Análisis de coyuntura: Dos tendencias y un resultado

Análisis de coyuntura: Dos tendencias y un resultado

Tendencia 1: Una mayor concentración del poder con un incremento de un estado mental paranoide en la gobernanza, en el marco del fortalecimiento de la cultura política post colonial.

Si bien es cierto que en el actual conflicto, a pesar de once años de abandono por su gobierno las redes gremiales sandinistas se plegaron a la pareja presidencial Ortega-Murillo en defensa del sandinismo, preocupados por el discurso violento y amenazador de la oposición, y bajo la promesa de “ahora sí vamos a atender sus demandas”. Pero, la actual tendencia de concentración del poder en el núcleo duro del gobierno parece haberlos dejado fuera nuevamente (la propuesta de la “Política de Estado para una Cultura de Paz y Reconciliación” prescinde nuevamente de sus bases históricas y sus demandas). De ahí que el terreno ganado de julio a la fecha, en la reagrupación de una parte del sandinismo, parece erosionarse nuevamente con condiciones más difíciles de recomposición a futuro.

El incremento del estado paranoide en la gobernanza tiene dos derivaciones posibles: incremento de la represión con mayor desvirtuación del estado de derecho e institucional, y achicamiento del círculo de confianza del grupo hegemónico (dejando fuera a quienes expresen alguna duda o simplemente estarán en el momento equivocado en el lugar equivocado), erosionando la ya precaria legitimidad que le sobra a este Estado.

El incremento de la represión reducirá los márgenes para que surjan lideranzas en el marco de una nueva cultura política de derecho y paz, y los errores de vieja cultura política cometidos por la oposición parece dar como resultado el vaciamiento de la composición de lideranzas nacionales en este sector, atomizando las opciones. Esta tendencia coyuntural solo asienta las bases para una nueva implosión del sistema político a largo plazo.

Si se tiene en cuenta la propuesta por parte del gobierno de la “Política de Estado para una Cultura de Paz y Reconciliación”, y su construcción en el marco de una cultura política post colonial donde el problema son personas violentas (no hay ciudadanos) y no el sistema político ni del Estado (como una reedición de las viejas Políticas y Leyes de la Vagancia del siglo XIX y principios del XX), no se avizoran cambios en esta tendencia.

Tendencia 2: Contracción de la economía

Los empleos perdidos no se recuperarán en el corto plazo. La industria del turismo está seriamente afectada sin posibilidades de recuperación de corto plazo. Diciembre, un mes fiscal clave, está amenazado por diversos frentes: nicaragüenses en el exterior no vendrán de visitas, el 13avo mes estará atascado en los compromisos sociales y financieros derivados de la crisis, habrá contracción del consumo en general como resultado de una gran depresión y frustración social de estar viviendo el eterno retorno.

Los altos precios de los combustibles, contrario a la tendencia internacional, fortalecen la contracción de la economía y profundizan la crisis económica y fiscal. Esto tendrá como resultado, además del incremento del descontento y erosión de la limitada base de apoyo, una reducción de la capacidad de represión del Estado. Este tiene que escoger en última instancia sobre el uso de los recursos escasos entre el bienestar o la represión. Viendo la propuesta del presupuesto 2019, la apuesta es más represión. El descontento crecerá en todos los grupos sociales.

Considerando que la naturaleza de esta tendencia es política y no se avizoran cambios políticos, no es esperable que esta tendencia cambie.

El resultado: Colapso

Una máxima en ciencias políticas señala que no se puede gobernar sentados sobre bayonetas. La historia también señala que la reducción crítica de la legitimidad del Estado y la lideranza solo dan como resultado la implosión del Estado. Lo hemos visto repetidas veces en los últimos 160 años de historia presidencialista en Nicaragua. Así que, haciendo lo mismo con los mismos, no hay por qué esperar un resultado distinto.

De producirse el colapso, al llegar a él, habremos perdido nuevamente una generación, abierto nuevas heridas y perdido años de acumulación de riqueza económica, política y social.

El colapso de producirse en el marco de las tendencias actuales, sin ninguna lideranza que cuente con una cultura política de derecho y paz (como sucedió en el colapso anterior) podrá tener como consecuencia no cambiar la tendencia historia. Con las actuales tendencias es posible que ni se cuente con una lideranza que aglutine una mayoría de voluntades políticas del país, abriéndose las puertas para una implosión del Estado nicaragüense semejante a lo vivido por Haití a finales del siglo pasado e inicios de este.

Hay varios escenarios posibles de resolución de esta crisis, pero hoy este es el más probable con gran diferencia respecto a las otras opciones.

Adolfo Hurtado

14/11/2018