Los malos conductores son un buen indicador de corrupción gubernamental

Los malos conductores son un buen indicador de corrupción gubernamental

Tráfico en Managua

Los accidentes de tránsito matan a 1,25 millones de personas por año, y es bien sabido que esas muertes son desproporcionadas en los países de ingresos bajos y medianos. Mas en CityMetric el escritor James O'Malley ha añadido un matiz interesante, mostrando una correlación entre el número de muertes de tránsito en un país y la corrupción de su gobierno.

A modo de ejemplo utiliza Rumania, un país de ingresos medios que recientemente ha iniciado la lucha para erradicar la corrupción. Sin embargo, un mejor ejemplo podría ser Tailandia, que tiene la tasa más alta de muertes de tránsito en el mundo y donde la corrupción se escurre entre acuerdos comerciales internacionales, o Irán, que tiene casi tantas muertes y donde la presión de las sanciones han dado lugar a esquemas que mueven miles de millones de dólares.

Es fácil mirar cínicamente en una gráfica como esta y pensar: "la correlación difiere". Pero O'Malley está lejos de ser la primera persona en hacer esta observación. De hecho, los investigadores académicos y gubernamentales han escrito numerosos artículos que tratan de explicar la relación entre los accidentes de tráfico y la corrupción. Sus conclusiones no son uniformes, pero en conjunto presentan un caso convincente de que existe una conexión real entre los dos fenómenos.

El único factor que conecta, indiscutiblemente, a la corrupción con la conducción es el ingreso. Las tasas de muertes de vehículos de motor tienen una relación de U invertida con el ingreso. Los países pobres tienen pocas muertes. A medida que se hacen más ricos, las muertes aumentan hasta que el ingreso alcanza un nivel crítico, después de lo cual las muertes comienzan a disminuir de nuevo. Un estudio pone ese punto de inflexión entre $10,000 y $11,000 per cápita (barrera de pago). Como resultado de esta conexión común a los ingresos, las muertes de tráfico y la corrupción estarán siempre correlacionadas de alguna forma.

Pero esa no es toda la historia. La corrupción puede variar independientemente de los ingresos. Un estudio de 2010 encontró que el nivel de corrupción en un país puede moderar o intensificar los efectos de los ingresos sobre los accidentes de tráfico (barrera de pago). La relación no es lineal. Un país pobre con altos niveles de corrupción es relativamente más seguro para los conductores, mientras que un país rico con una alta corrupción tiene las carreteras más peligrosas de lo que debería.

Los autores identifican varias maneras en que la corrupción podría influir en el riesgo de accidentes, como: minar el desarrollo de infraestructura, limitar las oportunidades de progreso económico o desalentar el cumplimiento de la ley. Es esta última la que O'Malley identifica. Hay países donde la policía no tiene el poder o no está dispuesta a hacer cumplir las leyes y, como resultado, los conductores tienden a ignorarlas.

Otro estudio de 2010 encontró correlaciones similares entre gobernanza y muertes de tránsito y, a continuación, pasó a observar los factores culturales (barrera de pago). Ciertos valores culturales, como la autonomía intelectual, se observa que reducen las muertes de tránsito. Otros, como los que tienen una estructura social jerárquica, los hacen más comunes. Se encontró que una buena gobernabilidad es un moderador eficaz de algunos de esos valores que, de otro modo, hacen aumentar las muertes. En los países con gobiernos ineficaces, los efectos culturales negativos tienden a ser más pronunciados.

Ninguna de estas correlaciones puede explicar completamente el mecanismo mediante el cual la corrupción influye en las muertes de tránsito. Sin embargo, numerosos y diferentes análisis, usando diferentes conjuntos de datos, apoyan la idea de que de alguna manera están conectados.

En pocas palabras: Si estás en un país donde todo el mundo conduce por la acera y nadie se detiene en las señales de alto, puedes estar bastante seguro de que el gobierno no está funcionando bien.


En el artículo original podés encontrar los enlaces a las distinitas fuentes y estudios mencionados aquí.

Autor del artículo original Christopher Groskopf

Traducido con la colaboración de Jenny Rodríguez desde Quartz: Bad drivers are a good indicator of a corrupt government