Luchar contra los estereotipos

Luchar contra los estereotipos

símbolo de géneros
Cuando se habla acerca de cuotas de género se piensa en una organización que hace lo posible para poder incluir a la misma cantidad de hombres y mujeres en ella; lo que a veces se nota es que en ciertas áreas hay una menor presencia de un género u otro, por ejemplo, en la escuela de danza o teatro se suele ver menor cantidad de hombres en proporción a las mujeres, y en otros oficios como Ingeniería o política predominan más hombres que mujeres.
 
En estos tiempos algunas personas dicen que no hay restricciones para que ningún género ejerza cualquier carrera, pero nuestra sociedad todavía sufre de muchos estereotipos: “Esa carrera es de mujeres” o “Para qué quieres conducir ese taxi, te van a asaltar” a hombres y mujeres respectivamente, eso hace que el avance en ambos géneros sea limitado. El ambiente laboral evoluciona constantemente, y descartar una carrera sólo porque se le es considerada para un género específico no es una excusa permisible.
 
En parte, algunas de las razones por las cuales existe desmotivación para ejercer activismo, o emprender la carrera profesional deseada son el pesimismo y los estereotipos. Por prejuicio, se piensa que alguien que quiere hacer una carrera política o participar en algún movimiento en su inicio no tiene intenciones nobles, tiene que haber una “razón de fondo”. Alguna vez pensé de esa manera, y me basaba en opiniones que tomaba como hechos generalizados sólo porque eran expresados en mi círculo de amistades. Pero al crecer y ver que cada persona tiene su opinión específica al respecto, pude entender que no se trata de un hecho generalizado.
 
Mi mayor motivación actual es la necesidad de cambio en nuestros roles sociales, destruir los estereotipos, que no se considere extraño ver a una mujer como albañil, o que se piense que un hombre es homosexual sólo por ser miembro de algún ballet, o por trabajar en una peluquería. Que no sea extraño que una mujer sea parte de un movimiento político.
 
Podemos tomar las riendas de esa forma. No pensemos que es el deber de alguien más hacerlo por nosotras sólo por creer que nuestra voz no provocará efectos. La filosofía personal no se expresa mejor en palabras, sino en acciones y decisiones que tomamos a diario. ¡Asumamos la responsabilidad!