¿Es posible la Nicaragua posible?

¿Es posible la Nicaragua posible?

El día de hoy estuve presente en el evento organizado por la “Cátedra Alejandro Serrano Caldera” con el sugerente tema de “Cómo construir la Nicaragua posible”. Las presentaciones fueron excelentes y me causó muy grata impresión la realizada por el Dr. Ernesto Medina, un buen punto de partida para el ejercicio que se pretende motivar, espero (sería excelente) que los textos de las presentaciones (y/o videos) fuesen difundidos.
Más allá del interesante contenido teórico y algunos elementos del contexto nacional actual, como siempre que escucho o leo los análisis desde la academia o las élites nicas, me sorprende que exista una expectativa en cuanto a una respuesta lógica y coherente de parte de Ortega… máxime cuando hemos sido testigos de sus absurdos, exabruptos y violencia excesiva. Siempre que me dicen que Ortega “no podrá gobernar con la economía en ruinas”, fuera del inevitable ‘flashback’ a la década de los años ochenta del siglo pasado, no puedo no recordar los sucesos de los recién pasados días de la madre y el padre, cuando nuestros queridos(as) optimistas decían que los orteguistas no serían capaces de atacar y asesinar durante acciones cívicas multitudinarias.
El gobierno actual no solamente ha dado muestras fehacientes de no tener escrúpulos en su obsesión por retener el poder, también va dando pasos concretos para garantizarse su permanencia, al menos hasta el año 2021. Asumo que, entre otras motivaciones, Daniel Ortega no quiere salir de la Presidencia a la brava, quizás tiene la ilusión de entregar la banda presidencial al futuro ganador de las futuras elecciones. Según el proyecto de Presupuesto General de la República 2019 el aparato represor del Estado será fortalecido y en lo económico ya se preparan para hacer la competencia a la empresa privada en materia de importaciones y exportaciones. Si no ha habido reparo en usar las armas de forma excesiva y mediante grupos irregulares que aún siembran el terror secuestrando en los barrios de muchos municipios de nuestro país, ¿qué le impediría hacer uso de instrumentos legales para pasar a controlar totalmente nuestra pobre economía?
En la otra acera, la “nuestra”, persiste el secretismo, la falta de democracia para articular a las ya reducidas fuerzas opositoras y la discriminación de ciudadanos independientes y grupos organizados que han tratado de involucrarse activamente en las propuestas de acción y toma de decisiones. Algunos grupos que se han apropiado del “liderazgo” de la “lucha cívica” insisten en continuarla con el mismo formato de “rebelión”. La recién creada “Unidad Nacional Azul y Blanco” ha declarado no ser una opción política, al menos no de tipo electoral, y en su Manifiesto fundacional expresan claramente que su principal objetivo es “… lograr la salida de la dictadura Ortega–Murillo, y sentar las bases para una Nicaragua democrática, libre y justa para las generaciones presentes y futuras…”.
Nuestros “líderes autoconvocados” continúan esperanzados a que las presiones y aislamiento internacional terminarán por hacer ceder a Ortega, sin embargo es evidente que NO HAY indicio real alguno de que eso vaya a ocurrir… es una simple expectativa, un deseo optimista infundado. En esa línea de acción vemos las constantes presentaciones que realizan activistas nicas en caravanas por Europa, Estados Unidos y otros países de la región… asumo que para ganar simpatías hacia nuestra lucha y convencer a la gente de la justeza de nuestros reclamos. En Nicaragua, al mismo tiempo, una encuesta reciente demuestra que al menos entre un 30 y 40% de la ciudadanía no está lo suficientemente molesta como para exigir la salida de Ortega. ¿No sería mucho más útil emprender campañas cívicas de concientización a lo interno, tomando en cuenta que los medios de comunicación populares (Radio y TV) han sido acaparados por el FSLN?
Pero bien, no vamos a extender demasiado esta nota repitiendo las mismas cosas que vengo diciendo diariamente desde hace aproximadamente 10 años… de momento voy a limitarme a decir que sí, que la Nicaragua posible es posible y no solo posible, sino que probable… pero HAY QUE PLANIFICARLA Y CONSTRUIRLA.
Si el objetivo de organizaciones como la UNAB fuera un poco más allá de las declaraciones y las protestas, concentrándose en la organización y las propuestas, en la apertura a los debates, las críticas y las sugerencias, así como al planteamiento de un proyecto de nación y la fórmula electoral para desarrollarlo, avanzaríamos muchísimo más que derrocando a Ortega… él se tiene que ir, si no hoy pues en el 2021… terminar de destruir la economía del país con la esperanza de que Ortega se vaya y de que resurgiremos como el Ave Fénix… es una imagen poética, inspiradora, pero también un despropósito mayúsculo.
La democracia, al igual que la Nicaragua posible, más que una meta es un camino, es un proceso de construcción permanente, que requiere de la participación activa y comprometida de la mayor cantidad de ciudadanos posible… comencemos a construirlas, por favor, pueden contar conmigo.