Hablemos de la seguridad social en Nicaragua

Hablemos de la seguridad social en Nicaragua

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La necesidad de poseer independencia económica y tener empleo propio cada vez es más común en nuestro país, pero hay ciertas consideraciones que no se toman en cuenta al abordar este tema. Según algunas estimaciones, en Nicaragua el 70% de los empleos son informales. A continuación, veamos un poco cómo nuestra informalidad al emprender negocios incide en nuestra realidad social.

Karla* es una muchacha de 22 años, tuvo un hijo a los 16 años. Ella estudia en la UNAN León los sábados y trabaja de lunes a viernes en un puesto de venta en el mercado Roberto Huembes, de 7:00 am a 6:00 pm, gana unos 6,000 Córdobas, su empleador no cotiza en el INSS, Karla tampoco cuenta con un seguro facultativo. Al acumular 15 días de vacaciones, cada 6 meses, se ve presionada por su jefe a recibir el pago por dichos días en lugar de descansarlos, ya que siempre hay ajetreo en el puesto de venta.

José* trabaja en una joyería en el Mercado Oriental, él llega diario a abrir el puesto a las 8:00 am y termina su jornada de trabajo a las 5:00 pm. Sus días laborales establecidos son de lunes a sábado, y entre 3 o 4 horas de trabajo los domingos. Gana 5000 Córdobas básicos, además de las comisiones que recibe en dependencia de las joyas que le encarguen elaborar. El empleador de José no cotiza al INSS, José tampoco cuenta con un seguro facultativo.

Ernesto* trabaja como conductor para una cooperativa de buses, su jornada inicia usualmente a las 5:00 am y termina aproximadamente a las 9:00 pm, no cuenta con otro seguro de salud además del exigido como conductor, la Cooperativa no cotiza en el INSS, ni Ernesto cuenta con un seguro facultativo. Él descansa entre vuelta (cada vez que regresa a la terminal de origen) entre 30 y 45 minutos, después de 2 horas y media de conducir una vuelta completa. Trabaja de lunes a viernes, a veces sábado cuando necesita más dinero, ya que su salario se basa en un porcentaje establecido de lo que se perciba en total de pasajes.

¿Qué tienen ellos en común? Karla trabaja 55 horas semanales, José trabaja casi 60 horas y Ernesto 96. Podría parecer que Ernesto no trabaja las 96 horas de corrido, pero es el tiempo total que pasa dentro de su puesto de trabajo, ya que durante el descanso entre cada vuelta debe permanecer cerca del bus asignado, para poder salir a tiempo a la siguiente vuelta. De acuerdo con el Artículo 51 de la Ley 185, “La jornada ordinaria de trabajo efectivo diurno no debe ser mayor de ocho horas diarias ni exceder de un total de cuarenta y ocho horas a la semana.”

Otro factor común entre los trabajadores mencionados es la falta de cotizaciones al INSS, sea a través del empleador o facultativo, esto a pesar de que, como lo expresa la Ley de Seguridad Social, Capítulo II, Artículo 5, Literal a), las personas que se encuentren vinculadas a otra, sea ésta natural o jurídica, independientemente del tipo de relación laboral o de servicio que los vincule, lo mismo que la personalidad jurídica o la naturaleza económica del empleador, empresa o institución pública, privada o mixta que utilice sus servicios deben ser incluidas en el sistema de la Seguridad Social. Según refleja el Artículo 2 de la Ley de Seguridad Social: El Seguro Social cubrirá por Zonas Geográficas, etapas sucesivas y en forma gradual y progresiva las contingencias sociales de Invalidez, Vejez, Muerte, Prestaciones Económicas por Riesgos Profesionales, Subsidios Familiares y podrá proporcionar Servicios Sociales necesarios para el pleno bienestar de los asegurados; estos son derechos que Karla, José y Ernesto no tienen en sus puestos de trabajo.

Muchos, al momento de emprender su negocio, no toman en cuenta los requisitos mínimos que implica establecerse como empleador, además de los exigidos para la institución del negocio mismo, dejando a un lado la responsabilidad que conlleva tener trabajadores bajo su cargo, responsabilidad que no se limita sólo a la satisfacción de los requerimientos exigidos para operar, sino que se extiende al bienestar de los trabajadores, creando las condiciones para que éstos ejerzan sus funciones de la mejor manera posible.

¿Qué pasa con las regulaciones del Estado? ¿Por qué se puede incumplir las leyes con tanta facilidad en Nicaragua? ¿Por qué los trabajadores no reclaman sus derechos?, ¿será por falta de conocimiento o a causa de su necesidad de tener un ingreso fijo por mínimo que sea? ¿Qué pasa con la responsabilidad de los microempresarios?

Sean cuales fueren las respuestas a las preguntas anteriores, lo cierto es que los efectos de esta informalidad quizá no sean evidentes en la actualidad, pero las consecuencias en nuestra economía, y en la vida de quienes ahora rondamos los treinta años de edad y menos, se comenzarán a experimentar pronto, cuando estos trabajadores lleguen a edad de jubilación sin ahorros y sin un fondo para poder sustentarse. Muchas personas consideran que las cotizaciones al seguro son gravosas, porque se deducen del salario y porque constantemente en las noticias se habla de los malos manejos de fondos que realiza el INSS, pero no debemos olvidar ni descuidar que no se trata de un simple gasto, sino de una garantía para la obtención de beneficios económicos a futuro.

Pienso que este es un tema acerca del que tenemos que comenzar a conversar seriamente, primero tomando conciencia de la importancia que tiene y asumiendo la responsabilidad de dar cumplimiento a las leyes de la materia antes de adquirir o pensar que tener un negocio es el mayor logro a alcanzar en la vida. El tema es amplio y da para muchas conversaciones que te invito a iniciar a partir de estas reflexiones.

*Los casos son reales, pero los nombres han sido cambiados para proteger la identidad de las personas relacionadas.