Noticias falsas: también somos responsables

Noticias falsas: también somos responsables

Ingenuidad
Conversando con un conocido a través de Facebook, hace algunos días, noté que en su página personal había compartido la noticia falsa de que los Estados Unidos ya no iban a pedir visas a los ciudadanos nicaragüenses. Cuando comenté a esta persona que la información era falsa lo que me dijo fue: “eso fue algo que vi y estoy en libertad de compartirlo, nadie me va a echar preso por eso”. No me pareció sensato continuar la conversación. El caso es que esa “noticia” se compartió tanto que algunas personas llegaban a creerla y celebrarla, a tal extremo que la embajada americana en nuestro país tuvo que emitir un comunicado aclarando las cosas.
 
Visa a EEUU siempre es requerida
 
Al comentar este incidente muchas personas dicen que quienes creyeron en esta noticia falsa fueron algunos ilusos, crédulos o ignorantes. Pero esto no es un incidente aislado o casual, sino que depende de la forma en que muchos se informan, obtienen sus noticias, a través de las redes sociales y, de manera más específica, a partir de lo que comparten sus contactos. Muchas personas ni siquiera leen la supuesta información, se quedan con lo que dice el encabezado o titular e inmediatamente lo comparten y es así como se produce la reproducción viral de la falsedad.
 
En la última década hemos vivido un cambio significativo en nuestra forma de comunicarnos, con la introducción de teléfonos inteligentes, redes sociales, planes telefónicos gradualmente al alcance de todos y hasta internet gratuito en parques y centros comerciales. Estas facilidades de acceso al internet son positivas, pero nos plantean un nuevo reto a enfrentar: debemos enfocarnos en desarrollar el pensamiento crítico, que es la capacidad de poder analizar y discernir objetivamente la información que se nos presenta.
 
Aunque muchas veces la supuesta información que se propaga es irrelevante, en ciertos temas la distorsión de la información, o su abierta falsedad, pueden tener un efecto negativo en la sociedad en general. Lo mismo cabe decir de algunos titulares creados para llamar la atención, titulares inflamatorios o con interrogantes maliciosamente sugerentes, muchas veces para generar interés y que más gente acceda ver la noticia, que puede que no sea falsa, pero sí distinta de lo que el titular sugería.
 
Debemos tomar en cuenta que al compartir una noticia falsa, ya sea porque no revisamos su contenido o porque, aunque dudoso, reafirma nuestra opinión o lo que quisiéramos creer; en realidad estamos perjudicando a muchas personas y, a mediano y largo plazo, contribuyendo a construir una sociedad desinformada e ignorante. Esta actividad, aparentemente inocente, también es perjudicial para el periodismo que realmente se esfuerza por buscar la verdad objetiva de ciertos hechos, dado que termina cayendo en la generalización: “todos mienten, todos tergiversan las cosas a su conveniencia”.
 
Propongo que cada vez que encontremos un titular interesante, incluso antes de abrir el enlace (que puede ser un virus informático y ocasionarnos un problema en nuestro equipo), revisemos primero si la fuente de la noticia es real y confiable; luego veamos si el contenido coincide con lo que el titular sugiere y después procedamos a compartir la información verificada, comentando lo que nos ha parecido interesante o que vale la pena que nuestros contactos sepan.
 
Cuando detectemos que una noticia es falsa o proviene de un sitio que puede ser peligroso, tomemos unos minutos para reportarla a los administradores de la red en que se propaga, de ese modo ellos la pueden investigar y eliminar. Las herramientas las tenemos, sólo debemos estar dispuestos a usarlas para buen provecho nuestro y de nuestras amistades virtuales. Con este pequeño esfuerzo estaremos contribuyendo a construir una sociedad crítica, inteligente y mejor informada.