Si no lo hacemos nosotras… ¿Quiénes entonces?

Si no lo hacemos nosotras… ¿Quiénes entonces?

Si no lo hacemos nosotras
El año pasado decidí involucrarme en el proceso de iniciar una alternativa política en Nicaragua junto a un grupo de personas, a algunos los conocía de otros movimientos sociales y a otros no, pero todos y todas con el entusiasmo de poder incidir en el cambio de la actual situación política de nuestro país.
 
El entusiasmo y las ganas de trabajar se mantienen firmes, sin embargo, como es natural la incertidumbre acecha en mi corazón todavía, porque trabajar persiguiendo cambios de carácter político en mi país y en el resto del mundo es una tarea muy difícil.
Por el momento, en esta nueva iniciativa política apenas somos menos del 3% las mujeres que demostramos interés y nos decidimos involucrar de forma activa en el proyecto.
 
Hace poco lanzamos la convocatoria para las primeras reuniones de acercamiento con personas que tuvieran interés de conocer de nuestra idea y así sumarnos más a este proyecto, pero resulta que pocas mujeres han mostrado interés, y es algo que nos preocupa, porque la gente podría pensar que no nos interesa la participación de mujeres en este grupo cuando en realidad se trata de un proyecto abierto a la participación de todas y todos sin ningún tipo de discriminación.
 
Pero al final de cuentas pienso y me pregunto, ¿qué podemos hacer?… No podemos obligar la participación de las mujeres para aclarar que nos interesa la igualdad de géneros.
 
Esto me hace recordar también lo que me contó un miembro de otro movimiento social en el cual quisieron implementar la cuota 50-50 de Género. Estaban decidiendo quiénes participarían en una entrevista de Televisión, implementando la cuota 50-50, pero al final la muchacha propuesta no quiso participar, a pesar que intentaron motivarla, incluso el procedimiento le resultó molesto, porque se sintió obligada.
 
Entonces, ¿cómo podemos lograr que nosotras las mujeres ocupemos los espacios si no nos empoderamos de ellos? Si no nos esforzamos por los cambios que queremos ver, nadie lo va hacer por nosotras.
 
Nosotras debemos de quitarnos el miedo a participar y hacer valer nuestras ideas, nuestras voces pueden ser escuchadas. Si nosotras mismas no nos involucramos en los diferentes espacios o abrimos el camino ¡NO VAMOS A SER ESCUCHADAS!
 
¿Queremos ver a más mujeres involucradas en diferentes roles? Tomemos esos roles sin miedos. La mujer que maneja la Ruta 106 con con sandalias de plataformas seguramente se sintió insegura de tomar ese puesto de trabajo al principio, y me imagino que algunas personas la criticaron, mientras otras la admiramos.
 
No es fácil tomar puestos en grupos cuya mayoría son hombres, y tristemente la sociedad aún condena cuando la mujer se empodera y decide arriesgarse, pero nunca es tarde y ya es hora que nosotras hagamos valer nuestras voces.
 
Si tienes interés en algún puesto de trabajo, participar en alguna iniciativa o iniciar alguna nueva, que el miedo no te detenga. ¡Corré el riesgo!
 
¡Animate! Que si no lo haces vos, OTRO va a tomar tu lugar.