La ‘Nica Act’ en la continuación de la crisis nicaragüense

La ‘Nica Act’ en la continuación de la crisis nicaragüense

Con la reciente aprobación de la “Ley de condicionamientos a la inversión nicaragüense” por el Senado de los Estados Unidos de Norteamérica las probabilidades de su aprobación definitiva y entrada en vigencia se ven aumentadas sustancialmente, no obstante tiene como plazo los primeros quince días del mes de diciembre para cumplir con el proceso nortamericano de formación de la Ley, que incluye la suscripción de la misma por el Presidente Donald Trump. Tomando en cuenta la reciente orden ejecutiva presidencial que impuso sanciones a Rosario Murillo y Néstor Moncada, así como la declaración del Presidente Trump en cuanto a que el gobierno de Nicaragua representa una amenaza a la seguridad del coloso del norte y la previa aprobación del Congreso, muchos nicaragüenses, dentro y fuera del país, tienen expectativas fundadas de que la ley en cuestión será aprobada antes del vencimiento del plazo señalado.

De aprobarse la Ley, Nicaragua podría ingresar al “selecto” grupo de países que en algún momento han sido o están siendo sancionados por el gobierno de los EEUU e incluye a: Corea del Norte, Cuba, Irán, Iraq, Yugoslavia, Birmania, Zimbabue, Bielorrusia, Siria, República Democrática del Congo, Sudán, Somalia, Libia, Costa de Marfil, Líbano, Ucrania, Yemen, Sudán del Sur, Rusia y Venezuela. De la simple revisión de este listado se puede extraer la conclusión de que la efectividad de las sanciones norteamericanas es, cuando menos, dudosa para alcanzar el objetivo propuesto de democratizar o presionar los procesos de democratización de las sociedades de esos países, pero esto no es obstáculo para que en su visión optimista o desesperada los nicaragüenses acaricien la esperanza de lograr una pronta salida a la crisis que nos agobia desde finales del mes de abril de este año.

Analizando los posibles escenarios que nos plantea la aprobación y entrada en vigencia de la ‘Nica Act’ tenemos que, efectivamente, uno de ellos sería que en algún momento antes del año 2021 el gobierno de Nicaragua acepte realizar reformas al Consejo Supremo Electoral y convoque a un proceso electoral adelantado. En este momento, y pese al recrudecimiento de la represión en contra de la ciudadanía, el FSLN podría perfectamente acceder a estas pretensiones. Dado el control absoluto que ejerce sobre todos los poderes del Estado el FSLN no requiere de la participación de nadie más para presentar un proyecto de reformas y adelanto de elecciones viables a la comunidad internacional. Si consideramos el alto grado de desorganización que caracteriza a los grupos opositores nacidos durante la presente crisis nos asalta la pregunta de por qué no lo ha hecho aún.

Se suele decir que el tiempo cura todo y que los pueblos tienen una memoria muy corta… y, en efecto, a siete meses de iniciado el conflicto podemos apreciar el cansancio de una buena parte de la población que ansía “volver a la normalidad”, al mismo tiempo las repercusiones económicas de la crisis (sin las sanciones) son un factor evidente de distracción para quienes buscan desesperadamente algún trabajo u ocupación que le permita solventar sus gastos y la subsistencia, muchos no estamos en condiciones de dedicarnos a resolver la situación política del país mientras buscamos como sobrevivir. Si bien es cierto el recrudecimiento de la crisis económica por causa de las sanciones podría provocar algún tipo de estallido social, también lo es el hecho de que el gobierno ha dejado muy clara la respuesta probable a ese posible estallido. Así, la ciudadanía nicaragüense va siendo sometida poco a poco, querramos reconocerlo o no.

Los partidos políticos tradicionales, salvo las acciones individuales de algunos de sus miembros durante el proceso insurreccional truncado violentamente, han guardado distancia del conflicto y en estos momentos se aprestan a participar en unas elecciones regionales bajo las mismas condiciones de siempre, de esa manera continuarán siendo descalificados y despreciados por la ciudadanía como opciones posibles de cambio en un proceso electoral nacional, anticipado o no.

El exilio voluntario o forzado de una buena parte de la ciudadanía más beligerante en las protestas, cívicas o no, la atomización de muchas de las organizaciones espontáneas surgidas durante la insurrección frustrada y los conflictos internos por liderazgos o figureo, el descabezamiento de los movimientos estudiantil y campesino, así como la incapacidad real demostrada por expresiones como la Alianza Cívica para abrirse y aglutinar a más actores en un solo frente unido, son aspectos a tener en cuenta para comprender las acciones del gobierno y sus fríos cálculos. Podemos ver que el proceso de “pacificación” emprendido por el gobierno persigue el objetivo de ganar el tiempo suficiente para llegar a un posible proceso electoral, adelantado o no, en condiciones óptimas para preservar el poder.

Considero un gravísimo error estratégico el que la Alianza Cívica y posteriormente la UNAB todavía no hayan modificado su discurso y línea de actuación hacia la conformación de una fuerza política de tipo partidario que confronte al FSLN en unas elecciones, adelantadas o no. El gobierno no ha dado una mínima muestra de disposición para continuar el diálogo, las sanciones externas son insuficientes para forzar negociaciones (mucho menos cambios radicales) sin una verdadera organización y movilización efectiva interna… y estas últimas no pueden estar orientadas al derrocamiento de Ortega (es ilegal, nos guste o no) o a la obtención de “justicia” (es absurdo, nos guste o no) cuando no existe un órgano confiable que la administre.

Desde mi perspectiva la única verdadera solución posible a la crisis nacional es la organización de una fuerza política de tipo partidario que se plantee negociar con el FSLN una de estas tres opciones:

  1. Las reformas profundas a la Ley Electoral para competir en un proceso electoral supervigilado, sea este anticipado o no,
  2. La realización de un referendo para que sea la ciudadanía quien decida si el FSLN puede seguir o no en el poder,
  3. Las condiciones para la instalación de una Asamblea Constituyente.

Cualquier otra cosa es una distracción innecesaria en este momento.