Un poco acerca del “envidiable” crecimiento económico de Nicaragua

Un poco acerca del “envidiable” crecimiento económico de Nicaragua

Hace algunos días, durante uno de esos interminables "debates" en mi cuenta de Facebook, alguien me increpaba que nunca reconozco el "envidiable" crecimiento económico que presenta Nicaragua con relación a su Producto Interno Bruto (PIB) en comparación con otros países del área, cosa que es reconocida y apreciada por distintos organismos internacionales.

Atendiendo a la queja de mi fortuito detractor, basado en las cifras estimadas del FMI y suponiendo que mantuviéramos el "liderazgo" en cuanto al crecimiento como porcentaje del PIB del año pasado, congelando los porcentajes de crecimiento centroamericanos actuales, elaboré el gráfico que ilustra este post. En dicho gráfico se puede apreciar que para el año 2060 tendríamos el PIB que tenga El Salvador en ese momento y en el 2117 el que tenga Honduras (recordando que asumo que nosotros mantenemos el "envidiable" ritmo de crecimiento y ellos no alcanzan a crecer más rápido). Para la comparación no tomé en consideración a Guatemala porque en el 2117 tendría 4 veces nuestro PIB, ni a Panamá, que dentro de un siglo tendría 26 veces nuestro PIB. Nada más para darnos una idea de dónde estamos ahorita, "en una posición de casi comenzar a despegar”.

Más allá de que el cálculo del crecimiento económico basado en el PIB es insuficiente para determinar la existencia de un verdadero desarrollo humano, que es a lo que como nicaragüense aspiro (para mí y la sociedad en su conjunto), ni siquiera es un reflejo fidedigno de que el país sea competitivo o vaya por buen camino. Si tomamos, por ejemplo, el Índice Global de Competitividad (del 'World Economic Forum') podemos ver que el aspecto macroeconómico (al que se refiere parcialmente el PIB) es apenas uno de doce pilares en que los autores del estudio basan su análisis de la competitividad de cada país.

Aspectos de la competitividad nicaragüense

Según ese índice, Nicaragua ocupa actualmente el puesto 103 entre 138 países estudiados. En la imagen anterior podemos ver que, efectivamente, destacamos en el aspecto macroeconómico (con la salvedad de que los datos oficiales gozan de la misma credibilidad que los datos del Consejo Supremo Electoral), pero nos hundimos en otros aspectos, siendo los más graves los relativos a la innovación y a la complejidad de nuestra economía. Al mismo tiempo el gráfico nos muestra que los países de América Latina y el Caribe enfrentan los mismos problemas que nosotros, en mayor o menor grado, por si a alguien sirve de consuelo saber que el problema económico es un "mal de muchos"; no somos el peor país ni el mejor, puntualmente somos mediocres.

Una pregunta interesante que cabría hacerse es: ¿de qué depende, entonces, nuestra economía y nuestro "envidiable" crecimiento económico? La respuesta es incómoda, al menos para mí: Nicaragua depende de la explotación de sus recursos naturales (que son finitos, se agotan), de la explotación masiva de una mano de obra joven (poco instruida, que con el avance de las nuevas tecnologías pronto no encontrará empleo en el mercado global), de las remesas familiares, de alguna Inversión Extranjera Directa (que explota los recursos naturales y humanos, mientras sea rentable) y de préstamos (en riesgo por posible implementación de la NICA Act) o cooperación internacional (cada vez más escasa).

Así pues, incluso asumiendo que los datos oficiales fueran ciertos y/o confiables (cosa que sinceramente dudo), el crecimiento sostenido del PIB (en los términos actuales) termina siendo irrelevante ante la magnitud de los problemas que actualmente enfrentamos y la avalancha de problemas que se nos viene encima en el mediano y largo plazos. Y a mí no me gusta hablar de cosas irrelevantes.