Sobre el encuentro mundial de la diáspora nicaragüense en Washington

Sobre el encuentro mundial de la diáspora nicaragüense en Washington

No hay suficientes cuidades en el mundo para hacer un encuentro mundial de la diáspora nicaragüense, que precisamente la ciudad de Washington. Como si toda la diáspora o el exilio nicaragüense, a la primera ciudad que acuden, es a Washington.

Ortega tiene los últimos 40 años de su vida repitiendo la frase del imperio yanqui y el orteguismo tiene seis meses, todos los días, miles de horas de televisión, radio, periódico, discursos, webs y redes sociales diciendo una y mil veces, que lo que ha sucedido en Nicaragua es un complot de la CIA y de Washington. ¿Y dónde se realiza el encuentro mundial de la diáspora nicaragüense? Pues sí, en Washington.

El Orteguismo tiene a la oposición nicaragüense justo donde la quiere reunida, en Washington, ¿por qué? porque él ha vendido a la comunidad internacional la idea de que se trata de un golpe desde Washington y que no han sido los barrios, las universidades públicas, los pueblos, las ciudades empobrecidas y populares, sandinistas muchas de ellas, los que se han insurreccionado contra un gobierno dictatorial y contra una clase empresarial parasitaria y explotadora. Pero claro, ahora Ortega tiene las fotos, imágenes, vídeos y hasta el plato de comida que se comieron algunos, para decirle a sus seguidores y al mundo: ¿lo ven? es Washington quien no me quiere, ahora, saluden al señor antiimperialista, vencedor de mil batallas.

Y no solo eso, sino que ha logrado algo más a nivel simbólico, ha logrado que lo que todo el mundo conocía como una Revolución traicionada por él y su séquito, la sandinista de 1979, ahora resulta que lo que se trata de dar a entender es que el movimiento o la Revolución traicionada es la del 19 de abril, ¿por qué? pues porque en realidad lo que sucedió en Nicaragua ni fue patrocinado por Washington, ni por la politica de bloques que quiere meter a Cuba, a Venezuela y a Nicaragua en el mismo saco, que tiene un mismo patrón a nivel discursivo, y es que el imperio se quiere tragar a esos países, y hasta cierto punto, eso beneficia a la mafia que se anquilosa en los gobiernos porque les da una legitimidad política a los actos mafiosos, corruptos y capitalistas que hacen.

Así que no les sea raro cuando otros países corruptos y autoritarios de América, por ejemplo Guatemala, utilicen esa misma retórica antiimperialista en un doble sentido: primero para ganar legitimidad politica en unas masas de pobladores explotados por empresas trasnacionales o extranjeras, y segundo, para evitar que los movimientos sociales internacionales o el internacionalismo en general, pueda afectar los intereses de sus gobiernos y de las élites, pues acusaría a cualquier campaña de visibilización de injusticia y de combate a la corrupción, como tentáculos de los imperios. Esto es lo que se llama un antiimperialismo instrumental.

El primero en alegrarse de un acto en Washington es el propio Ortega, llámenme loco si quieren, pero ahora Ortega y el Ejército tienen la excusa perfecta para volver a golpearse el pecho mientras hacen con el dedo índice ese pequeño remolino en el aire y dicen, a todo pulmón, lo que creen que defienden: la patria y la soberanía.

P.S: Este escrito no se refiere ni a los asistentes, ni a los organizadores, porque lo desconozco y tampoco interesa a efectos de lo que aquí se trata de mostrar, se refiere al contenido simbólico que va teniendo o le van dando algunos a la lucha del pueblo de Nicaragua. He dicho bien, el pueblo de Nicaragua.

Fidel Ernesto Narváez
Abogado nicaragüense, miembro de la Caravana Informativa que recorre Europa denunciando la crisis nicaragüense