Amor en tiempos del COVID-19

Amor en tiempos del COVID-19

AFP: Marcha en Nicaragua, COVID-19

Con una actitud inescrupulosa sin precedentes el gobierno del FSLN en Nicaragua continúa abusando del control que ejerce sobre todas las instituciones del Estado para poner en riesgo la vida de miles de nicaragüenses. La fanfarronería de la pareja gobernante frente a la pandemia del COVID-19, que continúa causando estragos alrededor del mundo, ha llegado al extremo delirante de convocar a marchas y anunciar la organización de eventos multitudinarios con motivo de la denominada “Semana Santa”.

Algunos pequeños colegios privados han tenido la iniciativa de suspender sus clases y han sido advertidos y amenazados con multas y cierre definitivo por el Ministerio de Educación, las universidades públicas también insisten en continuar sus clases con normalidad, pese a las protestas de algunos estudiantes. 

¿Por qué lo hacen?

Lejos de la fortaleza que pretenden mostrar, en realidad siguen siendo acciones desesperadas ante las graves consecuencias económicas que la crisis global provocará en nuestro país. Una de las pocas apuestas que le quedan al gobierno para sostenerse hasta el 2021 con cierta estabilidad es el turismo, quizás la industria más afectada alrededor del mundo por la pandemia. La caída de los precios del petróleo y la reducción del comercio mundial, que a este mes se espera ronde los 300 mil millones de dólares, nos hace suponer una drástica caída en los precios de nuestras de por sí modestas exportaciones y probablemente una disminución en el volumen de las remesas familiares (cerca del 15% del PIB nicaragüense).

En un escenario pesimista como el que se plantea y con la permanente presión de la crisis política interna no resuelta; que solo puede ser contenida con las fuerzas policiales, militares y paramilitares; el gobierno hace una pobrísima exhibición de “fuerza” y fe, rayana en la demencia.

¿En qué se apoyan?

En primer lugar tenemos el hecho de que Nicaragua no necesariamente tiene que decretar la cuarentena para quedar aislada, para ello basta con que las líneas aéreas recorten sus vuelos, los países vecinos cierren sus fronteras y los turistas decidan quedarse en sus casas (esto último está ocurriendo debido a las fuertes medidas que están tomando los países con Gobiernos serios, responsables). Dicho de otro modo: los países con gobiernos serios nos pondrán/tienen en cuarentena forzada. En Centroamérica, según un informe reciente del SICA, Nicaragua es el país que menos acciones ha implementado para hacer frente a la pandemia.

https://confidencial.com.ni/wp-content/uploads/2020/03/Tabla-del-SICA-del-coronavirus.jpeg

En segundo lugar está la irresponsable certeza de que en caso de vernos seriamente afectados la comunidad internacional acudirá en nuestro apoyo, y considerando también ciertos factores que podrían atenuar la gravedad de la COVID-19. Recientemente un médico me comentó que “parece estar estadísticamente probado que el tipo sanguíneo ‘O’ resiste bastante bien a esta enfermedad y es tratable con medicamentos que podemos obtener en Cuba“. Es así como un documento del MINSA publicado por Confidencial se asume que habrá alrededor de 800 muertes en un escenario de propagación del virus en nuestro país que, según el mismo documento alcanzaría a unas 32,500 personas.

¿Debería sorprendernos que el sistema de salud que negó la atención médica a las personas que resultaban heridas durante las “operaciones limpieza” muestre tanto desprecio por la vida humana? Esas 800 o más personas que fallezcan a causa de la COVID-19 no serían más que “pérdidas colaterales aceptables” en la abyecta lucha que libra el régimen por sostenerse en el poder.

Otro aspecto que no debe escapar de este breve análisis es que la COVID-19 alcanza sus picos de gravedad y mortalidad entre personas de la tercera edad y/o personas con padecimientos crónicos. En Nicaragua la población es relativamente joven en su mayoría. Algunas personas han destacado este hecho para acusar al gobierno de pretender aprovechar la crisis como una salida al problema de la Seguridad Social, que está llegando a niveles extremos. Dicho crudamente: al gobierno del FSLN le conviene la muerte en masa de personas de la tercera edad.

La tesis de la “inmunidad del rebaño”

Es necesario decir que no solo el demencial gobierno nicaragüense ha contemplado un escenario en el que la propagación del virus podría tener consecuencias “positivas”, el gobierno británico contemplaba inicialmente un abordaje en cuatro fases para enfrentar la pandemia y unas declaraciones del Ministro de Salud de México parecen estar orientadas en la misma dirección. La idea de fondo es que si un número suficiente de personas se contagia el virus dejaría “naturalmente” de propagarse, al no encontrar a más personas a quienes contagiar; esto es lo que se conoce como “inmunidad del rebaño” o inmunidad colectiva y es el principio por el cual se practican las vacunaciones masivas.

Un análisis de riesgo para el escenario nicaragüense realizado por Víctor Gustavo Tercero Gómez, quien es profesor de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey, nos muestra un escenario dramático y terrible en el caso de que la COVID-19 se propagase sin ningún tipo de freno o control: cerca de 50,000 muertes esperadas si el contagio alcanza a cerca del 60% de la población, para alcanzar la posible “inmunidad del rebaño”.

Como ya he mencionado, el gobierno británico tenía una estrategia basada en la tesis de la inmunidad del rebaño, sin embargo contemplaba una fase (2) en la que se protegía a las personas de la tercera edad y demás en situación de riesgo, para que el virus atacara a personas que pudiesen resistir la enfermedad. El gobierno de Nicaragua NO TIENE ninguna previsión al respecto y esto nos permite inferir que no está suponiendo realmente esta tesis, que tiene algún asidero científico (aunque débil), y que realmente está buscando provocar la muerte masiva de personas de la tercera edad.

Así pues, conociendo de antemano la falta de capacidad de nuestro sistema de salud y el alto grado de irresponsabilidad y criminalidad de quienes detentan el poder en Nicaragua, nos corresponde como sociedad tomar todas las medidas de precaución posibles y seguir, personal y colectivamente, las recomendaciones que emanen de las organizaciones de salud a nivel regional y mundial. Al final de cuentas lo que está en juego es nuestra propia vida y tenemos que defenderla a cualquier costo.