Principios de Propuesta Ciudadana

Principios de Propuesta Ciudadana

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DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS

Propuesta Ciudadana es un partido político que nace con el objetivo principal de incidir y participar activamente en la restauración y consolidación de la democracia nicaragüense, como condición indispensable para construir una sociedad más justa y con opciones reales de progreso y desarrollo.

Nuestra propuesta asume la necesidad de un cambio ético radical en la forma tradicional de “hacer política”, una visión más amplia de los problemas sociales a resolver y la introducción de nuevos métodos y modelos al propio quehacer partidario.

En consecuencia, las acciones políticas del partido Propuesta Ciudadana se fundamentan en los siguientes principios:

1. Compromiso histórico: Somos hombres y mujeres que asumimos conscientemente nuestro papel histórico en el proceso de transformación del mundo en que vivimos, participando activamente en los procesos políticos, sociales y económicos de nuestro país.

2. Derechos Humanos: Avalamos y hacemos propios los derechos contenidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, luchamos por la dignidad de cada persona y el derecho al máximo posible de libertad que sea compatible con los derechos de los demás. Fomentamos el desarrollo de las potencialidades positivas de cada ser humano, practicamos y promovemos conductas basadas en el sentido de responsabilidad hacia uno mismo y hacia todas las otras personas. El ser humano realizado a plenitud y en libertad es el principal valor a que aspiramos como colectivo.

3. Valores ciudadanos: En nuestra vida ponemos en práctica la tolerancia, la empatía, la humildad, el respeto por la diversidad y las diferencias. Aspiramos a construir una sociedad en la que imperen los valores de justicia, equidad, honestidad, cooperación mutua, solidaridad, responsabilidad e independencia para el proceso de toma de decisiones, como pilares fundamentales de las relaciones humanas. Rechazamos toda forma de violencia física, psicológica, económica, racial, religiosa, sexual e ideológica, así como toda forma de discriminación, manifiesta o encubierta. La discriminación, la violencia de género, la intolerancia, el etnocentrismo, el ventajismo, el clientelismo, el nepotismo, la obediencia ciega, la indiferencia, la insolidaridad y el conformismo constituyen actitudes y antivalores que entorpecen la convivencia pacífica de los pueblos y deben ser combatidos y erradicados.

4. Cultura democrática: Entendemos la democracia como un sistema de vida social que debe garantizar, fundamentalmente: la independencia entre los poderes del estado, la representación política de la ciudadanía y la participación ciudadana, la alternancia en el poder, la descentralización del aparato estatal y el respeto a los derechos de las minorías. Un estado realmente democrático, con la participación activa de la ciudadanía, nos permitirá aspirar a un mejoramiento continuo de las estructuras sociales, de tal forma que ninguna persona pueda verse privada de la cobertura de sus necesidades básicas para la vida, ni de las instituciones y condiciones que permitan proporcionarle, a cada persona, las oportunidades de desarrollar todo su potencial y satisfacer sus necesidades de realización personal en cualquier ámbito, sea este profesional, cultural, artístico, científico o deportivo.

5. Conciencia ecológica y justicia ambiental: Consideramos que el ser humano forma parte de la naturaleza y depende de los recursos ecológicos del planeta para garantizar su subsistencia. Es nuestra obligación utilizar responsablemente esos recursos. Respetamos y protegemos la vida en todas sus formas y manifestaciones. En nuestra interacción con el medioambiente debemos asegurar la integridad de los ecosistemas, la biodiversidad y los sistemas que hacen posible y sustentan la vida en el planeta.

6. Justicia social: Creemos que para lograr la sostenibilidad de la vida humana, y proveer las necesidades presentes y futuras de los seres humanos, es indispensable lograr una distribución más equitativa de la riqueza que genera la explotación de los recursos finitos de la tierra y reducir los abusos en el consumo de dichos recursos.

7. Economía humanista: La economía, como todas las ramas de las ciencias y el conocimiento, debe estar al servicio del ser humano. Todo proceso económico debe estar orientado al mejoramiento de las condiciones del bienestar humano y a alcanzar la justicia social.

8. Economía verde: Reconocemos que la naturaleza tiene un valor intrínseco independiente de su utilidad para los seres humanos, también reconocemos que existen límites para el crecimiento material y que actualmente enfrentamos problemas ambientales críticos. La naturaleza es el soporte vital de la humanidad y nos faltan conocimientos sobre las relaciones entre las sociedades y su medio. Al mismo tiempo, nuestro enfoque económico debe considerar no solo las cuestiones de equidad en tiempo presente, sino también nuestra responsabilidad ante las generaciones venideras, y todo esto supone adoptar principios precautorios y enfoques abiertos a la participación social ya que el conocimiento científico por sí solo es insuficiente. La economía debe integrarse en un sistema cultural y social más amplio que permita la coexistencia y evolución armónica de la naturaleza, la economía y la sociedad.

9. Protección social: Creemos que es función del Estado garantizar el mantenimiento del equilibrio económico general y la búsqueda de la justicia social mediante la lucha contra la miseria y por la correcta redistribución de la riqueza, en el marco del respeto a los límites que nos imponen la preservación ambiental, los derechos humanos y la libertad individual.


Última versión, aprobada en la ciudad de Managua, a las seis de la tarde del veinte de mayo del dos mil diecisiete.