en el poder. Pero insistimos, aferrados a la última esperanza de hacer las cosas distintas, con la terquedad de un manco aferrado al borde del precipicio. No quisimos dejar ir la posibilidad de tener éxito en la primera gran resolución pacífica de nuestra historia. Pero esa esperanza se convirtió poco a poco en negación obligatoria, y todo siguió su curso.

Después de centenares de muertos, de tanta sangre y encarcelados, por tanta injusticia, nuestra percepción ha cambiado. Estamos claros de que esta iniciativa (NICA-Act) no es precisamente beneficiosa para la bolsa del pueblo, puesto que es el mismo pueblo el que se hará cargo del grito: “¡Sálvese quien pueda!”. Sin embargo, conscientes de que la solución a este conflicto significará atravesar situaciones no gratas, cuyos máximos responsables son los enfermos de poder Ortega-Murillo y la doble moral y pasividad del COSEP y demás adinerados encabezados por el inescrupuloso Carlos Pellas, nos queda la resignación al alto costo por no haber asumido el rol responsable que la realidad nos exigía desde hace años.

A este punto de tanta zozobra e incertidumbre cualquier movimiento político que debilite al régimen es una esperanza, aunque sea dolorosa. Y volvemos a la pregunta que hace años debimos respondernos a nosotros mismos: ¿Valdrá la pena renunciar a la democracia y a las libertades a cambio de aparente bienestar económico? Sin democracia, sin justicia social no hay bienestar económico que valga.

Cualquier estocada que debilite el régimen antes que llegue el 2021 como un ángel negro lanzando balas, esparciendo sangre en el umbral de un nuevo parto, para que no vuelva la guerra en la niebla del fracaso y resucite el estallido para gritarnos que no podemos ser distintos e imponerse en nuestro camino.

¡Que la paz y justicia estén con nosotros!

Marchamos

No siempre fue tan colorido. Basta con leer algunas páginas de la historia para darse cuenta que Milk, Lorca, Pasolini, Wilde, Arenas, Turing, Gingsberg, Genet, Foucault, Mapplethorpe, entre otros, sufrieron la censura, el rechazo, la persecución y la condenación de un pueblo que no creyó en la posibilidad de un mundo diverso. Algunas cosas no cambian totalmente, ese pueblo aún existe en las calurosas calles del Medio Oriente, Asia y África del Norte, en las frías avenidas de Rusia, en las discotecas de Florida y México, en Centroamérica y en los púlpitos de las Iglesias los domingos, desde donde, sin vergüenza, han transferido aversión de generación en generación. Los cambios se dan a paso lento.

¿Día del Orgullo Gay?, preguntan acérrimos algunos. “Si no existe Día del Heterosexual”, se responden a sí mismos firmes en creer que es sólo otra necia forma de exclusión. Pero yo les digo, no se equivoquen. La conmemoración que nos une es la existencia de dignidad humana diversa y con ésta, la posibilidad de un trato en igualdad de derechos para todos. La estructura de esta sociedad fue construida para corresponder a la heteronormatividad. Sin embargo, nos unen causas sociales en las calles en expresión legítima de un pueblo: igualdad, justicia, tolerancia, respeto, democracia, verdad, entre otras. Esas expresiones no tienen ningún requisito de credo, sexo, color, ni raza sino la inefable condición humana. Algunos tienen la falsa esperanza de que las manifestaciones dejen de ser propias de homosexuales, de mujeres, de negros, personas con capacidades diferentes, es decir minorías. Pero éstas no desaparecerán en tanto exista la diversidad; ser humano es ser diverso.

"Nos ofende y no nos representan. Nos ofende que dos hombres se besen en plena vía pública. Ofende a nuestros niños y familia que hombres vistan de mujer. Nos ofende que dos hombres bailen juntos en una discoteca. Me ofende que obstruyan las avenidas para dar paso a ese show. No me representa que lleven tacones y penachos. No me representa que lleven lentejuelas. No me representan las alas. No me representan las diademas. No me representan las plumas. No me representan las pelucas ni el maquillaje. Tampoco me representan los afeminados. No me representan las marchas gays. No me representan los exhibicionistas. No me representan. No me representan… Me ofende".

¿Qué nos representa? ¿Qué condiciones tiene que reunir un grupo humano para sentirnos plenamente representados si sabemos que somos diversos? ¿No es el respeto a la diversidad la causa que nos une? Nunca he observado indignación por los carnavales o por algún concurso de Miss que usa el escenario de un Teatro Nacional porque les ofenda que alguien camine en bikini sobre él. Así como tampoco se ofenderían muchos de los hoy indignados por ver a hombres varoniles y corpulentos marchar en bóxer porque quizás eso sí los representa: la falsa caricatura de un macho respetable. No caemos en cuenta que negar la existencia de uno o del otro es rechazar la posibilidad de una sociedad plural. No nos tiene que representar otra cosa que no sea nuestro pensamiento, lo demás es una vana excusa. Colorido o monocromático el discurso que nos cobija es la oportunidad de ser distintos.

Se nos olvida que varonil o afeminado ninguno está exento a ser víctima de un crimen de odio. Sí, dentro de la comunidad también hay diversidad como en todo grupo humano, pero el respeto a la libertad del otro a ser distinto ha de ser la bandera que nunca debe bajar. Desde la individualidad hacemos uno, porque nos une la misma aspiración: integración plena a la sociedad.

Trescientos sesenta y cuatro días al año travestis, transexuales, transgéneros se ocultan detrás de las peligrosas sombras nocturnas, donde pueden ser ellas mismas, porque muchas veces ni en los espacios abiertamente gays son aceptadas. Ahí donde nadie las escucha también pueden ser agredidas en silencio. Pero nos ofendemos cuando un sólo día del año las autoridades conceden el permiso de una manifestación en la que está abierta la opción de vestir como mejor les parezca sin causar daño a nadie. “No es un carnaval”, dirán algunos. Ciertamente no lo es, pero sí es la rebelde posibilidad de vivir sin miedo, es el rechazo a la vergüenza culturalmente impuesta por asumirnos homosexuales. Y han sido esos que nos ofenden quienes finalmente han roto el cristal de la sociedad con el grito transgresor que nos ha permitido hoy gozar de los cambios que han transformado la visión de esta sociedad.

La destrucción de estereotipos no nos caerá como maná del cielo, poseemos la cualidad del razonamiento y podemos construir un mejor concepto del humano partiendo por la destrucción del popular y falso axioma que vincula la apariencia con el respeto: “como te ven te tratan” como resultado de un asqueroso e ingenuo aval a la discriminación. El respeto no se pierde ni se gana, es inherente al ser humano.

No culpemos a los otros por nuestros dilemas internos. No está en ellos liberarnos de nuestras propias cadenas ni de abrirnos las puertas del encierro. No busquemos excusas para no asumir nuestra realidad con un “No me representa”. Nuestra conciencia necesita la justificación del cómodo silencio, porque sabe que tarde o temprano otros que no nos representan y ofenden harán el trabajo por nosotros.

Por una igualdad de trato y oportunidades.

Por la libertad de ser sin prejuicios.

Por el respeto a la dignidad humana.

Por la tolerancia como base de convivencia.

Por la justicia para todos.

Por la muerte de los estereotipos.

Por la destrucción del pensamiento excluyente.

Por una sociedad diversa.

Por el derecho de vivir en paz.

NICA Act y la democracia express

Ahora que una nueva versión de la NICA Act (Nicaraguan Investment Conditionality Act) más rigurosa fue presentada para su aprobación con el fin de ejercer presión e imponer sanciones al mandato inescrupuloso y anti-democrático de Ortega, se han suscitado diversas opiniones. Por un lado, algunos opositores celebran con buenos ojos la posible aprobación esta iniciativa de ley, porque representa la manera eficaz e inmediata de paralizar los atropellos a la democracia perpetrados por el actual Gobierno que nos rige, y por otro lado Ortega, junto a sus aliados, la empresa privada, rechaza de manera categórica tal iniciativa y la acusa de injerencista.

Esta iniciativa de ley exige cuentas claras a Nicaragua por la concesión de préstamos a través de organismos financieros internacionales, y los limita de cierta manera a aquellos cuyos fondos sean destinados a necesidades básicas, así como la promoción de libertades públicas y democracia, con la condición de que el Gobierno de Nicaragua asegure el escenario para procesos electorales transparentes, justos y participativos. Hasta este punto todo suena bien, porque cualquier país tiene derecho a evaluar a quién concede el beneficio de un préstamo, tal y como lo hace cualquier otra institución financiera, pero la NICA Act no sólo se limita a este proceso, sino que también propone que EUA ejerza presión, haciendo uso de su influencia, en todos los demás organismos internacionales creados con el fin de conceder préstamos, para que de tal manera se unan a esta iniciativa promotora de la democracia.

Muchos han dicho que la NICA Act evita que Nicaragua se convierta en otra versión de Venezuela, cuya inestabilidad política y económica no es desconocida por ninguno de nosotros. Pero antes de tomar una postura frente a este proyecto conviene analizar las consecuencias, y me pregunto, ¿quiénes se benefician y quiénes se perjudican de tal ley, de ser aprobada?, ¿a qué tipo de democracia aspira Nicaragua?

Es evidente que la oposición persigue deshacerse de Ortega a toda costa aunque esto signifique dañar directamente al pueblo en dicho proceso, aunque eso implique ceder nuestras riendas de “gobernabilidad”. Como también es evidente que Ortega es fuente del descontento –por ser máximo autor del detrimento democrático que nos aqueja- que provoca este tipo de acciones rigurosas y mal pensadas. Seguimos apropiándonos del papel de víctimas para desligarnos de nuestras responsabilidades de nuestros actos u omisión.

Las repercusiones de una iniciativa de ley como la NICA Act no sólo se quedan dentro del marco de una aspiración de mejoría en el ámbito democrático, sino que aterriza en el terreno económico, cuya incidencia directa será palpable por el pueblo nicaragüense. Y siempre volvemos al origen de todos nuestros males…

Si bien es cierto, Ortega cada vez más fortalece su proyecto dictatorial y se apodera de todos los espacios, avalado por todos los Poderes del Estado que ya tiene a su lado, pero ¿qué recursos hemos agotado de manera interna para resolver nuestros propios problemas? ¿Es la NICA Act un "me rindo, yo no puedo" contra el régimen de Ortega? ¿Podrá esta ley ejercer una verdadera presión para que se “retome” el carril democrático o bloqueará a Nicaragua y no será una versión de Venezuela, sino una Cuba 2.0?

Este proyecto no nos dice nada que ya no sepamos de Ortega (un mandatario enfermo de poder, antidemocrático, antiético, inescrupuloso y totalitario que violenta los derechos humanos y burla a su antojo la Constitución Política), sino más bien le dice al mundo entero que no hemos sido capaces, como bloque opositor, de realizar nuestro trabajo. Por capricho no se ha llegado a un consenso, y digo capricho porque no se trata de otra cosa que no sea la misma aspiración de poder que tanto se critica en el otro. Al final, ambos bandos resultan tener los mismos objetivos. Las aguas parecen tener una sola desembocadura: "PODER".

Hay un claro retroceso en la democracia nicaragüense, pero ¿en qué momento han pensado en el pueblo nicaragüense, de donde se supone procede la bandera de lucha que enarbolan? De espaldas unos a otros sólo vemos nuestros propios horizontes.

No celebrar la NICA Act no significa estar a favor de Ortega, sólo quien tenga una visión poco lúcida de la realidad nicaragüense podría pensarlo. Basta con leer las consecuencias experimentadas por este tipo de acciones en las páginas de los libros de historia para saber el mal que provoca.

En el mejor de los escenarios (muy hipotéticos), la NICA Act logra que Ortega finalmente dé su brazo a torcer y asegure un proceso electoral justo y transparente, ¿qué oposición estará al frente para sacar provecho de esa restitución de derecho? ¿De qué habrá servido, entonces, toda esta farsa?

Perseguimos la democracia, sí, y exigimos que el Gobierno nos brinde las condiciones necesarias para unas elecciones justas y transparentes. Pero no podemos esperar que otros resuelvan nuestros problemas sin antes tomarnos la molestia de intentarlo por nuestros propios medios. Y esto sólo será posible con nicaragüenses activos en los procesos políticos.

Queremos una democracia participativa, no una democracia “express”, una democracia que vele por el bienestar de todos los nicaragüenses sin que Venezuela, Cuba, Rusia ni EUA nos diga cómo resolver nuestros problemas internos.

¿Rutas de escape? – Si te corrés, te mato…

“Rutas de escape” de CiCLO: ironía contra el Gobierno de Nicaragua.

“Rutas de Escape” es el sencillo líder del nuevo álbum de CiCLO, “Cosas Vanas”. Escrita por Juan Carlos Ortega, hijo de Daniel Ortega y Rosario Murillo, la pareja presidencial, la canción desvela indicios de una conciencia presa en un espacio cada vez más estrecho que fácilmente podría interpretarse como  una crítica a su familia; ¿el hijo se rebela?.

Sentí miedo al encierro

a este mundo tan pequeño.

Cada paso que iba dando

me llevaba siempre al mismo lado.

Cuando llega el despertar de la conciencia y asumimos la responsabilidad de nuestros actos, nos damos cuenta que el silencio también nos hace cómplices. Regresar el tiempo es imposible, arrepentirse no hace ningún cambio, sólo queda actuar a futuro.

Cerré los ojos, me resigné.

Desvanecido ya queda todo lo que fue.

Lo que cambió fue el fruto de mi decisión,

serie de actos necios que no pretendo deshacer.

No me arrepiento.

No me arrepiento.

Entonces llegan las respuestas: la sublevación o el suicidio. Podrían resultar peligrosas, tal y como se hace referencia en el video, podría desencadenar el abuso de autoridad que con mucha más frecuencia e impunidad hemos venido experimentando en Nicaragua.

Cuando pienso que puedo caer

encuentro rutas de escapes.

Peligrosas pueden ser nuestras rutas de escapes.

¿CiCLO nos estará dando referencias de la actual realidad nicaragüense? El video, cargado de simbolismo, expone la violación a los derechos humanos en las cárceles, el abuso de poder, la existencia de centros de tortura, la coacción a las mujeres que sólo reciben órdenes, la manipulación, la desesperación del nicaragüense que quiere librarse de todo y escapar pero no puede, porque a cada paso que da siempre se encuentra con un muro construido por el Gobierno con todos sus tentáculos de poder. ¿Será que CiCLO nos está invitando a la rebelión sin importar las consecuencias?

“Rutas de escape” es una de las mejores producciones audiovisuales hechas en el país, auspiciada por TN8 (medio de comunicación dominado por Ortega-Murillo) y grabada en el histórico centro de tortura El Coyotepe, resulta ser una gran crítica para el actual Gobierno de Nicaragua. ¿Será un mensaje lo suficientemente claro?

El meme es mujer

El boom de los memes sólo expone la pobreza educativa que nos embarga, misma que limita la capacidad de análisis de nuestra sociedad nicaragüense que encuentra relevante y digno de mención únicamente lo que provoca risas; el resto, por muy sustancial que sea, es desechado.

Necesitamos los memes como válvula de escape para llenar los vacíos en nuestras vidas insatisfechas, ese instante henchido de “jocosidad” ficticia que nos desconecte, como lo hace cualquier otra droga, de la realidad decadente que nos circunscribe.  Seguimos siendo presas fáciles de la mediocre industria mediática, porque no se nos enseña a reflexionar, sino a seguir instrucciones sin cuestionarlas; a ser manipulables. Somos producto de la banalidad que se monetiza, se recicla y se transfiere, una y otra vez.

memes misóginosTampoco es una casualidad que la gran mayoría de los memes más populares producidos por las mentes creativas de nuestro país tengan como protagonistas a mujeres, evidenciando la violencia arraigada que existe en esta sociedad en su contra. Porque ser mujer potencia los defectos, y es más fácil asirse de esa vulnerabilidad para librar una inquisición moral, animados por la satisfacción de nuestros complejos.

Permanecemos a la expectativa del próximo error de una mujer para viralizarlo, porque las posibilidades son altas, porque ellas no son tan inteligentes para responder el resultado de una ecuación matemática frente a las cámaras, o quizá porque son las que usan lenguaje más vulgar que los demás para hacer una denuncia, o quizá porque son más torpes e imprudentes al conducir, o quizá porque usa la palabra “mierda”, o quizá simplemente porque son más propensas a ser poseídas por algún demonio; siempre surgirá leña para atizar una nueva hoguera. Esa es noticia relevante; el meme es mujer.

Antes de seguir explotando con ligereza contenidos que no aportan a debates que constituyan una mejor y profunda reflexión en torno a un suceso, preguntémonos si queremos enfocarnos en lo que realmente logrará mayor incidencia en un cambio a favor de la construcción de un mejor criterio colectivo, o queremos seguir siendo marionetas insípidas que proyectan sus vidas frustradas desde la comodidad resignada del nulo análisis. Lo fácil siempre ya está hecho, ¿quién será el siguiente en ostentar el divertido cargo de “Personaje viral de la semana”?

Policía Nacional de Nicaragua: una institución de errores

Logo policía nacional de Nicaragua

¿Cuántos errores son suficientes para que se vuelva una costumbre? La imagen de la Policía Nacional está tendida en el piso y nadie hace nada por levantarla.

Justificar la falta de responsabilidad amparados bajo la excusa de la naturaleza humana plagada de errores no resucita a los muertos ni borra las magulladuras de los rostros. ¿Cuántos golpes al narcotráfico de unos cuantos escogidos, de unos cuantos criminales bastan para tapar el duro golpe de la violencia perpetrada en la madrugada? En este país parece que sólo el silencio es nuestro.

En los últimos tiempos hemos sido testigos silenciosos, con más  frecuencia de lo que realmente creemos, de los “errores” cometidos por quienes juraron servicio digno y eficiente del resguardo a la seguridad ciudadana. Abuso de poder, irresponsabilidad, corrupción, servilismo, brutalidad… ¿De qué servicio comprometido hablamos si lo que se busca es “fortalecer” una institución como músculo de fuerza, en cantidad, olvidando el entrenamiento y principios éticos fundamentales para ejercer sus funciones? A este punto la responsabilidad, la conciencia, el compromiso, el servicio, el humanismo son referencias de ficción en papeles que nadie lee.

Y cuando mucho, una disculpa parca llega sin ninguna dolencia. Ya no nos es extraño que los presos resulten con evidentes golpes en el cuerpo cuando los vemos en televisión después de ser capturados, dejando en evidencia el método de tortura empleado en el encierro bajo el resguardo de la autoridad; no es extraño que los operativos se salgan de control en las madrugadas, y como resultado de la confusión una niña termine muerta en medio de una balacera en Matagalpa o una familia entera termine acribillada al regresar de la iglesia en Las Jagüitas, o que incluso los mismos agentes policiales terminen muertos en las calles de San Luis a medio día, a la vista de todos. No son extraños los videos de abuso de poder, las confiscaciones infundamentadas, y las muestras de falta de respeto de la Autoridad que circulan en nuestras redes sociales; las agresiones verbales y físicas han vuelto a ser el método por excelencia. No es extraño que cada vez que nos detiene un agente de tránsito lo primero en que pensamos es en revisar nuestras billeteras para saber con cuánto contamos para ofrecer.

A eso se reducen las funciones de la máxima institución de seguridad pública; al método de tortura, a la corrupción y a la obediencia ciega del Gobierno de turno. El más grande logro de la actual Policía Nacional de Nicaragua ha sido institucionalizar la violencia con nombre de “error”. Y si la institución que en definición garantiza la seguridad y el orden apela siempre a la violencia sin el menor reparo, ¿qué orden se podría esperar en esta cada vez menos humana sociedad? Sin sensibilidad, sin respeto a la dignidad humana no existe orden.

¿Cuántos errores humanos son suficientes para ahorrarnos las disculpas, porque la costumbre nos liberó de responsabilidad? Mientras tanto queda el silencio de nuestras autoridades que ocultan el rostro para evitar explicaciones, y el nuestro que avala el error, dejándolo pasar como si la vida de los menos favorecidos no tuviera valor real, como si la injusticia en contra de los que pueden menos no tuviera impacto.

No te sintás ajeno, cuando el error es contra la dignidad humana tiene mayor alcance; mañana podrías ser vos quien espere una disculpa que nunca llega.