Acerca del “premio” al embarazo adolescente

El recién pasado 30 de mayo, “Día de la Madre Nicaragüense”, muchos dedicamos unas cuantas horas o minutos de ese día a celebrar a la nuestra.  Usualmente los establecimientos comerciales y los medios de comunicación aprovechan la festividad para lanzar promociones y realizar actividades publicitarias.  En ese contexto, este año ha causado revuelo en las redes sociales la premiación a “la madre más joven” organizada por la progubernamental emisora de radio conocida como “Nueva Radio Ya”, publicando las fotografías de la “favorecida” con las etiquetas #MamaMasJoven de la #MadrePanza.

Desde que en el año 2007 el aborto fuera completamente ilegalizado en Nicaragua algunas personas y organizaciones de sociedad civil tenemos el temor y la incertidumbre acerca de un posible incremento de los embarazos en jóvenes adolescentes. De hecho, según algunas afirmaciones realizadas en el programa “Evas Urbanas” en el mes de octubre del año recién pasado, Nicaragua podría ocupar el primer lugar de embarazos adolescentes en América Latina… ¡y segundo lugar en el mundo!… con un estimado de 35,000 adolescentes embarazadas por año.

Pese a que algunas y algunos jóvenes recibimos clases en ciencias naturales y luego en otras materias relacionadas, alrededor del 5to o 6to grado de primaria hasta el 3er año, clases en que nos explican la anatomía básica del aparato reproductor masculino y femenino, las distintas funciones y algunos métodos anticonceptivos y preservativos; esta no es la realidad de la mayoría de los jóvenes en cuanto a la educación que reciben en zonas rurales o en los colegios públicos.

Debido fundamentalmente a la influencia religiosa en la cultura nicaragüense, en muchos lugares se insta a no pensar ni hablar abiertamente acerca de las relaciones sexuales, se trata de imponer que estas solamente deben ocurrir dentro del matrimonio (esta presión se ejerce más en las niñas ya que si un joven se acuesta con alguien se le dice que es "machito", mientras que de la muchacha se dice que es “fácil”) aunque vistas las estadísticas mencionadas el método no está dando resultado. Pero bueno, debemos entender que estos son puntos de vista que no son fáciles de modificar ya que se encuentran bien arraigados en la mentalidad quizás de la mayoría de nicaragüenses, sin embargo debemos seguir presionando para lograr cambios positivos desde nuestro sistema educativo.

El programa curricular nacional debería incluir y fortalecer los temas sobre sexualidad desde el nivel primario, con un abordaje que permita a la niñez y la juventud comprender plenamente las posibles consecuencias que acarrean las relaciones sexuales, en edades tempranas, para su vida y su futuro. Las cosas naturales, meramente biológicas y elementales de nuestro cuerpo, para qué y cómo funcionan nuestros órganos, no deben ser motivo de censura o vergüenza, es algo de lo que se debe hablar claramente y con mucha responsabilidad, para evitar no solamente los embarazos adolescentes sino una gran cantidad de abusos y delitos sexuales que se cometen porque, sencillamente, nuestra niñez y juventud desconocen de esos temas.

Se puede y se debe hablar abiertamente de los temas sexuales sin entrar en confrontación con las creencias religiosas o las tradiciones culturales, la sociedad nicaragüense en su conjunto está llamada a reflexionar sobre estos problemas, que son reales y no teóricos o doctrinarios, para encontrarles una pronta solución, es cuestión de unir voluntades y esfuerzos. Nuestra niñez y juventud, que a diario sucumben como víctimas de nuestra ineptitud para emprender acciones colectivas consensuadas, nos lo demandan.

Capítulo aparte merece la discusión acerca de las consecuencias económicas que tiene para la sociedad nicaragüense la falta de una correcta educación sexual, que vemos parcialmente reflejada en los embarazos adolescentes. En el sitio “lo que debe ser penoso” podemos encontrar abundante información y estudios formales al respecto.

Es verdaderamente penoso que desde un medio progubernamental con cobertura nacional y una enorme audiencia, irresponsablemente, se desarrollen actividades que no sólo no contribuyen a la formación integral de la ciudadanía sino que festejan con bombos y platillos algo que según nuestra legislación penal puede ser incluso producto de un acto delictivo. Según las imágenes publicadas por la “Nueva Radio Ya”, la jovencita “ganadora” de su “concurso” cuenta con apenas quince años de edad, lo que hace pensar que el embarazo “premiado”, en dependencia de la edad y estado civil del hombre que la embarazó, podría ser resultado de un estupro (artículo 170 del Código Penal).

Esperemos que el caso planteado abra la oportunidad para la discusión más amplia posible del tema. Esperemos y exijamos que las instancias y autoridades gubernamentales encargadas de la aplicación de las leyes y la protección de la juventud actúen e investiguen el caso para proteger los derechos de la menor involucrada y que impongan las sanciones que deben ser impuestas al medio y a quienes corresponda. ¿Acaso esperaremos a ver llegar a decenas de niñas aún menores que "se dejen embarazar" o sean embarazadas para recibir su premio el próximo "Día de la Madre"?


Noticias falsas: también somos responsables

Ingenuidad
Conversando con un conocido a través de Facebook, hace algunos días, noté que en su página personal había compartido la noticia falsa de que los Estados Unidos ya no iban a pedir visas a los ciudadanos nicaragüenses. Cuando comenté a esta persona que la información era falsa lo que me dijo fue: “eso fue algo que vi y estoy en libertad de compartirlo, nadie me va a echar preso por eso”. No me pareció sensato continuar la conversación. El caso es que esa “noticia” se compartió tanto que algunas personas llegaban a creerla y celebrarla, a tal extremo que la embajada americana en nuestro país tuvo que emitir un comunicado aclarando las cosas.
 
Visa a EEUU siempre es requerida
 
Al comentar este incidente muchas personas dicen que quienes creyeron en esta noticia falsa fueron algunos ilusos, crédulos o ignorantes. Pero esto no es un incidente aislado o casual, sino que depende de la forma en que muchos se informan, obtienen sus noticias, a través de las redes sociales y, de manera más específica, a partir de lo que comparten sus contactos. Muchas personas ni siquiera leen la supuesta información, se quedan con lo que dice el encabezado o titular e inmediatamente lo comparten y es así como se produce la reproducción viral de la falsedad.
 
En la última década hemos vivido un cambio significativo en nuestra forma de comunicarnos, con la introducción de teléfonos inteligentes, redes sociales, planes telefónicos gradualmente al alcance de todos y hasta internet gratuito en parques y centros comerciales. Estas facilidades de acceso al internet son positivas, pero nos plantean un nuevo reto a enfrentar: debemos enfocarnos en desarrollar el pensamiento crítico, que es la capacidad de poder analizar y discernir objetivamente la información que se nos presenta.
 
Aunque muchas veces la supuesta información que se propaga es irrelevante, en ciertos temas la distorsión de la información, o su abierta falsedad, pueden tener un efecto negativo en la sociedad en general. Lo mismo cabe decir de algunos titulares creados para llamar la atención, titulares inflamatorios o con interrogantes maliciosamente sugerentes, muchas veces para generar interés y que más gente acceda ver la noticia, que puede que no sea falsa, pero sí distinta de lo que el titular sugería.
 
Debemos tomar en cuenta que al compartir una noticia falsa, ya sea porque no revisamos su contenido o porque, aunque dudoso, reafirma nuestra opinión o lo que quisiéramos creer; en realidad estamos perjudicando a muchas personas y, a mediano y largo plazo, contribuyendo a construir una sociedad desinformada e ignorante. Esta actividad, aparentemente inocente, también es perjudicial para el periodismo que realmente se esfuerza por buscar la verdad objetiva de ciertos hechos, dado que termina cayendo en la generalización: “todos mienten, todos tergiversan las cosas a su conveniencia”.
 
Propongo que cada vez que encontremos un titular interesante, incluso antes de abrir el enlace (que puede ser un virus informático y ocasionarnos un problema en nuestro equipo), revisemos primero si la fuente de la noticia es real y confiable; luego veamos si el contenido coincide con lo que el titular sugiere y después procedamos a compartir la información verificada, comentando lo que nos ha parecido interesante o que vale la pena que nuestros contactos sepan.
 
Cuando detectemos que una noticia es falsa o proviene de un sitio que puede ser peligroso, tomemos unos minutos para reportarla a los administradores de la red en que se propaga, de ese modo ellos la pueden investigar y eliminar. Las herramientas las tenemos, sólo debemos estar dispuestos a usarlas para buen provecho nuestro y de nuestras amistades virtuales. Con este pequeño esfuerzo estaremos contribuyendo a construir una sociedad crítica, inteligente y mejor informada.

Hablemos de la seguridad social en Nicaragua

Tiempo

La necesidad de poseer independencia económica y tener empleo propio cada vez es más común en nuestro país, pero hay ciertas consideraciones que no se toman en cuenta al abordar este tema. Según algunas estimaciones, en Nicaragua el 70% de los empleos son informales. A continuación, veamos un poco cómo nuestra informalidad al emprender negocios incide en nuestra realidad social.

Karla* es una muchacha de 22 años, tuvo un hijo a los 16 años. Ella estudia en la UNAN León los sábados y trabaja de lunes a viernes en un puesto de venta en el mercado Roberto Huembes, de 7:00 am a 6:00 pm, gana unos 6,000 Córdobas, su empleador no cotiza en el INSS, Karla tampoco cuenta con un seguro facultativo. Al acumular 15 días de vacaciones, cada 6 meses, se ve presionada por su jefe a recibir el pago por dichos días en lugar de descansarlos, ya que siempre hay ajetreo en el puesto de venta.

José* trabaja en una joyería en el Mercado Oriental, él llega diario a abrir el puesto a las 8:00 am y termina su jornada de trabajo a las 5:00 pm. Sus días laborales establecidos son de lunes a sábado, y entre 3 o 4 horas de trabajo los domingos. Gana 5000 Córdobas básicos, además de las comisiones que recibe en dependencia de las joyas que le encarguen elaborar. El empleador de José no cotiza al INSS, José tampoco cuenta con un seguro facultativo.

Ernesto* trabaja como conductor para una cooperativa de buses, su jornada inicia usualmente a las 5:00 am y termina aproximadamente a las 9:00 pm, no cuenta con otro seguro de salud además del exigido como conductor, la Cooperativa no cotiza en el INSS, ni Ernesto cuenta con un seguro facultativo. Él descansa entre vuelta (cada vez que regresa a la terminal de origen) entre 30 y 45 minutos, después de 2 horas y media de conducir una vuelta completa. Trabaja de lunes a viernes, a veces sábado cuando necesita más dinero, ya que su salario se basa en un porcentaje establecido de lo que se perciba en total de pasajes.

¿Qué tienen ellos en común? Karla trabaja 55 horas semanales, José trabaja casi 60 horas y Ernesto 96. Podría parecer que Ernesto no trabaja las 96 horas de corrido, pero es el tiempo total que pasa dentro de su puesto de trabajo, ya que durante el descanso entre cada vuelta debe permanecer cerca del bus asignado, para poder salir a tiempo a la siguiente vuelta. De acuerdo con el Artículo 51 de la Ley 185, “La jornada ordinaria de trabajo efectivo diurno no debe ser mayor de ocho horas diarias ni exceder de un total de cuarenta y ocho horas a la semana.”

Otro factor común entre los trabajadores mencionados es la falta de cotizaciones al INSS, sea a través del empleador o facultativo, esto a pesar de que, como lo expresa la Ley de Seguridad Social, Capítulo II, Artículo 5, Literal a), las personas que se encuentren vinculadas a otra, sea ésta natural o jurídica, independientemente del tipo de relación laboral o de servicio que los vincule, lo mismo que la personalidad jurídica o la naturaleza económica del empleador, empresa o institución pública, privada o mixta que utilice sus servicios deben ser incluidas en el sistema de la Seguridad Social. Según refleja el Artículo 2 de la Ley de Seguridad Social: El Seguro Social cubrirá por Zonas Geográficas, etapas sucesivas y en forma gradual y progresiva las contingencias sociales de Invalidez, Vejez, Muerte, Prestaciones Económicas por Riesgos Profesionales, Subsidios Familiares y podrá proporcionar Servicios Sociales necesarios para el pleno bienestar de los asegurados; estos son derechos que Karla, José y Ernesto no tienen en sus puestos de trabajo.

Muchos, al momento de emprender su negocio, no toman en cuenta los requisitos mínimos que implica establecerse como empleador, además de los exigidos para la institución del negocio mismo, dejando a un lado la responsabilidad que conlleva tener trabajadores bajo su cargo, responsabilidad que no se limita sólo a la satisfacción de los requerimientos exigidos para operar, sino que se extiende al bienestar de los trabajadores, creando las condiciones para que éstos ejerzan sus funciones de la mejor manera posible.

¿Qué pasa con las regulaciones del Estado? ¿Por qué se puede incumplir las leyes con tanta facilidad en Nicaragua? ¿Por qué los trabajadores no reclaman sus derechos?, ¿será por falta de conocimiento o a causa de su necesidad de tener un ingreso fijo por mínimo que sea? ¿Qué pasa con la responsabilidad de los microempresarios?

Sean cuales fueren las respuestas a las preguntas anteriores, lo cierto es que los efectos de esta informalidad quizá no sean evidentes en la actualidad, pero las consecuencias en nuestra economía, y en la vida de quienes ahora rondamos los treinta años de edad y menos, se comenzarán a experimentar pronto, cuando estos trabajadores lleguen a edad de jubilación sin ahorros y sin un fondo para poder sustentarse. Muchas personas consideran que las cotizaciones al seguro son gravosas, porque se deducen del salario y porque constantemente en las noticias se habla de los malos manejos de fondos que realiza el INSS, pero no debemos olvidar ni descuidar que no se trata de un simple gasto, sino de una garantía para la obtención de beneficios económicos a futuro.

Pienso que este es un tema acerca del que tenemos que comenzar a conversar seriamente, primero tomando conciencia de la importancia que tiene y asumiendo la responsabilidad de dar cumplimiento a las leyes de la materia antes de adquirir o pensar que tener un negocio es el mayor logro a alcanzar en la vida. El tema es amplio y da para muchas conversaciones que te invito a iniciar a partir de estas reflexiones.

*Los casos son reales, pero los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de las personas relacionadas.

Luchar contra los estereotipos

símbolo de géneros
Cuando se habla acerca de cuotas de género se piensa en una organización que hace lo posible para poder incluir a la misma cantidad de hombres y mujeres en ella; lo que a veces se nota es que en ciertas áreas hay una menor presencia de un género u otro, por ejemplo, en la escuela de danza o teatro se suele ver menor cantidad de hombres en proporción a las mujeres, y en otros oficios como Ingeniería o política predominan más hombres que mujeres.
 
En estos tiempos algunas personas dicen que no hay restricciones para que ningún género ejerza cualquier carrera, pero nuestra sociedad todavía sufre de muchos estereotipos: “Esa carrera es de mujeres” o “Para qué quieres conducir ese taxi, te van a asaltar” a hombres y mujeres respectivamente, eso hace que el avance en ambos géneros sea limitado. El ambiente laboral evoluciona constantemente, y descartar una carrera sólo porque se le es considerada para un género específico no es una excusa permisible.
 
En parte, algunas de las razones por las cuales existe desmotivación para ejercer activismo, o emprender la carrera profesional deseada son el pesimismo y los estereotipos. Por prejuicio, se piensa que alguien que quiere hacer una carrera política o participar en algún movimiento en su inicio no tiene intenciones nobles, tiene que haber una “razón de fondo”. Alguna vez pensé de esa manera, y me basaba en opiniones que tomaba como hechos generalizados sólo porque eran expresados en mi círculo de amistades. Pero al crecer y ver que cada persona tiene su opinión específica al respecto, pude entender que no se trata de un hecho generalizado.
 
Mi mayor motivación actual es la necesidad de cambio en nuestros roles sociales, destruir los estereotipos, que no se considere extraño ver a una mujer como albañil, o que se piense que un hombre es homosexual sólo por ser miembro de algún ballet, o por trabajar en una peluquería. Que no sea extraño que una mujer sea parte de un movimiento político.
 
Podemos tomar las riendas de esa forma. No pensemos que es el deber de alguien más hacerlo por nosotras sólo por creer que nuestra voz no provocará efectos. La filosofía personal no se expresa mejor en palabras, sino en acciones y decisiones que tomamos a diario. ¡Asumamos la responsabilidad!