La raíz de nuestro problema es cultural, no ideológica

La raíz de nuestro problema es cultural, no ideológica

Cómo hacerle entender a los nicaragüenses que en Nicaragua no hay tal cosa como “Socialismo” y que nuestro problema es meramente cultural y no ideológico.

En este momento, hay demagogos que han utilizado el luto y dolor nacional para manipular la opinión pública y hacernos creer que el “Socialismo” es el origen del problema. No, la raíz de nuestro problema es cultural y mientras ignoremos las causas reales, en el futuro volveremos a estas mismas circunstancias. Cambiando de gobierno o eligiendo un gobierno de “Derecha” no se solucionará la crisis política, los cambios deben ser estructurales para que le den cabida a un sistema político sostenible en el tiempo.

No es ninguna casualidad que la cultura política nicaragüense esté dominada por los golpes de Estado, pactos políticos, dictaduras, caudillos, guerras civiles, amiguismo, clientelismo, familismo, nepotismo, autoritarismo, etc. Esto es algo culturalmente intrínseco en nuestra forma de hacer política. Me preocupa la polarización política, porque, debo decirlo, la sociedad nicaragüense es inculta e ignorante y fácilmente pueden ser engañados con discursos populistas, prometiendo resolver todos los males políticos, pero sin una reconfiguración en nuestro sistema social de valores.

¿Cómo podemos resolver nuestros problemas?

Todo cambio inicia por el hombre y se necesita de hombres y mujeres con valores éticos y morales. No es el Estado quien hace ético al hombre, es el hombre con sus valores morales quien hace ético al Estado. Es necesario limitar el poder del ejecutivo y restringir el derecho a un solo periodo presidencial, aboliendo el continuismo, sin el derecho a un segundo periodo.

En Nicaragua es una costumbre que quienes llegan al poder se creen indispensables y no hay otro mejor que ellos para gobernar y se valen de reformas a la constitución y otra serie de suicidios jurídicos para mantener la gobernabilidad. Somoza y los conservadores con el Kupia Kumi, Ortega con una sentencia de la CSJ para su reelección presidencial, el pacto FSLN-PLC, etc. La separación de los poderes del Estado, el contra peso de poderes, y el Estado de Derecho, son los ejes fundamentales en un andamiaje político sostenible.

Reducir el aparato estatal, mientras más grande es la estructura del Estado, combatir la corrupción es más difícil. Eliminar la creencia limitante según la cual la democracia se limita al ejercicio electoral. La participación de la ciudadanía en la solución a los problemas sociales, políticos, económicos y culturales es indispensable. La ciudadanía es el mejor fiscalizador y constructor de la democracia.

La tolerancia, el respeto a las libertades públicas, el pluralismo político es una tarea pendiente, Nicaragua tiene una sociedad excluyente e intolerante, el autoritarismo es una característica del nicaragüense. El odio fomentado desde el ejecutivo ha provocado una polarización entre nicaragüenses. Una parte de los nicaragüenses culpa al “socialismo” y otra rechaza a la “derecha” oligárquica. Ninguna posición tiene un sustento teórico conceptual, simplemente es una muestra de fanatismo y de una sociedad que carece de civismo y no respeta otros puntos de vistas.

La mayoría que dice “opinar” sobre socialismo o capitalismo se vale de insultos o de argumentos ad hominen, repiten lo que les dicen o ven en televisión. Tristemente mi pueblo peca por ignorancia.

Asumir el diálogo como solución a los conflictos. Levantar tranques, tomarse universidades, entre otras cosas, no le puede dar estabilidad al país. No es una práctica recurrente en Nicaragua el diálogo, generalmente la violencia es el método más utilizado.

“El problema de la cultura política en Nicaragua es que el nicaragüense no tiene o tiene poca cultura política. Es por eso que el nicaragüense ha carecido de democracia y fácilmente es sometido por un caudillo o una dictadura”. – Emilio Alvárez Montalvan.

Necesitamos desarrollar la capacidad de solucionar los conflictos por medio del diálogo; aprender a aceptar la diversidad de puntos de vista; apegarnos a un Estado de Derecho; promover el interés del ciudadano para participar en los asuntos sociales; fomentar una identidad nacional y solidaria. “Se trataría en resumen de una cultura democrática cuyos elementos básicos son pluralismo y negociación”, resume don Emilio Alvárez Montalvan sobre la necesidad de crear una identidad política en Nicaragua.