¿Es recuperable la democracia en Nicaragua?

¿Es recuperable la democracia en Nicaragua?

A propósito del editorial del Diario La Prensa de hoy (¿Es recuperable la democracia?), siendo un tema de extrema relevancia en nuestra realidad nacional, me permito hacer algunas observaciones.

1.- ¿Qué entendemos por democracia?

En términos generales, comenzando por su etimología, se suele decir que democracia es el gobierno (o poder) del pueblo; se asocia con la facultad de elegir y ser electo para ejercer cargos de gobierno, así como con la posibilidad de incidir en los procesos de toma de decisiones, en algunos casos de forma directa y en otros mediante la figura de la representación.

Se dice que un sistema de organización social es democrático cuando las personas que lo conforman son soberanas, libres e iguales; cuando existe una clara división de poderes, evitando que los mismos dependan, o estén en manos, de una sola persona o de un reducido grupo de personas… todo esto sobre la base de reglas claras, debidamente acordadas, vígentes y respetadas por todos y cada uno de los miembros de la organización social de que se trate.

2.- ¿Cuándo hemos tenido una verdadera democracia?

Partiendo de las ideas antecedentes, al revisar la historia de nuestro país, fácilmente llegamos a la conclusión de que en Nicaragua no hemos logrado construir una sociedad democrática desde tiempos de la independencia hasta el día de hoy. Inicialmente porque la independencia fue un asunto de los criollos y algunos mestizos, posteriormente por la falta de organizaciones políticas (ideológicamente orientadas) reales y últimamente por la carencia de una cultura cívica o ciudadana en la mayor parte de la población nicaragüense.

Es necesario decir que, de lejos, este no es un problema exclusivo de la sociedad nicaragüense. Por razones de origen, casi todos los países latinoamericanos padecemos los vicios del caudillismo y el poder generalmente circula alrededor de familias establecidas económicamente desde la época inmediatamente postcolonial o descendientes de inmigrantes llegados con alguna posterioridad. Hablando en pasta, lo que hemos tenido en Nicaragua son gobiernos puramente oligárquicos y los conflictos políticos han sido meras luchas por el reparto del poder entre grupos que creen merecerlo, básicamente, porque sí (exceptuando el intento de revolución iniciado en 1979, que a la postre sólo sirvió para dar origen a un nuevo grupo oligárquico) .

La llegada al poder de Daniel Ortega en el 2007 ha permitido al FSLN la consolidación de su propio grupo oligárquico y en el ejercicio de su turno en el poder no está haciendo nada distinto de lo que los otros oligarcas habían venido haciendo y harían si estuviesen en su lugar. Es por eso que la oposición política nica se ve tan debilitada: porque, sencillamente, no tiene nada qué ofrecer. Nemo dat quod non habet, reza una máxima del Digesto romano… en efecto, nadie puede dar lo que no tiene. Las organizaciones políticas tradicionales nicaragüenses parecen cortadas en un mismo molde, aunque a diferentes escalas, son reductos en los que algunos grupos oligárquicos ejercen presión para alcanzar algunas cuotas en el reparto del Estado tenido como un botín de guerra. Por eso la polarización, por eso las campañas violentas y por eso la represión.

3.- No todo está perdido

Así planteado, parece evidente que no tenemos nada qué recuperar, es decir, no se puede recuperar lo que nunca se ha tenido. SIn embargo, concuerdo plenamente con la parte final del editorial que me motivara a escribir estas líneas: "Los nicaragüenses no están condenados a vivir para siempre sometidos a dictaduras y caudillos autoritarios. El futuro de Nicaragua, como el de toda la humanidad, no es la servidumbre política y espiritual, sino la libertad y la democracia".

Podemos construir una verdadera democracia en Nicaragua, pero para ello harían falta dos cosas: 1) que, al decir de Cortázar, reconozcamos que todo está perdido y tenemos que empezar de nuevo, 2) que los nicaragüenses, de una vez por todas, asumamos nuestra responsabilidad cívica y nos unamos para construir el país que querramos para nosotros mismos y las futuras generaciones.

En eso consiste nuestra propuesta, nuestra Propuesta Ciudadana. Te estamos esperando.