El extraño caso de la desaceleración de nuestra economía

El extraño caso de la desaceleración de nuestra economía

Normalmente, el ingreso de remesas familiares estimula el crecimiento de la actividad económica interna del país, porque incrementa el ingreso disponible de los nicaragüenses y, sobre todo, su gasto de consumo.

De manera que resulta más que interesante el hecho de que, mientras este año al mes de septiembre se había incrementado el ingreso acumulado de remesas familiares en un 10.6% por ciento, lo cual representa una evidente aceleración con respecto al crecimiento del 5.4% que esta variable mostraba a septiembre de 2016, el consumo de los hogares, según los indicadores disponibles, se ha estado desacelerando.

Tenga en cuenta que el consumo representa mas del 86.7% del tamaño de la economía, de manera que su desaceleración tiene que pesar con fuerza sobre la desaceleración de la economía como un todo.

Pero no solo eso, sino que el consumo de bienes duraderos – celulares, televisores, electrodomésticos, vehículos – al mes de septiembre mostraba no una desaceleración, sino una caída, tal como se refleja en la importación de este tipo de bienes, los cuales no se producen en el país. La importación de bienes de consumo duradero a septiembre exhibía una caída del -8.7%.

Esto resulta especialmente extraño, porque este tipo de bienes muestra una elevada elasticidad-ingreso de la demanda, es decir que, cuando aumenta el ingreso – y en este caso el ingreso estaría aumentando por el incremento en las remesas, por el crecimiento de la economía y de la masa salarial real – la demanda y el consumo de este tipo de bienes tiende a aumentar en mayor proporción todavía que el aumento del ingreso.

En realidad, este caso es muy extraño, porque las caídas en la importación de este tipo de bienes normalmente solo ocurren cuando se produce una recesión, o una desaceleración muy fuerte de la economía.

Esta caída no logra se explicada tampoco por la desaceleración en el crecimiento real de los prestamos personales, del 26.6% a septiembre de 2016 al 10.3% a septiembre de 2017, porque en el caso de estos prestamos se trata de una desaceleración, no de una caída, y porque en todo caso dicha desaceleración habría sido contrarrestada por el incremento en el flujo de remesas.

Parece difícil aceptar, por otra parte, que el incremento que se ha producido en el ingreso de remesas va a contrarrestar la desaceleración global del consumo, porque dicha desaceleración se ha estado produciendo paralelamente, y a contrapelo, del incremento de las remesas.

Por otra parte, también existen indicadores que apuntan a una marcada desaceleración de la inversión. En concreto, las importaciones de bienes de capital, que se utilizan como un indicador para estimar la inversión en maquinaria y equipo, mostraban también caídas. Las importaciones de bienes de capital para la agricultura estaban cayendo a una tasa del -7.1%, las de bienes de capital para la industria a una tasa del -5.8% y para el transporte al -10.3%. También la construcción residencial mostraba caídas, en el ultimo informe sobre la construcción privada publicada por el BCN.

Aunque la construcción de otras edificaciones mostraba cierto incremento moderado, a la vista de las caídas de los rubros de maquinaria y equipo e construcción residencial, parece razonable estimar que la inversión privada no ha crecido este año.

Mas alla de eso, un conjunto de indicadores apuntaría a que lo que se ha estado produciendo es una desaceleración marcada del crecimiento de la actividad económica. Por ejemplo, el consumo facturado de energía eléctrica y el consumo de combustibles suelen considerarse como indicadores relativamente confiables del desenvolvimiento de la actividad económica.

En el caso del consumo de energía eléctrica, el crecimiento del consumo de los sectores industria y comercio se mantuvo en un rango promedio del 7-8% en 2016, pero al mes de agosto su crecimiento casi se había congelado, mostrando tasas del 0.2% y el 0.8% respectivamente. Se trata de una desaceleración impresionante.

En lo que se refiere al consumo de combustibles, de acuerdo a las cifras del Banco Central el consumo de gasolina a septiembre del año pasado estaba creciendo al 11.5 por ciento mientras que a septiembre de este año estaba creciendo al 3.6 por ciento. El Diesel estaba creciendo al 6.3 por ciento a septiembre del año pasado, mientras que septiembre de este año estaba creciendo apenas al 3.7 por ciento.

Por su parte la recaudación Tributaria total, ajustada por la inflación, paso de crecer a una tasa del 14.2 por ciento a junio y al 11.7 por ciento a septiembre de 2016 a crecer 5.9 por ciento a septiembre de 2017. La recaudación del ISC sobre las importaciones, que históricamente ha mostrado una elevada elasticidad con respecto al crecimiento de la actividad económica, ha pasado de crecer al 15.7 11.4 por ciento a septiembre de 2016, a experimentar una caída de -4.4 por ciento a septiembre de 2017.

Finalmente, las exportaciones netas de importaciones, si asumimos que las exportaciones, que se han estado recuperando después de dos años de caída, crecen 9% y las importaciones 4%, dado el peso de ambas variables en la economía (39% y 57% respectivamente), arrojarían una contribución positiva al crecimiento de la economía de 1.1 puntos porcentuales.

De esta manera, si asumimos que la inversión no creció, la tasa global de crecimiento de la economía en 2017 pasaría a depender del grado en que se haya desacelerado el consumo. El año pasado el consumo total creció 4.4%. Si asumimos que este año el crecimiento del consumo se desacelero al 4% la economía crecería al 4.6% (=un aporte de 3.5 puntos porcentuales del consumo más los 1.1 puntos de aporte de las exportaciones netas).

Si por el contrario las informaciones sobre caída de las ventas apuntaran a un crecimiento del consumo de, digamos, por ejemplo, el 3.5%, la economía crecería 4.2% (un aporte del consumo de 3.1 puntos mas el aporte del 1.1 puntos de las exportaciones netas).

Por su parte, restaría por explicar la propia desaceleración del consumo, y en particular, la caída en los bienes de consumo duradero importados, lo cual no se ha hecho hasta ahora, y que ameritan atención, porque, como hemos dicho, resulta un fenómeno bastante extraño.

Esta desaceleración del consumo, mas el congelamiento de la inversión, estarían detrás de la desaceleración de la actividad económica interna (aunque el BCN puede aparecer diciendo, como ha hecho sin bases, en informes recientes, que la construcción privada creció 9.3% y/o que la variación de existencias hizo aumentar la inversión, pero esa es otra historia, quizá la de los imperativos políticos a los cuales está sujeto el BCN).

Posiblemente ha influido en la desaceleración de la demanda interna el abrumador derrumbe de la cooperación petrolera de Venezuela. La mismo paso de representar un promedio anual de 550 millones de dólares en 2010-2014 a un monto estimado de unos 50 millones en 2017, al tiempo que el pago del servicio de la deuda derivada de dicha cooperación alcanzaría este mismo año los 195 Millones.

De acuerdo a FUNIDES, en su mejor momento el crédito petrolero alcanzo a explicar hasta un 40% de la tasa de crecimiento observada de la economía, y resulta lógico pensar que un colapso de semejante magnitud no puede dejar de tener un impacto significativo sobre la demanda interna.

Autor: Adolfo Acevedo Vogl
Tomado del grupo de Políticas económicas y economía política de Nicaragua en Facebook