La “filosofía” de “la piñata” o la política económica del actual gobierno de Nicaragua

La “filosofía” de “la piñata” o la política económica del actual gobierno de Nicaragua

Luego de intentar en vano el acercamiento de algunos inversionistas rusos a Nicaragua e incluso de intentar manejar la introducción de algo tan inocuo como un nuevo deporte (el Sambo), debo concluir que cualquier intento de desarrollo que se realice desde fuera de las estructuras del partido en el poder será inútil.

Hace un par de días algunos miembros de Propuesta Ciudadana participamos en el "Taller de trabajo: La ruta para construir una Nicaragua con visión de nación", organizado por FUNIDES, donde, con muy buena intención, se discutían aspectos fundamentales para enderezar el rumbo incierto que lleva nuestro país en materia de desarrollo económico y social. En otra entrada voy a exponer un poco el tema del taller, por el momento quiero destacar un aspecto que, al parecer, se está pasando por alto y consiste en la falta de voluntad política del gobierno actual para provocar los cambios estructurales necesarios o permitir que otros ciudadanos interesados los intentemos.

En ese sentido quizás valga la pena recordar la mentalidad con que el FSLN justificó en su momento la apropiación de bienes del Estado de Nicaragua al perder las elecciones de 1990 y abandonar el poder, para luego proceder a analizar y/o tomar conciencia de que esa mentalidad, lejos de moderarse o superarse, ha pasado a convertirse en una verdadera política económica de gobierno. Dejemos que sea el mismo Daniel Ortega, de 1991, quien nos lo explique:

"… La verdad es que el partido fue un ministerio mas, aunque no creo que tengamos que avergonzarnos por eso, porque los 3.400 compañeros que teníamos trabajando en ese "ministerio" no asumían solamente tareas partidarias, sino que trabajaban en función nacional. Ellos estaban al frente de cualquier campaña, para cortar el café o para enfrentar el huracán, para vacunar y para cumplir las cuotas del servicio militar, para la defensa civil, para todo. Eran unos funcionarios mal pagados, que trabajaban de una manera abnegada, sin horario, que sacrificaron posibilidades de desarrollo personal en lo cultural, en lo profesional… Después de la derrota electoral, por la falta de recursos, estos 3.400 compañeros los tuvimos que reducir a solo 200. El partido necesita ahora generar sus propios recursos. Y no podemos decir que sea ilegítimo que el sandinismo tenga a su alrededor una fuerza económica importante. Y que nosotros queramos que las empresas que mas se desarrollen sean las que están en manos sandinistas.

Eso quisiéramos. Para poder contar con mas recursos. Porque si las empresas y tierras que mas se van a desarrollar son las que están en manos de las fuerzas políticas enemigas, entonces, preparémonos, porque al plantearnos una lucha para acabar con una situación así… ¿como haríamos? La lucha armada esta agotada en este momento. Por eso es legítimo y es necesario que el Frente, y la gente que es amiga del Frente, los militantes y los amigos, estén en la actividad empresarial y se desarrollen.

Lo que pasa es que en un país en el que las mayorías tienen una situación económica tan fregada es bien polémico hablar sobre esto. Pero hay que hacerlo. Desde esos nuevos grupos económicos, desarrollados, rentables, con éxito, tendríamos desde la oposición la posibilidad de seguir influyendo en el proceso político, económico y social de Nicaragua. Siempre con enormes riesgos, porque no es lo mismo organizar este régimen de propiedad desde el gobierno que enfrentando a un gobierno como este, que tiene en sus manos armas, como pueden ser el financiamiento y el crédito, para favorecer a unos y empobrecer a otros, para deformar situaciones, para debilitar económicamente – y también ideológicamente – la propuesta revolucionaria, para estimular contradicciones entre nosotros mismos…" (Ver entrevista completa en la revista Envío)

Así planteado, desde la perspectiva de que "si no sos mi amigo, sos mi enemigo", que a su vez implica un manejo arbitrario e ilegal de la institucionalidad del país, difícilmente podremos aspirar a un verdadero desarrollo económico y humano; sin obviar que este pensamiento retrógrado era la base de la llamada política de las tres P atribuida en su momento a Somoza. Vale la pena reflexionar al respecto.